¡Después de transmigrar, me niego a ser carne de cañón! - Capítulo 37
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- Capítulo 37 - Una conversación con Zhuang Yu
Zhuang Yu entró en el restaurante y le dijo a Ye Shi:
—Siéntate.
A Ye Shi no le agradó que Zhuang Yu se comportara como si fuera el dueño del lugar.
—¿De qué quieres hablar conmigo? Lo siento, pero tengo que volver al trabajo enseguida. No puedo quedarme aquí mucho tiempo.
Después de todo, era empleado del restaurante. ¡No sería apropiado sentarse a conversar con un cliente!
—No te preocupes por tu trabajo. Lo que tengo que decirte es más importante —respondió Zhuang Yu.
Zhuang Yu pensaba que el dueño del restaurante no castigaría a Ye Shi aunque descuidara sus obligaciones, ya que contaba con la protección de Mu Chen.
Ye Shi puso los ojos en blanco y miró a Zhuang Yu con desconfianza.
Zhuang Yu señaló la caja de comida que Ye Shi llevaba consigo y preguntó:
—¿Hay comida dentro de esa caja?
Ye Shi sacudió la cabeza.
—Todavía no lo sé. Supongo que sí.
—¿No vas a abrirla para ver qué contiene? —preguntó Zhuang Yu.
Ye Shi asintió y abrió la caja.
En su interior había un pastel como el que Mu Chen le había preparado durante la subasta anterior. Esta vez, había añadido una gran cantidad de frutas espirituales, por lo que se veía todavía más hermoso que el anterior.
Los ojos de Ye Shi se iluminaron.
Desde la última vez que lo había probado, no había dejado de pensar en volver a comer aquel pastel.
—¿Puedo probarlo? —preguntó Zhuang Yu.
El pastel que había dentro de la caja de Ye Shi despertó su curiosidad, pues nunca había visto algo semejante.
Ye Shi miró de reojo a Zhuang Yu. Aunque no quería compartirlo, finalmente asintió y utilizó el cuchillo que venía dentro de la caja para cortarle un trozo pequeño.
Después de servirle aquella pequeña porción a Zhuang Yu, Ye Shi cortó un trozo grande para sí mismo.
Zhuang Yu frunció el ceño al comparar el «pequeño» trozo que le habían servido con el «enorme» pedazo que tenía Ye Shi frente a él.
Acostumbrado a recibir siempre un trato preferencial por parte de los jóvenes que lo rodeaban, Zhuang Yu nunca había sido tratado de aquella manera.
Para Ye Shi, compartir siquiera un trozo tan pequeño de pastel ya había supuesto un gran esfuerzo.
Zhuang Yu probó un bocado.
Una sensación que jamás había experimentado se deshizo en su boca, haciéndolo entrecerrar los ojos.
Era realmente delicioso.
Cuando Mu Chen lo cortejaba, nunca le había preparado un pastel como aquel.
Ye Shi devoró su porción a grandes bocados y terminó de comerse todo el pastel en muy poco tiempo.
A Zhuang Yu le desagradaron sus modales en la mesa.
—¿No vas a comértelo? Puedo ayudarte a terminarlo —dijo Ye Shi, mirando fijamente el pequeño trozo de pastel que Zhuang Yu tenía delante.
Zhuang Yu sonrió y respondió:
—Sí, lo estoy comiendo. Está delicioso.
Ye Shi mordisqueó la cuchara y comentó:
—Mu Chen dijo que lo preparó él mismo, pero no le creo. Seguro que lo hizo su cocinero.
A Zhuang Yu no le agradó ver la dulce sonrisa que aparecía en el rostro de Ye Shi cuando hablaba de Mu Chen.
—Lo que voy a decirte quizá te haga daño, pero creo que aun así debo contártelo —dijo Zhuang Yu, mirándolo con seriedad.
Ye Shi lo observó y preguntó:
—¿Qué es exactamente lo que intentas decirme?
Zhuang Yu lo miró con lástima.
—El abuelo de Mu Chen, Mu Ke, y tu abuelo son buenos amigos. Solo por esa amistad, Mu Ke decidió arreglar un matrimonio entre ambas familias. Los jóvenes de la familia Mu compitieron por conseguir ese compromiso. Para ganarse el favor de Mu Ke, es inevitable que Mu Chen recurra a ciertos métodos especiales.
Ye Shi entrecerró los ojos.
—¿Qué quieres decir?
—¿Acaso no entiendes lo que estoy insinuando? —preguntó Zhuang Yu.
Ye Shi apretó los puños con tanta fuerza que estuvo a punto de hacerse sangrar.
—¿Qué pretendes conseguir diciéndome esto? —preguntó.
Zhuang Yu respondió con compasión:
—No quiero que Mu Chen termine involucrándose en esta clase de intrigas y engaños. Después de todo, no es algo que deba hacer un hombre íntegro. Y tampoco quiero que tú te involucres demasiado.
Ye Shi apretó los puños y dijo entre dientes:
—Gracias por tu amabilidad.
Zhuang Yu suspiró suavemente.
—Sé que ahora te resulta difícil aceptarlo, pero deberías poner fin a todo este sufrimiento cuanto antes, antes de que…
Ye Shi lo interrumpió con una mirada penetrante.
—¿Cómo sabes que Mu Chen no siente nada por mí de verdad?
Zhuang Yu se sintió molesto al ver que Ye Shi no agradecía su amable advertencia.
—Tú también deberías saberlo. De lo contrario, ¿por qué crees que Mu Chen te trata tan bien? —respondió con indiferencia.
El corazón de Ye Shi se contrajo de dolor.
Le dolía tanto que apenas podía respirar.
Ye Shi frunció el ceño y preguntó:
—¿Cómo lo sabes? ¿Mu Chen te lo dijo personalmente?
Zhuang Yu se quedó desconcertado por un momento antes de responder:
—No.
—Si Mu Chen no te lo dijo personalmente, ¿por qué estás tan seguro? —preguntó Ye Shi entre dientes, fulminándolo con la mirada.
Zhuang Yu intentó justificarse:
—¡Es demasiado evidente! Después de todo, un hombre normal jamás… ¡se fijaría en alguien como tú!
—¡No quiero seguir escuchándote! Solo creeré lo que Mu Chen me diga personalmente sobre por qué me trata tan bien —declaró Ye Shi, levantándose irritado.
Zhuang Yu dejó escapar un suspiro y respondió:
—Como quieras.