Después de que el Emperador del Cine codiciara al hermoso carne de cañón - Capítulo 79
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- Capítulo 79 - Considerarlo
—Yo… no estaba pensando en nada. Solo estoy demasiado cansado y por eso no logro concentrarme.
Xian Sui enterró la cabeza entre las rodillas, como si quisiera fingir que realmente estaba agotado, pero Gu Fanzhou lo descubrió al instante.
La palma de su mano se posó suavemente sobre su cabeza.
—Intenta imaginar que ahora mismo soy Tao Chen.
Xian Sui no se movió.
Gu Fanzhou se sentó a su lado. Su voz fue tan suave como la de Tao Chen en la película cuando consolaba a Tao Mo para que dejara de llorar.
—Xiao Mo, ¿por qué estás triste?
—No lo estoy…
Xian Sui hundió todavía más el rostro.
Gu Fanzhou continuó con infinita paciencia:
—¿Puedes dejar que te vea?
Xian Sui se movió un poco, separándose deliberadamente de Gu Fanzhou.
—Xiao Mo. —Gu Fanzhou parecía estar enfrentándose de verdad a un hermano menor al que consentía y con el que no sabía qué hacer—. ¿Estás enojado con tu hermano?
Xian Sui directamente se puso de pie, como si quisiera marcharse.
—Ya te dije que no.
—Y todavía dices que no estás enojado. Ni siquiera quieres mirar a tu hermano.
Gu Fanzhou se apresuró a sujetarlo de la muñeca.
—Al menos no pensarás faltar a la boda de tu hermano.
—¿Boda?
Xian Sui se quedó momentáneamente desconcertado.
En el guion no había ninguna escena relacionada con una boda. Probablemente Gu Fanzhou estaba improvisando para ayudarlo a entrar en personaje.
—Sí.
Gu Fanzhou se acercó unos pasos.
—Voy a casarme con ella. Estoy esperando que vengas a sentarte en la mesa principal.
—No.
En aquellas palabras ya no había ningún tratamiento propio de los hermanos de la película.
Xian Sui se soltó bruscamente de la mano de Gu Fanzhou, incapaz de controlarse.
—No quiero verte con otra persona…
Sin atreverse a mirar la reacción de Gu Fanzhou, salió disparado por la puerta.
Corrió sin rumbo como una mosca sin cabeza hasta acabar agachándose junto a una pared del pasillo.
Solo entonces recuperó por completo la claridad.
No había sido más que un ensayo.
¿Cómo podía haber reaccionado de aquella manera?
Xian Sui se tiró del cabello con frustración.
¿Cómo había podido decirle algo así a Gu Fanzhou?
La ventana del pasillo estaba averiada y no cerraba bien. El viento frío del exterior entraba silbando, y Xian Sui se ajustó instintivamente el abrigo alrededor del cuerpo.
Unos pasos llegaron desde no muy lejos.
Antes de que pudiera reaccionar, Gu Fanzhou ya había colocado su propio abrigo sobre sus hombros.
—Ahora, ¿quién quieres que sea?
Se quedó de pie junto a Xian Sui, bloqueando el viento para él.
—¿Tao Chen o tu ex?
—Yo…
La voz de Xian Sui era tan baja que casi se perdió entre el viento.
—No lo sé.
—Entonces, ¿quién fue el que dijo que no quería verme con otra persona? ¿Tao Mo o Xian Sui?
Gu Fanzhou continuó interrogándolo.
Pero Xian Sui no quería enfrentarse a la respuesta.
—¿Xian Sui?
Gu Fanzhou intentó observar su expresión, pero Xian Sui lo empujó primero.
—¡No preguntes más! No vas a escuchar la respuesta que quieres. A mí… a mí no me importa en absoluto alguien que me engañó y me amenazó una y otra vez.
Xian Sui se quitó el abrigo de Gu Fanzhou y lo arrojó despreocupadamente al suelo.
No se atrevió a levantar la cabeza para mirar su rostro.
Simplemente le dio la espalda y salió corriendo por el otro extremo del pasillo.
Había vuelto a huir frente a Gu Fanzhou.
……
Cuando regresó al set, Gu Fanzhou ya estaba en posición sobre la silla de ruedas y la actriz estaba de pie detrás de él.
Al ver regresar a Xian Sui, la mirada de Gu Fanzhou se detuvo claramente sobre él.
Xian Sui fingió no darse cuenta.
Apartó rápidamente la vista y se preparó para rodar.
Volvieron a grabar desde la parte en la que Tao Mo veía en el patio trasero a su hermano junto a su novia.
Tao Mo estaba sentado junto a la cama de la pequeña casa. Al contemplar una escena tan hermosa, no pudo evitar mostrar una sonrisa cálida.
En realidad, seguía sin ser uno de los mejores estados interpretativos de Xian Sui, pero el director decidió conservar provisionalmente la toma. Si más adelante Xian Sui quería, podrían buscar tiempo para volver a rodarla.
Después de dos años, no era fácil que Xian Sui consiguiera participar en una producción así, por lo que naturalmente quería hacer todo lo posible para que quedara perfecta.
Así quedó decidido que volverían a grabar aquella parte más adelante.
Xian Sui evitó deliberadamente a Gu Fanzhou. Originalmente pensaba abandonar el set, pero de repente captó con el oído un movimiento proveniente del otro lado.
Al darse cuenta de que era en dirección a Gu Fanzhou, se volvió casi inmediatamente.
La actriz que acababa de empujar la silla de ruedas de Gu Fanzhou se había desplomado.
El personal reaccionó enseguida.
Gu Fanzhou alcanzó a sostenerla justo a tiempo.
—¿Estás bien?
—No es nada. Quizá me bajó un poco el azúcar.
La actriz se apoyó contra Gu Fanzhou.
Por casualidad, uno de los miembros del equipo tenía una bebida azucarada y se la acercó a la boca.
Después de beber, la mujer pareció recuperarse un poco y logró apartarse con esfuerzo de Gu Fanzhou.
—Mi auto está afuera. Te llevaré de regreso.
El vehículo de Gu Fanzhou estaba estacionado muy cerca.
La actriz no rechazó la propuesta y lo siguió hasta el auto.
Xian Sui pasó no muy lejos del vehículo.
Gu Fanzhou todavía permanecía de pie frente a la puerta abierta, sin entrar, como si estuviera esperando expresamente a alguien.
—Xian Sui.
Gu Fanzhou se detuvo a cierta distancia de él.
—Puedo llevarte también. O puedo volver a recogerte después.
—No hace falta. Puedo tomar un taxi.
Aunque Xian Sui sabía perfectamente que llevar a casa a una amiga que se encontraba mal era algo completamente normal, bajo ninguna circunstancia quería ver a Gu Fanzhou sentado en el asiento trasero junto a otra persona.
Cada vez que él viajaba en aquel auto, aparte del conductor, solo estaba Gu Fanzhou.
No quería que dentro de ese espacio apareciera alguien más.
—Xian Sui.
Gu Fanzhou volvió a llamarlo.
Xian Sui siguió sin darse la vuelta.
……
Al regresar al apartamento, Xian Sui se quitó el abrigo cubierto de nieve.
Había comenzado a nevar ligeramente justo cuando bajó del taxi. La calefacción estaba encendida dentro de casa y solo entonces dejó de sentir tanto frío.
Se dejó caer perezosamente contra los cojines del sofá y, sintiéndose tan cómodo, terminó quedándose dormido sin darse cuenta.
Cuando despertó, afuera ya estaba oscuro.
Buscó a tientas el teléfono que había caído entre las ranuras del sofá, lo conectó al cargador y lo encendió.
Inmediatamente aparecieron innumerables registros de llamadas perdidas.
Además, casi todas provenían de un número demasiado familiar.
Xian Sui abrió enseguida los mensajes que Gu Fanzhou le había enviado.
Fue desplazándose desde abajo hacia arriba hasta encontrar uno:
[La dejé en la puerta y me fui. No entré.]
Y otro:
[Ya estoy abajo de tu edificio.]
Al leerlo, Xian Sui apartó instintivamente las cortinas y miró hacia abajo.
En la oscuridad apenas consiguió distinguir una figura al pie del edificio, vestida con un abrigo negro.
Aunque no podía verle el rostro, Xian Sui ni siquiera tuvo que pensarlo.
Se puso rápidamente un abrigo, corrió hasta el ascensor y pulsó el botón de la planta baja.
Ni siquiera tomó un paraguas.
Atravesó corriendo la nieve y, cuando llegó frente a Gu Fanzhou, agarró su abrigo y comenzó a abrocharle los botones con fuerza.
—¡Hace muchísimo frío! ¿Por qué sigues aquí? ¿Qué pasa si se te enfría el estómago?
—Te estaba esperando.
Gu Fanzhou colocó en la palma de Xian Sui una porción de pastel cubierta de virutas de chocolate.
—Estabas de mal humor. No podía simplemente regresar a casa así.
Xian Sui volvió a meterle el pastel en las manos.
—Aunque vengas, tampoco voy a sentirme mejor.
—Pero si nunca vengo, tú tampoco vendrás nunca a verme, ¿verdad?
Xian Sui apretó los labios.
Miró los copos de nieve acumulados sobre el cabello de Gu Fanzhou y se frotó las palmas heladas.
—Tú… primero entra. Hace demasiado frío.
Gu Fanzhou lo siguió en el ascensor hasta el apartamento.
La calefacción seguía encendida, como si el frío de hacía apenas unos instantes perteneciera a otro mundo.
Xian Sui no mostró ninguna intención de atenderlo.
Se sentó en silencio a un lado del sofá.
—Lo siento.
Después de que el aire permaneciera congelado durante un largo rato, Gu Fanzhou rompió de repente el silencio.
Xian Sui levantó la mirada hacia él con desconcierto.
—Antes y ahora, todo fue culpa mía.
Gu Fanzhou tomó suavemente la mano de Xian Sui.
—Te amo, Xian Sui.
Xian Sui quedó como una marioneta a la que le hubieran cortado todos los hilos.
No sabía cómo reaccionar.
Fingiendo indiferencia, retiró su mano.
—Ya te dije que tus asuntos no me importan.
—Xian Sui, mírame a los ojos.
—No pienso hacerte caso…
Antes de que pudiera terminar, Gu Fanzhou lo interrumpió.
—Si de verdad me odias, si me detestas hasta los huesos y quieres que desaparezca de tu vida para siempre, asiente.
Xian Sui se quedó mirando fijamente el rostro de Gu Fanzhou.
Pero no hizo ningún movimiento.
—Diez segundos. ¿Está bien?
Gu Fanzhou aprovechó la oportunidad para rodear su muñeca con los dedos, como si no quisiera permitirle escapar.
—Después de diez segundos, dime tu respuesta.
Gu Fanzhou comenzó la cuenta regresiva.
Xian Sui se quedó momentáneamente ausente.
Cuanto más se acercaban los números al uno, más cerca estaba el rostro de Gu Fanzhou del suyo.
Al final, apenas quedaba una fina línea de distancia entre sus labios.
—Uno.
La cuenta terminó.
Xian Sui no hizo nada.
Gu Fanzhou tampoco lo presionó para obtener una respuesta.
Los dos permanecieron observándose en silencio, como si el tiempo se hubiera detenido precisamente en aquel instante.
Xian Sui podía sentir la respiración del otro.
El aliento cálido le rozaba el rostro.
—¿Nos besamos? —preguntó finalmente Gu Fanzhou, incapaz de contenerse.
—Yo…
Xian Sui reaccionó primero y retrocedió, aumentando la distancia entre ambos.
—Estoy pensando…
—Te daré tiempo.
La voz de Gu Fanzhou fue muy suave.
—Puedes pensarlo despacio. No tienen que ser diez segundos. Pueden ser diez días, diez meses o diez años. Esperaré.
Gu Fanzhou se levantó del sofá y salió del apartamento.
No se sabía si había sido deliberadamente o por accidente, pero dejó olvidada aquella porción de pastel Selva Negra.
La mirada de Xian Sui permaneció un momento sobre el pastel.
Después lo tomó, abrió la puerta y corrió escaleras abajo detrás de Gu Fanzhou.
—Es tuyo.
La nieve de afuera ya había dejado de caer.
Gu Fanzhou acababa de abrir la puerta del auto y todavía no había entrado al asiento trasero cuando Xian Sui apareció detrás del vehículo, sin aliento, extendiéndole el pastel.
Gu Fanzhou pareció no haber esperado que bajara.
Recibió el pastel.
Las manos de Xian Sui ya estaban vacías, pero aun así no mostró intención de marcharse.
Parecía dispuesto a quedarse allí hasta ver partir a Gu Fanzhou.
Esta vez fue Gu Fanzhou quien le abrochó los botones del abrigo.
—Hace demasiado frío. Regresa arriba.
Solo entonces Xian Sui se dio la vuelta y caminó hacia el edificio.
Cuando volvió al apartamento, se sentó junto a la ventana y miró discretamente hacia abajo.
El auto de Gu Fanzhou acababa de arrancar.
Durante todo el tiempo que Xian Sui había tardado en subir, Gu Fanzhou había permanecido allí sin moverse.
Finalmente, el vehículo desapareció al final de la calle.
Al mismo tiempo, otro auto que llevaba un buen rato estacionado al otro lado de la calle arrancó también y lo siguió manteniendo cierta distancia.
Xian Sui observó cómo ambos vehículos desaparecían juntos, pero no le dio importancia al auto desconocido.
Parecía no ser más que una coincidencia completamente normal.