¡Después de transmigrar, me niego a ser carne de cañón! - Capítulo 91
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- Capítulo 91 - Conflicto
—¿Esto es para mí? —preguntó Ye Shi mientras sostenía un montón de talismanes.
—¡Sí! —respondió Mu Chen.
—¿Por qué me das esto? —preguntó Ye Shi.
—La siguiente etapa de la práctica de los Cien Ejercicios requiere la ayuda de las llamas. El fuego de estos talismanes puede mantenerse durante un tiempo. Puedes utilizarlo directamente para ayudarte a cultivar o intentar absorberlo. Aunque estas llamas son débiles, su calidad no es mala —explicó Mu Chen.
Ye Shi guardó cuidadosamente los talismanes, sonrió radiante y dijo:
—Ya veo.
Ye Shi tomó a Mu Chen del brazo y caminaron hacia la academia.
—¿Cómo te trata el mayor Jing? —preguntó Mu Chen con indiferencia.
Ye Shi asintió y respondió:
—¡Muy bien! Excepto por…
Excepto porque siempre se peleaba con él por los pasteles que preparaba Mu Chen. Eso no estaba nada bien.
Su maestro incluso se había quejado de que los pasteles contenían muy poca energía espiritual. Había dicho que los ingredientes utilizados eran basura y también le había pedido que le dijera a Mu Chen que utilizara ingredientes de mejor calidad.
—¿Excepto por qué? —Mu Chen miró a Ye Shi con desconcierto.
Ye Shi negó con la cabeza y dijo:
—¡No es nada! Es bastante bueno conmigo, pero es un poco glotón…
Mu Chen puso los ojos en blanco. ¿Cómo se atrevía Ye Shi a decir que Jing Chiyan era un glotón? Sin embargo, al final se limitó a responder:
—Me alegra saber que te trata bien.
…………
—¡Ye Shi, has ido demasiado lejos! —Zhuang Yu estaba de pie en las escaleras frente a la academia, acusando a Ye Shi con justa indignación.
Ye Shi apretó los puños con expresión sombría.
¡Zhuang Yu era un maldito desgraciado! Había intentado evitarlo una y otra vez, pero Zhuang Yu seguía apareciendo frente a él para provocarlo.
—Zhuang Yu, ¿qué quieres? —preguntó Ye Shi entre dientes, fulminándolo con la mirada.
Mu Chen entrecerró los ojos y permaneció junto a Ye Shi, observando a Zhuang Yu.
Zhuang Yu miró a Mu Chen, levantó la cabeza con orgullo y declaró indignado:
—¡Ye Shi, después de todo, Ye Rong es tu hermana! Aunque ahora seas discípulo del mayor Jing y tengas un estatus especial, ¡no deberías ser tan desagradecido, despreciar a tu hermana y mucho menos atacarla!
Ye Rong permanecía junto a Zhuang Yu con una expresión lastimera. A su alrededor se encontraban sus admiradores, quienes miraban a Ye Shi con evidente desaprobación.
Ye Shi observó la actitud aparentemente recta de Zhuang Yu y apretó los dientes con tanta fuerza que rechinaron.
¡Maldito desgraciado!
Desde que eran pequeños, Ye Rong le había causado innumerables problemas. Ya había sido bastante generoso al no matarla.
Zhuang Yu no sabía absolutamente nada. ¿Qué le daba derecho a señalarlo y criticarlo?
Los párpados de Mu Chen se estremecieron.
En la novela, Zhuang Yu era un joven con un fuerte sentido de la justicia. Le gustaba ayudar a los débiles, castigar a los malvados y defender el bien.
¿Acaso Zhuang Yu estaba protegiendo ahora a los débiles?
Zhuang Yu permanecía en las escaleras, mirando a Ye Shi desde arriba con una expresión llena de rectitud.
Ye Shi bajó la cabeza, pero de repente levantó los ojos y miró sombríamente a Zhuang Yu.
—¡Maldito desgraciado, métete en tus propios asuntos! —espetó con frialdad.
Zhuang Yu se quedó atónito al ver la expresión burlona de Ye Shi.
Había muchos estudiantes alrededor observando el espectáculo. Al sentir sus miradas divertidas, el rostro de Zhuang Yu comenzó a arder de vergüenza.
—Ye Shi, ¡no tienes remedio! —exclamó Zhuang Yu furioso.
Ye Shi soltó una carcajada desdeñosa y replicó con irritación:
—¿Que no tengo remedio? ¡Tú eres el que no tiene sentido común! ¿No te basta con tantos hombres? ¿Ahora también quieres mujeres? ¿Acaso tienes una aventura con ella? ¡Vaya, qué bien por ti! ¡Coqueteas tanto con hombres como con mujeres!
Mu Chen: «…».
—Tú… ¡Estás diciendo tonterías! —protestó Zhuang Yu, indignado.
—¿Estoy diciendo tonterías? Si no tienes nada que ver con ella, ¿por qué sales a defenderla? ¡Eres un maldito libertino insaciable! —gritó Ye Shi.
Mu Chen: «…».
Zhuang Yu se sonrojó y miró a Ye Shi con indignación.
Ye Shi siempre era el malvado que se apresuraba a acusar a los demás. Había golpeado a su propia hermana, pero ahora estaba desviando la atención hacia otro asunto.
La mirada de Zhuang Yu se dirigió hacia Mu Chen.
Al ver que Mu Chen observaba a Ye Shi con preocupación, no pudo evitar sentirse molesto.
Originalmente, según su plan, defendería a Ye Rong, Mu Chen descubriría la verdadera naturaleza de Ye Shi y terminaría abandonándolo.
Sin embargo, a juzgar por la actitud actual de Mu Chen, no parecía sentir el menor rechazo hacia Ye Shi.
¿Qué tenía de bueno Ye Shi? ¡Era evidente que tenía un carácter horrible!
En cuanto a habilidad para discutir, el «inocente y bondadoso» Zhuang Yu no era rival para Ye Shi.
—Ye Shi, has ido demasiado lejos. ¡Hoy tengo que darte una lección! —declaró Zhuang Yu con seriedad.
Ye Shi resopló con desdén y se burló:
—¡Oh, qué miedo me das! ¡Maldito desgraciado, ven por mí!
Mu Chen: «…».
Aunque Zhuang Yu se consideraba una persona noble, las provocaciones de Ye Shi lo habían enfurecido.
—¡Tú…!
Zhuang Yu no pudo contenerse y lanzó un puñetazo contra Ye Shi.
Al ver que Zhuang Yu atacaba, Ye Shi se llenó de alegría.
¡Eso era precisamente lo que estaba esperando!
Las peleas estaban prohibidas dentro de la academia. Sin embargo, como Zhuang Yu había atacado primero, ahora tenía una buena razón para contraatacar.
Ye Shi respondió al ataque con entusiasmo y ambos se enzarzaron rápidamente en una feroz batalla.
El estilo de combate de Jing Chiyan era feroz y agresivo. Después de haber aprendido de él durante algún tiempo, Ye Shi se había vuelto tan despiadado como su maestro.
Aunque Zhuang Yu parecía débil, era el protagonista de la novela y poseía una ventaja extraordinaria. Además, era un maestro marcial de tres estrellas, por lo que su fuerza no era en absoluto insignificante.
¡Bang!
Sus puños chocaron violentamente. La explosión provocada por el impacto de sus ataques sorprendió a muchas personas.
Tanto Ye Shi como Zhuang Yu habían sido eximidos de la tercera ronda del examen de admisión.
Muchos dudaban de que ambos tuvieran la fuerza suficiente para merecer semejante privilegio. Sin embargo, en cuanto los vieron combatir, todas esas dudas desaparecieron.
Los espectadores comenzaron a murmurar entre ellos.
—Joven maestro Lan, ¿deberíamos intervenir? —preguntó uno de los admiradores de Zhuang Yu a Lan Ruofeng.
Lan Ruofeng frunció el ceño.
Aquella era una batalla entre Zhuang Yu y Ye Shi. Si intervenían, darían la impresión de que Zhuang Yu era inferior a Ye Shi.
—Esperemos un poco —respondió Lan Ruofeng.
—Ye Shi es realmente grosero y despiadado —comentó otro de los admiradores de Zhuang Yu.
—Exactamente —respondió Lan Ruofeng, entrecerrando los ojos.
Mientras tanto, al otro lado, los estudiantes observaban el enfrentamiento con gran interés.
—¡Ye Shi es increíble!
—Zhuang Yu parece débil, pero es sorprendentemente fuerte.
—Aunque ambos son maestros marciales de tres estrellas, su poder de combate es comparable al de uno de cinco estrellas…
…………
A medida que la batalla se prolongaba, Zhuang Yu comenzó a ponerse ansioso porque no conseguía ganar.
Ye Shi también se sentía frustrado por no poder derrotarlo.
Sin embargo, conforme transcurría el tiempo, la diferencia entre ambos comenzó a hacerse evidente.
Aunque sus niveles de cultivo eran similares, la resistencia física de Zhuang Yu era ligeramente inferior a la de Ye Shi.
Gracias a los Cien Ejercicios, la condición física de Ye Shi era mucho mejor que la de Zhuang Yu. De hecho, lo superaba por un amplio margen.
Los demás desconocían las verdaderas intenciones de Zhuang Yu al defender a Ye Rong, pero Ye Shi las comprendía perfectamente.
Zhuang Yu hablaba como si fuera la personificación de la justicia, cuando en realidad su único propósito era conseguir que Mu Chen lo odiara.
Zhuang Yu tenía tantos amantes, tanto nuevos como antiguos, ¡pero aun así se negaba a dejar en paz a Mu Chen!
—Joven maestro Lan, ¡parece que el joven maestro Zhuang no está en muy buenas condiciones! —comentó un hombre junto a Lan Ruofeng.
Lan Ruofeng frunció el ceño y continuó observando la batalla en silencio.
¡Plaf!
Ye Shi le dio una bofetada a Zhuang Yu, provocando una exclamación colectiva entre los espectadores.
Ye Shi entrecerró los ojos.
Sabía que era imposible matar a Zhuang Yu, pero al menos podía humillarlo.
Zhuang Yu sintió que el rostro le ardía.
Aquella bofetada de Ye Shi no solo había golpeado su cara, sino también su orgullo.
Al contemplar el rostro hinchado de Zhuang Yu, Ye Shi se sintió satisfecho.
Ye Rong permanecía a un lado, completamente aterrada.
Al principio, solo había querido vengarse de Ye Shi, pero toda la situación se había salido de control.
—¡Maldito…!
Una presión aterradora envolvió de repente a Ye Shi, quien descubrió que era incapaz de moverse.
Una mano gigantesca apareció sobre él, y su rostro palideció al instante.
—¡Shi Ziyu, maldito desvergonzado! —resonó inmediatamente un rugido furioso.
Mu Chen levantó la mano y activó al instante cientos de talismanes de fuego y talismanes explosivos para bloquear la enorme palma de Shi Ziyu.
Luego corrió hacia Ye Shi, lo levantó en brazos y rodó con él para apartarse del ataque.
¡Boom!
Los talismanes chocaron contra la gigantesca palma y se produjeron explosiones sucesivas.
En el lugar donde Ye Shi había estado de pie apareció un profundo cráter de tres metros de diámetro.
Ye Shi contempló aturdido a Mu Chen, quien todavía lo sostenía entre sus brazos.
Mu Chen escupió sangre sobre el rostro de Ye Shi, y los ojos de este se llenaron inmediatamente de lágrimas.
En ese momento, se escuchó el estruendo de otro enfrentamiento.
—¡El mayor Jing y el mayor Shi están peleando! —gritó alguien.
Todos levantaron la cabeza al mismo tiempo para mirar hacia el cielo.
—¡Shi Ziyu, maldito desvergonzado! ¡Debería darte vergüenza intervenir en una pelea entre jóvenes! —Jing Chiyan apretó los dientes y miró furiosamente a Shi Ziyu.
—Jing Chiyan, si tu discípulo no hubiera sido tan despiadado, no habría tenido que intervenir —respondió Shi Ziyu con desaprobación.
—¿Acaso tu discípulo no recibió solamente una bofetada? ¿Qué tiene eso de grave? Además, ¿cómo puedes acusar al mío de ser despiadado cuando tú eres mucho peor? —Jing Chiyan miró a Shi Ziyu con los ojos llenos de ira.
Afortunadamente, Mu Chen había reaccionado con rapidez. De lo contrario, el ataque de Shi Ziyu habría herido gravemente a Ye Shi e incluso podría haber destruido su talento para el cultivo.
Sin embargo, para su sorpresa, Mu Chen había conseguido bloquear aquella gigantesca palma.
Los dos volvieron a enfrentarse.
La batalla entre dos reyes marciales provocaba un estruendo inimaginable.
—¡Deténganse ahora mismo! —resonó un rugido furioso.
Mu Chen entrecerró los ojos y pensó:
«¡Debe ser el director principal de la academia!».
Ye Shi abrazó a Mu Chen con desesperación y preguntó:
—Mu Chen, ¿estás bien?
—Estoy bien —respondió Mu Chen.
Solo había resultado herido por la onda expansiva de la explosión. No era nada grave.
—Estás sangrando —replicó Ye Shi, claramente insatisfecho con su respuesta.
Mu Chen pensó para sus adentros:
«Si puedes ver mi sangre, significa que estoy bien. Si no pudiera expulsarla, sufriría lesiones internas».
Zhuang Yu observó a Mu Chen con expresión sombría.
¿Qué demonios había hecho Ye Shi para conseguir que Mu Chen estuviera dispuesto a arriesgar su vida por salvarlo?
Mu Chen bajó la cabeza, sumido en sus pensamientos.
En la historia original, cualquier personaje secundario destinado a ser carne de cañón que se enfrentara a Zhuang Yu terminaba muriendo miserablemente.
No había intervenido cuando Ye Shi y Zhuang Yu comenzaron a enfrentarse porque quería comprobar si Zhuang Yu seguiría teniendo tanta suerte como en la novela, incluso después de que la trama hubiera cambiado.
Al final, Zhuang Yu seguía siendo el favorito del autor.
Xie Danyan miró a Mu Chen y un extraño destello cruzó sus ojos.
—Danyan, ¿qué te pasa? —preguntó Cheng Wanbai.
Xie Danyan negó con la cabeza y respondió:
—No es nada. Es solo que los talismanes de fuego que explotaron hace un momento parecían contener el aura de unas llamas especiales.
—¿Llamas especiales? —preguntó Cheng Wanbai, desconcertada.
Xie Danyan asintió.
—Sí, se parecía al aura de un fuego extraño.
Cheng Wanbai soltó una carcajada despreocupada.
—Danyan, debes haberte equivocado. Eso es imposible.
Xie Danyan esbozó una sonrisa forzada y respondió:
—Supongo que me equivoqué.