El Dios Marcial regresó al nivel 2 - Capítulo 418
El rey de los humanos, pisoteado por una profetisa.
Aunque Pythia hubiera despertado como Constelación soberana, sus niveles deberían ser iguales. ¿Cómo había sido derrotado tan rápido?
Mientras Seong Jihan observaba fríamente a Gilgamesh, este levantó el rostro y comenzó a justificarse.
—¡E-Esto…! Definitivamente no fue porque me faltara poder.
—Lo dices con mucha seguridad para alguien que está siendo pisoteado.
—¡Ugh…! ¡El laboratorio ya estaba bajo su control! ¡Pythia, qué demonios hiciste!
Gilgamesh rechinó los dientes y alzó la mirada hacia Pythia.
—Pfft.
Ella sonrió y acercó su rostro al suyo.
—Gilgamesh, ¿no me recuerdas?
Tap, tap.
Pythia se señaló el rostro con un dedo mientras hablaba.
Su sonrisa parecía radiante, pero el aura que desprendía era incomparablemente siniestra.
‘…¿Qué? ¿Ya se conocían desde antes?’
Cuando Pythia había hablado de Gilgamesh anteriormente, no había parecido así.
Sin duda, había cambiado después de despertar como Constelación soberana.
Y entonces…
—…¿De qué estás hablando? No eres más que una lacaya profetisa.
Ante la respuesta de Gilgamesh, las comisuras de los labios de Pythia se alzaron.
—Como esperaba, eres un idiota.
¡Bam!
Le pateó la cabeza y esta explotó como una sandía.
Por supuesto…
Swoosh…
—¡¿Qué estás haciendo?!
Quizá gracias al poder del Árbol del Mundo, su cabeza se regeneró rápidamente.
Sin embargo…
—¿Tu cabeza explota, pero vuelve a crecer enseguida? Guau, tu regeneración sí que es impresionante.
—…Atreverse a faltarle el respeto al rey. Te arrepentirás.
—¿Arrepentirme…? ¿Te atreves a pronunciar esa palabra?
Tal vez irritada por aquella palabra, Pythia se agachó y comenzó a abofetear a Gilgamesh.
¡Slap! ¡Slap!
Con cada bofetada, la cabeza de Gilgamesh explotaba y se regeneraba una y otra vez.
‘Es fuerte.’
Seong Jihan evaluó la fuerza de su oponente mientras observaba los movimientos de sus manos.
Pythia hacía estallar fácilmente la cabeza de Gilgamesh como si rompiera una sandía.
—Debería haber hecho esto mucho antes. No sabía que reventarte la cabeza fuera tan divertido.
—¡Cómo te atreves…!
Tremble.
Gilgamesh intentó mover el cuerpo de alguna manera.
Sin embargo, parecía estar restringido por algo y apenas podía mover el rostro.
Al percatarse de su condición, adoptó una expresión seria.
—…¿Cómo demonios lograste controlar el laboratorio?
—¿De verdad no sabes quién soy?
—¿Por qué tendría que conocer mejor a una simple profetisa?
Swoosh.
Entonces Pythia señaló hacia abajo con el índice.
—¿Dónde estamos?
—…En el laboratorio.
—¿Cómo pude controlarlo?
—¡¿Cómo voy a saberlo?!
—Ah, en serio.
Pythia se levantó con expresión de disgusto.
¡Snap!
Cuando chasqueó los dedos, la luz roja que brotaba del suelo se detuvo y reveló un nuevo paisaje.
Un enorme espacio con forma de cúpula se extendía desde el centro de la isla hasta la playa donde se encontraba Seong Jihan.
Ojos rojos desenfocados estaban incrustados en las paredes y el suelo.
Y en el centro se alzaba un árbol rojo, marchito y retorcido.
—¡E-El laboratorio! ¿Cómo lo hiciste…?
Gilgamesh gritó sorprendido al observar los alrededores.
Seong Jihan echó un vistazo rápido y avanzó hacia Pythia.
—Pythia. ¿Tú también estabas relacionada con este laboratorio?
—Como esperaba, eres diferente de Gilgamesh, que no capta una pista aunque se la pongan delante.
—¿T-Tú estás relacionada con el laboratorio? ¡No puede ser…!
—Suspiro.
¡Poof!
Pythia presionó con fuerza la cabeza de Gilgamesh contra el suelo.
Su boca quedó hundida en el recién revelado piso del laboratorio.
Incapaz de hablar, solo podía mover los ojos.
Seong Jihan contempló aquella escena inexpresivamente y abrió la boca.
—Tu actitud es distinta de la última vez que trataste con Gilgamesh.
—La última vez no podía ver gran parte de mi pasado. Solo veía el futuro.
—¿Recuperaste tus recuerdos al despertar como Constelación soberana?
—Algo así.
—Antes me proporcionabas información… ¿Ahora descubriste una nueva lealtad hacia el Dios Marcial o algo parecido?
—Lealtad…
Pythia sonrió levemente y recorrió el laboratorio con la mirada.
—Él me exigió lealtad a cambio de sacarme de este infierno. Yo solo cumplo fielmente mi promesa.
—¿El laboratorio… es un infierno?
—Así es. Ya sabes que la humanidad actual comenzó aquí, ¿verdad?
La humanidad actual.
Como había dicho Gilgamesh, quizá los Homo sapiens ya existieran antes.
Pero la humanidad actual, en la que cada individuo se había convertido en una parte del Administrador Rojo, había comenzado en aquel lugar.
—Sí. Gilgamesh dijo que sembró su semilla sagrada y que sus descendientes prosperaron.
—¿Sagrada? Mis narices.
¡Bam!
Pythia volvió a patear la cabeza de Gilgamesh.
Luego sonrió con amargura.
—Entonces déjame preguntarte algo. ¿Un hombre puede dar a luz por sí solo?
—Haría falta… una mujer.
—Exacto. Un bebé no saldrá de su vientre, ¿verdad?
—Entonces no me digas que tú eras la pareja de Gilgamesh.
—¿Pareja? Qué palabra tan desagradable.
Mientras hablaba, Pythia tocó el árbol marchito y retorcido del centro.
—Pero tienes razón. Fui su primera pareja. Mmm… Sí. Si lo comparara con un mito similar, sería algo así como Eva.
Eva.
Pythia se llamó a sí misma de aquella manera y soltó una risa vacía.
—¿Eva…? No me digas que te refieres a Adán y Eva.
Adán y Eva, considerados el origen de la humanidad en la Biblia.
Habían vivido en el paraíso del Jardín del Edén, pero fueron expulsados después de que Eva cediera a la tentación de la serpiente y comiera el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal.
‘Ahora que lo pienso, aquí también hay una serpiente. Ese sujeto.’
Seong Jihan recordó al Dios Marcial, a quien llamaban «serpiente», y le preguntó a Pythia:
—Entonces, ¿este lugar es el Jardín del Edén? El paisaje es demasiado brutal para eso.
—Para este sujeto era un paraíso.
¡Tap!
Cuando Pythia chasqueó los dedos, apareció una pantalla.
En ella, el laboratorio no estaba desolado como ahora.
Los ojos incrustados en el suelo y las paredes se movían correctamente, y el árbol del centro rebosaba una vitalidad deslumbrante.
—Gilgamesh, el único superviviente del experimento inicial. Fue el único autorizado para sembrar semillas. Por supuesto, al principio intentaron simplemente clonarlo, ya que el proceso de reproducción humana era engorroso, pero…
Ziiing.
La pantalla cambió.
En ella, numerosos Gilgamesh se encontraban de pie dentro de tubos de ensayo.
‘¿El Clan de Sangre lo clonó?’
Como eran el clan del Administrador Rojo, quizá poseían una tecnología de ese nivel.
En total, había quinientos Gilgamesh en la pantalla.
Cuando las llamas surgieron dentro de los tubos de ensayo…
Todos los clones, salvo uno, ardieron y desaparecieron.
—Así fue como todos los clones se quemaron, excepto el Gilgamesh original.
—Hmph… ¡Por supuesto! No importa cuántas veces clonen este cuerpo, jamás superarán al auténtico…
—¿Cuándo volvió a levantar la cabeza?
Kwajik.
Gilgamesh había logrado sacar deliberadamente el rostro del suelo.
Pythia volvió a pisotearle la cabeza y la hundió profundamente.
‘De verdad parece guardar un enorme resentimiento hacia el Gilgamesh original.’
Se mirara como se mirara, aquellos dos distaban mucho de Adán y Eva.
Seong Jihan pensó eso mientras observaba cómo cambiaba la pantalla.
—El Clan de Sangre realizó distintos experimentos, pero todos fracasaron. Al final, no tuvieron más remedio que recurrir al método tradicional.
—¿El método tradicional es…?
—Esto.
Pythia formó un círculo con la mano derecha e introdujo y retiró el índice izquierdo dentro de él.
Ante aquel gesto explícito, Seong Jihan soltó una risa.
—Eva está siendo vulgar.
—Ah, llámame simplemente Pythia. No debería haber mencionado a Eva. Eso me convertiría en una existencia inseparable de este humano.
Primero se había llamado Eva y ahora lo detestaba.
¿Qué actitud esperaba que adoptara?
Mientras Seong Jihan la observaba con el ceño fruncido…
—En cualquier caso, por eso este lugar se convirtió en el paraíso de nuestro Adán… No, de Gilgamesh.
Ziiing…
La pantalla volvió a cambiar.
En ella aparecía un hombre sonriendo felizmente mientras se apoyaba contra un árbol.
A su alrededor, cientos de mujeres completamente desnudas lo veneraban.
Entonces Gilgamesh se levantó y acostó a una de ellas…
—No tengo ningún interés particular en ver a ese sujeto apareándose.
—Coincido contigo.
A petición de Seong Jihan, omitieron el video del acto.
Después de mostrar el aspecto paradisíaco que aquel lugar tenía para Gilgamesh, la pantalla cambió nuevamente.
—Entonces, ¿vemos ahora mismo el otro lado del paraíso?
Lo siguiente que apareció fue la imagen de cientos de mujeres tendidas una junto a otra.
[Administrar acelerador de crecimiento.]
Al mismo tiempo que se escuchaba aquella voz, que Seong Jihan podía comprender pese a estar en una lengua alienígena…
Los vientres de las mujeres comenzaron a hincharse.
Crecieron con una velocidad aterradora, como globos al inflarse.
Para Seong Jihan, aquello resultaba grotesco y repugnante.
Y entonces…
[Extraer.]
Cuando los vientres alcanzaron el tamaño suficiente…
Los abrieron de una sola vez, y los fetos fueron extraídos por la fuerza y elevados en el aire.
Los bebés fueron trasladados a un enorme tubo de ensayo.
Allí, aunque las llamas no eran tan intensas como las que habían quemado a los clones de Gilgamesh…
Ardía suficiente fuego para devorar a los fetos.
Los bebés fueron arrojados al interior.
¡Whoosh! ¡Whoosh!
Las llamas ardieron ferozmente.
[Cuatro supervivientes.]
[Tasa de éxito: 0,8 por ciento.]
[Un resultado aceptable.]
[N/T: ¿Qué demonios pasa con este capítulo? Jajaja.]
Se escuchó la voz satisfecha del Clan de Sangre.
—Esto es… una fábrica de humanos.
—Así es. Detrás del paraíso de Gilgamesh existía un proceso de cría de ganado humano.
—…¿Tú también eras una de las mujeres tendidas allí?
—Ojalá hubiera sido una de ellas.
Pythia dijo que en verdad envidiaba a las mujeres cuyos vientres habían sido abiertos por la fuerza y a quienes les habían arrancado a sus bebés.
—Después de dar a luz a cinco bebés, podías morir.
—…Entonces, ¿qué ocurrió contigo?
—Por desgracia, mi tasa de éxito era del diez por ciento. Quizá porque ya era su esposa antes de convertirme en sujeto de pruebas. Éramos inútilmente compatibles.
—¿Eras su esposa incluso antes de convertirte en sujeto de pruebas?
—Vivíamos juntos antes de que lo secuestraran. En aquel entonces era el hombre más decente de la tribu. Al final resultó ser basura.
Seong Jihan asintió.
Como Gilgamesh también había sido un sujeto de pruebas secuestrado y llevado al laboratorio…
No resultaba extraño que tuviera esposa antes de aquello.
—¡T-Tú! No me digas que eres aquella mujer que escapó… Tu nombre. Ese… Estoy seguro de que tenías un nombre…
Gilgamesh comenzó a hablar mientras intentaba desesperadamente levantar la cabeza, pese a que Pythia seguía pisándolo.
Sin embargo, no consiguió recordar su nombre.
—¿Ves? Es así de estúpido.
Pythia sonrió y volvió a hundir su cabeza contra el suelo.
—Yo también comí el fruto de la vida, no solo él. ¿Por qué mi memoria es tan buena?
—Tú también consumiste el fruto del Árbol del Mundo.
—Sí. Me obligaron a comerlo porque decían que mi rendimiento era bueno. Por eso me volví demasiado saludable.
Tap. Tap.
Pythia señaló con un dedo a las mujeres de la pantalla.
Todas tenían expresiones vacías.
Incluso cuando les abrían el vientre y arrojaban a sus bebés al pozo de fuego, apenas reaccionaban.
—Las sustancias alucinógenas deberían haber funcionado en mí igual que en ellas, pero no lo hicieron por culpa del fruto del Árbol del Mundo.
—Te volviste demasiado saludable.
—Sí. Por eso cada vez abrían mi vientre. Y yo tenía que contemplar, completamente consciente, cómo mi bebé caía al pozo de fuego. ¿Cuántos di a luz…? Más de mil. ¿Menos de diez mil? Ah. Fueron 7.342. Como daba a luz cada dos días gracias a los aceleradores de crecimiento, terminé alcanzando esa cifra.
—Ji, ji. Ji, ji.
Soltó una risita mientras contemplaba a los bebés ardiendo.
Por fuera, parecía una sonrisa carente de fuerza.
Sin embargo, por primera vez desde que la conocía, Seong Jihan sintió escalofríos al mirarla.
En sus ojos titilantes…
Se escondía una emoción tan intensa que la palabra locura no bastaba para describirla.
—…Alrededor del diez por ciento de esa cifra.
—Sí. Sobrevivieron bastantes, ¿verdad? Por supuesto…
Cuando Pythia tocó la pantalla, la imagen cambió.
Allí apareció Gilgamesh junto al tubo de ensayo, chasqueando la lengua.
[Ja. ¿Por qué la tasa de supervivencia es tan baja? Cosas inútiles. El problema es el terreno de cultivo.]
Incluso mientras sus propios hijos ardían, solo le importaba la tasa de supervivencia.
—Nuestro lord Adán no estaba satisfecho con eso, así que…
En la pantalla siguiente, Gilgamesh señalaba a Pythia con el dedo.
[Ja… ¿Otra vez tú?]
[Esta mujer es agotadora. ¿Por qué su rendimiento es tan bueno?]
[Oye, tú. ¿Qué truco usaste? No te guardes lo bueno para ti, compártelo. Deja que mis concubinas también coman el fruto de la vida… ¿No lo sabes? Ja. ¿Crees que voy a favorecerte por eso?]
[Ah, ¿ella otra vez? ¿No pueden deshacerse de ella? De verdad es demasiado persistente.]
—Solo decía estupideces como esas.
—…
Seong Jihan contempló la pantalla en silencio y dijo:
—¿Puedo pisotearlo yo también?
—¿De verdad?
—¡¿Q-Qué?! ¡S-Somos aliados…!
¡Bam!
Seong Jihan lanzó una patada al aire.
La cabeza de Gilgamesh volvió a explotar.
Su cráneo estalló con tanta fuerza que incluso destrozó el espacio alrededor.
Esta vez se regeneró más lentamente que cuando Pythia lo había pisoteado.
—Que otra persona también lo pise… me hace sentir un poco mejor.
Clap, clap.
Pythia aplaudió alegremente al contemplar la escena.
—Entonces, ¿pasamos ahora al asunto principal?
Swish, swish…
Una intensa energía gélida comenzó a brotar de todo su cuerpo.