El creador está en Hiatus - Capítulo 280
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- Capítulo 280 - #El niño deja la cuna, y (2)
“Aún falta algo de tiempo para el final, así que voy a empezar a planearlo desde ahora,” respondí.
“Eso sí que es una sorpresa, viniendo de ti. Siempre pensé que eras del tipo que define el final desde el principio y trabaja en dirección a él. O sea, eso es lo que has hecho hasta ahora,” comentó mi editor a cargo.
“Bueno, quería intentar algo diferente por una vez.”
Él acomodó mi manuscrito con cuidado y lo guardó en su bolso. “De cualquier modo, esto está genial. Estaba algo preocupado por tu nueva novela, pero esto pasará fácil en la junta. ¡Buen trabajo, señor Yu!”
“Gracias. Te lo dejo entonces.” Me incliné con respeto ante él.
En respuesta, entrecerró sus perezosos ojos y me escaneó con la mirada.
“¿Por qué me estás viendo así?”
“Señor Yu, he querido decirte esto desde hace rato, pero… pareces haber cambiado, de alguna manera… Incluso entregaste tu manuscrito a tiempo… ¿Te pasó algo, tal vez?”
Como lo preguntó, respondí con la verdad. “En realidad, es la primera vez que regreso a la Tierra después de tres mil años, y aún me estoy adaptando a este cuerpo. Tengo los hombros duros, los ojos secos, problemas digestivos… Haa, este cuerpo es una basura. Pero editor, hay algo que quiero verificar, así que discúlpame tantito.”
Mi mano se movió de su barbilla a su cuello, luego bajó por la suave panza y ese pecho más voluptuoso… Dudé por un momento, pero sí, ¡definitivamente era mi editor a cargo!
Para mi sorpresa, el Piso Cien de la Torre de los Dioses me llevó de regreso al pasado de la Tierra, mucho antes de que el Dios Destructor la arruinara.
¡Tzzz!
Lo primero que vi al regresar por la puerta fue mi pequeño cuarto familiar. Luego, me vi a mí mismo roncando ruidosamente, con la laptop encendida sobre la mesa del comedor. Por supuesto, la pantalla estaba en blanco.
“Ñam ñam, la hanwoo está deliciosa… Dame más…” Estaba babeando mientras dormía, incluso masticando en sueños.
Haa, verme en tercera persona de manera objetiva… realmente me veía patético.
¡Katalk, katalk!
Justo entonces, sonó mi celular y apareció un mensaje. Con curiosidad por saber quién era, lo revisé: era de mi editor a cargo.
Editor Supremo: Señor Yu, espero que no haya olvidado nuestra junta de hoy. ¡Debe traer el manuscrito de la nueva novela hoy mismo! ¡Ya no lo voy a cubrir más!
¡Katalk katalk!
Los mensajes siguieron llegando, las notificaciones no dejaban de sonar, pero mi otro yo no despertaba. Un vistazo a la fecha me confirmó que era la época en que conocí al Creador de Dioses en mi vida pasada, más o menos un mes después de que reencarnara como hormiga.
Editor Supremo: ¡¡Maldito!! ¿Por qué no contestas?! ¡¡No estarás dormido, verdad?! ¡¡Voy a ir a tu casa ahora mismo!!
Dios mío, qué fantasma. Siempre sabe lo que estoy haciendo.
“Habilidad Compartida, Dios Joven Parásito del Emperador Hormiga.”
Así que me poseí a mí mismo.
Finalmente desperté sobre la mesa del comedor. Rápidamente le mandé un mensaje al editor diciendo que ya iba, y me estiré con flojera.
“Invocar arma divina, Todos los Fenómenos.”
¡Tzzz!
Momentos después, una deslumbrante pluma apareció en mi mano. Bien, al menos el uso del poder divino no parecía ser un problema en este estado poseído. Eché un vistazo al montón de hojas tamaño carta en la esquina del cuarto. Como tenía que entregar un manuscrito para la junta, hice un gesto con el dedo índice.
¡Swoosh!
Las hojas comenzaron a volar a mi alrededor como si fueran aves.
Scritch scritch—
Entonces, escribí sobre los eventos de mi vida pasada y todo lo que había vivido hasta ahora. Con la pluma divina, lo tejí en una nueva novela.
“Señor Yu…”
Mi editor a cargo, que había estado quieto como una estatua de Buda a pesar de mis sacudidas, empezó a llorar de repente.
“Eh, ¿por qué lloras?”
¿Acaso toqué un tema delicado mientras lo examinaba?
Sin embargo, en el siguiente momento, me tomó de la mano con una mirada que decía claramente: “Este escritor se ha metido tanto en su trabajo que ya se volvió loco.”
“¡Con razón mandaste tantos manuscritos de repente! ¡Jamás imaginé que sufrías una enfermedad mental! ¡Señor Yu, conozco a un buen terapeuta! ¡Vamos juntos! ¿Has oído hablar del autor Cracker, cierto? ¡Él también sufre de insomnio y trastornos de pánico, pero se sintió mejor tras una sola visita! ¡Vamos!”
“¡Oye, estoy bien! ¿Por qué no te preocupas por tu panza en lugar de mi salud mental?!” Le aparté la mano de un manotazo, y luego vi la hora.
“¡¿Ya es tan tarde?! ¡Tengo un montón de pendientes!”
“Eh, señor Yu. No llevas reloj en la muñeca. Tal vez sí deberías ir conmigo a la clínica…”
“¡En fin, me dio gusto verte después de tanto tiempo! ¡Te dejo el resto a ti! ¡Espero que esta novela venda bien y hagamos una firma de autógrafos!”
“Dios, ¿una firma? Qué ambicioso… ¿Eh? ¿Señor Yu? ¿Dónde se fue? ¡¿Señor Yu?!”
Se frotó los ojos, buscándome por todas partes, pero claro, ya me había ido con el viento.
¡Swoosh!
Aviones provenientes de todo el mundo llenaban el cielo azul sobre el Aeropuerto Internacional de Incheon. Allí, un hombre acababa de llegar tras un vuelo desde Estados Unidos. Su sola presencia llamaba la atención de todos.
“¿Será una celebridad?”
“Pero nunca lo había visto.”
“¡Wow, cuánto costará todo eso! ¡Qué increíble!”
La masculinidad ruda del guapo rubio se veía acentuada por su bronceado profundo. Iba vestido de pies a cabeza con marcas de diseñador de lujo. Bajándose los lentes Giccu, observó el paisaje coreano.
“Uf. El futuro mejor cazador de la historia de Corea del Sur ha llegado.”
Era Steve Choi, un Cazador de Rango S que se había graduado con honores de la Academia de Cazadores de EE. UU. Su nombre coreano era Choi Bong-Shik. Aunque recibió ofertas en EE. UU., no podía convertirse en el mejor en una nación llena de los mejores cazadores del mundo. Por eso, vino a Corea del Sur. Como decía el dicho: “Mejor ser cabeza de ratón que cola de león.”
Además, tenía tiempo queriendo volver a Corea del Sur.
A eso le llaman nostalgia.
Aunque no era muy digno de un cazador que recorría campos de batalla despiadados, pensaba que ese lado humano solo aumentaba su encanto. Además, sería un honor para Corea del Sur recibir a otro cazador poderoso gracias a él.
Aun así… qué decepción que nadie me reconozca.
Steve Choi chasqueó la lengua ante la gente que solo lo miraba de reojo. Haa, ¡y eso que había preparado un plumón para firmar autógrafos!
“No vino nadie a recogerme.” Volvió a chasquear la lengua.
¡Y eso que tuvo la suerte de conseguir un asiento en primera clase y llegó antes de lo esperado! ¡Y aun así, la Asociación de Cazadores ni siquiera envió a alguien a recibirlo! ¿¡Así es como tratan al futuro mejor cazador de Corea del Sur!?
Justo entonces, alguien se acercó agitándole la mano con entusiasmo. Se veía igual de guapo que Steve, pero tenía cara de tonto. ¿Ese chándal verde? Uf. Estaba tan arrugado que parecía no haber sido lavado en semanas.
Hmph, ese tipo definitivamente no es de la Asociación de Cazadores.
Steve Choi resopló, listo para ignorarlo.
“¡Bong-Shik~!”
Se estremeció.
“¿No me escuchas~? ¡Bong-Shik~! ¡Soy yo~!”
¡Swoosh!
Teletransportándose como un rayo, Steve Choi cubrió rápidamente la boca del hombre.
“¡Bong—upmh!”
“¿Q-quién eres tú? ¿Cómo sabes ese nombre?”
El hombre del chándal verde—no, Yu Il-Shin, le apartó el brazo.
“¡Puaj!” Sus ojos se abrieron tanto que casi se le salían.
Aunque era un Cazador tipo Espacial, sin grandes habilidades físicas, seguía siendo Rango S. No podía ser derrotado tan fácilmente.
“¿Cómo no iba a reconocer a mi precioso Bong-Shik?” Yu Il-Shin sonrió alegremente, rodeando el cuello de Steve Choi con el brazo como si fuera su amigo de toda la vida… o su subordinado.
¡Cof cof! ¡P-parece débil, pero su fuerza es increíble!
No importaba cuánto luchara Steve por soltarse, no podía moverse ni un centímetro, como si una montaña lo aplastara. Incluso intentó usar su habilidad de teletransportación, pero no sirvió de nada. Su espalda se empapó en sudor frío.
¿¡Existe un Cazador Rango S así en Corea del Sur!?
Además, algo no encajaba. Aunque nunca había visto a ese hombre antes, todo esto le resultaba extrañamente familiar.
“¿Q-quién eres tú?”
“¡Ay, Bong-Shik! ¡Soy yo! ¡Yu Il-Shin!”
Steve Choi estaba al borde de la locura. ¿¡Quién demonios era ese!?
“Bong-Shik, lo siento por olvidarte en mi vida pasada. ¡Te juro que fue un accidente!” Luego, susurró: “¿Quieres creer en el Il-Shinismo?”
Un escalofrío le recorrió la espalda a Steve Choi, y todos los vellos del cuerpo se le erizaron.
¿E-esto es… el infame culto de Corea del Sur del que tanto escuché?
Momentos después…
“¿P-por qué estoy de vuelta en Estados Unidos… y por qué en Dysneiland?” Choi Bong-Shik miraba con la mente en blanco a las botargas de Dysneiland, que cantaban y bailaban alegremente en el desfile.
El hombre del chándal verde lo había teletransportado de regreso a Estados Unidos… ¡con acompañantes!
¡Eso estaba más allá de las capacidades humanas! Ese hombre era o un monstruo, o un ser sobrenatural… ¡un dios o un demonio!
Mientras tanto, una de las acompañantes, una linda niña con trencitas, señaló a Choi Bong-Shik con una expresión aturdida.
“Tío Chiquito. ¿Ese tío es nuestro guía?”
“¡Destruir!” Sam-Shin asintió con entusiasmo.
“¡Guau! ¡Qué emocionante!” Seong-Yeon estaba encantada.
Al principio, Seong-Yeon se sorprendió cuando muchos tíos idénticos corrieron hacia ella, pero se acostumbró rápido. Al fin y al cabo, eran sus tíos favoritos en el mundo. Tener más de ellos era algo maravilloso y emocionante. Como sus tíos usualmente estaban desempleados y eran flojos, normalmente jugaban en casa o en el parque cercano. ¡Pero hoy la habían traído a Dysneiland!
Seong-Yeon sentía que hoy tenía el mundo entero para ella.
“¡Tío Chiquito, Tío Chiquito! ¡Quiero comer eso!” Señaló el puesto de churros.
Sam-Shin asintió, dándose un golpecito en el pecho, como diciendo “espera un momento”.
Luego, se volvió hacia Choi Bong-Shik, que aún estaba paralizado. “Destruir (Dame dinero para comprar botanas).”
“¿Q-qué?”
Con la mirada perdida, Choi Bong-Shik miró a Sam-Shin, que era dos cabezas más bajo que él. Ha, ese loco del chándal verde era imparable, ¡pero este mocoso…!
“¡Destruir!” Los ojos de Sam-Shin brillaron de rojo.
“¡Aquí tienes! ¡Úsalo como quieras!” Choi Bong-Shik se arrodilló respetuosamente, entregándole la cartera a Sam-Shin. Su instinto de supervivencia profundamente arraigado había sido activado.
Satisfecho, Sam-Shin tomó el dinero de la cartera, compró los churros y se los comió con Seong-Yeon. Por supuesto, no quedó nada para Choi Bong-Shik.
Ñam, ñam—
Con azúcar por todos lados alrededor de la boca, Seong-Yeon finalmente recordó algo y le preguntó a Sam-Shin. “Pero Tío Chiquito, ¿dónde están los otros tíos?”
Cuando llegó, había cuatro tíos, pero ahora solo quedaba Sam-Shin.
Sam-Shin se tragó el churro y respondió: “¡Destruir (¡Se fueron a ligar chicas!)!”
Seong-Yeon ladeó la cabeza, confundida.
¿Chicas? ¿El tío es un mujeriego?