Dicen que soy un caprichoso, pero el villano no deja de mimarme - Capítulo 155

  1. Home
  2. All novels
  3. Dicen que soy un caprichoso, pero el villano no deja de mimarme
  4. Capítulo 155 - Una noche maravillosa
Prev
Next
Novel Info

La mano de Qin You se detuvo bruscamente. Contempló la escena frente a él, pero la mano que había quedado suspendida en el aire tardó mucho en atreverse a avanzar.

Temía estar soñando.

Temía que, con solo tocarlo, todo aquello se hiciera añicos.

—¿Ya no vas a seguir desenvolviendo tu regalo? —Jiang Yu no pudo evitar sonreír al ver las orejas completamente rojas de Qin You y volvió a recordárselo.

La respiración de Qin You comenzó a volverse pesada.

De pronto, empujó a Jiang Yu sobre la mullida cama que había detrás de él.

Sin darle siquiera tiempo para reaccionar, se inclinó y capturó sus labios sonrosados con los suyos. Sus cuerpos quedaron estrechamente pegados.

Jiang Yu entreabrió los labios por iniciativa propia y alzó sus largos y blancos brazos para rodear con fuerza el cuello del hombre que estaba sobre él.

Esta vez, Qin You ya no mostró la contención de antes. Dejó estallar todo el amor que sentía por la persona frente a él y la abrazó con fuerza entre sus brazos.

La capacidad pulmonar de Qin You era asombrosa.

Al principio, Jiang Yu todavía era capaz de corresponder a sus besos, pero, poco a poco, conforme transcurría el tiempo, Qin You lo besó hasta dejarlo completamente aturdido. Sin darse cuenta, los brazos con los que rodeaba su cuello fueron perdiendo fuerza hasta caer suavemente.

Al percatarse, Qin You levantó lentamente la cabeza.

Contempló a Jiang Yu debajo de él, con el rostro sonrosado como una flor de durazno, y una enorme vorágine pareció formarse en las oscuras profundidades de sus ojos.

Por primera vez, Qin You comprendió cómo se sentían aquellos niños de su edad que, cuando era pequeño, deseaban que todos los días fueran su cumpleaños.

Si él también pudiera celebrar su cumpleaños todos los días…

Qin You finalmente dejó en paz los labios de Jiang Yu, tan rojos que parecían a punto de sangrar. Sus finos labios descendieron lentamente por su barbilla.

Besó su barbilla, su nuez y su clavícula hasta llegar finalmente al lugar donde estaba atado el lazo.

Abrió la boca, sujetó suavemente con los dientes uno de los extremos de la cinta y levantó poco a poco la cabeza para deshacerlo.

La cinta era extremadamente sedosa. Bastó un ligero tirón para que se desatara sin ninguna dificultad.

Para entonces, Jiang Yu ya había recuperado la claridad. Levantó el brazo derecho para cubrirse los ojos, mordió suavemente su labio inferior y todo su cuerpo tembló ligeramente.

Fuera de la ventana, la noche continuaba sumida en la más absoluta oscuridad.

Y la noche que pertenecía exclusivamente a Qin You apenas acababa de comenzar…

A primera hora de la mañana, la villa de la propiedad estaba sumamente silenciosa.

El mayordomo le sirvió alegremente leche de cabra a Fufu.

En cuanto Fufu vio la leche, activó al instante su modo de gatito glotón. Bajó obedientemente la cabeza sobre el plato y comenzó a beber sin hacer ruido ni causar problemas.

Mientras tanto, la señora Wang dirigía a los empleados mientras limpiaban la sala.

Nadie tocó los regalos abiertos que se encontraban en el centro. Se limitaron a limpiar silenciosamente el resto de la estancia.

Durante la limpieza, una empleada chocó accidentalmente contra una mesa, produciendo un sonido ligeramente estridente.

Al escucharlo, la señora Wang levantó rápidamente la cabeza y extendió una mano para ayudarla a estabilizar la mesa.

El mayordomo también asomó la cabeza desde el comedor al oír el ruido. Hizo un gesto para pedirles que guardaran silencio y después señaló con un dedo hacia el piso superior.

La señora Wang y los empleados asintieron, comprendiendo inmediatamente.

Después de aquel pequeño accidente, todos comenzaron a moverse con todavía más cuidado.

En el dormitorio del tercer piso, los sonidos de la noche anterior no habían cesado por completo hasta pasadas las cuatro de la madrugada.

Jiang Yu, exhausto desde hacía mucho, había caído profundamente dormido.

Qin You, en cambio, estaba tan emocionado por todo lo ocurrido la noche anterior que era incapaz de conciliar el sueño.

Abrazó al hombre dormido entre sus brazos y permaneció completamente despierto hasta que el cielo se iluminó por completo.

Cerca de las seis de la mañana, Qin You bajó la mirada hacia la persona que tenía entre sus brazos.

Después de comprobar que dormía profundamente, permaneció observándolo en silencio durante un rato más antes de retirar cuidadosamente el brazo.

Jiang Yu debía estar realmente agotado. No se movió en absoluto durante todo el proceso y su respiración continuó siendo tranquila y regular.

Qin You apartó las mantas y se levantó de la cama con sumo cuidado.

Junto a ella estaban esparcidos los restos de la ropa que ambos habían roto en medio de la impaciencia de la noche anterior, además de aquella cinta que había hecho que Qin You perdiera por completo el control.

Qin You recogió cuidadosamente la cinta del suelo y la guardó en el cajón de su mesita de noche.

Solo después de dejarla a salvo comenzó a recoger lentamente los restos de ropa del suelo y a colocarlos donde correspondía.

Qin You entró al baño para asearse.

Cuando salió, Jiang Yu seguía profundamente dormido.

La tenue luz de la mañana atravesaba la ventana y caía sobre su cuerpo, haciendo que su piel, ya de por sí clara, pareciera todavía más luminosa.

Qin You se acercó a la cama, contempló al hombre dormido y se inclinó para depositar un suave beso entre sus cejas.

—Te amo.

Como si Jiang Yu hubiera podido escucharlo incluso en sueños, movió ligeramente la cabeza y rozó con la frente los labios de Qin You, como si estuviera respondiendo a sus palabras.

El corazón de Qin You se ablandó al verlo.

Volvió a arropar cuidadosamente a Jiang Yu y solo entonces salió silenciosamente de la habitación.

Qin You descendió por las escaleras.

Antes incluso de llegar abajo, ya podía ver a lo lejos, en la sala, los regalos de cumpleaños que había abierto personalmente la noche anterior.

—Joven amo, ya despertó. El desayuno está preparado. ¿Desea comer? —preguntó el mayordomo, incapaz de contener la enorme sonrisa de su rostro.

—No. Ahora mismo tengo algo más importante que hacer.

Qin You negó suavemente con la cabeza sin apartar la mirada del sofá.

El mayordomo siguió la dirección de sus ojos e inmediatamente comprendió lo que quería hacer.

Justo cuando estaba a punto de retirarse discretamente, Qin You volvió la cabeza hacia él.

—Por cierto, dile a la cocina que mantenga las gachas calientes. Que preparen también dos cestas de dumplings de camarón. Asegúrense de que pueda comerlos en cuanto se levante.

—Sí, joven amo.

El mayordomo asintió comprensivamente.

Después de dejar todo encargado, Qin You comenzó a pensar dónde podría guardar aquellos preciados regalos.

Era evidente que la caja fuerte del estudio del segundo piso no tendría espacio suficiente.

Finalmente, decidió guardarlos todos en el sótano situado bajo el jardín.

Qin You no pidió ayuda ni al mayordomo ni a la señora Wang.

Los trasladó personalmente, haciendo varios viajes de ida y vuelta hasta terminar.

Después colocó cada regalo dentro de un armario, perfectamente alineado junto a los demás.

Cuando todos estuvieron en su sitio, incluso tomó una fotografía completa del armario.

Para entonces ya eran casi las siete.

Qin You miró la hora y se preparó para ir a trabajar.

Esta vez no pidió al mayordomo que preparara un vehículo ni llamó al chofer.

En su lugar, condujo hasta la empresa el deportivo rojo que estaba estacionado en el patio.

Qin You dejó el auto en el estacionamiento de la compañía y entró a trabajar como cualquier otro día.

A las siete cincuenta de la mañana, comenzaron a aparecer varios mensajes en uno de los grupos de empleados del Grupo Qin, concretamente en la versión del grupo donde no estaba el jefe.

Empleado A: [Tres fotos del deportivo rojo en el estacionamiento de la empresa]

Empleado A: ¡Ha aparecido un espectacular deportivo rojo en el estacionamiento! ¡Este auto está demasiado genial! [¡Genial!]

Empleado B: ¡Dios! Creo que nunca había visto este auto aquí.

Empleado B: No, pero ¿de qué pez gordo será? ¿Acaso tenemos a alguien en la empresa fingiendo ser común mientras oculta que es millonario?

Empleado C: También podría ser algún heredero rico que vino a experimentar la vida de un trabajador.

Empleado A: Sea cual sea la respuesta, siento mucha envidia.

Empleado F: Acabo de buscarlo. Este auto cuesta seis millones con todo incluido. [Imagen promocional del auto, incluido el precio y el aspecto de la llave]

Empleado B: ¿¡Tan caro!? [¡La misma expresión de conmoción!]

Empleado D: No voy a meterme en sus especulaciones, pero una cosa sí digo: ¡el auto está increíble!

Empleado E: Este será mi objetivo para trabajar duro. Muy bien, se acabó la charla. Voy a empezar a ganar dinero para cumplir mi sueño.

…

Mientras el asistente Li revisaba que su apariencia estuviera impecable, vio de reojo las notificaciones que no dejaban de aparecer en la pantalla de su teléfono.

Curioso, lo tomó y abrió el chat grupal.

Deslizó hacia arriba hasta encontrar las fotografías del deportivo.

—Vaya, este auto sí que está bastante genial —murmuró admirado.

Después de mirar las fotografías, comenzó a leer los mensajes posteriores.

Cuando vio que todos intentaban adivinar quién era el dueño, el asistente Li tampoco pudo evitar comenzar a descartar candidatos mentalmente.

Para empezar, definitivamente no era de su jefe.

Todos los autos de su jefe eran uniformemente negros.

¿Sería del director de Ventas?

Ese tipo había estado de muy buen humor durante los últimos días.

¿Acaso era porque se había comprado un deportivo?

El asistente Li lo pensó unos instantes y enseguida negó con la cabeza.

No, no.

No necesariamente.

Cuando habían ido a beber juntos unos días atrás, todavía le había dicho que debía esforzarse durante varios años más para poder darle una mejor educación a su hijo.

¿Cómo iba a darse la vuelta y comprarse de repente un deportivo?

Entonces…

¿Sería del director de Publicidad?

A ese tipo lo que más le gustaban eran los autos.

¿No me digas que de verdad había conseguido cumplir su sueño?

Al llegar a esa conclusión, el asistente Li se llevó una mano al pecho.

No.

Aquello empezaba a dolerle un poco.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first