¡Después de morir, mi rival de toda la vida me besó! - Capítulo 116

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  4. Capítulo 116 - Me gusta este lugar, y también me gustas tú
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Apenas aquella idea apareció en su mente, Xia Xingyuan sacudió la cabeza por instinto.

No…

¿Cómo iba a ser posible?

Tal vez aquel cliente solo estaba mirando el escenario detrás de él. Después de todo, él era un espíritu. No era como si una persona común pudiera verlo solo porque sí.

Diciéndose eso para tranquilizarse, Xia Xingyuan recuperó la calma y se preparó para cumplir con su deber:

asustar.

Los tres espíritus de antes ya habían dicho que aquel cliente era muy valiente y que los trucos comunes no funcionaban.

Así que Xia Xingyuan decidió usar su carta más fuerte: liberar una frialdad lúgubre que combinara con la atmósfera terrorífica del local.

Muy pronto, la temperatura alrededor de Xia Xingyuan pareció descender varios grados.

Incluso el aire parecía a punto de congelarse.

Si una persona común estuviera allí, probablemente ya habría sentido un frío que le calaría hasta los huesos. Quizá ni siquiera se atrevería a seguir caminando.

Pero ¿alguien podía explicarle por qué ese cliente seguía tan firme e indiferente…?

—Ay… liberar frío así hasta me cansa.

Xia Xingyuan se frotó el cuello con una mano y luego se dio unos golpecitos en el hombro, sintiéndose de pronto un poco derrotado.

No debería ser así.

¿Por qué no tenía miedo?

Además, esa mirada…

¿De verdad no lo estaba viendo?

Después de haber probado casi todos los métodos posibles sin ningún resultado, el frustrado Xia Xingyuan decidió plantarse directamente frente a Xie En y rendirse a lo absurdo.

Empezó a hacer muecas.

Con los dedos medios se estiró las comisuras de los ojos hacia atrás, arrugó la nariz, enseñó los dientes y gruñó de forma exagerada frente a Xie En.

—¡Bleeeh, blublublu, buu! ¡Uuu~! ¡Auu auu auu! ¡Te voy a asustar, te voy a asustar, te voy a asustar!

Aquello era, ciertamente, algo infantil.

Xia Xingyuan también lo admitía.

Al principio pensó que, como el cliente no podía verlo, desahogarse así no causaría ningún problema.

Sin embargo, aquel cliente sonrió.

—De verdad eres… Aunque haya pasado tanto tiempo, tu personalidad no ha cambiado en absoluto.

Xia Xingyuan se quedó paralizado.

Aquella frase contenía demasiada información.

Se quedó clavado en el sitio, aturdido, incluso olvidándose de bajar las manos con las que seguía haciendo la mueca.

Así, se encontró con los ojos grises de Xie En, que contenían una leve sonrisa.

Después de un largo rato, Xia Xingyuan tartamudeó:

—Tú… tú, tú… ¿me estás hablando a mí?

Al ver su reacción, incluso Xie En no pudo evitar sonreír.

—Sí, estoy hablando contigo. Así que primero deja de hacer esa mueca.

Xia Xingyuan bajó tardíamente las manos.

Por un momento no supo qué hacer.

Sus ojos brillantes parpadearon una y otra vez, sin saber dónde posar la mirada.

Si Xia Xingyuan hubiera prestado más atención en ese momento, habría oído que el corazón de Xie En, originalmente estable, ya latía con fuerza.

—… Xingyuan, poder volver a verte es realmente maravilloso.

Su voz ronca estaba llena de sinceridad.

La sonrisa que Xie En mostró sin darse cuenta era una sonrisa de profundo alivio.

—Ah.

Xia Xingyuan lo miró aturdido durante un buen rato antes de preguntar otra vez, con cautela:

—Entonces… no solo puedes verme, ¿también me conocías antes?

Mientras decía eso, su mirada luminosa recorrió a Xie En de pies a cabeza, deteniéndose especialmente en su rostro durante bastante tiempo.

Como si intentara recordar algo con todas sus fuerzas.

Xie En no mostró nada en su rostro, pero en su corazón dejó escapar un profundo suspiro.

Shen Ran tenía razón.

Xia Xingyuan realmente no lo recordaba.

Pero…

Que no lo recordara también estaba bien.

Tal vez así, como espíritu, Xia Xingyuan podría vivir con mayor tranquilidad.

Pensando en ello, Xie En habló tras unos segundos de silencio:

—Yo te conozco, pero tú no me conoces.

—¿Qué significa eso?

—La panadería donde trabajabas… Yo era cliente habitual. Nos vimos muchas veces. Quizá tú no me recuerdes, pero yo tengo una impresión muy profunda de ti.

Aquellas palabras tampoco eran mentira.

Después de todo, la primera vez que se conocieron fue en aquella panadería.

Y después, por Xia Xingyuan, Xie En volvió allí innumerables veces.

Incluso hoy, en la tarjeta de membresía que había recargado en esa panadería, probablemente aún quedaban decenas de miles sin usar.

—¿La panadería? ¡Ah, ya veo!

Xia Xingyuan mostró una expresión de comprensión y enseguida volvió a sonreír con los ojos entrecerrados.

—Entonces antes también fuiste mi cliente. Qué casualidad. Ahora vuelves a ser mi cliente.

Al escuchar su voz tan alegre como siempre, Xie En curvó los labios en respuesta.

—Sí.

—Aunque no sé por qué puedes verme, encontrarse ya es cosa del destino. Si no te molesta, ¿puedes decirme tu nombre?

Xie En dudó por un instante.

¿Debía decirlo?

Si lo hacía, ¿Xia Xingyuan lo recordaría?

En realidad, no decirlo también estaba bien.

Pero al ser observado fijamente por aquellos ojos cargados de expectativa, Xie En sintió que no tenía ninguna defensa.

—Puedes llamarme… Xie En.

En el instante en que pronunció su propio nombre, él mismo pudo sentir cómo el corazón le golpeaba con fuerza dentro del pecho.

Sin embargo, Xia Xingyuan no mostró ninguna expresión especial.

Solo asintió con seriedad.

—Xie En… Bien, lo recordaré. ¡La próxima vez que vengas, seguro te reconoceré!

No había la menor señal de que lo hubiera recordado.

—Sí.

Xie En asintió y giró la cabeza hacia una muñeca de tela colgada en el aire dentro de la casa embrujada, balanceándose suavemente.

Sin darse cuenta, apretó la mano.

Un dolor punzante se extendió por su palma.

Para Xingyuan, no recordarlo claramente era algo bueno.

Entonces, ¿por qué sentía ese vacío en el pecho?

…Fuera como fuera, poder verlo de nuevo ya era suficiente.

Saber que Xingyuan estaba aquí, seguro y feliz, le permitía sentirse tranquilo.

Aquella ya era la última parte de la casa embrujada.

Xie En caminó hacia la salida, y Xia Xingyuan lo siguió a su lado.

—Xie En, sí que eres valiente. Viniste a nuestra casa embrujada y no te asustaste ni un poco.

Xie En estaba a punto de responder cuando oyó a Xia Xingyuan hablar consigo mismo, respondiéndose solo:

—No, espera. Si puedes vernos, entonces claro que no vas a tener miedo. Tal vez para ti parecemos más bien comediantes, ¿no? Flotando por ahí, haciendo muecas, gritando hacia el cielo… Pensándolo bien, sí es bastante gracioso. Seguro que no te gusta nuestro lugar…

—No.

Xie En interrumpió su murmullo con voz firme.

—Me gusta.

No solo le gustaba ese lugar.

También le gustaba él.

Pero si decía eso en voz alta, quizá Xia Xingyuan solo lo encontraría inexplicable.

Así que Xie En solo podía aprovechar aquella oportunidad para expresar de forma indirecta las palabras que más había querido decirle en el pasado.

Aquellas palabras que entonces no logró pronunciar.

Con la misma reacción de antes, Xia Xingyuan sonrió hasta entrecerrar los ojos.

—¿Te gusta nuestro lugar? Qué bien. Más adelante seguiremos optimizándolo y mejorándolo. Cuando llegue el momento, tienes que volver a verme, ¿sí?

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