Después de fingir mi muerte arrojándome al mar, el villano se volvió obsesivo - Capítulo 68

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  4. Capítulo 68 - No puedo estar sin ti
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Shen Guanzhi permanecía acostado en la cama del hospital con los ojos cerrados. El polvo flotaba silenciosamente en el aire.

Zhao Muqing estaba sentado junto a la cama, con la mirada fija en su rostro.

Incluso aquella vez que regresaron del acantilado y Shen Guanzhi había resultado gravemente herido, Zhao Muqing no recordaba haberlo visto tan pálido.

Xu Cheng estaba hablando con el médico tratante, por lo que en la habitación solo quedaban Zhao Muqing y Shen Guanzhi, que todavía dormía.

Zhao Muqing no lo despertó.

El silencio se prolongó durante más de media hora, hasta que Shen Guanzhi levantó lentamente los párpados y se encontró con la mirada preocupada de Zhao Muqing.

—¿Muqing?

—Estoy aquí.

Al verlo despertar, Zhao Muqing se levantó de inmediato de la silla.

Lo examinó de arriba abajo con evidente nerviosismo.

—¿Cómo te sientes? ¿Todavía estás mal?

—Estoy bien.

La voz de Shen Guanzhi era muy débil.

Zhao Muqing frunció el ceño inmediatamente.

Estaba convencido de que otra vez intentaba quitarle importancia al asunto, así que directamente empezó a revisarlo.

Le subió la manga holgada de la bata del hospital.

En su brazo había varios puntos de inyección claramente visibles.

Y quién sabía cuántos más ya se habían cerrado y no podían verse.

—Xu Cheng dijo que no puedes inyectarte tanto.

Shen Guanzhi volvió a bajarse la manga.

—Así me siento mejor.

—¿Es porque…?

Zhao Muqing hizo una breve pausa antes de terminar la pregunta.

—¿Por mí?

Shen Guanzhi no respondió directamente.

En cambio, levantó una mano y le acarició suavemente la cabeza, indicándole que se sentara y descansara.

Zhao Muqing se quitó la chaqueta del traje y la colgó a un lado.

También se quitó la corbata.

Con solo la fina camisa blanca puesta, terminó metiéndose bajo las mantas de Shen Guanzhi.

—Entonces me quedaré contigo. ¿Así te sentirás mejor?

Zhao Muqing sostuvo la mirada de Shen Guanzhi.

Su pregunta era completamente seria y no contenía ninguna otra intención.

Parecía que realmente solo quería que se sintiera un poco mejor.

Los movimientos de Shen Guanzhi se detuvieron.

No consiguió apartar los ojos de Zhao Muqing ni un instante.

Después de vacilar, finalmente no pudo contenerse y apoyó una mano detrás de su cabeza, como si quisiera acercarlo un poco más.

—Sí.

Zhao Muqing se acomodó.

Prácticamente quedó pegado a Shen Guanzhi.

Parpadeó con cierta incomodidad.

—Solo voy a acostarme contigo un rato. No aproveches para propasarte conmigo.

Aunque, pensándolo bien, ya se había aprovechado de todo lo que podía aprovecharse.

—Bien.

Shen Guanzhi retiró la mano de la nuca de Zhao Muqing.

—Estos días haré que Shuqiao negocie con S’hine.

—¿Quieres ayudarme a rescindir el contrato? Si podemos romperlo, perfecto. No tengo ningún deseo de volver a ver a ese tipo. Ayudó con lo del estudio fotográfico y pensé que era una buena persona, pero al final resulta que es peor que tú.

Zhao Muqing soltó toda aquella queja de un tirón, lleno de indignación.

Solo al terminar reaccionó de repente.

—Espera. Si el estudio rescinde el contrato por iniciativa propia, ¿no tendremos que pagar muchísimo dinero? ¿Qué hacemos entonces?

—El dinero no importa. Para mí no es una cantidad importante.

Shen Guanzhi habló con calma.

—Lo principal es recuperar de sus manos toda la información que pueda perjudicarte. Tranquilo, déjamelo a mí.

Quiso acariciarle el cabello para consolarlo, pero tras una breve pausa retiró nuevamente la mano.

—¿Estás cansado? Duerme.

Zhao Muqing acababa de conducir durante decenas de minutos con todos los nervios tensos.

Después había esperado en el hospital con el corazón suspendido mientras atendían de urgencia a Shen Guanzhi.

Solo ahora sentía finalmente que podía relajarse.

Respiró profundamente.

—Está bien.

Y se durmió casi inmediatamente.

La mirada de Shen Guanzhi permaneció sobre el rostro dormido de Zhao Muqing.

Aunque solo habían pasado unos meses desde que Zhao Muqing abandonó la villa, tenía la inexplicable sensación de que había transcurrido muchísimo tiempo.

…

Zhao Muqing salió lentamente de debajo de las mantas.

Shen Guanzhi se había despertado antes que él y ya estaba trabajando con una tableta.

Al percibir movimiento a su lado, dejó momentáneamente lo que estaba haciendo.

—El desayuno está sobre la mesa.

—¿Lo compraste tú?

Zhao Muqing se acercó inmediatamente y comenzó a abrir uno por uno los recipientes de comida para llevar.

Prácticamente todo eran cosas que solía disfrutar.

—Lo compró Xu Cheng.

Zhao Muqing comenzó a devorar la comida con entusiasmo.

Solo después de haberse comido casi media mesa recordó revisar los mensajes del teléfono.

Su asistente parecía haber estado muy preocupado por él.

La noche anterior había esperado hasta que terminara el evento sin verlo regresar al auto.

Había llamado varias veces y, como Zhao Muqing tampoco había contestado, estuvo a punto de llamar a la policía.

Probablemente el teléfono seguía en silencio y, con todo lo ocurrido la noche anterior, Zhao Muqing ni siquiera había prestado atención.

Se apresuró a avisarle de que estaba bien y aprovechó para preguntar por Xiaoqing y si podía llevarlo al hospital.

Despertarse y no ver a aquella pequeña criatura rondando frente a él lo hacía sentirse extrañamente incómodo.

Si no acariciaba a Xiaoqing, parecía que le faltaba algo.

El asistente respondió casi de inmediato preguntándole qué enfermedad tenía, por qué había terminado hospitalizado y si necesitaba que fuera a cuidarlo.

Zhao Muqing tuvo que explicarle rápidamente que él estaba perfectamente y que simplemente llevara al gato.

Después dejó el teléfono y volvió a sentarse junto a Shen Guanzhi.

—¿Cómo estás? ¿Mejor que ayer?

—Mucho mejor.

Shen Guanzhi dejó completamente la tableta.

—Dormí muy bien anoche. Gracias.

La conversación se interrumpió ahí.

Zhao Muqing jugueteó incómodamente con el borde de su camisa.

Luego volvió a tomar el teléfono y le pidió al asistente que, de paso, llevara un cambio de ropa limpia.

La habitación permaneció en silencio hasta que el asistente llegó.

Xiaoqing apenas tocó el suelo y comenzó a corretear de inmediato.

El asistente entregó la ropa a Zhao Muqing, saludó rápidamente a Shen Guanzhi, que estaba en la cama, y se retiró apresuradamente.

Zhao Muqing naturalmente tenía que cambiarse.

Apenas se desabrochó dos botones de la camisa, se volvió con expresión muy seria.

—Cierra los ojos. No puedes mirar.

Aunque, en realidad, Shen Guanzhi ya había visto todo lo que había que ver.

Después señaló solemnemente a Xiaoqing.

—Tú tampoco puedes mirar.

Shen Guanzhi lo observó.

Zhao Muqing le lanzó una mirada feroz.

Solo entonces Shen Guanzhi habló con el tono con el que se tranquilizaría a un niño.

—Bien. No miraré.

Después alargó la mano, recogió también al gato entre sus brazos y cerró los ojos.

Zhao Muqing se cambió rápidamente.

La ropa que le había llevado su asistente tenía un estilo bastante juvenil y, al ponérsela, parecía casi un estudiante.

En cuanto terminó, volvió inmediatamente junto a la cama y extendió una mano para acariciar el lomo de Xiaoqing.

Precisamente en ese momento, Shen Guanzhi también levantó la mano.

Las yemas de sus dedos se rozaron inesperadamente.

Zhao Muqing retiró la mano por reflejo y fingió molestia.

—¿No te dije que no te aprovecharas de mí? De verdad aprovechas cualquier oportunidad.

—Lo siento. No fue intencional.

Shen Guanzhi dejó de tocar a Xiaoqing.

Solo entonces Zhao Muqing se quedó tranquilo y comenzó a frotar y acariciar al gato sin ningún miramiento.

—Olvídalo. Por el desayuno, no voy a discutir contigo. Fuiste tú quien le dijo a Xu Cheng qué comprar, ¿verdad? Si no, ¿cómo iba a saber él exactamente lo que me gusta?

Shen Guanzhi no respondió.

Su silencio fue una confirmación.

Zhao Muqing tomó a Xiaoqing de sus brazos y abrió las cortinas de la habitación.

La luz del sol entró de inmediato.

El clima era incluso mejor que de costumbre.

Solo verlo hizo que el ánimo de Zhao Muqing se iluminara bastante.

—Shen Guanzhi, ¿salimos a pasear?

—Bien.

Apenas terminó de responder, Zhao Muqing dejó a Xiaoqing sobre sus piernas y salió de la habitación.

Poco después regresó empujando una silla de ruedas.

En realidad, Shen Guanzhi no estaba tan débil como para ser incapaz de caminar.

Pero Zhao Muqing se había tomado la molestia de conseguirla, así que no pensaba desperdiciar sus buenas intenciones.

Permitió que Zhao Muqing lo ayudara a sentarse.

Sobre sus piernas quedó acostado un enorme gato blanco.

Zhao Muqing le puso un abrigo encima y empujó la silla de ruedas hasta el ascensor.

Bajaron al patio trasero del primer piso.

Había bastantes pacientes hospitalizados tomando el sol.

Mientras empujaba a Shen Guanzhi por el césped, Zhao Muqing no pudo evitar preguntar:

—¿El médico te dijo cuándo podrás salir del hospital?

—Como muy pronto, mañana.

Shen Guanzhi acarició a Xiaoqing, que descansaba sobre sus piernas.

—Por cierto, Xu Cheng dijo que demasiados sedantes pueden dejarte confundido. ¿Todavía sabes quién soy?

Cuando había ido a buscar la silla de ruedas, Xu Cheng se había puesto en contacto con Zhao Muqing.

Estaba ocupado encargándose de algunos asuntos que Shen Guanzhi le había pedido y no había podido ir a visitarlo, así que ambos habían conversado brevemente.

Shen Guanzhi levantó la cabeza para mirarlo.

—Mi esposo.

Hizo una pausa.

—La persona que amo.

—…

Zhao Muqing dejó directamente a Shen Guanzhi bajo la sombra de un árbol, tomó a Xiaoqing en brazos y se sentó en un banco cercano.

—Vete al demonio.

Shen Guanzhi no pudo evitar curvar ligeramente los labios.

Zhao Muqing también estaba bajo la sombra.

Entre las hojas se filtraban de vez en cuando manchas de luz que caían sobre su rostro, como si formaran una imagen cuidadosamente pintada.

—Tú…

La mano con la que Zhao Muqing acariciaba al gato se detuvo.

—¿Cuántas inyecciones te has puesto exactamente?

Shen Guanzhi guardó silencio durante un instante.

—Ya perdí la cuenta.

—No vuelvas a inyectarte así porque sí.

Zhao Muqing frunció el ceño instintivamente.

—Cuando puedas, entrégame esas jeringas y todo eso para que yo las guarde. Así evito que vuelvas a acabar en el hospital. Tienes esos músculos enormes y aun así te la pasas hospitalizado.

Shen Guanzhi sostuvo su mirada.

En sus ojos surgió una emoción difícil de describir.

—Bien.

—No lo malinterpretes. Yo solo…

Zhao Muqing comenzó a juguetear inconscientemente con los cordones de su sudadera.

—Pase lo que pase, tampoco puedo quedarme mirando cómo te mueres.

Shen Guanzhi hizo avanzar la silla de ruedas hasta acercarse a Zhao Muqing.

—Estoy bien.

—Ajá.

Zhao Muqing acarició despreocupadamente al gato que tenía sobre las piernas.

—¿Cómo está la villa últimamente? ¿Cambiaste al chef que siempre me preparaba las comidas nutritivas?

—No. Sigue allí.

Apenas terminó de hablar, Xiaoqing maulló dos veces hacia Shen Guanzhi.

Este extendió la mano y le frotó la cabeza.

—Tu habitación también sigue allí.

—Eso está bien. Lo demás da igual, pero Xiaoqing no puede quedarse sin un lugar donde dormir.

Zhao Muqing jugueteó con una de las patitas blancas del gato.

Shen Guanzhi evidentemente captó el detalle oculto en sus palabras.

Su mirada se detuvo sobre el rostro de Zhao Muqing.

Este notó enseguida que lo estaba mirando.

—Qué remedio. Tampoco puedo llevarme tus medicamentos y salir corriendo.

Hizo una pausa.

—…Además, siempre tienes esa cara de que no puedes vivir sin mí.

—Sí.

Shen Guanzhi sostuvo la mirada de Zhao Muqing.

Parecía estar confirmando con absoluta seriedad lo que acababa de decir.

Zhao Muqing dejó nuevamente a Xiaoqing sobre las piernas de Shen Guanzhi.

En cierto sentido, aquello se parecía bastante a una señal de reconciliación.

—Antes de que me arrepienta, acuérdate de darme la llave de la habitación. Y cuando llegue el momento tendrás que ir personalmente por mí y bajar mi equipaje ya empacado.

—Bien.

Shen Guanzhi movió la silla de ruedas hasta quedar justo frente a Zhao Muqing.

Después le tendió una mano.

—Gracias por volver, esposo.

Zhao Muqing levantó la suya.

Y tomó entre sus dedos la palma cálida y seca de Shen Guanzhi.

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