Dicen que soy un caprichoso, pero el villano no deja de mimarme - Capítulo 71

  1. Home
  2. All novels
  3. Dicen que soy un caprichoso, pero el villano no deja de mimarme
  4. Capítulo 71 - El «baile de claqué» sobre la arena ardiente
Prev
Next
Novel Info

Cuando terminó el descenso por la duna, Jiang Yu se levantó alegremente de la tabla. Qin You hizo lo mismo y tomó por iniciativa propia la tabla naranja que había quedado en el suelo.

Con la mano derecha, Qin You tomó la de Jiang Yu y entrelazó sus dedos con los suyos.

Al sentir los dedos introducirse entre los suyos, Jiang Yu giró sorprendido hacia el hombre que tenía al lado y comenzó a enviarle señales frenéticamente con la mirada:

Presidente Qin, ¡todavía hay cámaras!

—El equipo del programa no grabará nada que no deba. Además, pueden editarlo después —dijo Qin You con absoluta tranquilidad.

Jiang Yu dirigió instintivamente la mirada hacia el camarógrafo que lo seguía.

Camarógrafo: De repente, dos peces gordos lo estaban mirando al mismo tiempo. Entonces… ¿debía grabar o no?

Después de reflexionar durante tres segundos, el camarógrafo se dio la vuelta en silencio y comenzó a filmar el hermoso paisaje del enorme desierto detrás de él.

—Ya está, deja de asustarlo. Regresa y descansa un rato. Terminaré de grabar muy pronto y volveré. Cuando regrese, te haré compañía como es debido.

Jiang Yu apretó suavemente la palma de Qin You para tranquilizarlo.

—Está bien. Esperaré a que vuelvas.

Aunque en el fondo Qin You no quería marcharse, respetaba el trabajo y las decisiones de Jiang Yu.

Bajo la mirada de Jiang Yu, Qin You se alejó en dirección al hotel.

No muy lejos de donde se encontraba Jiang Yu había un puesto de suministros montado bajo una carpa verde. Allí, el director contemplaba las breves imágenes que acababan de aparecer en la enorme pantalla y se acarició la barbilla.

—Dime, ¿crees que existe alguna posibilidad de que podamos conseguir que el presidente Qin participe gratis en nuestro programa?

—¡No! —respondió el subdirector con absoluta firmeza, sin apartar la mirada de la pantalla.

—¿Por qué? Esta vez también conseguimos grabarlo un poco. Además, quién sabe, ¿no? Las personas tienen que tener sueños.

El director señaló emocionado las imágenes de Jiang Yu y Qin You deslizándose juntos por la duna.

—Director, ¿ha pensado que para conseguir que el presidente Qin participe gratis tendría que cumplirse una condición?

El subdirector levantó la mirada e interrumpió su entusiasmo.

—¿Qué condición? —preguntó el director, desconcertado.

—Que quien invite al presidente Qin no sea usted ni yo. Tendría que ser únicamente el señor Jiang Yu. Y el señor Jiang jamás lo ayudará gratis a convencer al presidente Qin para que venga. Así que puede quedarse tranquilo.

Después de decirlo, el subdirector dejó de prestarle atención al director, que había vuelto a sumirse en la depresión, y continuó observando las grabaciones del programa.

Por supuesto, Jiang Yu no tenía idea de que el director estaba preocupándose por su culpa.

En ese momento había llegado a la zona de karts del desierto.

Frente a él había una fila de grandes vehículos negros. Después de pagar, Jiang Yu siguió a un instructor hasta uno de los karts.

Subió al vehículo, se abrochó primero el cinturón de seguridad y sujetó firmemente el volante con ambas manos.

Una vez que el camarógrafo también estuvo sentado, Jiang Yu pisó el acelerador.

El kart negro salió disparado.

Siguiendo el recorrido establecido, Jiang Yu avanzó hacia la pequeña duna que tenía delante.

Las dunas se extendían sin interrupción por el desierto, como una sucesión de ondas de distintos tamaños.

Jiang Yu aumentó la velocidad y comenzó a atravesarlas una tras otra.

Sentado en el asiento del copiloto, el camarógrafo sintió la intensidad de aquella velocidad y abrazó instintivamente la cámara con más fuerza.

Su corazón también comenzó a latir al ritmo del vehículo.

A medida que Jiang Yu aceleraba, la arena amarilla salía disparada a ambos lados de las ruedas mientras el motor rugía.

El kart subía y bajaba por las dunas.

Al ascender, parecía que en cualquier momento fueran a salir volando.

Al descender, aquella breve sensación de ingravidez hacía que el corazón de Jiang Yu se acelerara involuntariamente.

Y apenas desaparecía esa sensación, comenzaba otra nueva carrera.

Después de completar una vuelta, Jiang Yu detuvo el vehículo completamente satisfecho.

Rápido.

Emocionante.

Increíblemente divertido.

Ese fue su veredicto final.

No pudo resistirse y dio otra vuelta.

Como consecuencia, el dinero que tenía para el viaje comenzó a disminuir a una velocidad alarmante.

Y Jiang Yu no era el único.

Los demás invitados también descubrieron rápidamente el mismo problema.

Después de completar su segunda vuelta en kart, Jiang Yu caminó hacia el puesto de suministros que el director había instalado para ganar más fondos de viaje.

El director parecía haber sabido desde el principio que tarde o temprano los invitados acudirían allí y lo recibió con enorme entusiasmo.

—Señor Jiang, ¿qué nivel de misión desea desafiar? Tenemos tres niveles: principiante, intermedio e infernal. Las recompensas correspondientes son de 100, 300 y 600 yuanes. Y un pequeño recordatorio: las misiones son limitadas. Cada vez que alguien completa una, desaparece.

Esta vez, el director realmente había apostado fuerte.

Se negaba a creer que ninguno de los invitados mordiera el anzuelo.

—Primero intentaré una de nivel principiante.

Jiang Yu no cayó en la trampa.

Por prudencia, decidió comenzar por algo sencillo.

Una pizca de decepción apareció en el rostro del director, pero enseguida volvió a sonreír y levantó la pizarra blanca de las misiones para principiantes.

Había tres.

La primera era un desafío de preguntas sinceras.

La segunda, un desafío de dibujo con pasteles al óleo.

La tercera, un desafío de comida picante.

Jiang Yu contempló los chiles de color rojo intenso que había en un plato y las comisuras de sus labios se contrajeron.

Sentía que aquella misión había sido diseñada especialmente para Wu Zheng.

Después de todo, era quien mejor toleraba el picante de todo el grupo.

Tras revisar las tres opciones, la mirada de Jiang Yu se detuvo entre la primera y la segunda.

Finalmente eligió la segunda: el desafío de dibujo con pasteles al óleo.

Las reglas eran muy sencillas.

El equipo del programa sacaría una imagen al azar y Jiang Yu tendría que reproducirla aproximadamente sobre una hoja de papel usando los pasteles al óleo dentro del tiempo establecido.

Si alcanzaba al menos un 60 % de similitud, superaría el desafío.

No se sabía si hasta el cielo estaba ayudando a Jiang Yu, pero la imagen que el director sacó al azar resultó ser precisamente la más sencilla de todas.

Era un paisaje del desierto.

El director no podía creer su propia suerte.

Él mismo había seleccionado todas aquellas imágenes, y ese paisaje del desierto era la única opción sencilla que había introducido deliberadamente entre las demás.

¿Cómo había conseguido sacar justo esa?

Negándose a aceptarlo, revisó todas las imágenes restantes.

El resultado confirmó que, efectivamente, su suerte había sido demasiado «buena».

Al recibir la imagen, una sonrisa apareció en los labios de Jiang Yu.

Buscó rápidamente entre los pasteles los colores que necesitaba y comenzó a dibujar sobre la hoja blanca.

La composición no tenía colores demasiado complejos y era bastante sencilla.

Jiang Yu tardó muy poco en terminarla.

Al contemplar el dibujo, cuya similitud con la imagen original superaba fácilmente el 80 %, al director se le enfrió el corazón.

Esta vez prácticamente le había regalado el dinero.

Jiang Yu guardó satisfecho los cien yuanes que había conseguido con tanta facilidad.

Mientras realizaba su desafío, Wu Zheng y Yuan Yi también llegaron al puesto.

Sin ninguna sorpresa, ambos eligieron igualmente las misiones de nivel principiante.

Wu Zheng escogió la tercera.

Yuan Yi, la primera.

Para Wu Zheng, comer picante era pan comido.

Incluso comió dos chiles más de los exigidos por el desafío sin que su expresión cambiara en lo más mínimo.

Yuan Yi tampoco tenía ninguna preocupación por mantener su imagen.

Si el director se atrevía a preguntar, él se atrevía a responder.

Y cuanto más explosiva fuera la pregunta, más explosiva sería su respuesta.

Al final, hasta el propio director comenzó a tenerle un poco de miedo.

Cuando las tres misiones para principiantes terminaron y todas fueron superadas, el director perdió durante unos instantes el control de su expresión.

Después de completar su desafío, Jiang Yu volvió la atención hacia las misiones de nivel intermedio.

Justo entonces llegaron también Li Yue y Ye Yu.

Al darle la vuelta a la pizarra del nivel intermedio, solo apareció una misión.

Sin embargo, los cinco podían participar.

Desafío: permanecer descalzo sobre la arena.

Regla: los invitados debían mantenerse descalzos sobre la arena durante un minuto.

—¡Esto es demasiado fácil! Director, ¿seguro que no pusiste la misión en la categoría equivocada? ¡Yo participo! —Li Yue fue la primera en levantar la mano.

¡Trescientos yuanes para el fondo de viaje!

¡Allá iba!

Al escucharla, el director se limitó a sonreír misteriosamente.

—¡Yo también participo! —Ye Yu levantó la mano.

Tenía que conseguir más dinero que Jiang Yu.

—¡Yo también, yo también!

Yuan Yi ya estaba impaciente por quitarse los zapatos.

Jiang Yu ya había adivinado por qué el director había colocado aquella misión en la categoría intermedia.

Aun así, decidió participar.

Wu Zheng lo pensó un momento y también se unió.

Li Yue y Yuan Yi, impacientes, fueron los primeros en pisar descalzos la arena ardiente.

En el instante en que las plantas de sus pies tocaron el suelo, ambos comenzaron a ejecutar un improvisado «baile de claqué».

—¡¡¡Ahhh, quema, quema, quema!!!

Li Yue no aguantó ni unos segundos antes de volver a pisar sus zapatos.

Yuan Yi consiguió no regresar a ellos, pero levantaba primero el pie izquierdo y luego el derecho.

En cuestión de segundos, comenzó a hacer elevaciones de rodillas en el mismo sitio.

Al contemplar la escena, las comisuras de los labios del director se elevaron lentamente.

¿Ahora entendían por qué era una misión de nivel intermedio?

Jiang Yu observó la sonrisa triunfante del director.

Luego, en silencio, fue al puesto de al lado y compró una botella de agua helada.

Regresó, abrió la botella y vertió el agua fría sobre la arena frente a él.

Después colocó ambos pies firmemente encima.

¿¿¿???

La sonrisa del director se congeló en su rostro.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first