Después de fingir mi muerte arrojándome al mar, el villano se volvió obsesivo - Capítulo 66
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- Capítulo 66 - Algo sospechoso
Faltaba aproximadamente una semana para la inauguración de la Semana del Diseño.
Por el momento, la principal prioridad de Zhao Muqing era completar las fotografías pendientes para 《S·Q》.
Cuando su tobillo estuvo casi recuperado, se puso en contacto con Li Shuqiao para acordar una nueva fecha. Ese día, hizo que su asistente condujera y lo llevara hasta el edificio del estudio.
Cuando Zhao Muqing llegó al plató fotográfico, todavía faltaban más de veinte minutos para la hora prevista.
El personal ya estaba preparando el escenario y Shen Guanzhi también se encontraba sentado a un lado.
El asistente preparó la ropa para Zhao Muqing.
Este no dedicó ni una sola mirada a Shen Guanzhi. Entró directamente al vestidor y, después de maquillarse, ocupó su lugar para comenzar oficialmente la sesión.
La pequeña estatua utilizada como utilería había sido colocada expresamente en un lugar bajo, donde cualquiera del personal pudiera alcanzarla con facilidad.
Zhao Muqing rara vez trabajaba con ese tipo de accesorios, pero en la práctica no suponía ninguna dificultad.
La sesión avanzó sin contratiempos y el fotógrafo consiguió rápidamente el efecto que buscaba.
Solo faltaba que Shen Guanzhi revisara personalmente las imágenes retocadas y diera su aprobación definitiva.
Zhao Muqing abandonó el escenario, volvió a ponerse su propia ropa y se preparó para marcharse.
Sin embargo, apenas salió del vestidor, Shen Guanzhi se interpuso en su camino.
Su mirada bajó hacia el pie de Zhao Muqing antes de encontrarse con sus ojos.
—¿Tu tobillo ya se recuperó por completo?
—Si todavía estuviera lesionado, no habría venido a trabajar. Tampoco me gusta tanto trabajar.
Zhao Muqing respondió con frialdad.
Pasó junto a Shen Guanzhi dispuesto a marcharse.
Este movió ligeramente los pies, pero al final no volvió a detenerlo.
Shen Guanzhi siguió a Zhao Muqing hasta el plató.
—Te preparé el desayuno.
—¿Ah, sí? Aunque me hubieras cocinado carne de dragón, tampoco me interesaría.
Zhao Muqing continuó guardando sus cosas sin prestarle atención, con la mirada fija en su maletín.
De pronto, Shen Guanzhi abrió una caja térmica que Zhao Muqing ni siquiera había visto antes.
Dentro había, en esencia, varios de los desayunos que solían servirse en la villa.
Sin embargo, la presentación difería claramente de la comida preparada por los chefs profesionales que Zhao Muqing había comido en el pasado.
Era evidente que Shen Guanzhi realmente los había preparado con sus propias manos.
El asistente estaba esperando a un lado para bajar y traer el auto.
Zhao Muqing lo miró de reojo y, acto seguido, sacó de la caja térmica un sándwich de carne y se lo tendió.
—¿Ya desayunaste?
—Comí un poco. ¿Es para mí, hermano Zhao?
Aunque Zhao Muqing nunca trataba mal a su asistente, este no pudo evitar mostrar una expresión de sorpresa y halago.
Zhao Muqing soltó una risita.
—Te invita el jefe Shen.
La expresión del asistente se volvió todavía más sorprendida.
Recibió rápidamente el sándwich y se lo metió en la boca.
Mientras comía, agradecía una y otra vez y elogiaba el sabor, asegurando que era el mejor sándwich que había probado en su vida.
Incluso terminó preguntando dónde lo habían encargado y si procedía de algún hotel muy caro.
Zhao Muqing le dio una ligera palmada en la cabeza.
—Come y ya. Si sigues hablando tanto, vas a escupir todo lo que tienes en la boca.
El asistente sonrió avergonzado y terminó de comerse el sándwich.
Solo después de que hubiera masticado y tragado por completo, Zhao Muqing recordó que tenía algo que decirle.
—Por cierto, la próxima semana voy a asistir a la Semana del Diseño en el centro de exposiciones. Organiza todo con antelación y acuérdate de llevarme en auto.
El asistente aceptó enseguida y aseguró que lo anotaría en su agenda.
Shen Guanzhi permanecía sentado en silencio en el mismo lugar.
Pero al escuchar que Zhao Muqing mencionaba la Semana del Diseño, no pudo evitar cerrar con fuerza una mano sobre la tela de su pantalón.
Su mirada no dejó de estar puesta sobre Zhao Muqing.
Sin embargo, este claramente no tenía intención de prestarle atención y hasta invitó a varios empleados que se acercaron casualmente a probar la comida.
En poco tiempo, casi todo el desayuno había sido repartido.
Shen Guanzhi fingió que no le importaba y pidió al personal que recogiera lo que quedaba.
Solo después de que Zhao Muqing abandonara el plató, Shen Guanzhi se levantó.
Palpó la pequeña jeringa que llevaba en el bolsillo interior del traje y respiró profundamente.
Esta vez pensaba soportarlo.
Sus síntomas seguían empeorando.
Ahora incluso necesitaba llevar la medicación inyectable consigo en todo momento.
Xu Cheng ya le había advertido que abusar de ella podría provocarle graves secuelas.
Shen Guanzhi no quería empeorar todavía más su estado.
Eso solo haría que tuviera aún menos capacidad para enfrentarse a Zhao Muqing.
Salió del plató y caminó en la dirección por la que este se había marchado.
…
Zhao Muqing acababa de bajar en el ascensor cuando descubrió que afuera había empezado a llover sin previo aviso.
No llevaba paraguas.
Su asistente rebuscó en su bolso y sacó las manos vacías.
Evidentemente, tampoco había llevado nada para protegerse de la lluvia.
—No pasa nada, hermano Zhao.
El asistente se dio unas palmadas en el pecho.
—El estacionamiento no está tan lejos y tampoco llueve demasiado. Voy corriendo y traigo el auto.
—Tampoco está precisamente al lado. ¿Y si te resfrías?
Zhao Muqing frunció el ceño.
—¿Cómo voy a resfriarme? Estoy en muy buena forma.
Sin escuchar las protestas de Zhao Muqing, el asistente salió disparado bajo la lluvia.
Corría tan rápido como un conejo y nadie habría podido detenerlo.
Zhao Muqing lo observó con la mirada que se le dedicaría a un niño impulsivo.
Los jóvenes realmente eran demasiado imprudentes.
Aunque, pensándolo bien, él tampoco era mucho mayor.
Antes de que su asistente regresara con el auto, una sombra apareció de pronto a su lado.
Zhao Muqing levantó la mirada.
Como era de esperar, otra vez era Shen Guanzhi.
Apartó los ojos.
Shen Guanzhi le tendió un paraguas plegable negro.
Zhao Muqing no mostró intención de aceptarlo.
—Mi asistente ya fue por el auto. No hace falta.
Shen Guanzhi permaneció callado.
Parecía haber dudado durante mucho tiempo antes de decidirse a hablar.
Después de un breve silencio, rompió de repente la quietud.
—Aceptaste la invitación para la Semana del Diseño.
—Sí. ¿Acaso tenía que avisarte especialmente?
Zhao Muqing siguió contemplando la cortina de lluvia fuera del edificio.
—Comparado conmigo…
La voz de Shen Guanzhi sonó tan apagada que parecía hundirse entre las cenizas.
—Prefieres confiar en Feng Hui porque te gusta, ¿verdad?
Zhao Muqing se quedó inmóvil por un instante.
¿De dónde había sacado Shen Guanzhi semejante idea?
Lo pensó detenidamente y finalmente recordó que durante el banquete, solo para no perder la discusión, había soltado unas cuantas tonterías diciendo que tal vez le gustaba Feng Hui.
Ya que Shen Guanzhi había sacado el tema, Zhao Muqing decidió seguir adelante.
—Sí. ¿Y qué? No he hecho nada inapropiado con él ni he hecho nada que te falte al respeto. Tú no…
Shen Guanzhi permaneció en silencio durante mucho tiempo.
Finalmente, dejó el paraguas plegable en un lugar al alcance de Zhao Muqing y regresó al interior del edificio.
Zhao Muqing no volvió la cabeza.
Su mirada siguió clavada en la lluvia.
Después de bastante rato, por fin vio llegar el auto de su asistente.
El paraguas negro permaneció donde Shen Guanzhi lo había dejado.
…
—Hermano Zhao.
El asistente miró a Zhao Muqing por el espejo retrovisor.
—No llegué tarde, ¿verdad?
Zhao Muqing no pudo evitar fruncir el ceño.
—…Si tengo que decirlo, llegaste demasiado tarde.
El asistente comenzó inmediatamente a suplicarle perdón con una larga retahíla de palabras.
Zhao Muqing solo estaba bromeando.
En realidad, se preocupó más por comprobar si se había mojado demasiado o podía resfriarse y le pidió que se secara bien antes de seguir conduciendo.
—Por cierto, el día de la Semana del Diseño, si estás libre…
Zhao Muqing hizo una pausa.
—Quédate esperando afuera del recinto. Mantén el teléfono disponible. Si puedo, intentaré conseguir una copia de la invitación para que tú también puedas entrar.
—¿De verdad, hermano Zhao? ¿Yo también puedo ir?
El asistente parpadeó un par de veces.
—Pero con tanto misterio, ¿qué quieres que haga? Parece una misión de espías.
Zhao Muqing se masajeó las sienes.
—…Probablemente no ocurra nada. Tú solo haz lo que te digo.
…
Zhao Muqing se puso en contacto con Feng Hui por WeChat para preguntarle acerca de la Semana del Diseño.
En este tipo de actividades era habitual que los invitados acudieran acompañados por asistentes, representantes u otro personal.
En algunos casos, el acompañante debía presentar una copia de la invitación para poder acceder al recinto.
Esa copia también necesitaba la firma de la persona que había emitido la invitación.
Por eso Zhao Muqing no tuvo más remedio que pedirle ayuda a Feng Hui.
Este pareció bastante contento de que Zhao Muqing se hubiera puesto en contacto con él y de que finalmente aceptara su invitación.
Feng Hui incluso preguntó si quería que ese día pasara a recogerlo personalmente en auto.
Zhao Muqing rechazó educadamente la oferta.
Después de obtener la copia de la invitación, el asistente apareció puntualmente frente al edificio de Zhao Muqing dos horas antes de la inauguración de la Semana del Diseño.
—Hermano Zhao, ¿por qué siento que estás tan serio?
El asistente lo observó por el espejo retrovisor.
—¿No vamos simplemente a ver una exposición?
Zhao Muqing se pellizcó ligeramente las mejillas.
¿De verdad tenía una expresión tan seria?
Solo estaba pensando.
Esperaba que Shen Guanzhi, o quizá él mismo, estuvieran exagerando.
Pero aun así, le parecía más prudente prepararse por si acaso.
En realidad, si Feng Hui se estaba acercando deliberadamente a él, Zhao Muqing era incapaz de imaginar por qué.
Después de todo, Dryad ya había sido destruido.
Y si realmente llegaba a ocurrir algo, tampoco sabía si aquel asistente algo ingenuo sería capaz de escapar.
—Mejor quédate afuera por ahora. Cuando te contacte, entonces entras.
—Entonces ¿no podré ver la exposición?
El asistente preguntó casi por reflejo.
Pero enseguida sonrió con cierta resignación.
—No pasa nada, hermano Zhao. Tú mandas. Al fin y al cabo, trabajo para ti.
Zhao Muqing ignoró aquella tenue queja y simplemente le pidió que condujera.
El asistente estacionó en la zona de aparcamiento más cercana al recinto.
Zhao Muqing bajó del auto y presentó la invitación al personal de la entrada.
Pronto le permitieron pasar.
Dentro no parecía haber nada extraño.
Zhao Muqing incluso empezó a preguntarse si no estaría siendo demasiado sensible.
Comenzó a recorrer tranquilamente las exhibiciones del primer piso.
Aunque se trataba de una exposición celebrada dentro de la propia ciudad, había poca gente porque el acceso estaba restringido mediante invitaciones.
Al pensar en eso, Zhao Muqing finalmente detectó qué era lo que le resultaba extraño.
Si realmente se trataba de un evento organizado para la ciudad de Dongyuan, utilizar exclusivamente un sistema de invitaciones no parecía demasiado lógico.
Además, cuando había buscado información sobre el evento, la había encontrado en páginas especializadas de la industria, no en las cuentas públicas locales.
Aquello no se parecía demasiado a una exposición abierta.
Se parecía más bien a un círculo social reservado exclusivamente para personas del sector.
Antes de que Zhao Muqing pudiera encontrar algo más sospechoso, el teléfono que llevaba en el bolsillo interior del traje vibró de repente.
Lo sacó por reflejo.
Era un mensaje de Feng Hui.
Le decía que estaba en el segundo piso y le preguntaba si podía subir para encontrarse con él.
Zhao Muqing respondió que todavía estaba recorriendo el primer piso y quería examinar con calma todas las piezas antes de subir.
Poco después recibió un mensaje de voz.
—Voy a buscarte, Muqing. Yo tampoco he observado con demasiado detalle las exhibiciones del primer piso. Cuando terminemos, te acompañaré al segundo.
Así que el objetivo seguía siendo el segundo piso.
A Zhao Muqing le resultaba difícil determinar si su intuición estaba equivocada…
o si Feng Hui realmente había preparado algo allí arriba para él.
Tendría que tomar una decisión antes de terminar de recorrer el primer piso.