¡Después de morir, mi rival de toda la vida me besó! - Capítulo 10
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- Capítulo 10 - Soy Cheng Yi, su novio
Vaya.
¿Cheng Yi acababa de darle la razón?
¡Era algo que ocurría una vez cada mil años!
Antes de que Shen Ran terminara de sorprenderse, escuchó a Cheng Yi elevar la oferta con elegancia:
—Veinte millones.
Veinte millones.
La verdad era que Shen Ran no tenía tanto dinero disponible.
Y gastar semejante cantidad en una botella destinada únicamente a colección no valía la pena.
Pero daba igual.
Aunque perdió la puja, ¡ganó la discusión!
¡Al final Cheng Yi se había quedado sin palabras!
Y además había conseguido que aquel tipo astuto gastara una fortuna en la botella.
Je, je.
Cuando abandonaron la subasta, Shen Ran se giró en el estacionamiento y le sonrió triunfante.
—Presidente Cheng, disfrute de su botella de veinte millones. Yo tengo asuntos más importantes. ¡Me voy a una cita~~!
…
¿Y qué ocurrió después?
Se marchó demasiado rápido.
No llegó a ver la sonrisa ligeramente triste de Cheng Yi.
Y aquella botella de vino…
Meses más tarde, el día de su cumpleaños, Cheng Yi se la regaló.
——
Cheng Yi realmente le había advertido hacía mucho tiempo que Chen Xu no era una buena persona.
Pero en aquel entonces estaba completamente cegado.
Solo ahora comprendía el verdadero significado oculto en aquellas palabras.
Si Cheng Yi solo hubiera querido discutir con él o divertirse molestándolo, no habría tenido ninguna necesidad de advertirle.
Y mucho menos de regalarle aquella botella después de la subasta.
—Ya basta de quedarte embobado. Baja del coche.
—La verdad es que sí tengo hambre.
Mientras Shen Ran seguía perdido en sus pensamientos, Cheng Yi ya había salido del vehículo.
Incluso había rodeado el coche para abrirle personalmente la puerta del copiloto.
—¿Eh? Ah, sí, sí.
Shen Ran volvió en sí y salió apresuradamente.
Pero antes de que pudiera decir algo, una mano apareció frente a él.
—…¿Eh?
Miró la mano vacía de Cheng Yi con expresión confundida.
—¿Qué pasa?
Cheng Yi lo observó como si estuviera viendo a un idiota.
—¿Qué pasa, dices?
—Pues que me tomes de la mano.
—¿Acaso no se supone que soy tu novio?
—Si no mostramos algo de cercanía, ¿crees que tus padres se lo van a creer?
Era una lógica impecable.
—Has pensado en todo.
Shen Ran tomó la mano de Cheng Yi y comenzó a caminar tirando de él.
La mano de Cheng Yi era seca y cálida.
Transmitía una extraña sensación de seguridad.
Y especialmente cuando Cheng Yi le devolvió el apretón.
En ese instante, la ansiedad que sentía por su origen y por el encuentro con sus padres pareció disiparse un poco.
Sin darse cuenta, la sola presencia de Cheng Yi comenzaba a tranquilizarlo.
Pero al segundo siguiente…
—Creía que cualquiera con cerebro habría pensado en eso.
Cheng Yi chasqueó la lengua.
—Si vas a fingir, debes hacerlo hasta el final. Eso es sentido común.
—¡¡Cheng Yi, deja de hablar ahora mismo!!
——
Frente a la puerta de la mansión Shen, Shen Ran cerró los ojos y respiró profundamente varias veces antes de comenzar a llamar.
Toc, toc, toc.
Cheng Yi lo observó divertido.
—El jefe Shen es realmente interesante.
—¿Necesitas prepararte psicológicamente para volver a tu propia casa?
—¿Tan nervioso estás?
Shen Ran quería explicarle muchas cosas.
Pero ya había llamado a la puerta y no había vuelta atrás.
Así que solo respondió:
—Ay, tú no lo entenderías.
La puerta se abrió.
Y un hombre de mediana edad apareció detrás de ella.
Era Shen Xianming.
Su padre.
—Mocoso.
—¿Desde cuándo llamas a la puerta para entrar en tu propia casa?
—Qué manera tan ridícula de actuar.
Aunque parecía estar regañándolo, el tono era claramente cariñoso.
Era exactamente la voz del padre que Shen Ran recordaba.
En circunstancias normales, ya estaría bromeando con él.
Pero ahora…
No podía hacerlo.
No sabía qué decir.
Así que apresuradamente acercó más a Cheng Yi.
—Papá, este es mi no… cof, cof… novio.
Casi se mordió la lengua al decirlo.
Delante de los mayores, Cheng Yi ya no parecía aquel hombre despreocupado y sarcástico.
Sujetaba la mano de Shen Ran.
Su postura era recta sin resultar rígida.
Su sonrisa era educada y cálida.
Parecía el ejemplo perfecto de un joven distinguido y talentoso.
—Buenas tardes, señor.
—Soy Cheng Yi.
No existía ningún adulto al que no le agradara un joven así.
Al menos Shen Xianming parecía encantado.
Asintió una y otra vez.
—Muy bien, muy bien.
—¡Cheng Yi! Qué buen nombre.
—No esperaba que llegaran tan temprano. La comida aún no está lista.
—Entren, entren.
—Gracias, señor.
Aunque respondió cortésmente, Cheng Yi dejó que Shen Ran entrara primero y él lo siguió un paso por detrás.
Cuanto más lo observaba Shen Xianming, más satisfecho parecía.
La sonrisa casi no le cabía en la cara.
Por dentro, Shen Ran puso los ojos en blanco.
Cheng Yi era realmente un maestro del disfraz.
Normalmente, cuando coincidían en cualquier sitio, competían hasta por quién entraba primero por una puerta.
Y ahora estaba actuando como un perfecto caballero.
Aunque no era el único que estaba fingiendo.
Shen Ran también había notado la reacción de Shen Xianming.
Parecía sonriente y satisfecho.
Pero la sonrisa no llegaba a sus ojos.
Había algo más.
Una especie de evaluación.
Una mirada que examinaba de arriba abajo.
¿Su padre siempre lo había mirado así?
No lo recordaba.
O quizá nunca se había fijado realmente.
Fu Sijie estaba viendo la televisión en la sala cuando escuchó movimiento en la entrada y se acercó.
—¿Ranran ya volvió?
Era su madre.
Una mujer hermosa y de aspecto afable.
Su cabello largo y ondulado estaba perfectamente arreglado.
El maquillaje era exquisito.
A simple vista resultaba difícil adivinar su edad real.
—Mamá.
—Ven, déjame verte.
Fu Sijie lo abrazó sonriente y le dio unas palmaditas en la espalda.
—¿No estarás más alto?
—Seguro que sí. Qué alegría.
—…Mamá.
Shen Ran se sintió algo avergonzado.
—Hay más gente aquí.
—Cierto, cierto.
Fu Sijie se volvió rápidamente.
—Hoy no has venido solo.
—¿Este es Chen Xu?
—¿Chen Xu? ¿Qué Chen Xu?
Shen Xianming se mostró confundido.
—Se llama Cheng Yi.
—¿Cheng Yi?
Fu Sijie también parecía desconcertada.
—No, espera.
—Recuerdo que Ranran nos dijo que su novio se llamaba Chen Xu.
—Que era un compañero mayor de la universidad.
—Ahora que lo mencionas…
Shen Xianming también pareció recordarlo.
En ese instante, el cuerpo de Shen Ran se tensó por completo.
No era un asunto grave.
Siempre y cuando sus padres confiaran plenamente en él.
Pero tenía miedo.
Temía que cualquier gesto extraño despertara sospechas.
¿Cómo había podido olvidarlo?
¡Había mencionado el nombre de Chen Xu hacía tiempo!
Justo cuando se encontraba atrapado entre las miradas confundidas de sus padres y no sabía cómo reaccionar…
La voz de Cheng Yi sonó a su lado.
—Señor, señora.
—Probablemente Ranran estaba enfadado conmigo.
—Cuando los llamó, utilizó deliberadamente el nombre de otra persona.
—Todo es culpa mía.
Su expresión parecía sinceramente arrepentida.
Como si realmente estuviera reflexionando sobre sus errores.
—En el futuro seré más considerado con los sentimientos de Ranran.
—No volveré a hacerlo sentir triste.
—Por favor, quédense tranquilos.
Y entonces…
Shen Ran sintió de repente una cálida sensación en una mejilla.
…
¡Cheng Yi acababa de rodearlo con un brazo y besarle suavemente la cara!