Después de que el Emperador del Cine codiciara al hermoso carne de cañón - Capítulo 62

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Xian Sui volvió a despertarse porque Gu Fanzhou lo estaba tocando. De verdad no sabía qué hacer con él; cuando quería hacer esas cosas, jamás le importaban ni el momento ni el lugar. Por suerte, la cremallera de la tienda de campaña estaba completamente cerrada. De lo contrario, probablemente las enormes caras de ambos acabarían estampadas una junto a la otra en los titulares de espectáculos.

—Mmm… no hagas eso. Ya desperté.

Xian Sui apartó la mano de Gu Fanzhou y se arregló la ropa. Después miró hacia afuera a través de la pequeña ventana de la tienda. El cielo seguía completamente oscuro. Solo cuando consultó la hora en su teléfono descubrió que eran aproximadamente las seis cincuenta de la mañana.

En invierno amanecía tarde, probablemente después de las siete, así que levantarse a esa hora para esperar el amanecer tampoco podía considerarse demasiado temprano.

Gu Fanzhou abrió la cremallera de la tienda.

Antes, Xian Sui había estado acostado atravesando él solo toda la esterilla. Ahora que estaba despierto, se sentó junto a Gu Fanzhou, desde donde podían contemplar perfectamente las montañas lejanas a través de la entrada.

Xian Sui abrazó sus rodillas y mantuvo los ojos clavados en el horizonte. Justo entonces, su estómago gruñó sin que pudiera evitarlo.

Avergonzado, se acarició el abdomen.

Gu Fanzhou sacó de la mochila una porción de pastel Napoleón y se la entregó.

—Come.

Xian Sui abrió el envoltorio con impaciencia. Gu Fanzhou tomó de sus manos el papel destrozado para guardarlo apropiadamente, mientras Xian Sui se entregaba de inmediato al pastel.

El dulzor se extendió por toda su boca.

Solo después de comer varias cucharadas por su cuenta recordó preguntarle a Gu Fanzhou:

—¿No tienes hambre?

—Tomaré café.

Gu Fanzhou sostenía una lata de café. Aunque había estado caliente cuando la llevaron hasta allí, a esas alturas ya estaba completamente fría.

Xian Sui le arrebató la lata y, acto seguido, utilizó el tenedor para separar como pudo un pedazo de bizcocho que no fuera demasiado dulce. Se lo acercó a los labios.

—Tienes mal el estómago. No bebas café con el estómago vacío.

Gu Fanzhou abrió obedientemente la boca y se comió el pedazo de bizcocho.

Xian Sui contempló su perfil y, sin saber muy bien por qué, empezó a sentirse avergonzado.

Solo entonces cayó en la cuenta de que debería haberle entregado el tenedor en lugar de darle de comer directamente.

—¿Con esto basta? —preguntó Gu Fanzhou.

—Supongo que sí.

Xian Sui retiró la mano.

—¿Y por qué no compraste nada para ti?

—No se me ocurrió.

Xian Sui no pudo evitar reírse.

—Y siempre dices que soy tonto. Tú tampoco eres mucho más inteligente que yo.

—¿Nunca has oído eso de que quien se acerca al bermellón se tiñe de rojo y quien se acerca a la tinta se tiñe de negro?

Xian Sui decidió ignorarlo.

La lata de café y la base del pastel terminaron guardadas dentro de una bolsa de plástico. Xian Sui volvió a dirigir toda su atención al horizonte.

Apareció el primer resplandor del alba.

Poco a poco, una línea dorada comenzó a delinear las montañas. Aunque el viento invernal seguía siendo cortante, Xian Sui sintió inexplicablemente una tenue calidez.

Ahora entendía por qué tanta gente montaba tiendas de campaña allí.

Un paisaje como aquel realmente merecía un viaje especial.

—Gu Fanzhou, ya lo veo…

Su voz se interrumpió de repente.

Gu Fanzhou acababa de depositar un beso en su sien.

Xian Sui volvió el rostro instintivamente para mirarlo.

—¿Te dieron ganas de fumar?

Gu Fanzhou lo observó con interés.

—¿Solo puedo besarte cuando tengo ganas de fumar?

—Yo tampoco quise decir eso…

—Si no quisiste decir eso, entonces puedo besarte cuando quiera.

Gu Fanzhou volvió a besarlo, esta vez en la comisura de los labios. Fue un roce fugaz.

Xian Sui no pudo evitar fruncir el ceño.

—Tampoco me has preguntado nunca qué opino…

—Y tú nunca has expresado ninguna objeción.

Gu Fanzhou sostuvo deliberadamente su mirada con expresión seria.

—¿Quieres rechazarme ahora?

Xian Sui apartó los ojos a propósito.

—Prometí ayudarte a dejar de fumar.

—¿Y aparte de dejar de fumar?

—Aunque te rechazara, tampoco serviría de nada.

Xian Sui se alejó deliberadamente un poco de Gu Fanzhou.

—Pervertido.

Gu Fanzhou no solo no se enfadó al recibir aquel insulto, sino que soltó una risita y volvió a besarle la mejilla.

Xian Sui decidió simplemente ignorarlo y concentrarse de nuevo en el amanecer.

A esas alturas, el cielo ya se había iluminado por completo.

—¿Regresamos?

Gu Fanzhou le tendió la mano.

Xian Sui se quedó contemplando aquella palma durante un buen rato antes de, finalmente, tomarla.

…

Debido a diversas circunstancias imprevistas, el banquete de fin de rodaje de De nuevo, el río Yuanzhou se había pospuesto durante algún tiempo.

Gu Fanzhou se sentó deliberadamente en el asiento junto a Xian Sui, dejando claro que pretendía mantenerlo separado de la protagonista femenina.

Si Gu Fanzhou hubiera tenido la capacidad de dividirse en dos, Xian Sui estaba convencido de que también habría ocupado el asiento del otro lado para mantenerlo separado de Cheng Lian.

Los hechos demostraron que la deducción de Xian Sui era completamente correcta.

Solo que Gu Fanzhou no utilizó un clon.

Utilizó a Shi Qianyue.

Los miembros de la familia Gu no asistieron alegando estar ocupados con asuntos de trabajo. Al parecer, después de no haber conseguido utilizar De nuevo, el río Yuanzhou para asestarle un duro golpe a Gu Fanzhou, Xie Zhuangqiu ni siquiera tenía ganas de presentarse allí.

Para Xian Sui, aquello era una excelente noticia.

No quería ver a nadie de la familia Gu.

Antes de que comenzara el banquete, Gu Fanzhou hizo que un camarero retirara la copa de alcohol de Xian Sui y la sustituyera por una lata de jugo de naranja. Incluso le abrió personalmente la anilla.

Los demás parecieron no ver nada y continuaron conversando, comiendo y bebiendo como si nada.

Desde lo ocurrido después de Los duraznos ya no florecen, Xian Sui tenía una inexplicable mala impresión de los banquetes de fin de rodaje.

Sin embargo, esta vez todo transcurrió sin contratiempos.

Nadie apareció fingiendo normalidad para llevárselo aparte, nadie intentó obligarlo a beber y tampoco terminó discutiendo inexplicablemente con Gu Fanzhou.

Cuando abandonaron el hotel, Xian Sui se sentó en el asiento trasero del automóvil.

—En realidad, tengo muchas ganas de que se estrene.

—Es normal. Pero debes estar preparado. Esta película tiene bastante potencial para generar conversación. Cuando se estrene y provoque todavía más debate, habrá mucha más gente a la que le gustes, pero también…

—Lo entiendo.

Xian Sui asintió dócilmente.

—Los duraznos ya no florecen tampoco se ha estrenado todavía. ¿El director Yu ha dicho algo?

—Por ahora no. Pero puedes estar tranquilo, no causará demasiado revuelo. Aunque sí puedes esperar algo de los premios de festivales de cine.

—¿Hay muchas posibilidades?

—Bastantes.

Gu Fanzhou hizo una pausa.

—¿Tantas ganas tienes de ganar un premio?

—Cualquiera querría ganar uno.

—Yo puedo darte uno.

Los ojos de Xian Sui se iluminaron de inmediato y miró directamente a Gu Fanzhou.

—¿Incluso puedes convencer a los organizadores de un festival de cine? Pero eso no sería…

—¿Puedes ser más tonto?

Gu Fanzhou no pudo evitar curvar los labios.

—Mi premio es el Premio Anual al Mejor Empleado de Entretenimiento Shangxing.

Xian Sui tampoco pudo contener la risa.

—Suena muy poco fiable.

—¿Te atreves a decir que un premio entregado por el presidente de la empresa no es fiable?

Gu Fanzhou levantó la mano y le pellizcó una mejilla.

—Entonces dime, ¿quién tendría que entregártelo para que fuera fiable? ¿Mm?

—Tú no, desde luego.

Xian Sui parpadeó.

—Haré que te lo entregue la señora que limpia mi oficina.

Esta vez Xian Sui se rio todavía más.

—¡Entonces no lo quiero!

—Ya está, compórtate.

Gu Fanzhou lo besó en la oreja.

—Cuando yo te doy algo, tú solo tienes que aceptarlo.

…

Después de que Xian Sui participara en las actividades promocionales previas al estreno de De nuevo, el río Yuanzhou, Gu Fanzhou realmente cumplió su palabra y le concedió el Premio al Mejor Empleado.

Incluso venía acompañado de un bono de cincuenta mil yuanes.

Antes del estreno de la película, la empresa organizó especialmente un evento promocional al que asistirían los actores principales para aumentar el entusiasmo del público.

Como de costumbre, Gu Fanzhou estaba sentado en la zona más cercana al escenario.

Xian Sui cruzó accidentalmente la mirada con él.

Gu Fanzhou aprovechó inmediatamente para articular en silencio:

«Cuando bajes, espérame».

Xian Sui apartó la mirada con toda naturalidad y continuó en el escenario, saludando e interactuando con el público y respondiendo preguntas relacionadas con su personaje y con la película.

El evento se prolongó durante más de una hora antes de terminar finalmente.

En realidad, ni siquiera necesitaba esperar a Gu Fanzhou.

Este ya había ordenado al conductor que llevara el automóvil hasta una salida donde hubiera menos gente.

Xian Sui subió al vehículo por iniciativa propia.

—¿No vamos a regresar a la villa?

—Voy a llevarte a una ceremonia de premiación.

Gu Fanzhou indicó al conductor que se dirigiera a Entretenimiento Shangxing.

Xian Sui permaneció desconcertado durante un buen rato, incapaz de recordar qué premio tenía pendiente.

—Mi asistente no me avisó…

—¿Ya lo olvidaste? El Premio Anual al Mejor Empleado de Entretenimiento Shangxing.

Solo entonces Xian Sui consiguió recuperar vagamente aquel recuerdo.

Ya había pasado más de medio año desde que terminara el rodaje de De nuevo, el río Yuanzhou.

Habían pasado de un invierno al siguiente.

—Todavía te acordabas.

Xian Sui no pudo evitar reírse.

—¿Así que hablabas en serio?

—Siempre cumplo lo que prometo.

El automóvil se detuvo frente a la sede de Entretenimiento Shangxing.

Gu Fanzhou condujo a Xian Sui hasta un auditorio interior que parecía utilizarse habitualmente para grandes reuniones o presentaciones corporativas.

Cuando Xian Sui llegó, el lugar ya estaba lleno.

Incluso Xie Tangqing había venido a presenciar el espectáculo. Al ver a Xian Sui, le sonrió desde lejos.

Gu Fanzhou le indicó a Xian Sui dónde debía sentarse y poco después comenzó aquella supuesta ceremonia de premiación.

No hubo ningún discurso inaugural interminable y tedioso.

Después de una breve introducción, Gu Fanzhou entregó el primer premio a empleado destacado de la ceremonia a Xian Sui.

El trofeo bañado en oro pasó personalmente de las manos de Gu Fanzhou a las de Xian Sui, quien se apresuró a recibirlo.

—Gracias, presidente Gu.

El motivo era, naturalmente, que durante el último año Xian Sui había sido el artista cuya popularidad había crecido con mayor rapidez.

En cuanto a si los demás estaban de acuerdo o no, a Gu Fanzhou nunca le había importado.

Él le daba el premio a quien quisiera.

Si alguien no soportaba verlo, podía marcharse por su propia cuenta.

Xian Sui bajó del escenario con el premio y hasta probó a golpear suavemente el trofeo con los dedos, intentando averiguar de qué material estaba hecho.

No podía ser de oro puro… ¿verdad?

Cuando terminó la ceremonia, Gu Fanzhou descubrió que seguía haciendo lo mismo y no pudo evitar reírse.

—Está bañado en oro. Es de plata.

—Ah…

—¿Decepcionado? ¿Querías uno de oro puro?

—Tampoco es eso…

—La próxima vez tendrás uno.

Después de subir al automóvil, Gu Fanzhou inclinó la cabeza y besó a Xian Sui en la coronilla.

El vehículo emprendió el camino de regreso a la villa.

Xian Sui había pasado la primera mitad del día en el evento promocional y la segunda en la ceremonia de premiación. Estaba tan agotado que terminó dormitando en el automóvil mientras abrazaba el trofeo.

No abrió los ojos hasta que Gu Fanzhou lo despertó con un beso.

Gu Fanzhou tomó el trofeo de sus brazos.

Y alrededor de la muñeca derecha de Xian Sui volvió a colocar aquella cadena que llevaba usando desde hacía más de un año.

—¿Esta noche vuelves a cenar con esos amigos tuyos? —preguntó Gu Fanzhou antes de entrar.

—Sí. Hemos trabajado bastante bien juntos anteriormente. Quedaría mal que no fuera.

Gu Fanzhou tomó el teléfono de Xian Sui y comprobó que el localizador funcionara con normalidad antes de devolvérselo.

—No olvides las reglas.

Regresar a casa antes de las once.

Xian Sui se las sabía prácticamente de memoria.

Siguió a Gu Fanzhou al interior. Este levantó un brazo, lo rodeó por la cintura y comenzó a besar con fuerza su cuello.

—¿También estará ese que estuvo coqueteando contigo durante la transmisión en vivo?

—Solo fue una interacción normal. Es heterosexual. No tenía ninguna otra intención.

Xian Sui no sabía si Gu Fanzhou había escuchado realmente su explicación.

Los besos descendieron desde su cuello hasta su pecho y Xian Sui no pudo evitar dejar escapar un sonido.

Le resultaba muy difícil describir a Gu Fanzhou.

Cuando aquel hombre le besaba la coronilla dentro del automóvil, Xian Sui podía caer por un instante en la ilusión de que eran amantes.

Pero, una vez de vuelta en la villa, el frío de la cadena le recordaba que no era más que la mascota que Gu Fanzhou mantenía a su lado.

Sin embargo, fuera como fuera, solo quedaban tres meses para que terminara el contrato.

Muy pronto, ya no tendría que preocuparse por descubrir qué clase de persona era realmente Gu Fanzhou.

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