El demonio celestial te dará un masaje - Capítulo 282
«Este té está realmente bueno. Gracias por la invitación.»
Después de que la conversación concluyera de forma natural.
Kang Taehan colocó la taza vacía sobre la charola. Era un gesto tanto de agradecimiento por el té como de cortesía para indicar que estaba a punto de retirarse.
«Gracias por tomarse su valioso tiempo.»
«No hay de qué.»
Jang Taehyun también entendió el significado de sus palabras y comenzó, con naturalidad, a crear una atmósfera para dar por terminada la reunión.
«Ah, ahora que lo pienso…»
Sin embargo, como si de pronto recordara algo, miró a Kang Taehan y abrió la boca con discreción. No era una pregunta muy importante, pero le causaba curiosidad.
«¿Cuándo abrirá la sucursal de Cheonma Anma?»
«¿Sucursal?»
«Sí. Escuché que decidieron abrir primero una sucursal en el Hotel Remington, en Songdo.»
El Hotel Remington es un hotel de lujo de 5 estrellas operado por el mismo grupo WeAreRich que administra el Hotel Liner, donde está ubicado Cheonma Anma.
Es famoso por ser prácticamente un resort, con instalaciones muy completas, y también es popular para staycations ya que sus tarifas, en relación con su tamaño y servicios, son bastante razonables.
Al menos entre los usuarios de redes sociales, se dice que no hay una sola persona que no haya visto una foto de su alberca.
Por supuesto, al presidente Jang Taehyun esa parte no le interesaba, pero había una razón aparte por la que ese lugar le llamaba la atención. Había escuchado que la primera sucursal de Cheonma Anma abriría ahí.
«Bueno… ¿qué día es hoy?»
Mientras tanto, Kang Taehan sacó su teléfono y verificó la fecha en respuesta a la pregunta. Luego, ladeó ligeramente la cabeza y abrió la boca.
«Ah, comienza hoy.»
«¿Qué? ¿Ya?»
«Ajá… se movieron las cosas bastante rápido.»
Un espacio vacío dentro del Hotel Remington que había estado bloqueado con mamparas por mucho tiempo.
A primera vista, parecía un desperdicio de espacio, pero en realidad era un lugar apartado desde antes, reservado para la sucursal de Cheonma Anma.
Desde la construcción básica hasta el interior necesario, todo se había completado para que pudieran iniciar operaciones en cuanto Cheonma Anma enviara a su personal.
«…Ya veo.»
«Sí. Pero como todo avanzó tan rápido, el hotel aún no ha podido promocionarlo bien. Parece que todavía no han recibido muchas reservaciones.»
Dijo Kang Taehan con una sonrisa algo incómoda.
«Bueno, siendo el establecimiento del Director-nim, no de cualquier otro, seguro mañana ya estará lleno de reservas.»
«Jaja, eso espero.»
Ambos hombres soltaron una ligera risa.
«Entonces, me retiro.»
«Sí, que llegue bien a casa, Director-nim.»
«Gracias por el té.»
Después de eso, Kang Taehan se levantó con calma y salió de la sala tras un breve saludo.
Y justo después de que Kang Taehan dejara el lugar…
«¡Secretario Choi!»
«Sí, Presidente-nim.»
«Consígueme una habitación en el Hotel Remington para mi día libre. Y además…»
«¿También quiere hacer una reservación para un masaje, cierto?»
El Secretario Choi habló antes de que Jang Taehyun terminara de hablar. Ante esas palabras, Jang Taehyun sonrió satisfecho.
«Exactamente. Como era de esperarse del Secretario Choi, entiendes a la perfección.»
«Me encargaré de prepararlo todo.»
La cantidad de reservaciones había aumentado día tras día, y ahora había que esperar cerca de un mes incluso para recibir el curso general en Cheonma Anma.
Sin embargo, aquellos que ya habían recibido un masaje ahí, ya no podían sentirse satisfechos con ningún otro establecimiento. Pero tampoco podían dejar de recibir masajes, porque cuando sus cuerpos se agotaban, era como si tuvieran síntomas de abstinencia y no podían soportarlo.
Para esas personas, la nueva sucursal de Cheonma Anma en Songdo, Incheon, sería un nuevo oasis. Y eso incluía también a Jang Taehyun, presidente del Grupo Daecheong.
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«¿Eh? ¿Siempre hubo una tienda aquí?»
Mientras tanto, en el Hotel Remington en Songdo, Incheon.
«No creo que estuviera aquí hasta ayer…»
«¿No era ese espacio bloqueado con mamparas? Pensé que lo usaban como almacén porque llevaba así mucho tiempo.»
En ese lugar, donde por fin abrió la primera sucursal de Cheonma Anma, se había reunido bastante gente que entraba y salía. Las reacciones de los presentes se dividían en tres grandes categorías.
«Por fin se instaló algo.»
«Sí. ¿Vamos a echar un vistazo después?»
Primero, quienes simplemente pasaban pensando, ‘Parece que abrió una nueva tienda’.
«¿Qué tipo de tienda es? ¿Qué hacen?»
«No sé. Dice ‘Cheonma Anma’. ¿No será una casa de masajes?»
Aquellos que se detenían a observar con interés, mirando alrededor con cautela.
«¡Amor! ¡Aquí está, ven rápido!»
«Wow… realmente abrió. Me alegra tanto que nos mudamos a Songdo…»
«¿No será falso? Como si sólo hubieran prestado el nombre…»
«Lo sabremos cuando entremos, vamos rápido.»
Y por último, quienes se emocionaban al ver el letrero y entraban a toda prisa como si tuvieran algo urgente.
A los ojos de otros, parecía una reacción algo extraña… pero para ellos, era completamente natural.
Todos eran personas que ya habían visitado Cheonma Anma al menos una vez antes.
Como si todos estuvieran algo ‘hambrientos’, por así decirlo. Querían recibir otro masaje, pero no podían conseguir una cita, o si lo hacían, tenían que esperar demasiado tiempo.
Para esas personas, la noticia de la apertura de la sucursal fue como lluvia en medio de una sequía. Al grado de que muchos de ellos habían ido al hotel exclusivamente por eso.
«¿Qué…? ¿De verdad es tan famoso?»
«Cheonma Anma… ahora que lo dices, creo que sí he oído de él.»
Por supuesto, para quienes no lo conocían, todo eso parecía puro alboroto… pero no podían evitar sentirse curiosos.
Pero más allá de lo que dijeran, el factor más decisivo fue…
«Ahh… me siento tan renovado.»
«¡El cansancio de todo un mes de viaje de negocios a Egipto desapareció al instante! ¿Así que por esto me decías tanto ‘Cheonma Anma esto, Cheonma Anma aquello’?»
«Mi cuerpo se siente ligerísimo.»
«Exacto. ¡Siento que podría correr hasta mi casa!»
Los rostros frescos de las personas que salían de la tienda después de recibir un masaje.
¿Cómo decirlo? Todos tenían una expresión relajada y feliz… como si hubieran trascendido el concepto mismo del agotamiento.
«La verdad, pensé que al ser una sucursal sería de menor calidad, pero fue una preocupación inútil. Claro, no hay Curso Cheonma.»
«Bueno, eso es comprensible… Pero de todos modos, estoy satisfecho. Volveré mañana.»
«¿Mañana?»
«¡Por supuesto! Aún no se ha promocionado mucho, pero una vez que empiece a circular en redes sociales, va a ser una guerra de reservaciones. Hoy podría ser el último día tranquilo.»
Una conversación entre una pareja que salía con caras de satisfacción.
Entre la multitud que observaba con interés, su charla se escuchaba sorprendentemente fuerte.
¿Sería por la frase ‘en el futuro será difícil conseguir cita’? ¿O solo fue casualidad?
«…Creo que yo también me daré uno.»
«Dijeron que es un lugar famoso. Debe tener algo especial.»
«Tengo tiempo antes de mi cita en el spa, así que…»
La gente que deambulaba comenzó a entrar una por una, y pronto empezaron a llegar en masa, formando una fila frente a la tienda en cuestión de minutos.
«¡Lo siento, no hay masajistas disponibles en este momento! Y como nuestra tienda opera mediante una aplicación de reservaciones, ¡será más conveniente hacer su cita ahí seleccionando la sucursal de Songdo, Incheon, en lugar de hacer fila!»
La conversación de la pareja que decía que hoy sería el último día relajado…
Al final, no pasó mucho tiempo para que se cumpliera exactamente lo que habían dicho. La única diferencia fue que ni siquiera hoy fue relajado.
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«Esto… es un éxito total.»
Y al día siguiente.
Choi Seonghyeon, que estaba sentado en el sofá de la sala de descanso de Cheonma Anma, miraba la pantalla de su teléfono por un largo rato antes de soltar una exclamación admirada.
«¿Qué es un éxito?»
«¿Qué más va a ser? La sucursal de nuestro gran Director-nim.»
Kang Taehan preguntó con naturalidad desde el sofá de enfrente. Ante su pregunta, Choi Seonghyeon respondió con tono juguetón y le mostró su teléfono. En la pantalla había una noticia en línea.
El título decía: “Cheonma Anma: ¡Respuesta explosiva desde el primer día en Songdo, Incheon!” Era de esos artículos donde solo con leer el título se entendía todo.
«Aunque los portales online publican cualquier cosa últimamente, no es común que se hable del éxito de una tienda…»
Es cierto que las noticias online muchas veces carecen de peso, y hay críticas por su contenido banal, pero aún así, no es común que un local común aparezca en las noticias. Claro, hay notas pagadas, pero esta no era una de ellas.
«¿No habrás pagado por que la escribieran, verdad?»
«Para nada. Si tuviera dinero para eso, mejor lo uso para otra cena del equipo.»
Choi Seonghyeon lo preguntó por si acaso, pero la respuesta fue justo la que esperaba. Soltó una risa y se recargó en el respaldo del sofá.
«Por cierto, el Sr. Seonghun debe estar ocupadísimo ahora.»
«Seguro. Pero parece que lo está haciendo bien.»
«Bueno, apenas es el primer día. Sería raro que ya tuviera problemas, ¿no crees?»
Choi Seonghyeon se rió y corrigió las palabras de Kang Taehan. La sucursal de Songdo, Incheon, que tuvo tanto éxito que llegó a las noticias. El gerente a cargo era nada menos que Kim Seonghun.
El segundo masajista más hábil después de Choi Seonghyeon en la sede principal.
Había sido uno de los encargados del Curso Maestro durante mucho tiempo, así que era la persona perfecta para confiarle el título de gerente de la primera sucursal.
«Bueno, si lo ves así… creo que le irá bien en el futuro. El Gerente Hwang también lo veía con buenos ojos.»
«Hmm… No digo que Seonghun lo hará mal. Solo que aún es muy pronto para juzgar.»
Respondió Choi Seonghyeon con una expresión incómoda. Luego frunció el ceño y habló con molestia.
«Oye, era broma. Si reaccionas así, parezco el villano.»
«Si no quieres parecerlo, cuida tus palabras.»
«Tsk… bueno, no puedo rebatir eso.»
Como no estaba equivocado, Choi hizo un breve chasquido de lengua, y Kang Taehan se rió con calma.
En cualquier caso, el plan iba bien.
Primero, la primera sucursal abrió con éxito, y luego de observar la respuesta, se planeaba aumentar las sedes gradualmente en otros lugares. Y los masajistas también mejoraban cada vez más.
El nivel de satisfacción que ofrecía el Curso Maestro cuando la sede principal abrió por primera vez… ahora los masajistas encargados del curso general podían replicarlo con facilidad.
De hecho, lo hacían incluso mejor. Especialmente con el entrenamiento especial que habían comenzado recientemente, las habilidades de control de Qi de los terapeutas generales habían mejorado notablemente.
Mientras no expandieran sin pensar, no habría escasez de talento. Kang Taehan sonrió satisfecho.
«Por cierto, el Gerente-nim dijo que iba a comer sopa de cerdo con arroz… ¿se habrá ido hasta Busan?»
«Hmm… ya está tardando.»
Kang Taehan miró su reloj tras las palabras de Choi Seonghyeon. Todavía era hora de comida, pero ya era momento de que regresara. Considerando que el Gerente Hwang solía volver antes que los demás, sí que estaba tardando.
«Seguro tenía algo que hacer.»
No era alguien que se perdiera, ni alguien que actuara sin pensar. Kang Taehan se encogió de hombros como si no fuera gran cosa y se recargó en el sofá.
Fue entonces cuando…
«¿Hmm?»
Buzz, buzz. Una vibración proveniente de su bolsillo.
Kang Taehan sacó su celular, revisó quién llamaba y se lo llevó lentamente al oído.
«Hola.»
『¡Director-nim! ¡Soy Jaewoo!』
«Sí, dime.»
Jo Jaewoo. Uno de los pocos masajistas en la sede principal más jóvenes que Kang Taehan. En cuanto respondió la llamada, le habló con voz ansiosa.
O más bien, desesperada. En cualquier caso, Kang Taehan se enderezó en el sofá al oír ese tono inusual.
『Estoy justo frente al edificio de la tienda…』
Al mismo tiempo, Kang Taehan expandió su campo de Qi. Definitivamente no era una situación normal. Se escuchaban murmullos, caminos bloqueados, un ambiente caótico. Todo en el cruce frente al edificio.
『¡El Gerente-nim fue atropellado por un camión y está inconsciente!』
Y tan pronto como escuchó esas palabras desde el otro lado del teléfono…
Kang Taehan dejó el celular y se levantó lentamente del asiento, y en un instante, desapareció de la sala de descanso.
Nadie vio su movimiento, solo pudieron adivinar su paradero por la ráfaga repentina de viento que recorrió el lugar… y por la puerta que quedó abierta de par en par.