Después de que el Emperador del Cine codiciara al hermoso carne de cañón - Capítulo 44
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- Capítulo 44 - Bicicleta
—Ropa.
Gu Fanzhou abrió el paquete. Dentro había prendas gruesas, apropiadas para el otoño y el invierno. Le puso una chaqueta a Xian Sui sobre los hombros y después abrió un sobre de medicamento en polvo que estaba sobre la mesa. Vertió su contenido en un vaso de plástico, lo disolvió en agua y se lo acercó a los labios.
—Bébelo.
Xian Sui se dio cuenta de que aquella ropa no pertenecía a las cosas que ya tenía, sino que Gu Fanzhou la había comprado especialmente para él.
Quiso darle las gracias, pero, por alguna razón, cuando las palabras llegaron a sus labios, fue incapaz de pronunciar una sola.
Un desagradable olor medicinal le golpeó la nariz y Xian Sui no pudo evitar fruncir el ceño.
—¿Qué es esto?
—Medicina para el resfriado. La recetó el médico de la aldea.
Xian Sui observó aquel líquido de un color parecido al barro. Tomó el vaso de manos de Gu Fanzhou, se tapó la nariz y se lo bebió.
Al instante siguiente, el amargor le deformó por completo la expresión.
Gu Fanzhou contempló aquella cara terriblemente retorcida.
—Ni siquiera soportas un poco de medicina amarga. Qué delicado.
—No es solo que esté amarga, sabe horrible —intentó defenderse Xian Sui.
Sin embargo, Gu Fanzhou no pareció prestarle demasiada atención. Incluso salió directamente de la habitación, dejándolo solo.
Xian Sui apenas empezaba a quejarse para sus adentros de lo maleducado que era cuando Gu Fanzhou regresó. Se sentó junto a la cama.
—Abre la boca.
Xian Sui vaciló.
Gu Fanzhou acercó inmediatamente el rostro al suyo.
—Te lo repetiré una vez más. Obedece y abre la boca.
Solo entonces Xian Sui separó los labios a regañadientes.
Al instante siguiente, Gu Fanzhou introdujo algo redondo en su boca.
Xian Sui quiso escupirlo por reflejo, pero el otro le cerró la boca a la fuerza con una mano.
Xian Sui empujó aquello con la lengua y entonces percibió un sabor dulce, parecido al de las semillas de loto confitadas.
Lo masticó dentro de la boca y finalmente consiguió borrar por completo el amargor de la medicina.
—¿Dónde lo encontraste?
—Lo compré.
Gu Fanzhou no parecía dispuesto a detenerse demasiado en aquel asunto.
—Ya pedí permiso por ti al director Shi. Primero filmarán las escenas de los demás. Cuando te recuperes, avísale.
—Gracias por las molestias… —Xian Sui hizo una pausa—. Gu-ge.
—Ahora sí sabes llamarme «Gu-ge».
Gu Fanzhou soltó un resoplido frío, como si quisiera dejar claro que aquel intento de congraciarse con él no funcionaría.
Al ver que no parecía impresionado, Xian Sui abandonó la idea de complacerlo. Se apoyó contra el cabecero y se ocupó tranquilamente de sus propios asuntos.
Un silencio incómodo se instaló en la habitación.
Aun así, Gu Fanzhou no parecía tener intención de marcharse. Su mirada recorrió varias veces a Xian Sui de reojo y no fue hasta poco antes de que comenzara la siguiente escena cuando finalmente salió de la habitación y regresó al lugar de rodaje.
……
Los síntomas del resfriado de Xian Sui no eran demasiado graves.
Después de descansar medio día y dormir hasta la mañana siguiente, prácticamente se había recuperado.
Shi Qianyue le preguntó varias veces cómo se encontraba y le insistió repetidamente en que no se esforzara demasiado. Solo entonces le permitió continuar filmando.
La siguiente escena pertenecía al final de la película.
Para volver a encontrarse con la muchacha de entonces, Lu Xiaohe regresaba en bicicleta a la ribera del río Yuanzhou, en su antigua aldea.
Había atravesado montañas y caminos durante todo el trayecto, utilizando los ahorros que había reunido para mantenerse en la ciudad, hasta que finalmente conseguía regresar allí.
Esperaba junto al río donde antaño había ido a buscar agua con la muchacha.
No le importaban las miradas de los transeúntes.
Sus ojos solo buscaban una y otra vez entre la multitud a la persona que deseaba encontrar.
Esperó desde la mañana hasta el mediodía.
Finalmente, la muchacha apareció ante sus ojos.
Lu Xiaohe gritó su nombre con todas sus fuerzas, como si estuviera llamando a aquella juventud que había enterrado tiempo atrás en su antigua aldea.
De inmediato comenzó a pedalear hasta llegar junto a ella.
Tanto él como la muchacha habían crecido mucho desde entonces.
Ella ya no era aquella niña que sonreía mientras le contaba los chismes de la aldea. En su expresión podían verse incluso las huellas dejadas por el paso del tiempo.
—Ven conmigo.
Lu Xiaohe detuvo la bicicleta frente a ella y extendió una mano.
—¿Adónde? —preguntó instintivamente la muchacha.
—A la ciudad. Ve allí a estudiar.
La mano de Lu Xiaohe permaneció extendida.
—No puedo permitírmelo —la muchacha negó con la cabeza—. No tengo dinero. Mi familia no me dejará ir. Mi padre…
—Encontraremos una manera. Me tienes a mí.
La muchacha seguía vacilando y tardó mucho en aceptar su mano.
Lu Xiaohe la miró a los ojos.
—Ninguno de nosotros sabe qué ocurrirá mañana. Pero, pase lo que pase, no puede ser peor que esto.
—…
La expresión de la muchacha cambió.
Miró seriamente a Lu Xiaohe a los ojos.
—Entiendo.
Finalmente tomó su mano y se sentó en el asiento trasero de la bicicleta.
Pedalearon siguiendo el curso del río Yuanzhou, hacia las montañas, hacia un lugar lejano que nadie conocía.
Lu Xiaohe comenzó a descender por una pendiente.
Fue incapaz de controlar la velocidad y la bicicleta avanzó cada vez más rápido hasta que finalmente volcó.
Ambos rodaron por la hierba.
Al ver las briznas pegadas en el cabello del otro, no pudieron evitar mirarse y reír.
Nadie sabía qué sucedería mañana.
Pero aun así…
Sigamos adelante.
……
Shi Qianyue gritó:
—¡Corten!
La toma quedó aprobada.
Xian Sui se incorporó sobre la hierba y, de paso, ayudó a levantarse a Xie Tangqing.
Ella no pudo evitar sonreír.
—Actuaste muy bien. Se vio especialmente natural.
Xian Sui sonrió con cierta vergüenza.
Acababa de quitarse unas hojas de hierba de la manga izquierda cuando, sin saber en qué momento había llegado, Gu Fanzhou apareció frente a él y proyectó su sombra sobre su cuerpo.
—¿Puedes levantarte solo?
—Sí.
Xian Sui intentó ponerse de pie, pero apenas lo hizo sintió inexplicablemente un dolor que lo obligó a fruncir el ceño.
Gu Fanzhou lo examinó de arriba abajo.
—¿Te lastimaste al caer?
—Yo… La bicicleta iba demasiado rápido cuesta abajo. No pude controlarla…
Gu Fanzhou guardó silencio durante unos instantes.
—¿Los demás fingen caerse y tú de verdad te caes?
Xian Sui no respondió.
Eso equivalía prácticamente a admitirlo.
Alguien a un lado intervino para explicar que Xian Sui había pedaleado tan rápido para mejorar el efecto de la escena y que, aunque realmente había caído, no parecía haberse lastimado demasiado.
Gu Fanzhou no quiso seguir escuchando. Agarró a Xian Sui del brazo.
—Ven conmigo.
—¿Adónde?
Xian Sui se resistió instintivamente, pero Gu Fanzhou apretó todavía más.
—¿Cuántas veces tengo que decírtelo? Solo tienes que obedecer. No preguntes siempre por qué ni para qué.
Xian Sui no tuvo más remedio que seguirlo.
Gu Fanzhou abrió la puerta de la habitación, lo empujó con fuerza sobre la cama y levantó el borde de su ropa.
Xian Sui comenzó a forcejear, pero Gu Fanzhou lo sujetó con fuerza por la cintura.
—No te muevas.
—¿Podemos no hacerlo aquí?
Xian Sui giró la cabeza y lo miró con una expresión lastimera, casi suplicante.
Gu Fanzhou frunció el ceño, como si estuviera conteniendo su irritación.
—Entonces, ¿quieres que te quite la ropa afuera, delante de todos, para revisar si estás herido?
—¿Revisar si estoy herido?
Gu Fanzhou lo miró.
—¿Qué creías que iba a hacer? Tienes la cabeza llena de cosas indecentes.
Xian Sui quiso responderle, pero en aquel momento parecía que realmente era él quien había malinterpretado la situación, así que se tragó sus palabras.
Gu Fanzhou levantó por completo su camisa y, al no encontrar ninguna herida, comenzó a quitarle los pantalones.
De ese modo, Xian Sui quedó únicamente con una camisa blanca ligeramente arrugada mientras el hombre frente a él lo sujetaba por los tobillos y examinaba sus piernas.
Incómodo, Xian Sui intentó retirar una pierna, pero Gu Fanzhou le sujetó firmemente el tobillo izquierdo y lo arrastró hacia sí, obligándolo a acercarse.
Era evidente que tampoco tenía ninguna herida en las piernas.
Sin embargo, Gu Fanzhou no lo soltó.
Se inclinó y dejó deliberadamente un beso húmedo en la parte interior de su muslo. Cuando se apartó, había quedado una marca rojiza de dientes.
Gu Fanzhou pasó la yema de los dedos sobre la marca.
—¿Duele?
—No mucho —respondió Xian Sui con sinceridad.
—Entonces…
Gu Fanzhou lo soltó y tomó su tobillo derecho.
—Todavía no es suficiente.
……
Durante los días siguientes, Xian Sui prácticamente no tenía escenas.
El equipo permaneció en la aldea para continuar filmando las partes correspondientes a los demás actores.
Su asistente estaba preparando todo para el regreso.
Cuando Xian Sui abrió los ojos, descubrió que el otro lado de la cama estaba vacío. Evidentemente, Gu Fanzhou ya se había levantado y había salido de la habitación.
Xian Sui se cambió de ropa y salió.
Entonces vio a Gu Fanzhou empujando una bicicleta hasta la entrada.
—¿De dónde sacaste la bicicleta? —preguntó, incapaz de contener la curiosidad.
—La pedí prestada.
Gu Fanzhou sostuvo la bicicleta.
—Sube.
Xian Sui estaba a punto de sentarse en el asiento, pero Gu Fanzhou lo detuvo inmediatamente.
—Atrás.
—¿Puedes conducirla?
La mirada de Xian Sui cayó sobre la mano izquierda de Gu Fanzhou.
Aun así, obedeció y se sentó en el portaequipajes trasero mientras observaba a Gu Fanzhou subir a la bicicleta.
—¿Adónde vamos?
—No preguntes.
Gu Fanzhou tomó las manos de Xian Sui y las llevó hasta su cintura.
—En aquella escena no montaste bien la bicicleta. Sígueme.
Xian Sui no tenía cómo refutarlo, así que guardó silencio y rodeó la cintura de Gu Fanzhou con los brazos.
Incluso controlando el manubrio con una sola mano, Gu Fanzhou conducía con absoluta soltura, sin mostrar la menor dificultad.
Xian Sui dejó que lo llevara por los caminos de la aldea, maniobrando con agilidad y superando fácilmente todos los obstáculos.
—A veces, para adaptarse a un personaje, un actor incluso necesita aprender las habilidades que ese personaje posee —dijo Gu Fanzhou de pronto—. Ser un actor profesional no es tan sencillo como la gente imagina.
—¿Hablas de andar en bicicleta?
Xian Sui observó cómo Gu Fanzhou giraba manejando con una sola mano.
Se preguntó si él también habría tenido que entrenarse expresamente en aquello para interpretar algún papel en el pasado.
—No solo hablo de la bicicleta. En el futuro tendrás que enfrentarte a muchas más cosas, y serán más difíciles.
Gu Fanzhou hizo una pausa.
—También hay estrellas populares que utilizan dobles para todo y representan personajes completamente carentes de emoción, pero aun así consiguen hacerse enormemente famosas gracias al marketing y a sus fans.
La bicicleta avanzó lentamente por la ribera del río Yuanzhou.
—Xian Sui, ¿qué clase de persona quieres ser?
Xian Sui apretó instintivamente los brazos alrededor de la cintura de Gu Fanzhou.
Ni siquiera necesitaba pensar la respuesta.
—Quiero convertirme en un actor como tú.
Los movimientos de Gu Fanzhou se detuvieron apenas un instante.
—Incluso quiero…
Convertirme en Emperador del Cine.
Xian Sui no consiguió reunir el valor suficiente para pronunciar aquellas palabras.
Ahora mismo todavía era prácticamente un desconocido. Alcanzar la posición de Gu Fanzhou parecía poco menos que una fantasía imposible.
—Entiendo.
Gu Fanzhou trastabilló deliberadamente con el pedal.
La bicicleta volcó sobre una extensión de hierba blanda y ambos cayeron juntos entre las hojas, exactamente igual que en la escena final de Adiós, río Yuanzhou.
—Puedes intentarlo.
Gu Fanzhou se quedó recostado de lado, mirando directamente a Xian Sui. Extendió una mano y retiró una brizna de hierba que se había quedado atrapada en su cabello.
—Pase lo que pase, me tienes a mí.
En aquel instante, Xian Sui descubrió de repente que no quería apartar la mirada de él.
Gu Fanzhou se acercó y depositó un beso muy ligero sobre el lunar bajo su ojo.