Dicen que soy un caprichoso, pero el villano no deja de mimarme - Capítulo 125

  1. Home
  2. All novels
  3. Dicen que soy un caprichoso, pero el villano no deja de mimarme
  4. Capítulo 125 - La «tendencia» de Jiang Yu
Prev
Next
Novel Info

Después de terminar todos los platos, Jiang Yu enjuagó rápidamente la sartén que había usado, se quitó el delantal y salió de la cocina.

—Yo llevo el arroz, yo llevo el arroz —dijo Li Yue, y después de terminar de sacar los platos volvió corriendo a la cocina para traerlo.

—Yo te ayudo —Yuan Yi también entró detrás de ella.

Con más gente, todo iba más rápido; y cuanto más rápido terminaran, antes podrían empezar a comer.

Ye Yu permanecía de pie junto a la mesa, casi incapaz de creer lo que veía.

Todos aquellos platos, tan apetitosos en apariencia, aroma y sabor, habían sido preparados por Jiang Yu.

Se quedó inmóvil, completamente aturdido.

El arroz no tardó en llegar a la mesa y todos tomaron asiento en sus respectivos lugares.

Primero levantaron los vasos para brindar y agradecer a Jiang Yu y Li Yue. Solo después comenzaron a comer.

Li Yue fue la primera en tomar el plato que tenía más cerca y que además era el que más ganas tenía de probar: el pepino frío agridulce.

En cuanto el pepino crujiente entró en su boca, el sabor ácido y dulce de la salsa explotó de inmediato en su paladar.

—¡Dios mío! ¡Este pepino está increíble! —Li Yue se emocionó tanto que comenzó a gesticular con brazos y piernas.

—No estoy de acuerdo. Para mí, el tomate con azúcar es el MVP de esta mesa —declaró Yuan Yi.

Ni siquiera sabía cómo describir la textura y el sabor del tomate.

Estaba frío, era ácido y dulce…

Simplemente era perfecto para comer en verano.

—Yo creo que deberían ser estos camarones estofados en aceite —intervino Wu Zheng, algo poco habitual en él.

Los tres tenían su propio plato favorito y, por un momento, fue imposible decidir cuál era el mejor.

Jiang Yu no participó en la discusión.

Principalmente porque sus palillos no se habían detenido ni un segundo.

Ye Yu fue quien menos comió de los cinco. Sujetaba los palillos con tanta fuerza en la mano derecha que parecía estar a punto de partirlos.

Cuando terminó el almuerzo, limpiaron un poco la mesa y luego regresaron a sus respectivas habitaciones para descansar un rato.

Por la tarde, Jiang Yu volvió a ponerse el atuendo de estilo Miaojiang y salió al patio.

Esta vez, quien los esperaba no era el director, sino el subdirector.

Con una expresión amable, miró a los invitados frente a él.

—El director tuvo un asunto inesperado esta tarde, así que seré yo quien les explique la actividad de hoy.

—¿No me digas que de verdad se desmayó del coraje? —Yuan Yi se cubrió la boca para ocultar la risa.

—Eso se llama levantar una piedra para terminar aplastándose el propio pie —añadió Li Yue entre risas.

—Dile de mi parte que cuide su salud —sentenció Wu Zheng.

Aquella frase fue directamente el golpe final.

El subdirector casi no pudo contener las comisuras de los labios.

—Ejem. Bien, ahora les explicaré la actividad de esta tarde. El equipo del programa ha escondido diez cofres del tesoro por todo el pueblo antiguo. Hay cofres de recompensa y cofres de castigo.

—Un momento. ¿Cofres de castigo? ¿Qué demonios es eso? —Jiang Yu sospechó que había escuchado mal.

—Exactamente. ¿No se supone que son tesoros? ¿Cómo puede haber tesoros que te castiguen? —Yuan Yi también levantó la cabeza con incredulidad.

—Lo siento mucho, pero todos estos juegos fueron ideados por el director. Yo no tengo autoridad para modificarlos.

En otras palabras: si quieren insultar a alguien, insulten al director, no a mí.

Al sentir las miradas asesinas de los invitados, el subdirector se apresuró a deslindarse de toda responsabilidad.

Yuan Yi cambió inmediatamente el objetivo de su indignación.

El subdirector suspiró aliviado.

—Pueden separarse para buscar los diez cofres. En cuanto abran uno, el efecto del contenido se aplicará inmediatamente. Les daré dos ejemplos. Si dentro del cofre hay una nota que dice «presupuesto de viaje +100», la persona que lo abrió recibirá cien yuanes adicionales en su presupuesto. Ese dinero lo proporcionará el equipo del programa. Por otro lado, si la nota dice «castigo: presupuesto de viaje -100», la persona que haya abierto el cofre tendrá que entregar inmediatamente cien yuanes de su presupuesto al programa.

Luego añadió:

—Y un amable recordatorio del director: para garantizar la equidad del juego, hay cinco cofres de recompensa y cinco de castigo.

Al escuchar aquel supuesto «amable recordatorio», las comisuras de los labios de Jiang Yu y los demás se contrajeron violentamente.

Vaya.

Cinco cofres de castigo.

La probabilidad acababa de aumentar de golpe.

Si alguien tenía mala suerte y encontraba varios cofres de castigo seguidos, estaría completamente acabado.

—Si no tienen más preguntas, pueden comenzar. ¡Buena suerte a todos!

Después de decir aquello, el subdirector también escapó.

Los cinco conversaron brevemente y decidieron separarse para buscar por su cuenta.

Jiang Yu eligió caminar junto al lago.

No tenía prisa por encontrar los cofres. En cambio, avanzaba tranquilamente mientras disfrutaba del paisaje a su alrededor.

De pronto, una especie de árbol torcido apareció ante sus ojos.

El tronco era bastante grueso y parecía perfecto para trepar.

Cuando Jiang Yu era niño en el orfanato, era famoso por ser un auténtico experto trepando árboles.

Por eso, desde el instante en que vio aquel árbol, sintió unas irresistibles ganas de intentarlo.

Se detuvo a poca distancia, inclinó ligeramente el cuerpo hacia delante y corrió hacia el tronco.

Con apenas dos o tres movimientos ágiles, ya estaba sentado sobre una rama.

Las campanillas de su cabello y su ropa chocaron entre sí debido a sus movimientos bruscos, produciendo una sucesión de tintineos intensos.

Sentado sobre la rama, Jiang Yu balanceó suavemente las piernas.

La sonrisa en su rostro se amplió sin que pudiera evitarlo.

Los turistas y fanáticos que había alrededor soltaron exclamaciones al verlo y enseguida comenzaron a tomar fotografías sin parar.

El camarógrafo también captó de principio a fin aquella serie de movimientos ágiles.

Jiang Yu permaneció un rato sentado en la rama disfrutando de la brisa.

Justo cuando se preparaba para bajar, algo dorado pareció aparecer en el rabillo de su ojo.

Levantó la cabeza y miró hacia la parte superior del árbol.

Efectivamente.

Un poco más arriba, en el ángulo formado por dos ramas, había un pequeño cofre dorado encajado entre ellas.

Jiang Yu se puso de pie sobre la rama y, con solo levantar la mano, lo alcanzó fácilmente.

Abrazando el cofre, bajó del árbol.

Luego lo abrió sin pensarlo demasiado.

Tuvo mucha suerte.

Era un cofre de recompensa.

Dentro había una nota que decía:

Presupuesto de viaje +200.

Jiang Yu guardó satisfecho la nota y siguió caminando.

Cuando llegó a un cruce, se encontró casualmente con Yuan Yi, que venía por otro sendero.

Este llevaba un cofre entre los brazos, pero todavía no lo había abierto.

Al ver a Jiang Yu, se acercó emocionado.

—Jiang Yu, ¿ya encontraste un cofre?

—Sí.

Jiang Yu asintió ligeramente.

—¿Dónde está? No veo que tengas nada —Yuan Yi miró sus manos vacías con desconcierto.

—Ya lo abrí. Tuve bastante suerte, era uno de recompensa.

Jiang Yu sacó la nota de su bolsillo.

—¡Tu suerte es demasiado buena! Esta es la primera vez que grabo un programa en el que encuentro un cofre del tesoro y me da miedo abrirlo —Yuan Yi suspiró mientras miraba el que tenía en las manos.

Unos segundos después, quizá porque Jiang Yu ya había dado el primer paso, Yuan Yi apretó los dientes y abrió de golpe su propio cofre.

Una nota apareció ante sus ojos.

En ella estaba escrito:

Presupuesto de viaje -200.

Después de leerla…

¡Paf!

Yuan Yi arrojó violentamente la nota al suelo.

Hermanos, esta vez su ya de por sí pobre billetera acababa de sufrir una desgracia todavía mayor.

Jiang Yu contempló en silencio su expresión devastada y apartó discretamente la mirada.

Después de conversar un poco, ambos volvieron a separarse.

No mucho después, Jiang Yu encontró otro cofre.

Pero teniendo el ejemplo de Yuan Yi todavía fresco en la memoria, esta vez no se apresuró a abrirlo.

Mientras la grabación del programa continuaba con normalidad, en internet apareció repentinamente un video en el que una pareja hacía una denuncia pública.

El video recibió una enorme cantidad de promoción y tráfico en muy poco tiempo.

En la casa de huéspedes, un miembro del equipo del programa corrió apresuradamente hacia el director y el subdirector.

—¡Director, subdirector, tenemos un problema! ¡En internet… internet está ardiendo!

—¿Qué pasa? ¿Por qué tanto escándalo? ¿Quién entró en las tendencias? Dime primero —preguntó el director con indiferencia.

Tenía bastante confianza en los invitados que había elegido.

El miembro del personal quedó momentáneamente intimidado por su tranquilidad y respondió en voz baja:

—Jiang Yu.

—¿Jiang Yu? ¡Eso es excelente! ¡Maravilloso! Con semejante oleada de tráfico, tenemos que aprovecharla bien.

Al escuchar el nombre de Jiang Yu, el director se levantó emocionado de su asiento.

Quizá en los juegos no había conseguido ninguna ventaja, ¡pero al menos podía aprovechar la popularidad!

—P-pero… lo que está en tendencias no son precisamente buenas noticias para Jiang Yu —respondió el trabajador, cada vez más confundido.

¿Qué clase de extraña estrategia era aquella?

—¿Qué? ¿Malas noticias? ¿Cómo puede ser?

El director sacó inmediatamente su teléfono para buscar el nombre de Jiang Yu.

Sin embargo, antes siquiera de tocar la barra de búsqueda, vio una tendencia tras otra relacionada con el mismo tema:

Jiang Yu abandonó a sus padres biológicos.

El director cerró los ojos de golpe.

Imposible.

Imposible.

Llevaba tantos años trabajando en esta industria que, aunque no podía asegurar que jamás se hubiera equivocado al juzgar a alguien, al menos sí confiaba en su capacidad básica para leer a las personas.

Si aquella tendencia hubiera aparecido antes de comenzar la grabación, quizá habría tenido dudas.

Pero después de haber convivido y trabajado tanto tiempo con Jiang Yu…

No se lo creía.

Definitivamente alguien estaba difundiendo rumores.

—Entonces, director… ¿seguimos grabando el programa? —preguntó el miembro del equipo.

—Sí. Por supuesto que seguimos.

El director golpeó la mesa con la palma y respondió con absoluta firmeza:

—Yo confío en él.

El subdirector también asintió.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first