Dicen que soy un caprichoso, pero el villano no deja de mimarme - Capítulo 31
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- Capítulo 31 - Un banquete trampa familiar y ¡otro gran escándalo!
Como era de esperar, el video de la confesión de Jiang Yu y aquel grito de «¡Hola, cuñado!» de una fan se dispararon directamente a las tendencias esa misma noche.
Los comentarios bajo el video seguían aumentando sin parar.
【¿Qué hermana fue tan atrevida?】
【¡La dominante confesión de Jiang Yu me tiene completamente obsesionada con esta pareja!】
【¡Me da igual, yo me subo a este barco primero! Ya investigaré si son dulces y luego regreso a informar.】
【¡Que duren para siempre!】
【Cada vez siento más curiosidad por el novio de Jiang Yu. Es guapo, alto y rico. Yo ni siquiera me atrevería a imaginar algo así fuera de mis sueños.】
【Jiang Yu no estaba mintiendo. ¿Vieron esa fila de autos? Cada uno cuesta como mínimo un millón.】
………………
Para cuando Jiang Yu estaba deslizando por los comentarios, ya se había duchado y se encontraba cómodamente acostado en la enorme cama.
Cuando Qin You regresó del estudio, lo primero que vio fue aquella escena, lo que mejoró un poco el mal humor que le había dejado la interrupción de hacía un momento.
—¿Ya terminaste la llamada?
—Sí. ¿Qué pasa? ¿Estás de mal humor? —Jiang Yu miró a Qin You. Desde el primer momento había notado que tenía el ceño profundamente fruncido.
—Qin Hu y Su Yan me llamaron hace un momento. Quieren que mañana vuelva a la antigua residencia para comer con ellos.
Qin You soltó una sonrisa fría. Era evidente que no tenía el menor deseo de tratar con esos dos.
—¿Los dos te llamaron juntos? ¿Volvieron a casarse? —Jiang Yu puso una expresión como si se acercara el fin del mundo.
—No. —Qin You negó con la cabeza.
—Entonces hay gato encerrado. Definitivamente no será una simple comida familiar, sino un banquete trampa preparado especialmente para ti —concluyó Jiang Yu mientras se acariciaba la barbilla.
—No tienes que preocuparte. Mañana iré solo.
Qin You levantó las cobijas, se acostó y, con total naturalidad, atrajo a Jiang Yu entre sus brazos.
—De ninguna manera. Mañana voy contigo.
Quería ver con sus propios ojos qué otra estupidez serían capaces de hacer aquellos dos después de que a ambos les hubieran puesto los cuernos.
Mientras tanto, Qin Hu y Su Yan, cada uno en su propia casa y soñando despiertos con sus planes, sintieron simultáneamente un escalofrío y una inexplicable sensación de mal augurio.
Al mediodía del día siguiente, Jiang Yu y Qin You llegaron a la antigua residencia de la familia Qin.
La residencia ancestral de los Qin era un siheyuan de estilo tradicional chino rodeado por jardines. Tenía ya un siglo de historia, pero gracias al excelente mantenimiento recibido a lo largo de los años, no se veía deteriorada en absoluto. Al contrario, el paso del tiempo le otorgaba una solemne sensación de historia.
Los guardaespaldas abrieron las enormes puertas de madera negra. Jiang Yu y Qin You entraron al patio caminando por el sendero de piedra, mientras el murmullo del agua corriente llegaba hasta sus oídos.
【¡Guau! ¿Esta es la imponente presencia de una residencia centenaria?】
【Siento que hasta un simple trozo de madera de aquí debe costar una fortuna.】
【La de arriba, ten más confianza y elimina el «siento». ¡Porque ninguna de nosotras podría comprar ni un trozo de esa madera! (Llora desconsoladamente)】
【Miro mi cartera, luego mis manos vacías y siento que se me van a abrir los grifos de los ojos.】
【A simple vista se nota que vienen a limpiar con frecuencia. Según la novela, nadie ha vivido en esta antigua residencia desde que murió el abuelo del gran villano.】
【Qin Hu y Su Yan solo se atreven a pisotear al gran villano porque tienen en sus manos una reliquia del abuelo Qin. ¡Puaj! ¡Qué descarados!】
Gracias a los comentarios flotantes, Jiang Yu se hizo una idea general de la situación.
Los dos entraron al salón principal. Qin Hu y Su Yan ya habían llegado. Junto a Qin Hu estaba la misma mujer que la vez anterior le había puesto los cuernos, mientras que junto a Su Yan había un joven desconocido de piel morena.
—Qin You, por fin llegaste. Déjame presentártelo. Él sí es tu hermano menor biológico —dijo Su Yan emocionada mientras sujetaba al muchacho a su lado.
¿Su hermano menor biológico?
Jiang Yu observó al joven con recelo. Ni siquiera necesitaba que los comentarios flotantes le dieran la respuesta. Podía asegurar que aquel chico definitivamente no era hijo biológico de Su Yan.
La habían engañado otra vez.
—Qin You, no le hagas caso a tu madre. Mira a tu tía Jiang. El que lleva en el vientre sí es tu verdadero hermano menor.
Qin Hu dio un paso al frente, apartó a Su Yan y sonrió adulador.
Jiang Yu estuvo a punto de escupir el té que acababa de beber.
¡Con razón Qin Hu había aceptado tan fácilmente que le pusieran los cuernos!
Resultaba que la mujer estaba embarazada otra vez…
Y él se lo había vuelto a creer.
Aquellos dos realmente habían estado casados por algo. Eran tal para cual en su estupidez. Llamarlos un par de «dragón agazapado y fénix oculto» sería un insulto para el dragón y el fénix.
En ese momento, una avalancha de comentarios burlones apareció ante sus ojos.
【Si yo fuera uno de esos dos, buscaría un bloque de tofu y me mataría golpeándome contra él.】
【¡Esta humilde servidora aprueba la propuesta!】
【Tropezar dos veces en la misma pradera verde… Esos dos realmente tienen talento.】
【Resumiendo: ese chico ni siquiera es hijo de Su Yan. Es un sobrino lejano de los hermanos que les pusieron los cuernos a ambos. Y esa mujer tampoco está embarazada. Todo esto lo hicieron únicamente para ganar tiempo y poder transferir los pocos bienes que todavía quedan a nombre de Su Yan y Qin Hu.】
Vaya.
¡El nivel de organización criminal de esa familia era impresionante!
No les había bastado con los dos hermanos; hasta habían involucrado a un sobrino lejano.
Qin You contempló a sus padres biológicos con un profundo asco en los ojos. Tomó la mano de Jiang Yu, pasó directamente de largo frente a ellos y se sentó en el sofá de madera del salón.
—Dame la cosa.
Qin You extendió fríamente la mano.
—Qin You, primero comamos. Podemos hablar de eso después.
Qin Hu recordó que todavía no había conseguido su objetivo y, por instinto, intentó ganar tiempo.
—La cosa. No me obligues a repetirlo por tercera vez.
Qin You levantó la cabeza y dirigió una mirada helada hacia ambos.
El cuerpo de Qin Hu se puso rígido bajo aquella mirada. Finalmente, y de muy mala gana, sacó de entre su ropa un joyero cuidadosamente envuelto en tela.
Qin Hu no se dio cuenta de que, en cuanto sacó el paquete, la expresión de la mujer que estaba a su lado cambió bruscamente y esta retrocedió dos pasos por instinto.
Jiang Yu, que durante años había tratado con todo tipo de personas, captó inmediatamente aquel pequeño detalle.
¡Aquí pasaba algo!
【¿No acaba de ponerse ella misma frente al cañón? Esa mujer acaba de sustituir por falsificaciones los objetos de la caja fuerte de Qin Hu, y entre ellos estaba precisamente este anillo de arquero de jade.】
【Por cierto, como este anillo de jade es demasiado antiguo, fabricar una falsificación convincente le llevó bastante tiempo. Apenas terminaron de hacerla ayer y esta mañana hizo el cambio. El auténtico anillo de jade sigue tranquilamente guardado en su bolsillo.】
Para cuando Jiang Yu terminó de leer aquellos dos comentarios, Qin You ya había abierto el joyero oculto entre las telas.
Dentro había un anillo de arquero de jade blanco.
Sin embargo, en cuanto Qin You lo tomó, inmediatamente percibió que algo estaba mal.
Su abuelo siempre había llevado aquel anillo. Desde pequeño, Qin You lo había tocado innumerables veces.
El tacto no podía engañarlo.
La expresión de Qin You se ensombreció poco a poco. Arrojó el anillo nuevamente dentro del joyero.
—Esto no es lo que quiero.
Qin Hu se quedó perplejo ante la acusación. Cuando reaccionó, estalló de furia.
—¡Qin You! ¿Qué quieres decir con eso? ¿Estás diciendo que te estoy dando una falsificación?
Al escuchar aquello, Su Yan también se apresuró a acercarse.
Aquella reliquia era su mayor carta de negociación.
La examinó cuidadosamente, pero el anillo de jade dentro del joyero no parecía diferente del que había visto anteriormente.
—El peso es incorrecto. El tacto también —declaró Qin You mientras recorría a los dos con la mirada.
—¡Eso es imposible! —rugió Qin Hu furioso.
Desde que había llevado el anillo a su casa, ni siquiera había abierto el joyero.
¿Cómo podía ser falso?
—¿Para qué gritas tanto? Hablar más fuerte no va a convertir una falsificación en algo auténtico. Mejor piensa detenidamente si no tendrás algún traidor dentro de tu propia casa que haya cambiado el objeto a escondidas.
Jiang Yu se tapó los oídos mientras hablaba con evidente doble sentido.
La expresión de Qin Hu se volvió feroz. Al escuchar aquello, giró bruscamente la cabeza hacia la mujer que estaba a su lado.
—¿Has entrado últimamente en mi estudio?
La mujer quiso negar con la cabeza, pero al ver la aterradora expresión de Qin Hu, se quedó paralizada por el miedo.
—¡Qin Hu, eres un inútil que solo sabe arruinar las cosas! ¡Una mujer te ha estado manipulando a su antojo! ¡Entrega inmediatamente lo que robaste!
Su Yan se abalanzó sobre ella y la sujetó del brazo.
La mujer comenzó a gritar pidiendo ayuda.
Mientras ambas forcejeaban, de uno de los bolsillos poco profundos de su ropa salió volando repentinamente una pequeña caja cuadrada.
Jiang Yu se acercó, recogió la caja y la abrió.
Dentro estaba precisamente la reliquia del abuelo Qin.
La verdad quedó completamente al descubierto.
Qin Hu perdió la cabeza.
¡La misma mujer lo había engañado dos veces seguidas!
La escena se convirtió inmediatamente en un caos.
Qin You ni siquiera prestó atención a las cuatro personas que estaban armando un desastre frente a él. Simplemente tomó a Jiang Yu de la mano y se marchó sin mirar atrás.
Cuando Jiang Yu y Qin You subieron al auto, Jiang Yu le entregó la caja que llevaba en las manos.
Qin You la recibió, sacó el anillo de jade y lo observó por un instante. Después, sin decir una palabra, volvió a entregarle la caja a Jiang Yu.
Jiang Yu parpadeó mientras miraba la caja en sus manos.
—¿Vas a confiarme algo tan importante?
—Sí. Si está contigo, puedo estar tranquilo.
Qin You asintió con absoluta certeza.
Al ver que la expresión de Qin You no mostraba el menor rastro de falsedad, el corazón de Jiang Yu comenzó a latir involuntariamente más rápido.
—Entonces no seré cortés. Ya que confías tanto en mí, yo también te contaré un pequeño secreto.
Jiang Yu se inclinó hacia Qin You y susurró unas palabras junto a su oído. Después se enderezó con una sonrisa.
Qin You contempló en silencio los astutos ojos de Jiang Yu.
No le preguntó cómo lo sabía.
En cambio, llamó directamente al asistente Li y le ordenó buscar a alguien para investigar a las familias de los amantes de Qin Hu y Su Yan.
El asistente Li trabajaba con gran eficiencia.
Esa misma noche, un informe apareció en el correo electrónico de Qin You.
Qin You apenas le echó unas cuantas miradas antes de ordenar que enviaran copias por separado a Qin Hu y Su Yan.
El asunto estalló por completo al tercer día de descanso de Jiang Yu.
Qin You recibió una llamada de uno de sus subordinados, quien le informó que Qin Hu y Su Yan habían perdido completamente la razón.
Al parecer, en plena noche habían herido a alguien con un cuchillo en sus respectivas casas, y la policía había tenido que llevárselos a la comisaría esa misma madrugada.
Las familias de sus amantes también fueron arrestadas por robo y fraude.
El escándalo fue enorme. Prácticamente todos los vecinos de aquella zona se enteraron.
Cuando Jiang Yu recibió la noticia de boca de Qin You, no sintió la menor sorpresa.
Después de todo, ya conocía desde hacía tiempo el desenlace de ambos.
Una habitación en un hospital psiquiátrico para cada uno.
No merecían ninguna compasión.
Una vez terminado el asunto de Qin Hu y Su Yan, Jiang Yu volvió a llevar su tranquila vida de holgazán.
Hasta que…
Hasta que recibió el pago por su trabajo en la filmación.
Jiang Yu se incorporó emocionado de la cama.
¿Cuál era el primer paso después de recibir el sueldo?
Por supuesto…
¡Por supuesto que pagar todas sus deudas!
Jiang Yu contempló el saldo que le quedaba después de terminar de pagar todo, y su corazón, que hacía apenas unos instantes ardía de emoción, se enfrió de golpe.
Resultaba que bastaban unos cuantos minutos para que un saldo de cientos de miles se redujera a apenas unos cientos.
Jiang Yu miró los 600 yuanes con 60 centavos que quedaban en su cuenta.
En su mente solo había cuatro palabras:
¡Qué dolor! ¡Quiero llorar!