¡Después de transmigrar, me niego a ser carne de cañón! - Capítulo 75
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- Capítulo 75 - Una conspiración
Lan Ruofeng se acercó a Mu Chen y dijo:
—Qué lástima, Mu Chen. Si tus aptitudes fueran mejores, seguramente también habrías podido convertirte en discípulo de un rey marcial.
Mu Chen lo miró de reojo y pensó:
Lan Ruofeng, parece que solo puedes sentirte superior cuando te comparas conmigo.
—Felicidades —respondió Mu Chen con indiferencia.
Al contemplar la expresión tranquila de Mu Chen, Lan Ruofeng sintió unas ganas irresistibles de arrancarle aquella máscara de serenidad.
—Joven amo Mu, ahora que Ye Shi cuenta con el favor del mayor Jing, seguramente tendrá un futuro prometedor. ¿Crees que podrás seguirle el ritmo? —preguntó Lan Ruofeng con aparente preocupación.
Mu Chen sonrió despreocupadamente.
—No necesitas preocuparte por eso, joven amo Lan. Tu hermano mayor de secta no parece una persona fácil de tratar. Deberías preocuparte por si terminarás siendo eclipsado por él.
Lan Ruofeng frunció el ceño, sintiéndose deprimido.
El séptimo príncipe pertenecía a la familia imperial y contaba con un poderoso respaldo.
Aunque se decía que la Academia de la Estrella Sagrada trataba a todos sus estudiantes por igual, independientemente de sus orígenes familiares, aquello no era más que una afirmación destinada al mundo exterior.
Mu Chen observó a Lan Ruofeng y continuó:
—En realidad, parece que Zhuang Yu tiene una buena impresión del séptimo príncipe.
El rostro de Lan Ruofeng se ensombreció de inmediato.
Murong Yan pertenecía a la familia imperial y era sumamente orgulloso.
Ahora que ambos se habían convertido en discípulos de Hua Shu, era posible que Murong Yan no se mostrara demasiado amistoso con él.
Mu Chen sonrió ligeramente.
Murong Yan aparecía en la novela original, aunque su primera aparición ocurría en capítulos bastante posteriores.
Para entonces, Lan Ruofeng ya había ascendido considerablemente gracias a la ayuda de Zhuang Yu, Ye Shi y otras personas.
Aunque Murong Yan no era malo, no podía compararse con Lan Ruofeng.
Sin embargo, ahora Lan Ruofeng todavía no había alcanzado el desarrollo que le correspondía como verdadero protagonista, mientras que Murong Yan se encontraba en su mejor momento.
Era difícil saber quién saldría victorioso si ambos se enfrentaban.
—Lo siento, tengo que participar en la tercera ronda de pruebas. Con permiso.
Mu Chen asintió cortésmente hacia Lan Ruofeng.
Lan Ruofeng bajó la cabeza y una mirada fría cruzó sus ojos.
Si Mu Chen fracasaba en la tercera ronda de pruebas, Ye Shi terminaría olvidándose de él.
Cuando llegara ese momento, podría cortejar a Ye Shi, quien estaría encantado y se pondría de su lado.
Lan Ruofeng siempre había tenido la sensación de que, si perdía a Ye Shi, también perdería muchas otras cosas.
Su intuición le decía que, si no actuaba pronto, Ye Shi jamás le pertenecería.
Lan Ruofeng observó la dirección en la que se alejaba Mu Chen y una sonrisa fría apareció en sus labios.
…………
Cheng Wanbai se acercó a Mu Chen con el rostro sonrojado.
—Joven amo Mu, volvemos a encontrarnos.
—Señorita Cheng, es un placer verla aquí —respondió Mu Chen con una sonrisa.
—Realmente no esperaba que Ye Shi poseyera aptitudes de octavo nivel. Maestro Mu, debes de estar sintiendo mucha presión en este momento —comentó Cheng Wanbai, sonriéndole.
Mu Chen respondió con indiferencia:
—En absoluto. Aunque Piedrita tenga aptitudes de octavo nivel, sigue siendo el mismo de siempre.
Cheng Wanbai sonrió sin estar del todo convencida.
—Quizá tengas razón.
—¿Por qué habría de sentirse presionado? Ahora que Ye Shi tiene aptitudes de octavo nivel, podrá aprovecharse de él en el futuro. Seguro que está encantado —intervino Xie Danyan, que estaba junto a Cheng Wanbai, con una sonrisa burlona.
Mu Chen entrecerró los ojos.
Resultaba que Xie Danyan y Cheng Wanbai eran amigas.
—¿Ustedes dos se conocen?
Xie Danyan asintió.
—Así es. Somos buenas amigas.
Mu Chen arqueó las cejas.
—Espero que su amistad dure para siempre.
En la novela original, varias amigas terminaban convirtiéndose en rivales porque se enamoraban de la misma persona.
Lo peor era que el hombre por el que se peleaban no elegía a ninguna de ellas.
—Joven amo Mu, ¿vas a inscribirte? ¿Por qué no vienes con nosotras? —propuso Cheng Wanbai.
Mu Chen asintió.
—Está bien.
Mu Chen se inscribió en la Escuela de Alquimia, una de las escuelas de artes.
Por alguna razón desconocida, cuando entregó el formulario de inscripción, una repentina sensación de inquietud surgió en su corazón.
Cheng Wanbai lo miró y comentó:
—Mu Chen, te inscribiste en la Escuela de Alquimia. Quizá seamos compañeros de clase en el futuro.
Mu Chen se encogió de hombros.
—Quizá.
—¡Mu Chen, te inscribiste en la Escuela de Alquimia!
La voz de Ye Shi llegó desde detrás de Mu Chen.
Mu Chen se volvió y se sorprendió al verlo.
—¿No estabas acompañando a tu maestro? ¿Por qué viniste aquí?
—Le dije a mi maestro que nunca había presenciado el proceso de admisión de la Academia de la Estrella Sagrada, así que me dejó venir —respondió Ye Shi, haciendo un puchero.
—¡Ya veo! —dijo Mu Chen con una sonrisa.
…………
Una voz resonante se escuchó a través de los altavoces de la academia.
—Felicitamos a todos los aspirantes que superaron la primera y la segunda ronda de pruebas. Quienes hayan aprobado, por favor, prepárense para la tercera ronda de evaluación.
En una cortina de luz aparecieron los nombres de todos los aspirantes y los grupos a los que habían sido asignados.
Ye Shi recorrió rápidamente la lista de la Escuela de Alquimia con la mirada y una expresión de desconcierto apareció en sus ojos.
—Mu Chen, ¡tu nombre no está en la lista de la Escuela de Alquimia!
Mu Chen entrecerró los ojos.
Antes había tenido un mal presentimiento.
¿Acaso había ocurrido algún error?
—¿No fuiste a inscribirte? —preguntó Ye Shi.
—Sí, lo hice —respondió Mu Chen, frunciendo el ceño.
Cheng Wanbai también frunció el ceño.
—Así es. Yo misma vi a Mu Chen llenar el formulario.
—Ahí está —dijo Xie Danyan, señalando la cortina de luz de la Escuela de Talismanes.
Mu Chen examinó la lista de la Escuela de Talismanes y descubrió que su nombre aparecía allí.
—¿Cómo es posible? —murmuró.
Xie Danyan lo miró de reojo y soltó una risa burlona.
—Seguramente te equivocaste al leer el formulario cuando lo llenaste.
—Imposible —respondió Mu Chen, frunciendo profundamente el ceño.
Cheng Wanbai entrecerró los ojos.
Aquello era imposible.
Había echado un vistazo al contenido del formulario de Mu Chen.
Estaba segura de que había solicitado ingresar en la Escuela de Alquimia.
Xie Danyan arqueó las cejas y dijo con una sonrisa burlona:
—La evaluación de la Escuela de Talismanes se celebrará mañana por la tarde. Si no consigues aprobarla, me temo que no podrás ingresar en la Academia de la Estrella Sagrada.
La expresión de Ye Shi cambió de inmediato.
—¿Por qué está pasando esto? ¡Mu Chen es alquimista de segundo nivel!
Xie Danyan se encogió de hombros y respondió despreocupadamente:
—Estas son las reglas de la Academia de la Estrella Sagrada. No hay ningún porqué.
Ye Shi apretó los dientes, tomó la mano de Mu Chen y dijo:
—Vamos a preguntar en la oficina de inscripciones qué fue lo que pasó.
—Piedrita…
Mu Chen quiso decir algo, pero Ye Shi no le prestó atención.
Lo tomó de la mano y avanzó directamente hacia la oficina.
Cheng Wanbai miró a Xie Danyan y preguntó:
—Danyan, ¿crees que conseguirán resolverlo?
Xie Danyan negó con la cabeza y respondió con una expresión de falsa lástima:
—No. La Academia de la Estrella Sagrada jamás comete errores. Los que se equivocan siempre son los estudiantes.
Cheng Wanbai entrecerró los ojos.
—Entonces, si Mu Chen no supera la prueba, ¿no será admitido?
—Así es —respondió Xie Danyan, asintiendo con los brazos cruzados sobre el pecho.
—¿Cómo puede ser? ¡Es alquimista de segundo nivel y además es maestro marcial! —exclamó Cheng Wanbai, frunciendo el ceño.
Xie Danyan se encogió de hombros.
—A la Academia de la Estrella Sagrada no le faltan talentos. No les importa.
—Qué lástima —suspiró suavemente Cheng Wanbai.
—Simplemente tuvo mala suerte. Por cierto, ¿de verdad viste que Mu Chen solicitó ingresar en la Escuela de Alquimia? ¿Estás segura? —preguntó Xie Danyan.
Cheng Wanbai asintió.
—¡Sí! Estoy segura.
—En realidad, por lo general es imposible que la Academia de la Estrella Sagrada cometa un error semejante —comentó Xie Danyan, entrecerrando los ojos.
Cheng Wanbai la miró.
—Danyan, ¿qué quieres decir? ¿Alguien le tendió una trampa a Mu Chen?
Xie Danyan se encogió de hombros.
—Yo no dije eso.
Cheng Wanbai apretó los puños y contempló la Academia de la Estrella Sagrada.
¡Ni siquiera la Academia de la Estrella Sagrada, tan elogiada por todos en el Imperio Xuanfeng, era un lugar completamente libre de corrupción!
…………
—¿Un error? Lo siento, es imposible que nuestra academia haya cometido una equivocación.
…………
—¿Cambiarlo? Deben de estar bromeando. No podemos modificar algo que ya ha sido anunciado.
…………
—Si no apruebas la prueba, quedas eliminado.
…………
—¿Que somos groseros? Ye Shi, aunque seas discípulo de un rey marcial, no tienes derecho a decir eso.
…………
Ye Shi apretó los puños y su rostro se puso rojo de indignación.
—¡Son horribles!
Mu Chen observó a Ye Shi, que estaba a punto de romper en llanto, y dijo:
—Déjalo. La prueba es mañana por la tarde y todavía tengo tiempo para prepararme.
Ye Shi lo miró desconcertado.
—¿Todavía tienes tiempo?
—Mu Chen, ¿acaso piensas aprender a elaborar talismanes en un solo día?
Cheng Wanbai, que había acudido con la intención de consolar a Mu Chen, se acercó junto a Xie Danyan.
Esta última fue quien formuló la pregunta con tono burlón.
Mu Chen asintió.
—Es la única opción que me queda.
Xie Danyan comentó:
—¡Qué idea tan original!
Mu Chen sonrió amargamente y les dijo:
—Con permiso. Tenemos que marcharnos.
Mu Chen gastó cien mil piedras elementales en comprar varias decenas de libros de introducción a la elaboración de talismanes a algunos jóvenes que habían acudido a participar en las pruebas de admisión de la Escuela de Talismanes de la Academia de la Estrella Sagrada.
Por su parte, Ye Shi alquiló una sala de cultivo cerca de la academia.
Gracias a la influencia de Jing Chiyan, Ye Shi consiguió alquilarla sin ninguna dificultad.
…………
Murong Yan permanecía en la cima de una montaña.
Miró al joven que estaba a su lado y preguntó:
—¿Investigaste por qué Ye Shi tuvo un conflicto con los encargados de las admisiones hoy?
—Sí. Ye Shi tiene un prometido llamado Mu Chen, que es alquimista de segundo nivel. Por alguna razón, lo asignaron a la Escuela de Talismanes para la tercera ronda de pruebas —respondió el joven.
Murong Yan entrecerró los ojos.
—¿Le tendieron una trampa?
—Probablemente. Escuché que Lan Ruofeng y Mu Chen no se llevan bien, y el principal responsable de las admisiones de la Escuela de Alquimia es Lan Da, de la familia Lan —explicó el joven.
—Mu Chen es maestro marcial, ¿verdad? —preguntó Murong Yan, recordándolo.
El joven asintió.
—Así es. Posee aptitudes de sexto nivel y este año tiene catorce años.
—Aptitudes de sexto nivel y maestro marcial a los catorce años. Debe de haber tenido bastante suerte. Lamentablemente… ¡los accidentes ocurren! —comentó Murong Yan, sacudiendo la cabeza.
El joven frunció el ceño.
—Lan Ruofeng ha ido demasiado lejos. Mu Chen ni siquiera ha ingresado todavía en la Academia de la Estrella Sagrada y ya comenzó a conspirar contra él. Su Alteza, ¿debemos intervenir…?
Murong Yan levantó una mano para detenerlo.
—No. Por ahora, observemos cómo se desarrolla la situación.