Domesticación Global de Bestias; Puedo Ver las Rutas de Evolución - Capítulo 131
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- Capítulo 131 - Un récord sin precedentes
El ensordecedor silbido resonó sobre toda la plaza.
Todos miraban al dragón de hielo en el escenario con los ojos desorbitados, el asombro imposible de disimular.
Ante la mirada de todos, el gigantesco dragón alcanzó en un instante las cercanías del Ejecutor de Llama.
Solo entonces este reaccionó apresuradamente, agitando sus seis brazos con frenesí.
Chispas brotaron en el aire.
Llamas surgieron de la nada y se condensaron rápidamente en cuatro gruesas serpientes de fuego, que se abalanzaron con ferocidad contra el dragón de hielo.
Ambos ataques colisionaron violentamente en el aire.
El dragón de hielo, como si estuviera vivo, desgarró, embistió y mordió con brutalidad.
En apenas un parpadeo, despedazó las cuatro serpientes ígneas.
Hielo y fuego chocaban y se aniquilaban mutuamente, levantando nubes de vapor chisporroteante.
El dragón, reducido ligeramente de tamaño, no perdió ímpetu y siguió avanzando hasta impactar contra un gigantesco escudo de fuego que el Ejecutor de Llama había levantado apresuradamente.
¡Boom!
El escudo ígneo se hizo añicos al mismo tiempo que el dragón de hielo se desvanecía.
El Ejecutor de Llama quedó al descubierto, con una postura visiblemente descompuesta.
Silencio.
Un silencio sepulcral.
La plaza quedó muda. Todos miraban la escena con la boca abierta, incapaces de emitir sonido.
Desde que Xiao Xue había atravesado el umbral del séptimo rango hasta el choque con el Ejecutor de Llama, apenas habían pasado unos segundos.
Todo había ocurrido con tal brusquedad que la mayoría ni siquiera había terminado de procesarlo.
Pero algo sí era evidente.
En ese intercambio, el Ejecutor de Llama había salido perjudicado.
Aunque había sido tomado por sorpresa, la fuerza mostrada por Xiao Xue era incuestionable.
¡Séptimo rango!
Solo alguien del mismo rango podía enfrentarse al Ejecutor de Llama sin quedar en desventaja.
¡Estallido!
La multitud despertó del estupor y la plaza explotó en un clamor ensordecedor.
—¡¿Qué está pasando?!
—¡Esa mascota de hielo no era de sexto rango?!
—¡¿Cómo se volvió de séptimo rango de repente?!
—¿Evolucionó?
—¡Imposible! ¡Su forma no cambió y no hubo luz de evolución!
—¡Entonces qué demonios pasó!
Confusión, asombro, desconcierto, incredulidad…
Las emociones se propagaron como fuego en la multitud.
Incontables miradas se dirigieron a Lin Ze y a Xiao Xue, incapaces de comprender la transformación.
—Esto… esto…
Deng Rou abrió los ojos de par en par.
Siempre racional y serena, ahora mostraba un raro gesto de desconcierto absoluto.
La situación era demasiado absurda.
En un instante, la joven mascota había pasado de sexto a séptimo rango.
Si hubiera sido una evolución en combate, aún podría entenderse.
Era extremadamente raro, pero no imposible.
¡Pero no era una evolución!
Deng Rou sentía que su mente se convertía en una masa confusa.
Si el público estaba impactado, Liang Jun estaba completamente horrorizado.
Ni en sus peores cálculos había previsto algo así.
—¡¿Qué diablos está pasando?!
Su rostro se volvió ceniciento.
Quería cuestionarlo, pero la batalla ante sus ojos dejaba claro que aquello era real.
Mientras Liang Jun seguía atónito, Xiao Xue y el Ejecutor de Llama volvieron a chocar.
Las habilidades se sucedían como si el poder del alma fuera inagotable.
La energía devastadora arrasó el escenario, dejando el suelo destrozado, lleno de cráteres y grietas.
Un campo de ruinas.
Sin duda, aquel era el combate de mayor nivel en la historia del torneo del Instituto Ningjiang.
Desde que se celebraba el torneo, jamás dos mascotas de séptimo rango se habían enfrentado en el mismo escenario.
Una vez superado el shock inicial, el público se volvió aún más eufórico.
—¡Esto es brutal! ¡Dos mascotas de séptimo rango!
—¡Valió la pena venir hoy!
—¡Lin Ze es increíble! ¡Le dio la vuelta a la situación!
—¡Es demasiado fuerte!
Las exclamaciones no cesaban.
Muchos miraban a Lin Ze con abierta admiración y asombro.
La mayoría eran domadores de bestias.
Y cualquiera con un mínimo de criterio entendía que la balanza había cambiado por completo.
El Ejecutor de Llama de Liang Jun solo había alcanzado el séptimo rango de forma temporal.
Cuando el efecto de la técnica del alma terminara, volvería a su estado original.
En cambio, el ascenso de Xiao Xue era real.
Si lograba resistir el tiempo restante de la Fusión de Alma, el resultado era evidente.
Liang Jun lo sabía mejor que nadie.
Con el paso de los minutos, su rostro se tornaba cada vez más sombrío.
Quería contraatacar, pero ya no tenía más cartas ocultas.
—¡Maldita sea!
Masculló con los dientes apretados.
Pero no sirvió de nada.
Los ocho minutos pasaron en un suspiro.
En pleno combate, el cuerpo del Ejecutor de Llama tembló violentamente.
Innumerables partículas rojas comenzaron a escapar de su superficie.
Su aura se desplomó de forma abrupta.
En apenas un aliento, cayó nuevamente al sexto rango.
¡Whoooosh!
Un viento gélido, cortante como cuchillas, se desató.
Xiao Xue agitó suavemente su mano.
Sobre el escenario se formaron incontables hojas de hielo.
Al instante siguiente—
Cayeron como una lluvia torrencial.
El Ejecutor de Llama levantó con desesperación un escudo de fuego.
Pero esta vez no pudo resistir.
Bajo el bombardeo implacable de cuchillas de hielo, el escudo duró apenas dos o tres segundos antes de estallar en chispas ardientes.
Y al momento siguiente—
Las cuchillas atravesaron el cuerpo del Ejecutor de Llama.
Cuando la lluvia de hielo cesó, la criatura había desaparecido.
Solo quedaban fragmentos de hielo esparcidos por el suelo.
…
Liang Jun permanecía inmóvil, pálido como un muerto, mirando los restos helados sin poder decir palabra.
A esas alturas, el resultado era indiscutible.
El árbitro inhaló profundamente, miró a Lin Ze y alzó la voz:
—¡Fin del combate! ¡El vencedor es Lin Ze!
Por un instante, el mundo pareció congelarse.
Y luego—
La plaza estalló en un rugido ensordecedor.
Miradas llenas de emoción, reverencia, envidia y admiración se posaron sobre Lin Ze.
—¡Increíble!
—¡No puedo creer que haya ganado!
—¡Era el segundo de cuarto año! ¡Y aun así perdió!
—¡Esto es impactante!
Guan Ning y Guo Xinyi saltaron de alegría, vitoreando.
Liu Man y las demás aplaudían con sonrisas radiantes.
Entre la multitud, Deng Rou observaba a Lin Ze con una expresión compleja.
Tras un largo momento, dejó escapar un suspiro.
Fuera como fuese, en ese instante, Lin Ze se había convertido en el centro absoluto de atención.
Nunca antes un estudiante de primer año había logrado algo así.
¡Una mascota de séptimo rango!
En todo el Instituto Ningjiang no había un solo estudiante que poseyera una.
Ni siquiera entre los graduados de cada año.
Podía decirse que Lin Ze había establecido un récord.
Quizá en el futuro alguien lo superara.
Pero al menos hasta ahora—
No tenía precedentes.