¡Después de morir, mi rival de toda la vida me besó! - Capítulo 112

  1. Home
  2. All novels
  3. ¡Después de morir, mi rival de toda la vida me besó!
  4. Capítulo 112 - Sin arrepentimientos
Prev
Next
Novel Info

Al escuchar aquel apelativo, Xie En se quedó completamente sorprendido.

—¿Cómo sabes que yo soy…?

En el momento más crítico de todos, sus miradas se encontraron.

La situación era extremadamente peligrosa.

Xia Xingyuan era solo una persona común.

Y aun así, en ese instante, seguía sonriendo con los ojos entrecerrados, como si nada pudiera arrebatarle aquella alegría.

—Xie En, ¿de verdad no eres consciente de tu propia apariencia? Con un rostro tan distintivo, es difícil que alguien te considere una persona corriente. Además…

Además, cuando llevó la chaqueta de Xie En a la tintorería, Xia Xingyuan ya había descubierto quién era realmente.

Xie En obedeció y bajó del coche.

Xia Xingyuan bajó la ventanilla y, antes de alejarse dejando una estela de polvo, le dedicó una sonrisa traviesa y radiante.

—Xie En, la próxima vez que quieras viajar de incógnito y ocultar tu paradero, no dejes que el diseñador borde tu nombre dentro de la ropa. Cuando todo esto termine, acuérdate de llamarme. Todavía tengo un bote de helado de vainilla en tu refrigerador.

Aquellas fueron las últimas palabras que escuchó de Xia Xingyuan.

…Las últimas.

No podía desperdiciar la oportunidad que Xia Xingyuan le había dado.

Después de bajar del coche, se internó inmediatamente en un callejón.

Poco después, sus hombres llegaron para escoltarlo.

Parecía que el peligro había terminado.

Pero algo ocurrió del lado de Xia Xingyuan.

Aquellas personas jamás habían pensado dejar supervivientes.

Al darse cuenta de que no podían alcanzarlo por detrás, optaron por adelantarse y bloquearle el paso.

Y la forma que eligieron fue…

Cambiar una vida por otra.

Un vehículo apareció repentinamente a toda velocidad en el carril contrario.

Las luces largas se encendieron de golpe, cegando a Xia Xingyuan.

Era un accidente suicida planeado desde el principio.

¿Cómo podría haberlo evitado?

El teléfono de Xia Xingyuan nunca volvió a responder.

Y aquel bote de helado de vainilla que había dejado en el apartamento de Xie En tampoco volvió a ser abierto jamás.

Además, Xie En no figuraba públicamente como familiar ni amigo suyo.

Al final, ni siquiera tuvo derecho a asistir a su funeral.

…Y él mismo sentía que no tenía ese derecho.

Tal vez, igual que aquella colisión en la que ambos bandos acabaron destruidos, la situación de la familia real del Reino Y también terminó de forma similar.

El complot de su segundo hermano finalmente no tuvo éxito.

Porque el Tercer Príncipe, acorralado y sin salida, decidió arrastrar consigo al Segundo Príncipe.

Le disparó.

Y ambos murieron juntos.

Qué desenlace tan irónico y dramático.

Con ello, la absurda disputa dentro de la familia real del Reino Y llegó a su fin.

Pero Xie En no tenía ningún deseo de regresar a aquel supuesto hogar al otro lado del océano.

Pasaba días y noches enteros vagando por el lugar donde ocurrió el accidente.

Por la entrada de la panadería.

Por todas las calles que habían recorrido juntos.

El arrepentimiento y el dolor que habían nacido años atrás no solo no desaparecieron, sino que se hicieron aún más profundos.

Tan profundos que acabaron convirtiéndose en una obsesión.

——

Cuando terminó de contar toda la historia, el rostro de Xie En estaba completamente pálido.

Exhaló temblorosamente.

Sus dedos, desprovistos de color, presionaron con fuerza entre sus cejas.

—Fui yo quien lo mató. Murió por mi culpa. Si no hubiera querido acercarme a él… Si hubiera sido él quien bajara del coche y no yo… entonces no habría…

Aquella palabra quedó atascada en su garganta.

Era incapaz de pronunciarla.

—Por eso llevo dos años buscándolo. He recorrido toda la Ciudad K. He preguntado a todos los espíritus que he podido encontrar. Xingyuan no puede haber desaparecido. Definitivamente no puede haber desaparecido.

A mitad de la historia, los ojos de Shen Ran ya estaban enrojecidos.

Ahora permanecía en silencio, aspirando por la nariz y esforzándose para que las lágrimas que giraban en sus ojos no terminaran cayendo.

Con razón Xia Xingyuan no recordaba cómo había muerto.

Con razón decía no conocer a Xie En.

Morir atropellado por un vehículo que venía de frente a toda velocidad…

Era una forma de morir demasiado dolorosa.

El impacto debía de haber sido insoportable.

Quizá había olvidado todo lo relacionado con Xie En precisamente porque aquel dolor era demasiado grande…

Cheng Yi le tendió dos pañuelos.

—Sécate las lágrimas. Los dos deberían tranquilizarse un poco.

La interrupción de Cheng Yi disipó parte de la tristeza que oprimía el corazón de Shen Ran, permitiéndole continuar con sus preguntas.

—Pero Xie En, tú no moriste. Entonces, ¿por qué puedes ver espíritus?

—Porque yo… ¿cómo decirlo? Supongo que podría decirse que hice un trato con un demonio.

Xie En se subió la manga negra del brazo izquierdo y mostró su muñeca.

Allí había una cicatriz profunda y aterradora.

Aunque llevaba mucho tiempo curada, seguía siendo impactante a la vista.

Shen Ran inhaló bruscamente.

—Eso… tú…

—La pérdida de sangre provocada por una herida así fue mucho mayor de lo que imaginan. En aquel momento nadie me encontró. Debería haber muerto desangrado. Mi intención era acompañarlo.

Un tema tan pesado salía de sus labios con una ligereza desconcertante.

Incluso esbozó una sonrisa amarga.

—Pero, por desgracia, nadie me encontró y tampoco morí. Cuando estaba al borde de la muerte, conocí a un demonio e hice un trato con él. Cuando desperté, ya podía ver a los llamados espíritus.

—Si fue un trato, entonces ¿cuál fue el precio? ¿Qué entregaste? —preguntó Shen Ran con ansiedad.

—Mi vida, supongo.

Cambiar cincuenta años de vida por una oportunidad incierta.

Incluso si realmente lograba encontrar el alma de Xia Xingyuan, no existiría ninguna otra posibilidad para ellos.

Nadie puede saber cuánto tiempo le queda de vida.

Y Xie En menos que nadie.

Después de perder cincuenta años, su fecha de muerte podría ser dentro de diez años.

O veinte.

Quizá mañana.

Quizá…

En el siguiente segundo.

Pero mientras pudiera volver a ver a Xia Xingyuan, aunque tuviera que entregarlo todo, jamás se arrepentiría.

—Ahora solo tengo un objetivo: encontrar a Xingyuan. Ya les he contado todo. Así que, por favor, díganme lo que sepan sobre él.

Aquellos ojos grises estaban llenos de esperanza.

Pero Shen Ran no se atrevía a responder a esa expectativa.

Tampoco tenía corazón para hacerlo.

—Xia Xingyuan es mi amigo ahora. Diría que le va bastante bien. Pero… pero no te recuerda. Tampoco recuerda nada de lo que vivieron juntos.

Shen Ran había pensado que Xie En quedaría devastado al escucharlo.

Sin embargo, tras un breve momento de sorpresa, Xie En dejó escapar una sonrisa de alivio.

—Entonces realmente sigue existiendo… Qué bien. Qué bien. Que no recuerde el pasado también está bien. Que no me recuerde, también. Ese dolor se lo causé yo. Olvidarme fue la decisión correcta.

Aunque lo decía así, Shen Ran podía verlo claramente.

Los ojos de Xie En finalmente también se habían teñido de un rojo desgarrador.

Lo más doloroso del mundo no es la muerte.

Es el olvido.

—Shen Ran… ¿puedo ir a verlo?

—Claro que puedes. Últimamente le encontré algo que hacer a Xia Xia. Está bastante ocupado y parece feliz. Tú también puedes ir allí. Solo… prepárate para que no te reconozca.

—Sí. Lo entiendo. Gracias.

Xie En parecía conservar la calma y la compostura.

Pero tanto Shen Ran como Cheng Yi podían darse cuenta de que aquello era solo una fachada.

Porque el corazón roto siempre se quiebra en silencio.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first