Domesticación Global de Bestias; Puedo Ver las Rutas de Evolución - Capítulo 317
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- Capítulo 317 - No irá a surgir otra complicación, ¿verdad?
Con la muerte del Ogro de Seis Brazos, el desenlace de la batalla quedó decidido sin lugar a dudas.
Misael dirigió entonces la mirada hacia el Satanás de Carne y Sangre, que aún combatía ferozmente contra el Rinoceronte Cornudo del Trueno, y tensó el arco.
Una flecha dorada se condensó en el aire.
Percibiendo el peligro mortal, el Satanás de Carne y Sangre rugió con furia, intentando evadir la puntería de Misael. Sin embargo, el Rinoceronte lo mantenía firmemente contenido.
Al segundo siguiente—
Un agudo estallido rasgó el aire.
La flecha dorada atravesó la niebla sanguínea que envolvía al monstruo y abrió violentamente un enorme boquete ensangrentado en su pecho.
El impacto lo dejó rígido por un instante.
Aprovechando esa fracción de segundo, el Rinoceronte inclinó ligeramente la cabeza. Sus cuernos estallaron en una descarga cegadora de relámpagos, que avanzaron como un dragón eléctrico y golpearon de lleno al Satanás.
El rayo índigo penetró por la herida abierta y recorrió su interior. El cuerpo del monstruo comenzó a temblar violentamente, mientras columnas de humo azulado brotaban por todas partes.
Tras recibir los ataques completos de dos combatientes de noveno rango, el Satanás de Carne y Sangre quedó gravemente herido sin posibilidad de remontar.
La batalla concluyó cuando Misael descendió como un rayo y, con un solo tajo, lo partió en dos.
Ambas bestias demoníacas habían sido aniquiladas.
—
Todos miraban la escena con emoción contenida.
La batalla final había sido una montaña rusa.
Cuando creían tener la victoria asegurada, la aparición del Satanás de Carne y Sangre y del Ogro de Seis Brazos casi los había conducido a la aniquilación.
Cuando surgieron aquellas dos bestias demoníacas de noveno rango, muchos habían perdido toda esperanza.
Y, sin embargo, Lin Ze dio un paso al frente y cambió el rumbo de la situación, eliminando a ambas criaturas.
En menos de media hora, sus emociones habían oscilado entre la desesperación y la euforia.
Por fortuna, el resultado final fue favorable.
Gracias a Lin Ze.
En ese momento, las miradas hacia él estaban cargadas de respeto y gratitud.
En el mundo de los Maestros de Bestias, el fuerte es quien manda.
Aunque joven, Lin Ze era más poderoso que cualquiera de los presentes.
Incluso Ke Liang quedaba por debajo.
Ese poder bastaba para ganarse el respeto absoluto de todos.
—
—Ahora creo que aceptar que te unieras a la operación fue la decisión más inteligente de mi vida —dijo el mayor Yao, acercándose y dándole una palmada en el hombro, visiblemente conmovido.
Si hubiera rechazado a Lin Ze, probablemente ahora sería alimento en el estómago del Satanás de Carne y Sangre.
Muchos asintieron con convicción.
—Al principio dudé de la decisión del mayor… ahora veo que fui un necio.
—El mayor es el mayor, tiene buen ojo.
—¡JAJA! ¿Ven? Yo dije que Lin Ze no era un Maestro de Bestias común.
—¡Bah! Tú también estabas confundido en ese momento.
Las risas y bromas estallaron, liberando la tensión acumulada.
El mayor Yao los interrumpió con una palmada.
—Está bien, ya habrá tiempo para charlar cuando regresemos. Esto aún no ha terminado. Dos de ustedes, arresten a Wei You. ¡Y pónganle las esposas selladoras de alma!
Desde que sus bestias fueron eliminadas, Wei You permanecía sentado en el suelo, murmurando incoherencias, como si hubiese perdido la cordura.
—¿Se volvió loco del susto?
—Ya era un loco desde antes.
—Llévenselo rápido. No vaya a salir otra complicación.
—No seas ave de mal agüero.
Dos miembros de la Oficina avanzaron con actitud relajada.
Sin sus bestias de noveno rango, Wei You ya no representaba gran amenaza.
Aunque invocara criaturas de séptimo u octavo rango, Lin Ze seguía presente.
Y una vez colocadas las esposas selladoras de alma, quedaría completamente desconectado de su poder.
Todos compartían esa certeza.
—
Justo cuando los dos oficiales estaban a medio camino, el techo del salón explotó con un estruendo ensordecedor.
Rocas y escombros cayeron en cascada.
El polvo lo cubrió todo.
Los dos agentes fueron golpeados por fragmentos de piedra. Por suerte, aún tenían activa la Protección del Alma, así que no sufrieron heridas graves, aunque retrocedieron cubiertos de polvo.
Los demás adoptaron posiciones defensivas de inmediato.
Cuando el humo comenzó a disiparse, una figura emergió entre los escombros.
Una criatura demacrada, de piel rojo sangre, con enormes alas de murciélago y ojos escarlata que irradiaban frialdad.
—¡El Demonio de Sangre Rencorosa! —exclamó el mayor Yao, pálido.
¿Cómo había llegado hasta allí?
¿Dónde estaba el Gigante Nube Brumosa?
¿Y el director?
Un crujido resonó detrás del demonio.
Entre la mirada horrorizada de todos, un hombre avanzó lentamente.
Aparentaba unos cuarenta años, de rostro común y tez pálida.
Si no fuera por sus ojos.
Profundos como abismos, parecían absorber el alma de quien los mirara demasiado tiempo.
Aunque nunca lo hubieran visto antes, la identidad era evidente.
El responsable regional de la Sociedad Luna Roja en Ningjiang.
El líder de la base subterránea.
Du Yuan.
—
—¡S-señor responsable!
Wei You, hasta entonces desorientado, recuperó el ánimo al verlo.
Du Yuan no le dirigió ni una mirada.
Se detuvo junto al Demonio de Sangre Rencorosa.
En ese momento, todos notaron que sostenía algo en la mano.
Era una cabeza humana, cortada limpiamente a la altura del cuello.
La sangre aún goteaba al suelo.
Aunque el rostro estaba cubierto de sangre, el mayor Yao lo reconoció al instante.
Su voz tembló.
—E-el director…
El rostro de Ke Liang se volvió ceniciento.
Wei You estalló en carcajadas.
—¡Ya lo dije! ¡Su director no era rival para el señor Du Yuan!
El eco de su risa retumbó en el salón vacío.
Nadie esperaba que la fuerza más poderosa de la operación hubiese caído.
¿Cómo era posible?
Aunque el director no fuera más fuerte que Du Yuan, debería haber podido huir.
¿Desde cuándo Du Yuan era tan poderoso?
—
—¿Qué… qué hiciste? —rugió el mayor Yao, con los ojos enrojecidos.
Du Yuan lo ignoró por completo.
Su mirada indiferente recorrió al grupo hasta detenerse en Lin Ze y en Misael.
Una leve sorpresa cruzó su expresión.
—¿Un Ángel del Alba…? Ya veo. Con razón Wei You, aun teniendo al Satanás de Carne y Sangre, terminó derrotado por ustedes.