¡Después de transmigrar, me niego a ser carne de cañón! - Capítulo 58
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- Capítulo 58 - Encuentro con conocidos durante el viaje
—¡Miren! ¡Hay un restaurante que parece bastante bueno! —exclamó Ye Wu con entusiasmo.
—Por fin podremos comer algo decente. Este viaje me está volviendo loco. No hemos podido comer bien ni dormir cómodamente —suspiró Ye Cheng.
—Joven maestro Wu, no disponemos de mucho presupuesto. Cuando lleguemos a la Academia Estrella Sagrada, seguramente tendremos muchos gastos necesarios, así que debemos ahorrar todo lo posible —advirtió un anciano con seriedad.
Ye Wu puso los ojos en blanco.
—Siempre estás diciendo que debemos ahorrar. ¿Cuánto dinero más pretendes que ahorremos?
—Durante todo el viaje te has negado a pagar cualquier cosa que queríamos comprar. ¡Y ahora ni siquiera nos dejas disfrutar de una buena comida! —protestó Ye Cheng con enojo.
Ye Rong miró al anciano con expresión sombría.
—Tío Ming, ¿acaso padre no te entregó cincuenta mil piedras elementales antes de que partiéramos? No estarás intentando quedártelas para ti, ¿verdad?
—Jóvenes maestros, señorita, los precios en la capital imperial son extremadamente elevados. Debemos reservar suficiente dinero para su estancia allí —explicó Ye Ming con seriedad.
—¡Pero a este paso moriré de hambre antes de llegar! ¿De qué servirá haber ahorrado tantas piedras elementales? —exclamó Ye Rong, furiosa.
A pesar de las preocupaciones de Ye Ming, los otros tres insistieron tanto que terminaron entrando en el restaurante.
…………
Ye Shi había estado apresurando a Mu Chen para que obtuviera su certificación de alquimista, pero, en cuanto vio el restaurante, fue incapaz de dar un paso más.
Mu Chen no pudo evitar divertirse ante su reacción.
Finalmente, tomó a Ye Shi y lo llevó al interior del restaurante.
Sin embargo, apenas cruzó la entrada, Ye Shi se quedó atónito.
Ye Wu y los demás también se quedaron inmóviles al verlo.
—Ye Shi, ¿qué haces aquí? ¿Con quién vienes? ¿Con tu amante? ¡Qué sorpresa que alguien sea capaz de soportarte a ti y a esa cara tan fea que tienes! —se burló Ye Rong en cuanto lo reconoció, como de costumbre.
—Cállate —ordenó Ye Shi, entrecerrando los ojos mientras un destello frío cruzaba su mirada.
La expresión de Ye Rong cambió bruscamente.
—¿Me estás diciendo que me calle?
—El viejo no está aquí. Si te dejo lisiada, nadie se atreverá a decir nada —amenazó Ye Shi, mirándola ferozmente mientras levantaba el puño.
—¡No te atreverías! —exclamó Ye Rong, mirándolo con incredulidad.
—¡Claro que me atrevería! —respondió Ye Shi con fiereza.
Ye Ming se levantó y dijo:
—¡Basta! Señorita, ¿podría detenerse? Joven maestro Shi, su padre lo ha extrañado mucho últimamente y siempre se ha arrepentido de haberlo expulsado de la familia por un impulso.
Ye Shi miró a Ye Ming con extrañeza.
—¿Qué clase de broma estás contando?
Cuando Ye Xun lo expulsó, se había comportado como si no pudiera esperar ni un instante más para echarlo de casa.
Antes de que Ye Shi se marchara, una de las concubinas de Ye Xun había revisado sus pertenencias por la fuerza, temiendo que se llevara algún objeto de valor.
Su padre sabía perfectamente lo que aquella concubina había hecho, pero no había pronunciado una sola palabra.
¿Ye Xun lo extrañaba?
A Ye Shi le pareció la broma más graciosa que había escuchado en toda su vida.
—Es verdad. Su padre lo extraña muchísimo —insistió Ye Ming.
Ye Shi puso los ojos en blanco.
—Está bien, tío Ming. Aunque cuentes el mismo chiste dos veces, no se volverá más gracioso.
Al ver el enojo de Ye Shi, Ye Ming sonrió con impotencia.
—Su padre espera que regrese a la residencia de la familia Ye cuando tenga tiempo.
—Cuando muera, recordaré regresar para visitar su tumba —respondió Ye Shi con enojo.
Ye Ming quedó profundamente avergonzado al escuchar aquellas palabras.
Mu Chen observaba a Ye Wu y a los demás con los brazos cruzados y una sonrisa burlona en los labios.
—Usted debe ser el joven maestro Mu Chen —dijo Ye Ming, cambiando de tema.
Ye Shi asintió.
—¡Sí!
—Joven maestro Mu Chen, es usted muy joven y prometedor. Ya ha alcanzado el nivel de guerrero de cinco estrellas —lo elogió Ye Ming.
Mu Chen sonrió levemente.
—Me halaga demasiado.
Ye Rong se sorprendió al escuchar las palabras de Ye Ming y enseguida fijó la mirada en Mu Chen.
Después de que Ye Shi fuera expulsado de la familia Ye, Ye Rong había escuchado que se había marchado en busca de su prometido.
Por eso, había enviado a alguien a investigar.
Así descubrió que Mu Chen era un joven libertino, ignorante y obsesionado con las bellezas.
En aquel entonces, Ye Rong se había burlado de Ye Shi, convencida de que Mu Chen lo humillaría y terminaría echándolo de su lado.
Sin embargo, ahora Ye Ming afirmaba que aquel apuesto joven que estaba junto a Ye Shi era su prometido y que, además, había alcanzado el nivel de guerrero de cinco estrellas.
Aquello no era precisamente una noticia que la alegrara.
—Escuché que el joven maestro Mu también es un alquimista de primer nivel —comentó Ye Ming, mirando a Mu Chen.
—Pronto será de segundo nivel. Después de almorzar iremos a obtener su certificación. Una vez que la consiga, Mu Chen podrá recibir una asignación mensual de trescientas piedras elementales —declaró Ye Shi, levantando orgullosamente la cabeza.
Ye Ming miró a Mu Chen con admiración.
—Es usted realmente extraordinario.
—Gracias —respondió Mu Chen.
—Joven maestro Chen, ¿podría llevar al joven maestro Shi de regreso a la residencia de la familia Ye cuando tenga tiempo? —preguntó Ye Ming con expectación.
Mu Chen lo miró y sonrió levemente.
—Mayor, Shi y yo vamos a almorzar. Con su permiso.
Ye Ming se sintió frustrado al no obtener la respuesta que esperaba.