El Dios Marcial regresó al nivel 2 - Capítulo 506
Tuseong, la estrella del Dios Marcial.
[Ahora vendrá el Administrador Azul.]
El Administrador Rojo, reducido a unos ojos escarlata, habló con alegría mientras contemplaba la transmisión de BattleTube que se mostraba ante él.
[Debe de haber terminado su entrenamiento con resultados visibles. Dios Marcial, ¿podrás enfrentarte a él en tu estado actual?]
Al escuchar aquellas palabras…
Sss…
El Dios Marcial, quien se había ocultado en la oscuridad, alzó lentamente su cabeza semejante a la de una serpiente.
Su forma de serpiente, de la que ya había desaparecido el emblema del hijo del Rey del Sol…
Desprendía un aura siniestra.
[¿Qué intentas decir?]
[¿No deberías liberarte de la Intrusión del Diablo?]
Gira, gira…
Mientras hablaba, las pupilas rojas giraron sobre sí mismas.
[Tendrás que entregarme veinte Reliquias de Constelación para eliminar la Intrusión del Diablo.]
[Me niego. No puedo entregarte más.]
[¿Oh? ¿Incluso en esta situación?]
El poder del Dios Marcial, almacenado en las Reliquias de Constelación, originalmente había superado con creces a Seong Jihan.
Sin embargo, la Intrusión del Diablo que Dongbang Sak había implantado antes de morir había sellado su poder a la perfección.
Además, si Seong Jihan extraía la Espada Taiji que había clavado en el lugar del sello…
El Dios Marcial tendría pocas posibilidades de vencer en su estado actual.
Por eso, el Administrador Rojo había dado por sentado que el Dios Marcial aceptaría su oferta y le entregaría las armas.
Sin embargo, la elección del Dios Marcial fue inesperada.
[Ya veo…]
¡Destello!
Una luz roja resplandeció en los ojos del Administrador Rojo…
Y se propagó rápidamente en todas direcciones.
Poco después…
[Ya veo. Planeas escapar. Tuseong se está desplazando a gran velocidad.]
El Administrador Rojo comprendió lo que pretendía hacer el Dios Marcial.
[No hay necesidad de luchar contra él ahora. Incluso en mi estado actual puedo mover Tuseong. Cambiaré de ubicación para evitar que nos persiga.]
[El título de Dios Marcial debe de estar llorando.]
Una serpiente que, pese a ostentar el título de Dios Marcial, se esforzaba desesperadamente por evitar una batalla.
Sin embargo, ante el comentario del Administrador Rojo, el Dios Marcial respondió con indiferencia.
[¿Dios Marcial? Ese título ya no significa nada para mí. No, jamás tuvo significado alguno… Solo lo utilicé porque resultaba conveniente para comandar las Reliquias de Constelación.]
[¿Es así?]
[Administrador Rojo. ¿Por qué estás tan obsesionado con las Reliquias de Constelación? ¿Acaso no puedes recibir ayuda de tu «gran patrocinador»… el Administrador Blanco?]
[Je, je. ¿Te diste cuenta?]
[Sí. Puede que mi poder esté sellado, pero no he perdido el control de Tuseong.]
En las afueras de Tuseong…
Corrientes de luz blanca pura parpadeaban repetidamente mientras se comunicaban con el Administrador Rojo.
Aquella comunicación se llevaba a cabo con el mayor de los secretos.
Sin embargo…
El Dios Marcial, quien permanecía en alerta máxima ante el Administrador Rojo, apenas había conseguido detectarla.
[Me pregunto por qué te interesan tanto las Reliquias de Constelación cuando podrías recibir apoyo directo del Administrador Blanco.]
[Así es.]
[Las Reliquias de Constelación son tesoros mucho más valiosos de lo que imaginas.]
Sss…
Tras aquellas palabras, siete Reliquias de Constelación aparecieron junto a los ojos rojos.
Eran las armas que el Dios Marcial le había entregado al Administrador Rojo.
Ya se habían vuelto completamente rojas.
[¿Cómo creaste estas armas?]
[Eso…]
[Cuando la humanidad recibió la invitación de BattleNet, descendió de categoría y terminó extinguiéndose como especie… En el momento en que todo perecía, descendiste a la Tierra y almacenaste tu poder dentro de las armas, ¿verdad?]
[…Lo preguntas aun cuando ya conoces la respuesta.]
[Después de almacenar el poder, hiciste girar la Rueda Dorada para regresar al pasado…]
Sss.
Las pupilas miraron hacia el cielo.
En la dirección que contemplaban, una multitud de Reliquias de Constelación llenaba el firmamento.
[Repetiste este proceso infinitas veces, ¿verdad? Tantas que llegaste a acumular semejante cantidad de Reliquias de Constelación.]
[Así es.]
[Pero… ¿nunca te pareció extraño?]
[…¿A qué te refieres?]
[A cómo fue posible hacer algo así.]
[Eso…]
[El sistema de detección de BattleNet es extremadamente avanzado. Incorpora a su sistema a todas las especies que posean siquiera la posibilidad de alcanzar la inmortalidad, sin importar lo lejos que se encuentren. Entonces, ¿por qué la regresión infinita nunca fue detectada?]
El sistema de BattleNet enviaba invitaciones incluso ante la mera posibilidad de alcanzar la inmortalidad.
Sin embargo, pese a encontrarse dentro del sistema de BattleNet, la regresión infinita del Dios Marcial jamás había sufrido restricción alguna.
Lo que había hecho constituía un error crítico capaz de sacudir todo el mundo de BattleNet.
Aun así, ni los Administradores Negro y Blanco ni ninguna otra persona habían detectado las acciones del Dios Marcial.
[…Para evitar que me detectaran, reduje al mínimo mis actividades externas. Además, no absorbí el poder directamente, sino que lo almacené en las Reliquias de Constelación. Por eso no me descubrieron hasta ahora.]
[¿De verdad lo crees?]
Tum. Tum.
Las pupilas rojas absorbieron el poder de las Reliquias de Constelación…
Y comenzaron a aumentar de tamaño.
[Entonces, ¿cómo descubriste la forma de crear las Reliquias de Constelación? Me refiero al método para almacenar poder mientras evitabas por completo la detección de BattleNet.]
[Eso… lo ideé yo mismo. Sabía cómo detectaba las cosas el sistema, así que lo engañé hábilmente.]
[¿Es así? Pero dime…]
¡Paf…!
El globo ocular, que se había hinchado enormemente, estalló…
Y una cabeza emergió de su interior.
Era un rostro de piel roja con múltiples ojos incrustados.
Su apariencia era idéntica a la de los miembros del Clan de Sangre.
Sin embargo…
El ojo situado en el centro, cuyo globo ocular se encontraba teñido por completo de rojo sangre, lo distinguía de los demás seres.
Entonces, su boca se movió.
—¿Cómo sabías eso?
[Qué…]
—Tú no posees semejantes capacidades, ¿verdad?
[…]
—Tienes Reliquias de Constelación tan poderosas y, aun así, ni siquiera puedes liberarte por ti mismo de la Intrusión del Diablo.
¡Puk! ¡Puk!
Las siete Reliquias de Constelación se clavaron simultáneamente debajo de la cabeza que había emergido.
Sss…
Debajo de ella comenzó a formarse el cuerpo del Administrador Rojo.
El Administrador Rojo alcanzó un tamaño similar al del Dios Marcial.
Aunque había recuperado su cuerpo, su poder no podía compararse con el del Dios Marcial.
Aquel era el momento perfecto para someterlo.
Sin embargo…
[…«Tú no posees semejantes capacidades, ¿verdad?»…]
El Dios Marcial repitió las últimas palabras del Administrador Rojo…
Mientras rememoraba el pasado con la mente en blanco.
La regresión infinita que Ashoka había propuesto.
En realidad, aquel método presentaba numerosos problemas.
Los seres absolutos de BattleNet jamás habrían permitido que el Dios Marcial acumulara poder de aquella manera.
Sin embargo…
«Yo sabía cómo evitar que me detectaran».
Sabía cómo BattleNet detectaría semejante actividad.
Y también cómo eludir su vigilancia.
En el instante en que el Dios Marcial escuchó la propuesta de Ashoka…
Comprendió rápidamente todo aquello.
Sin duda, se trataba de información que antes no poseía.
Desde el momento en que apareció la posibilidad de la regresión infinita…
El método para almacenar poder mediante ella surgió repentinamente en su mente.
Algo había surgido de la nada.
«…¿Por qué no me pareció extraño?».
Los ojos del Dios Marcial temblaron.
Ahora que lo pensaba, la revelación que había recibido en aquel momento…
Parecía información que alguien le había implantado urgentemente por necesidad.
Y…
Ese alguien era…
[No me digas… ¿Fuiste tú?]
—Je, je… Hay algo más que te parece extraño, ¿verdad?
Zing…
El Administrador Rojo abrió la palma de la mano.
Entonces, una esfera de luz blanca pura flotó sobre ella y adoptó una forma definida.
Una figura semejante al sol.
Era algo que el Dios Marcial conocía muy bien.
[El laboratorio… del Rey del Sol.]
—Así es. ¿Cómo escapaste de allí?
Siiik.
Mientras pronunciaba aquellas palabras, el Administrador Rojo sonrió.
—¿Cómo conseguiste escapar cuando acababas de nacer?
Al escuchar aquello…
Toda la fuerza abandonó el cuerpo del Dios Marcial.
El recuerdo de cómo había escapado del laboratorio del Rey del Sol utilizando todos los medios a su alcance…
Comenzó a tambalearse desde sus cimientos.
Hasta ese momento, su recuerdo original era el de un ser recién nacido dentro de un tubo de ensayo…
Que apenas había conseguido escapar del laboratorio gracias a una sucesión de coincidencias.
Pero ahora…
[Eso también… No me digas que fuiste tú.]
—Así es.
Mientras toda la historia de su huida desaparecía y se convertía en una ilusión…
En sus recuerdos solo permanecieron aquellos ojos de color rojo sangre.
—Tú eres mi creación.
Y aquellos ojos ensangrentados, exactamente igual que ahora…
[Tú eres mi creación.]
Lo habían llamado «creación» dentro del tubo de ensayo…
Exactamente de la misma manera.
En el centro del Mar del Oeste…
Alrededor del lugar donde estaba clavada la Espada Taiji de Dongbang Sak, de la que se elevaba una luz blanca pura hasta alcanzar el cielo…
Decenas de embarcaciones de pasajeros permanecían detenidas.
Desde enormes cruceros hasta pequeñas lanchas, toda clase de embarcaciones se había reunido en el lugar…
Y las personas se afanaban en tomar fotografías.
—…Se ha convertido en una atracción turística. Maravilloso.
Seong Jihan mostró una expresión de exasperación al observar a las personas tratar la luz de la Espada Taiji como una atracción turística.
¿Acaso aquella gente no sentía miedo?
Habían visto en BattleTube todo lo sucedido allí y, aun así, se estaban tomando selfis.
—¡Oh…! ¡Allí!
—¡E-Es Seong Jihan-nim!
—¿Vino a recuperar la espada?
—¡Vaya, nos tocó el premio mayor! ¡Elegimos el día perfecto para venir!
—¡Esto debe de terminar hoy! ¡Rápido, cariño, tomemos más fotografías!
Cuando apareció Seong Jihan, las personas comprendieron que aquella era su última oportunidad y se apresuraron todavía más a tomar fotografías.
—De acuerdo. Por favor, retrocedan. Si sucede algo cuando extraiga la espada, no los compensaré por los daños.
—¡De acuerdo!
—Oh, ¿grabaste eso?
—Estamos escuchando la voz de Seong Jihan-nim en persona. Es increíble…
Además del coreano, podían escucharse el chino y el japonés.
Al oír la mezcla de distintos idiomas, Seong Jihan suspiró.
De verdad estaban emocionados con todo aquello.
«Ya les advertí, así que cumplí con mi parte».
Con ese pensamiento, Seong Jihan…
¡Fush!
Se desplazó hasta el sello submarino del que emanaba la luz.
«Por fortuna, todavía se encuentra intacto».
La Espada Taiji permanecía clavada en la Formación de los Nueve Palacios y los Ocho Trigramas, que se había encogido.
Aunque había permanecido desatendida durante bastante tiempo debido a la unificación del Azul y el Alma Marcial…
La espada seguía desprendiendo un aura vigorosa sin haber perdido ni un ápice de su luz.
Por el contrario, quizá porque el Árbol del Mundo Rojo había actuado como fuente de su poder…
La Formación de los Nueve Palacios y los Ocho Trigramas parecía haberse encogido todavía más que antes.
«Antes de la batalla, debería absorber una última vez parte de la fuerza vital del Árbol del Mundo».
Aunque las grietas de su rostro ahora podían sanar por sí solas…
Cuanta más fuerza vital poseyera, mejor, así que sería conveniente obtener un poco más.
Con ese pensamiento, Seong Jihan entró en la Formación de los Nueve Palacios y los Ocho Trigramas.
Y allí…
—…Vaya, ¿de verdad está a punto de acabarse?
El Árbol del Mundo Rojo, partido por la mitad por la luz blanca, se encontraba completamente marchito y retorcido.
No estaba tan deteriorado la última vez que lo había visto.
Quizá por haber mantenido activa la Espada Taiji, su fuerza vital había sido drenada en una cantidad colosal.
«Si hubiera tardado más en terminar mi entrenamiento, el Árbol del Mundo habría desaparecido y la Espada Taiji habría perdido su poder».
Había insistido repetidamente a Yoon Seah en que renunciara a convertirse en candidata a Dueña de la Arena.
Sin embargo, independientemente de aquello, había obtenido enormes beneficios de la sala de entrenamiento.
Al contemplar el Árbol del Mundo Rojo, que parecía a punto de desaparecer, Seong Jihan pensó que, de haberse retrasado un poco más, la Espada Taiji también podría haber desaparecido.
«Bien, saquemos primero el transformador».
Seong Jihan extrajo a Gilgamesh de su inventario.
Entonces…
[¡Ugh, uwaah…! ¡E-El exterior!]
Una reacción intensa surgió de él.
—Oye, intenta utilizar el Descenso del Espíritu del Árbol Celestial.
[T-Tú… ¿Pretendes volver a utilizarme como ese transformador?]
—Sí. Esa cosa ya está casi acabada. Drenémosla una última vez y terminemos con esto.
[¡N-No! ¡Pensar que el Árbol del Mundo desaparecerá de esta manera…!]
—Es decepcionante, ¿verdad? Por eso debemos absorberlo una última vez y terminar.
Cuando Seong Jihan pronunció aquellas palabras y se acercó al Árbol del Mundo con el cráneo…
Gilgamesh gritó con furia.
[¡T-Tú…! ¡Solo pretendes absorber todo su poder y volver a encerrarme en el inventario, ¿verdad?!]
—No, no lo haré. Te dejaré vivir.
[¿Puedes jurarlo por tu nombre?]
—Sí, apostaré mi nombre.
¿Qué importaba apostar un nombre?
Cuando Seong Jihan respondió sin demasiado interés, Gilgamesh percibió rápidamente sus verdaderas intenciones.
[…Esto no servirá. Tu familia. ¡Júralo por tu familia!]
—¿Estás loco? ¿Por qué involucraría a mi familia en algo como esto?
[¡Tal como pensaba… no tienes intención de cumplir tu promesa! ¡E-Entonces no lo haré!]
—Hmm, te has vuelto bastante rebelde.
Quizá se debía a que había sido demasiado generoso con él hasta ese momento.
Aquel sujeto se había vuelto perceptivo.
«¿Debería renunciar a absorberlo?».
En lugar de dejar libre a Gilgamesh, quizá sería mejor no absorber la fuerza vital.
—Inventario.
Cuando Seong Jihan llegó a aquella conclusión y abrió su inventario…
Gilgamesh comenzó a hablar con mayor rapidez.
[¿P-Por qué estás abriendo el inventario?]
—Para guardarte. Renunciaré a la fuerza vital.
[¡N-No hagas eso! ¡No te estoy pidiendo que me salves sin ofrecerte nada a cambio…!]
—¿Entonces?
[¡S-Si recupero mi poder, podré detectar los rastros de la Torre de Babel en Tuseong! ¡Sí! ¡Eso significa que puedo descubrir la ubicación de Tuseong!]
—Ah, Dongbang Sak dijo que podría averiguarla si empuñaba la espada.
[¿Q-Qué…?]
La posibilidad de revelar la ubicación de Tuseong parecía haber sido su carta de triunfo para convencerlo.
Cuando Seong Jihan anuló aquel recurso, Gilgamesh se quedó sin palabras y completamente desconcertado.
Seong Jihan contempló el cráneo y pensó:
«Hmm. Por si acaso, ¿debería mantenerlo con vida durante un tiempo como plan de respaldo?».
Podría resultar peligroso depender únicamente del plan A.
—De acuerdo, lo entiendo. Te dejaré vivir por un tiempo. Intenta absorber el poder.
[…¿Y tu juramento?]
—Inventario.
[¡D-De acuerdo! ¡Lo haré, así que deja de abrir ese maldito inventario…!]
Gilgamesh tembló al escuchar la palabra «inventario».
Seong Jihan sonrió con suficiencia y acercó el cráneo al Árbol del Mundo Rojo.
—Bien, esta será la última vez, así que absórbelo todo.
[Entendido. ¿Tú… me dejarás vivir?]
—Eso dependerá de cómo te comportes.
[Sigues sin darme una respuesta clara hasta el final…]
Aunque refunfuñó ante las palabras de Seong Jihan, Gilgamesh extendió obedientemente sus cadenas.
En cuanto las cadenas tocaron el Árbol del Mundo Rojo…
Sss…
El cráneo de Gilgamesh comenzó a regenerarse rápidamente.