Domesticación Global de Bestias Puedo Ver las Rutas de Evolución - Capítulo 66
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- Capítulo 66 - Déjame mostrarte el verdadero poder
—¡Qué arrogancia!
El rostro de Luo Han se ensombreció.
A esas alturas, ya no tenía necesidad de disimular.
La mirada que dirigía a Lin Ze estaba cargada de desprecio.
—Un simple novato plebeyo… ¿y te atreves a soñar con derrotarme?
—¡No sabes medir tus propias capacidades!
—Hoy te haré entender qué significa el verdadero poder.
Su voz rebosaba confianza.
Lin Ze lo observó con calma y negó levemente con la cabeza.
—Con palabras no se gana un combate.
—Deja de hablar. Empecemos, tengo prisa.
Luo Han, furioso, soltó una risa helada.
—Perfecto. Ya que tienes tantas ganas de perder, te concederé el deseo.
Se volvió hacia el árbitro.
El árbitro miró a ambos, alzó la mano y la bajó con fuerza.
—¡Comienza el combate!
En el instante en que cayó la última palabra, destellos de luz surgieron frente a ambos.
Las figuras de sus mascotas se materializaron lentamente.
El público estalló en vítores.
La atmósfera se encendió de inmediato.
Uno era el prodigio de primer año que había ganado fama recientemente.
El otro, el octavo clasificado del segundo año y dirigente del Club Montaña.
Una apuesta así no se veía todos los días.
Las gradas estaban casi llenas.
Decenas de miradas expectantes se clavaron en el ring.
Bajo la atención de todos, las mascotas quedaron completamente visibles.
La de Luo Han era una criatura humanoide gigantesca, tan imponente como una pequeña colina.
Medía más de tres metros.
Su cuerpo estaba cubierto de músculos abultados.
En su mano derecha empuñaba una enorme maza con púas.
—¡Gigante de las Montañas!
Los murmullos se convirtieron en exclamaciones.
—¡Es de atributo tierra!
—¡Con ese tamaño y esa presión… es una mascota de quinto rango!
—Claro. El Gigante de las Montañas empieza en cuarto rango, octavo nivel. Con un poco de cultivo, alcanza el quinto sin dificultad.
—¡Un quinto rango! Es impresionante.
—Ese tal Lin Ze la tiene difícil.
El Gigante de las Montañas era conocido por su fuerza bruta y defensa sobresaliente.
Frente a enemigos de rango inferior, era aplastante.
Muchos miraron a Lin Ze con compasión.
Dos mascotas de cuarto rango, incluso si fueran de noveno nivel, difícilmente podrían resistir a un quinto rango.
—Para que no digas que no te avisé —dijo Luo Han con orgullo—. Mi Gigante de las Montañas está en quinto rango, segundo nivel.
Su expresión reflejaba absoluta seguridad.
Pero Lin Ze lo ignoró.
Sonrió y miró a Xiaoxue.
—Xiaoxue, te lo dejo a ti.
Xiaoxue asintió con energía y avanzó flotando con gracia.
Su figura esbelta, etérea como un espíritu de nieve, arrancó suspiros en el público.
—Qué hermosa mascota…
—Sí, parece casi humana.
—Yo también quiero una mascota humanoide así.
—De qué sirve ser bonita si no ayuda en combate…
—Es una lástima, ojalá no pierda demasiado feo.
Las conversaciones se multiplicaban.
La mayoría no creía en Lin Ze.
Su imagen aún estaba asociada a los combates virtuales de esa mañana.
En primer año era extraordinario.
Pero ahora su oponente era un segundo año de élite.
El talento, sin tiempo, no bastaba.
Luo Han, sintiendo las miradas, sonrió con satisfacción.
Pero la calma de Lin Ze le hizo fruncir el ceño.
“Imposible… aunque sea un monstruo, no puede haber elevado su mascota al quinto rango en un solo día.”
Se tranquilizó.
Esta apuesta estaba ganada.
Con una mueca feroz, dio la orden.
El Gigante de las Montañas rugió y avanzó con pasos atronadores.
La maza de hierro brillaba con un resplandor aterrador.
Incluso desde lejos, la presión era sofocante.
Muchos espectadores contuvieron el aliento.
Pero Xiaoxue no mostró miedo.
Sonrió suavemente y extendió su brazo blanco.
Con un ligero movimiento de su manga…
¡Whoooosh!
Un viento profundo y helado barrió el ring.
La temperatura descendió bruscamente.
El público cercano sintió un escalofrío.
Y entonces lo notaron.
Un vendaval se había desatado en el escenario.
Vientos cortantes y copos de nieve surgieron de la nada.
En cuestión de segundos, una violenta ventisca cubrió todo el ring.
—¿Qué… qué está pasando?
—¡Es una ventisca!
—¿Es una habilidad de esa mascota?
—¡Imposible! Una de cuarto rango no puede generar algo así.
La tormenta era tan intensa que apenas podían ver dentro.
El frío penetrante demostraba su poder.
En el instante en que descendió la ventisca, el avance del Gigante de las Montañas se detuvo.
El viento helado erosionaba su cuerpo.
En pocos segundos, su piel quedó cubierta de escarcha.
—¡Roooar!
Rugió, intentando avanzar.
Pero bajo la tormenta, sus movimientos se volvieron rígidos y lentos.
—¡¿Cómo es posible?! —gritó Luo Han.
Su rostro palideció.
Un quinto rango no debería verse afectado así por una habilidad de cuarto rango.
No… era imposible que una de cuarto rango generara semejante fenómeno.
Una ventisca capaz de alterar el clima local…
Eso solo lo lograban mascotas de quinto rango.
Y de alto nivel.
Un pensamiento cruzó su mente como un relámpago.
“¿No será que… la mascota de Lin Ze ya ha ascendido al quinto rango?”
Se quedó paralizado.
El corazón le dio un vuelco.