Dicen que soy un caprichoso, pero el villano no deja de mimarme - Capítulo 136
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- Capítulo 136 - De ahora en adelante, yo me encargaré de todos tus pasteles
Jiang Yu era de los que actuaban en cuanto se les ocurría algo. Dejó a Fufu, que tenía en brazos, de nuevo en su camita y se dirigió a la cocina. Con la ayuda del mayordomo y el chef, encontró fácilmente todos los ingredientes que necesitaba según el video.
Jiang Yu se puso un delantal blanco y se ató las cintas a la cintura. Decidió comenzar intentando preparar un bizcocho chiffon sin azúcar. En el video, la receta parecía bastante sencilla.
También era la primera vez que Jiang Yu hacía un pastel, así que siguió paso a paso las instrucciones del video.
Tres huevos. Separar las claras de las yemas. Tomar las yemas y añadir harina de repostería previamente tamizada, aceite de maíz…
Jiang Yu vertió la mezcla amarilla ya preparada en un molde de quince centímetros y lo metió en el horno.
Como era la primera vez que lo hacía, quizá no había mezclado bien los ingredientes, porque el bizcocho chiffon que sacó del horno no estaba tan esponjoso como debería.
Sin embargo, Jiang Yu no se desanimó al ver que el pastel había salido mal. Volvió a preparar la mezcla desde cero y esta vez fue mucho más cuidadoso. Vertió nuevamente la masa amarilla en el molde y la metió en el horno.
¡Ding!
El tiempo programado del horno había terminado.
En cuanto abrió la puerta, un intenso aroma a pastel recién horneado lo envolvió.
Jiang Yu se puso unos guantes y sacó el pastel del horno. Presionó suavemente la superficie con una mano enguantada. El bizcocho estaba esponjoso y recuperaba su forma enseguida.
Esta vez había sido todo un éxito.
Jiang Yu dejó el bizcocho chiffon a un lado para que se enfriara y comenzó a preparar una crema baja en azúcar.
Decidió hacerla de matcha. Mezcló una cantidad adecuada de matcha en polvo con una pequeña porción de crema para batir hasta que quedó uniforme. Después, mientras montaba el resto de la crema, redujo a la mitad la cantidad de azúcar indicada en la receta.
Todo salió a la perfección y consiguió montar la crema al primer intento.
Una vez lista la crema de matcha, Jiang Yu comenzó a montar el pastel. Cortó el bizcocho chiffon sin azúcar en tres capas y extendió una fina capa de crema de matcha entre cada una.
Para decorar la superficie, utilizó arándanos y frambuesas.
Muy pronto, un pastel de matcha y frutos rojos bajo en azúcar estuvo terminado.
Jiang Yu lo guardó en el refrigerador para evitar que la crema se derritiera con el calor.
Cuando salió de la cocina, Fufu corrió rápidamente hacia él y se aferró con sus pequeñas garras a la pernera de su pantalón, intentando trepar.
Jiang Yu se agachó y levantó al pequeño que maullaba junto a sus pies.
En sus brazos, Fufu movió suavemente la naricita, como si hubiera percibido algún aroma delicioso.
Jiang Yu se dio cuenta de su pequeño gesto y no pudo evitar levantar la mano para tocarle la punta de la nariz.
—Qué buen olfato tienes.
—Miau~~~.
Fufu frotó suavemente la nariz contra la punta de su dedo.
Por la noche, cuando Qin You regresó de la empresa, nada más entrar en casa vio a Jiang Yu recostado en el sofá, jugando con Fufu con una varita para gatos.
Fufu mantenía los ojos fijos en las plumas de colores frente a él y movía la cabecita de un lado a otro siguiendo su trayectoria.
Qin You se quedó absorto contemplando la escena.
—Ya llegaste. El mayordomo y los demás ya tienen lista la cena —dijo Jiang Yu, quien fue el primero en darse cuenta de que Qin You estaba de pie junto a la puerta.
Jiang Yu tomó a Qin You de la mano y lo llevó rápidamente al comedor.
La cena de aquel día era un poco diferente a las habituales.
En medio de la mesa había un pastel verde de matcha.
—Pruébalo. Es un pastel de matcha bajo en azúcar que preparé especialmente para ti. No está muy dulce —dijo Jiang Yu, entregándole una cuchara con una expresión llena de expectación.
—¿Lo hiciste tú mismo?
La mano con la que Qin You sostenía la cuchara se tensó.
—Claro. Pero también es la primera vez que hago uno, así que quizá no esté muy bueno —respondió Jiang Yu asintiendo.
—No.
Qin You lo contradijo en voz baja.
—¿Qué? ¿Qué dijiste? No te escuché bien.
Jiang Yu creyó haber oído su voz, pero al mismo tiempo no estaba seguro, así que volvió a preguntarle.
—Dije que está delicioso.
Para entonces, Qin You ya había tomado una cucharada y se la había llevado a la boca. Para su gusto, el nivel de dulzor era perfecto.
De verdad estaba delicioso.
—¿En serio?
Jiang Yu bajó discretamente la cabeza y soltó un suspiro de alivio.
Sin embargo, justo cuando volvió a levantarla, una cuchara con un trozo de pastel apareció frente a sus labios.
—Sí. ¿Quieres probarlo? —preguntó Qin You con seriedad.
Jiang Yu abrió la boca y se comió el pastel de la cuchara.
Al segundo siguiente, su expresión se volvió un poco extraña.
Para él, aquel pastel prácticamente no tenía nada de dulce.
—Sí, está bastante bueno.
Jiang Yu tragó el pastel y asintió suavemente.
—Está muy bueno —corrigió Qin You.
Y siguió comiendo el pastel de matcha, cucharada tras cucharada.
Muy pronto, ya se había terminado una cuarta parte.
Cuando Qin You estaba a punto de acabarse la mitad del pastel, Jiang Yu finalmente se dio cuenta de que algo no estaba bien y se apresuró a sujetarle la mano.
—Por muy delicioso que esté un pastel, no puedes comerlo en lugar de la cena. ¿No fuiste tú quien me dijo eso?
La mano de Qin You se detuvo.
Su voz salió grave y ronca.
—Es la primera vez que alguien me regala un pastel entero.
Jiang Yu se quedó paralizado al escucharlo.
Inmediatamente después, una punzada de dolor se extendió por todo su corazón.
Él había crecido sin padres, pero incluso así, la directora del orfanato le había preparado especialmente un pastel de frutas. Qin You, en cambio, tenía dos padres biológicos que por fuera parecían personas decentes, pero que habían maltratado de todas las formas posibles a su propio hijo.
Al pensar en ello, Jiang Yu levantó ambos brazos y rodeó suavemente los hombros del hombre frente a él.
—No te preocupes. De ahora en adelante, en cada uno de tus cumpleaños tendrás un pastel preparado por mí.
Todo el cuerpo de Qin You se estremeció al escuchar sus palabras.
Levantó la mano izquierda y se aferró con fuerza al brazo de Jiang Yu.
—Está bien.