¡Después de morir, mi rival de toda la vida me besó! - Capítulo 18
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- Capítulo 18 - Llámame papá y te lo diré
Aunque en el fondo ya tenía ese presentimiento y esa sospecha, cuando aquello que había imaginado se convirtió en realidad, una intensa sensación de vacío surgió de forma incontenible en el corazón de Shen Ran.
No era tristeza.
No era decepción.
Era vacío.
Después de sufrir el golpe de haber sido abandonado por los esposos Shen, Shen Ran ya había aceptado la realidad.
No había motivo para estar triste.
Porque la única persona que se sentiría destrozada por esto, de principio a fin, era él mismo.
Sus padres…
No.
Los esposos Shen.
A ellos no les importaría en absoluto.
Wei Hailan parecía pensar que estaba sufriendo mucho y comenzó a intentar consolarlo torpemente.
—Shen Ran, tú… tú tampoco te pongas demasiado triste.
—Esto sí que es bastante inesperado.
—Ni yo imaginaba que realmente no fueras hijo biológico de ellos…
Antes de que pudiera terminar, Cheng Yi le dio una pequeña patada en una pierna.
—¡Ay!
—¡Cheng, ¿por qué me pateas?!
—Si sabes que está mal, deja de repetirlo.
Cheng Yi se masajeó las sienes.
—¿Qué crees que es esto? ¿Terapia de exposición?
—Habla menos.
—Solo quería consolar al pequeño Shen…
—Hermano Hailan, estoy bien.
Shen Ran negó con la cabeza.
—No estoy triste.
—Solo…
Solo estaba vacío.
La piedra que llevaba suspendida sobre su corazón finalmente había caído.
Pero, al mismo tiempo, surgieron más y más interrogantes.
Si era huérfano, entonces debía haber sido adoptado en secreto por los esposos Shen.
Y si iba a ocupar públicamente el lugar de hijo único de la familia Shen, aquella adopción probablemente había seguido los procedimientos legales.
¿Verdad?
¿Dónde había vivido antes de los cinco años?
¿En un orfanato?
¿Y en cuál?
¿Estaba cerca de K?
La palabra «huérfano» se convirtió en una nube oscura que se negaba a disiparse.
Necesitaba desesperadamente conocer su pasado.
Ese pasado desconocido que los esposos Shen habían ocultado de forma deliberada.
Shen Ran expresó su deseo:
—Quiero seguir investigando mi origen.
—¿Eh?
Wei Hailan se mostró confundido.
—¿Investigar tu origen?
—¿Encontrar el orfanato donde estabas?
—¿No es algo sin sentido?
—Si de verdad eras huérfano, tu infancia debió de ser bastante dura…
Antes de que Shen Ran respondiera, Cheng Yi soltó un bufido despreocupado.
—¿Y quién dice que no tiene sentido?
—Si él quiere hacerlo, entonces tiene sentido.
—¿No es solo investigar un origen?
—Es cuestión de minutos.
Su voz no era fuerte.
Sin embargo, tenía una extraña capacidad para tranquilizar.
Ni siquiera Cheng Yi entendía por qué estaba diciendo cosas como esas.
Siempre se había considerado alguien que no se metía en asuntos ajenos.
Ante problemas complicados y molestos, normalmente adoptaba la actitud de quien observa desde lejos.
Pero ahora estaba entrando voluntariamente en aquel lío.
Incluso a él le parecía increíble.
…
Probablemente era porque no soportaba ver a Shen Ran, que normalmente rebosaba energía, mostrando una expresión tan triste y solitaria.
En la mente de Cheng Yi, Shen Ran era alguien que debía vivir feliz y despreocupado.
Solo necesitaba encargarse de su pequeña galería.
Ser mimado por su familia.
Y de vez en cuando discutir con él.
Nunca debió cargar con dolores que no le pertenecían.
Cheng Yi bajó la mirada.
Si descubrir su verdadera identidad podía hacer que Shen Ran se sintiera mejor…
Entonces no le importaba dedicar algo de esfuerzo.
…
Solo era ayudar a un amigo con una pequeña cosa.
Nada más.
—¡Cheng Yi!
Shen Ran estaba profundamente conmovido.
—¡Te invitaré a comer!
—¡Y a ti también, hermano Hailan! ¡Gracias por ayudarme!
—Entonces más vale que empieces a llevar la cuenta de cuántas comidas me debes.
Cheng Yi curvó ligeramente los labios.
—Porque me temo que, en el futuro, vas a tener que invitarme muchas más veces.
——
Como ya no podía dormir tranquilo en su propio apartamento, Shen Ran pensó en mudarse.
Sin embargo, cuando estaba frente a una inmobiliaria, Cheng Yi pasó por allí y se lo llevó directamente.
—Ya casi te conviertes en un huérfano, joven maestro Shen.
—¿Y aun así piensas gastar los pocos ahorros que te quedan comprando una casa?
—¡Bah!
Shen Ran protestó indignado.
—¿Quién dijo que iba a comprar?
—¡También puedo alquilar!
—Además, una casa pequeña tampoco cuesta tanto.
—¡Es dinero de bolsillo!
Cheng Yi ni siquiera se molestó en levantar los párpados.
Claramente no estaba de acuerdo.
—¿Tú alquilar?
—Me preocupa que algún casero sin escrúpulos te engañe hasta dejarte sin pantalones.
—Y en cuanto a comprar una casa pequeña…
—No me creo que puedas vivir en uno de esos apartamentos de unas pocas decenas de metros cuadrados.
—Te pasarías el día quejándote de lo agobiante que es.
Shen Ran abrió la boca para refutar.
Pero terminó descubriendo que Cheng Yi tenía razón.
No tenía experiencia alquilando.
Y tampoco quería vivir en un lugar diminuto.
Entonces, ¿qué otra opción tenía?
¡Tampoco quería despertarse todas las noches por culpa de las pesadillas!
—¿Qué otra opción hay?
Cheng Yi se encogió de hombros.
—Pues que el joven maestro Shen me haga el honor de quedarse una temporada en mi casa.
—Te daré alojamiento hasta que averigüemos tu origen.
—No hace falta que te emociones demasiado.
Así, de manera completamente confusa, Shen Ran terminó mudándose a casa de Cheng Yi.
Ni siquiera hubo una mudanza formal.
Después de todo, sus apartamentos solo estaban separados por dos pisos.
Si necesitaba ropa o cualquier otra cosa, simplemente bajaba y luego volvía a subir.
Por las mañanas, ambos salían juntos.
Shen Ran iba a la galería.
Cheng Yi a su empresa.
Por las noches regresaban juntos.
…
De algún modo, aquello tenía un aire extrañamente doméstico.
Y Cheng Yi, normalmente tan relajado, se tomó muy en serio la investigación sobre el origen de Shen Ran.
Cuando tenían tiempo libre, ambos se sentaban sobre los cojines junto a la ventana y reunían información.
Según los datos disponibles, Shen Ran había sido adoptado hacía aproximadamente diecisiete o dieciocho años.
En aquella época Internet todavía no estaba muy desarrollado.
La información tampoco circulaba con facilidad.
Muchos registros probablemente nunca habían quedado digitalizados.
Certificados de adopción.
Documentos de identidad.
Registros oficiales.
Ni siquiera Xiao Wang, siendo un hacker de primer nivel, podía encontrar nada.
Así que tendrían que buscar pistas en el mundo real.
A Shen Ran se le ocurrió volver a la casa de los Shen para buscar algún documento relacionado con la adopción.
Pero Cheng Yi descartó la idea en cuanto la escuchó.
—Shen Ran.
—Creo que cada vez eres más tonto.
—¡¿Qué?!
Shen Ran se indignó.
—¡¿Por qué me insultas de repente?!
—¡¿Cómo que cada vez soy más tonto?!
—Si Shen Xianming y Fu Sijie no quieren que sepas esto, aunque hubiera existido un certificado de adopción, lo habrían destruido hace años.
Cheng Yi bostezó perezosamente.
—Así que, aunque pongas la casa patas arriba, no vas a encontrar un documento que probablemente ya ni exista.
Shen Ran reflexionó.
Y terminó asintiendo.
Tenía razón.
Shen Xianming y Fu Sijie eran personas extremadamente cuidadosas.
No dejarían ninguna evidencia.
Shen Ran se dejó caer hacia atrás y soltó un largo suspiro.
—Entonces, ¿cómo se supone que vamos a investigarlo?
—¿No estamos completamente bloqueados?
—¿Quién dijo eso?
Shen Ran recuperó inmediatamente la energía.
Lo miró con expectación.
—¿Tienes una idea?
—Por supuesto.
Cheng Yi entrecerró los ojos con una sonrisa claramente maliciosa.
—Pero…
—Llámame papá…
—Y te lo diré.