El creador está en Hiatus - Capítulo 292
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- Capítulo 292 - #Una Noche Profunda, Abismo de la Desesperación (1)
—Oye, míralos.
—¿Son gemelos? Tienen aires distintos, pero se parecen muchísimo.
La gente murmuraba mientras nos observaba. Supongo que sí llamábamos la atención, después de todo, no voy a negar que soy bastante guapo. Así que, cuando los tres nos reunimos, se volvió tema de conversación.
Sí, por fin los tres estábamos reunidos. Este evento, también conocido como la reunión de Yu Il-Shin y sus alter egos, tuvo lugar en una famosa franquicia de helados y cafetería.
Yo, el organizador principal de la reunión, comencé:
—Pero ¿por qué de menta con chocolate? ¿Por qué pagarías por algo que sabe a pasta de dientes?
Sa-Shin llevaba un traje como de ejecutivo, con mancuernillas incluidas. Saludó con una mano a unas estudiantes de preparatoria que lo observaban a lo lejos, y luego tomó con elegancia una cucharada de su helado de menta con chocolate.
—La dulzura del chocolate se mezcla perfectamente con el frescor de la menta, realzando la profundidad del sabor. Qué lástima que no puedas apreciar su encanto.
—Haa…
Aunque fueran mis alter egos, sus personalidades eran demasiado fuertes. Los miles de años que habían pasado en la Torre de los Dioses solo lo hacían más evidente. Ese traje era demasiado extremo para mi gusto. ¡Y se veía carísimo!
—¿Cuánto pagaste por eso?
Sa-Shin saboreó su postre con los ojos cerrados, y luego dijo con languidez:
—Apenas cinco millones de wones coreanos. Una ganga, considerando que fue cosido a mano por un sastre italiano.
—¿¡C-cinco millones de wones!? ¿Estás loco? —tosí, impactado.
¡Así que el mensaje de pago internacional que recibí no era spam!
—¿Cuál es el problema? Si tú te gastas millones diarios en pollo.
—¿Y eso qué tiene que ver?
—Vamos, eres rico, no seas tacaño. Sé que recibiste un adelanto por regalías del editorial ayer.
Tenía razón. Mi cuenta bancaria había alcanzado un nivel de prosperidad sin precedentes últimamente—todo gracias a Sung Mi-Na, que compró un millón de copias de mi novela. Esperaba que comprara lo suficiente como para que organizaran una firma de autógrafos. Fue generosa, como siempre.
—¡Gastar por gastar no es lo mismo!
Sa-Shin me lanzó una mirada significativa.
—Si sigues regañándome, no te ayudaré con el manuscrito. Sabes que soy el único alter ego que puede hacerlo. Y no queda mucho para tu fecha límite de este mes.
Me dejó sin palabras.
¡Grrr, qué bajo chantaje! ¡Pero tenía razón!
Por muy molesto que fuera, Sa-Shin era el único que realmente podía ayudarme. Los demás no servían para eso.
Sam-Shin me fulminó con la mirada mientras devoraba su helado tamaño extra grande.
—¿Destroy?
Aunque sus papilas gustativas se habían vuelto más sofisticadas últimamente, aún prefería la cantidad sobre la calidad.
En mi vida pasada, le pedí que escribiera el manuscrito, pero lo único que supo poner fue “Destroy”. Claro, en esta vida había mejorado un poco, pero no albergaba muchas esperanzas.
—Nada. Solo come tu helado.
—¡Destroy! —Sam-Shin asintió y siguió comiendo su postre.
De todos modos, el motivo por el que estábamos aquí era el evento que Sam-Shin enfrentó hace poco. El plan de Desesperación para derribar a Sam-Shin había fallado, por suerte, pero el hecho de que fragmentos del Dios Destructor se estuvieran reuniendo en la Tierra era preocupante.
Necesitábamos un plan.
Con la boca llena de helado de menta con chocolate, Sa-Shin preguntó:
—¿Yi-Shin sigue peleando?
Había un asiento vacío en nuestra mesa. Incluso hoy, Yi-Shin seguía enfrentando al Dios de la Guerra.
—Pensé que su pelea ya habría terminado. Está tardando más de lo esperado. ¿Le echamos una mano?
—Cálmate. Yi-Shin no lo permitiría, por su orgullo. Además, el Dios de la Guerra no se sometería si intervenimos. Confiemos en Yi-Shin, que es el más fuerte de nosotros. Cada quien tiene su papel.
Así es. No estamos tan desocupados como parecemos.
—¿Y cómo va la búsqueda de Desesperación?
Me rasqué la cabeza.
—Se ha escondido tan bien que ni mis ojos pueden detectarla. Aún estoy aumentando el número de personas que puedo enviar a buscarla, así que debería ser cuestión de tiempo, supongo. La señorita Lilith y los niños de Antrinia están ayudando también.
—Está bien, avísame si descubres algo. Yo trabajaré en fortalecer la red del Árbol del Mundo mientras tanto.
Si Desesperación comenzaba a enviar alter egos del Dios Destructor a la Tierra, necesitábamos tener un plan. Necesitábamos un ejército—un ejército extremadamente poderoso.
Estábamos yo, el dios benevolente; Yi-Shin, el dios malévolo; Sam-Shin, el Dios Destructor. Mientras que Sa-Shin podía considerarse el sucesor e incluso la encarnación del Dios Creador.
—Bien, te lo encargo.
—Ah, y este es el archivo del manuscrito que me tocó trabajar.
—Ey, gracias. Eres el mejor.
Tomé la USB que Sa-Shin me entregó con cortesía. Aunque ya había escrito esa novela en mi vida pasada, solo con la ayuda de Sa-Shin podía avanzar a este ritmo. Con suerte, podría publicar un nuevo volumen antes de fin de mes.
—Creo que ya terminamos, así que dispersémonos.
—Espera. ¿Comemos pollo? A los estudiantes de la academia les gustaba al principio, pero ya están hartos.
Sa-Shin chasqueó la lengua con desaprobación.
—Claro que sí, si les das dos o tres pollos por cabeza todos los días. Solo lleva a Sam-Shin. Yo paso. Él puede devorarse cien sin problema.
¡Bam!
Sam-Shin golpeó la mesa con fuerza, como gritando:
—¡¿Desde cuándo hice eso?!
—¡Destroy! (¡Puedo con doscientos pollos sin problema!)
Qué niño tan confiable.
Mientras tanto, en la azotea de la Academia de Cazadores…
—Oye, deja los huesos, solo come la carne. ¿Entendido?
—Destroy —asintió Sam-Shin.
Devoró pollo tras pollo, y los huesos se amontonaban como una montaña a su lado.
Perfecto. Esto debería bastar.
—Compartir Habilidad. Comunión Cadavérica de Ko Sa-Deuk.
Activé la habilidad innata de Ko Sa-Deuk, una mezcla de necromancia oriental y occidental. Entonces, una melodía parecida a una marcha fúnebre resonó en mi cabeza.
¡Clac clac clac!
Haciendo su característico sonido de huesos, los pollos(?) comenzaron a levantarse uno por uno. Se veían un poco diferentes a los de mi vida pasada. Como sus ancestros, las aves primordiales que una vez surcaron los cielos tenían alas hechas de hueso.
—Muy bien, vayan. Avísenme en cuanto encuentren alguna pista de Desesperación.
Los pollos asintieron, aletearon como palomas y se dispersaron por el cielo.
—Sam-Shin, ¿puedes comer más?
Mi alter ego más joven asintió con entusiasmo, con la boca manchada de salsa.
—¡Destroy!
—Perfecto, entonces pediré más a Yes Yes Chick…
De pronto, un sonido agudo perforó mis oídos, y una enorme ola de somnolencia me invadió. Desde que regresé a la Tierra, estos síntomas se habían intensificado. ¿Acaso el poder divino de Autor de Todos los Fenómenos estaba drenando mi fuerza vital?
—Ugh… Ya empezó otra vez… Perdón, tengo que descansar… Sam-Shin, por favor llévame a casa…
Mis ojos se cerraron, y mi mundo se volvió oscuridad.
En las afueras de Nagata-ken, Japón.
En una casa pintoresca que parecía pertenecer a una pareja recién casada, había fotos de boda colgadas en una pared azul, con la novia y el novio sonriendo felices.
Una olla de sopa de miso hervía en la cocina, llenando el aire con un delicioso aroma. La esposa preparaba un platillo coreano de su tierra para su esposo, que pronto regresaría del trabajo.
¡Ding dong! ¡Ding dong!
Al escuchar el timbre, la mujer fue a abrir la puerta. Le costó trabajo debido a su vientre de embarazada.
¡Clack!
Con la nieve pegada a su abrigo, el hombre entró.
—Cariño, bienvenido. ¿Está nevando afuera? —preguntó ella.
—Sí, empezó de repente. ¿Cómo te sientes?
—¡Estoy bien!
—¿Y nuestro pequeño Bangbang?
Sonriendo ampliamente, el esposo apoyó su oído en el vientre de su esposa y escuchó un suave golpeteo.
—¡Cariño! ¡Bangbang me respondió! ¡Seguro es un genio!
—¡Hoho! ¿Por qué haces tanto escándalo? Anda, lávate las manos y cenemos. Hice tu estofado de soya favorito.
—¡Hurra!
Poco después, la pareja se sentó a cenar y charlaron sobre su día. Se veían tan felices, esperando la llegada de su bebé. Una escena verdaderamente hermosa.
—Cariño. ¿Has oído una historia rara?
—¿Qué historia?
Los ojos de su esposa brillaron. Él sabía que reaccionaría así, pues siempre le fascinaban los temas paranormales.
Masticando una nugget de pollo, continuó:
—Dicen que han aparecido esqueletos por todo el mundo últimamente. Y también se han avistado ángeles bebé. Lo curioso es que todos parecen estar buscando algo.
—Oh cielos. ¿Pero no habían cerrado ya todas las puertas y calabozos?
—Sí, pero esto ocurrió después, así que la Asociación de Cazadores está en alerta máxima. Quizás esté relacionado, pero también han aparecido insectos mutantes nuevos uno tras otro.
—Wow, qué fascinante.
Él pensó que había hecho bien en contarle estas historias. Aunque tuvo que mudarse abruptamente a Japón por trabajo, su esposa lo había seguido hasta allá, confiando plenamente en él. Su esposa y el hijo que esperaban eran lo más valioso del mundo para él.
—¡Ups, me descubrieron!
La expresión alegre de su esposa cambió de repente.
—¿Descubierta? Cariño, ¿de qué hablas?
Ella, que siempre era tan cálida y sonriente, ahora estaba inexpresiva. Su mirada vacía se posó en el techo, en una esquina de la casa.
Siguiendo su mirada, el esposo se giró y se sobresaltó con lo que vio.
—¿Qué es eso?
Había un mosquito en pleno invierno, mirándolos fijamente. Parecía una especie mutante recién descubierta, completamente negro.
¡Me atraparon!
El mosquito tembló. No era otro que Mosto el Chupasangre, una de las Diez Espadas, asignado a buscar a Desesperación.
Urgentemente, gritó a su maestro:
—¡D-dios Yu Il-Shin! ¡Al fin la he encont—
Antes de que pudiera terminar, la esposa extendió el dedo y lo aplastó sin más.
—¿C-cariño? ¿Qué acabas de hacer?
—Fufu. ¿Así que se acabó el jueguito de la casita? Bueno, esta vez todo será diferente.
Algo andaba muy mal. Su sonrisa era tan fría que le heló la sangre. ¿Era esta la misma mujer que él había amado tanto? ¡Parecía una persona completamente distinta!
—Despierta, basura —dijo Desesperación, chasqueando los dedos.
Como si una ilusión desapareciera, el hechizo sobre el esposo se rompió. La novia en la foto de boda y la mujer frente a él eran completamente diferentes. La revelación lo tomó tan desprevenido que cayó al suelo, horrorizado.
—¿Q-quién eres? ¡¿Dónde está mi esposa?!
En lugar de responder, Desesperación acarició su vientre de embarazo avanzado.
—Pensé que si creaba algo sentiría lo mismo que él… pero supongo que no. Aunque dudo que le hubiera gustado lo que hice.
Soltó una carcajada.
—¡Aaaaargh!
Solo su risa bastó para romperle los tímpanos. Él se tapó los oídos, sangrando, y se retorció en el suelo como un gusano.
—Muy bien, comencemos un nuevo capítulo.
A diferencia de las incontables veces que había repetido este escenario en sus vidas pasadas…
¡Tzzz! ¡Craaaack!
Una oscura aura brotó de ella, y comenzó a transformarse.
¡Baaaaam!
Al mismo tiempo, una explosión como de bomba nuclear envolvió todo en un radio de diez kilómetros, reduciéndolo a cenizas.
Las alertas de desastre sonaron en todo el mundo.
「¡Ha aparecido una mazmorra estimada como rango SSS o superior en Nagata-ken, Japón! ¡Se estima que el monstruo es de nivel catástrofe: Dragón de la Desesperación de rango SSS!」