Dicen que soy un caprichoso, pero el villano no deja de mimarme - Capítulo 48

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  4. Capítulo 48 - Una cita perfecta
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Qin You tardó unos instantes en reaccionar. Al mirar los ojos sonrientes de Jiang Yu, el aura que siempre lo rodeaba se suavizó por completo. Levantó una mano y rozó suavemente la mejilla que Jiang Yu acababa de besar.

Después de comer y beber hasta quedar satisfecho, el chinchilla persa volvió a acercarse. Se pegó a los dos mientras maullaba sin parar. Su adorable manera de pedir mimos contrastaba claramente con el gato león, que seguía sentado a un lado con una actitud fría y distante.

Jiang Yu y Qin You pasaron prácticamente toda la mañana en la cafetería de perros y gatos. Cuando se acercaba el mediodía, finalmente se marcharon tomados de la mano.

Al mediodía fueron a un restaurante para parejas bastante conocido.

La decoración del lugar encajaba muy bien con los gustos de los jóvenes. Una enorme lámpara de cristal colgaba en el centro del restaurante, mientras una hermosa melodía de piano se extendía por cada rincón.

Jiang Yu y Qin You siguieron al camarero hasta un reservado.

Apenas entró, Jiang Yu se quitó impaciente la mascarilla de una oreja. Después de llevarla puesta toda la mañana, ya estaba harto de sentirse sofocado.

Qin You le apartó personalmente la silla de la mesa.

Jiang Yu se sentó y Qin You tomó asiento a su lado.

Los dos pidieron juntos: Qin You se encargó de elegir los platos y Jiang Yu de escoger los postres para después de la comida.

La comida de aquel restaurante tenía bastante buen sabor, especialmente el cerdo estofado. Tenía un brillante color rojizo y, al llevarlo a la boca, era jugoso pero nada grasoso.

A Jiang Yu le encantó.

Después de comer y beber hasta quedar satisfecho, se recostó perezosamente en la silla.

Efectivamente, en cuanto uno tenía el estómago lleno, era muy fácil que empezara a darle sueño.

—¿Quieres salir a caminar un poco para hacer la digestión? —preguntó Qin You, extendiéndole una mano.

—¡Claro!

Jiang Yu tomó su mano y se levantó rápidamente.

Los dos caminaron por el parque.

Era un lugar especialmente adecuado para pasear después de comer. El parque era enorme y estaba rodeado de una hermosa vegetación. En el centro había una gran plaza donde muchos padres aprovechaban su tiempo libre para llevar a sus hijos a andar en patineta o patines.

Jiang Yu y Qin You caminaban tomados de la mano por un sendero.

La brillante luz del sol caía sobre ambos, como si los cubriera con un fino velo dorado.

Mientras caminaban, Jiang Yu de repente saltó sobre el estrecho bordillo de piedra redondeada que separaba el sendero del césped y comenzó a avanzar sobre él como si estuviera cruzando una barra de equilibrio.

Al verlo, Qin You levantó naturalmente la mano, ofreciéndole un apoyo firme.

—Ten cuidado. Mira dónde pisas.

—Mhm.

Jiang Yu sujetó con fuerza la mano de Qin You mientras observaba atentamente sus pies.

Al principio, su cuerpo se tambaleaba de un lado a otro, pero poco a poco consiguió mantener el equilibrio.

Siguió caminando sobre el bordillo hasta llegar a la plaza central del parque.

Ese día soplaba una buena cantidad de viento, así que había muchas personas volando cometas.

—¿Qué tal si nosotros también volamos una? —propuso Jiang Yu mientras contemplaba las numerosas cometas en el cielo.

—Bien.

Qin You asintió.

Junto a la plaza había muchos puestos. La mayoría vendía juguetes, comida y bebidas que solían gustarles a los niños.

Jiang Yu y Qin You se acercaron a uno que vendía cometas.

Había una enorme variedad de diseños: mariposas, golondrinas, personajes de dibujos animados e incluso águilas.

Entre todas ellas, las mariposas y los personajes animados eran los favoritos de los niños.

Jiang Yu estuvo escogiendo durante bastante tiempo hasta que finalmente eligió una cometa con forma de carpa koi.

Esperaba que, de ahora en adelante, tanto él como Qin You tuvieran buena suerte continuamente y que la fortuna nunca dejara de llegarles.

—¿Sabes volar una cometa? —preguntó Jiang Yu con curiosidad mientras sostenía la suya.

—Nunca lo he hecho, pero puedo aprender.

Qin You comenzó a observar atentamente a las personas de alrededor que estaban consiguiendo hacer volar las suyas.

[Probablemente el gran villano ni siquiera sabía cómo era una cometa cuando era pequeño, ¿verdad?]

[¿Qué pasa? ¿Por qué siento que lo que acaba de decir el de arriba suena al mismo tiempo presumido y bastante triste? (Confundida)]

[Lo que estás sintiendo no es una ilusión. Lo presumido es que el gran villano vivía desde pequeño en una mansión enorme y no se veía ni una cometa en varios kilómetros a la redonda. Lo triste es que, siendo todavía tan pequeño, aquellos padres irresponsables y terribles lo tenían prácticamente encerrado en casa. Todo para impedirle hacer amigos. (Se encoge de hombros)]

[Menos mal que esos dos ya salieron de escena. De lo contrario, de verdad querría meterme en el libro y darles unas cuantas bofetadas. ¡Hasta las fieras protegen a sus propias crías! ¡Esos dos eran demasiado crueles! (Furiosa)]

[¡Exacto, exacto! ¡Apúntenme también!]

[Pero esperen, ¿no se supone que para esta época el gran villano ya debería haber quedado discapacitado de ambas piernas? ¿Por qué sigue perfectamente bien?]

[¿Efecto mariposa?]

[¿Será eso?]

Al ver las últimas frases de los comentarios flotantes frente a él, un destello pasó por los ojos de Jiang Yu.

Sin cambiar de expresión, levantó la cabeza y miró a Qin You.

—¡Yo te enseñaré!

Jiang Yu lo llevó hasta una zona relativamente despejada.

Le pidió a Qin You que sostuviera bien el carrete de hilo mientras él corría hasta cierta distancia y sujetaba ambos lados de la cometa.

—¡Cuando diga «corre», empiezas a correr! —gritó Jiang Yu.

Qin You asintió.

—¡Corre!

En cuanto Jiang Yu dio la señal, ambos comenzaron a correr en la misma dirección.

A mitad de camino, Jiang Yu soltó la cometa hacia arriba y aceleró el paso para alcanzar a Qin You.

—Suelta hilo… ahora recoge un poco… —iba indicándole Jiang Yu.

Muy pronto, gracias al esfuerzo de ambos, la cometa con forma de carpa koi logró elevarse con éxito.

Y cada vez subía más.

La carpa koi dorada destacaba enormemente en el cielo.

—Nada mal. Es tu primera vez y ya lo haces así de bien.

Jiang Yu sonrió y le dio unas palmadas en el brazo.

Qin You dejó escapar una suave risa y aceptó abiertamente aquel elogio descarado de Jiang Yu.

Aunque en el fondo tenía claro que, si habían conseguido elevar la cometa al primer intento, había sido completamente gracias a la ayuda de Jiang Yu.

En el cielo azul, numerosas cometas flotaban tranquilamente.

A sus oídos llegaban las risas y voces de los niños que jugaban cerca.

Jiang Yu estuvo observándolas durante un rato hasta que algo a un lado llamó repentinamente su atención.

Cuando Qin You volvió la cabeza, descubrió que Jiang Yu había desaparecido.

Un destello de pánico apareció en sus ojos.

Justo cuando estaba a punto de darse la vuelta para buscarlo, una enorme cantidad de burbujas transparentes flotó desde detrás de él.

Las burbujas reflejaban colores brillantes bajo la luz del sol.

Qin You se giró de golpe.

Como esperaba, Jiang Yu estaba justo detrás.

En sus manos sostenía una máquina de burbujas con forma de cámara fotográfica, de la que no dejaban de salir aquellas innumerables burbujas.

A través de ellas, Qin You contempló a Jiang Yu.

Su corazón volvió a tranquilizarse.

Los dos siguieron jugando hasta las cinco de la tarde antes de guardar finalmente la cometa.

Después, llevando consigo sus cosas, fueron juntos hasta el lago más grande del parque.

Una suave brisa soplaba sobre la superficie del agua, haciendo que esta brillara bajo la luz.

La vista desde allí era muy amplia.

Al levantar la cabeza podían ver claramente el sol, que a lo lejos descendía poco a poco hacia el horizonte.

A las seis y media, el cielo lejano comenzó a teñirse de un resplandor anaranjado.

El sol parecía estar ya rozando la tierra.

Jiang Yu se apoyó sobre la barandilla junto al lago y contempló en silencio el hermoso atardecer.

El sol naranja se reflejaba en sus ojos, haciendo que sus pupilas color ámbar parecieran brillar.

Qin You permaneció tranquilamente a su lado.

Así, mientras Jiang Yu contemplaba el sol poniente a lo lejos…

Qin You mantuvo la cabeza ligeramente ladeada, observándolo a él todo el tiempo.

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