Después de fingir mi muerte arrojándome al mar, el villano se volvió obsesivo - Capítulo 46

  1. Home
  2. All novels
  3. Después de fingir mi muerte arrojándome al mar, el villano se volvió obsesivo
  4. Capítulo 46 - Visita a la tumba
Prev
Next
Novel Info

Ahora que Xu Yingtang ya había entregado el video de Jian Shigu, aquello a lo que se refería naturalmente era a su antigua propuesta: ayudarlo a divorciarse de Shen Guanzhi a cambio de que cooperara con él.

Zhao Muqing ya había dejado más que clara su postura. Incluso habían terminado peleándose en aquella habitación de hotel. Realmente no entendía qué podía hacer que Xu Yingtang siguiera insistiendo de aquella manera.

No se tomó sus palabras en serio. Después de comprobar la hora en su teléfono, regresó al backstage para realizar los últimos preparativos antes del evento.

Este lanzamiento era mucho más ostentoso que cualquiera de los eventos en los que había participado anteriormente. Zhao Muqing pensó que S’hine debía de haber ganado bastante dinero últimamente.

El evento duró poco más de una hora.

No fue hasta que estaba a punto de terminar cuando Zhao Muqing vio aparecer a Shen Guanzhi entre los asistentes. La mirada del otro se posó inmediatamente sobre él, aunque enseguida tuvo que ocuparse de las personas que se acercaban a hablarle.

Cuando el evento terminó por completo, Zhao Muqing recorrió instintivamente a la multitud con la mirada, pero no encontró a Shen Guanzhi.

Por lo que lo conocía, seguramente estaba esperándolo en algún rincón apartado, así que no le dio demasiada importancia y regresó directamente al backstage.

Apenas entró en la sala de descanso, sintió un calor sofocante fuera de lo normal, muy parecido al que había experimentado dentro del auto.

Aunque por la ventana entraba claramente una brisa fresca, Zhao Muqing seguía sin sentir ningún alivio. Por el contrario, comenzó a dolerle la cabeza como si le clavaran agujas.

Solo entonces se dio cuenta de que probablemente se había enfermado.

Pensaba cambiarse de ropa y pedirle a su asistente que lo llevara al hospital, pero apenas había dado unos cuantos pasos cuando sus piernas perdieron fuerza sin previo aviso y estuvo a punto de desplomarse.

—Zhao Muqing.

Shen Guanzhi apareció justo frente a él y alcanzó a sujetarlo entre sus brazos.

Le puso la palma sobre la frente. Evidentemente sintió enseguida la temperatura anormal de su cuerpo, porque retiró la mano y, sin demora, lo levantó completamente en brazos.

—Tienes fiebre.

—No es para tanto. Hace un momento todavía estaba…

Zhao Muqing forcejeó débilmente entre sus brazos, completamente aturdido.

—Bájame. Estoy bien.

Shen Guanzhi no hizo ademán alguno de obedecer.

Apenas terminó de hablar, Zhao Muqing sintió que el dolor de cabeza se intensificaba sin parar. Finalmente decidió rendirse.

Si ya no podía mantenerse en pie, tampoco tenía sentido hacerse el fuerte. Podía considerar a Shen Guanzhi una niñera gratuita y asunto resuelto.

Dejó que Shen Guanzhi lo ayudara a cambiarse. Después, el otro le puso una gabardina encima y le abrochó incluso el botón más alto.

Shen Guanzhi lo llevó en brazos hasta el auto. Fueron al hospital, donde le hicieron un análisis de sangre y le recetaron medicamentos, antes de regresar directamente a la villa.

Shen Guanzhi ayudó a Zhao Muqing a sentarse recostado contra el cabecero de la cama.

Siguiendo las indicaciones del médico, sacó la dosis correspondiente de medicamentos y pidió a una de las empleadas domésticas que trajera un vaso de agua tibia. Luego lo acercó a Zhao Muqing para que tomara las medicinas.

Por una vez, Zhao Muqing abrió la boca obedientemente.

Después de que se tragara el antipirético, Shen Guanzhi lo sostuvo por el brazo y lo ayudó a acostarse.

Le secó con delicadeza el fino sudor que le cubría la frente.

Por el rabillo del ojo, Zhao Muqing vio a Shen Guanzhi abrir el cajón de la mesita de noche. La mirada del hombre se detuvo claramente en el frasco de medicamentos para el resfriado que seguía intacto.

Shen Guanzhi no dijo nada.

Zhao Muqing tampoco tenía ganas de prestarle atención.

Todo estaba tranquilo a su alrededor, el ambiente perfecto para dormir. Cerró los ojos y pronto cayó en un sueño profundo.

Su sueño fue bastante ligero.

Despertó aturdido varias veces y apenas alcanzó a distinguir la silueta de Shen Guanzhi. En un momento le secaba el sudor; en otro, le colocaba el termómetro bajo la axila.

Cuando finalmente despertó por completo, ya se sentía mucho mejor.

Zhao Muqing se incorporó y percibió un aroma agradable. Al girar la cabeza descubrió un tazón de gachas de arroz junto a la cama.

Lo tomó y bebió un poco.

No lo había preparado el cocinero.

Lo había hecho Shen Guanzhi personalmente.

Zhao Muqing comía prácticamente todos los días la comida preparada por el cocinero de la casa, así que era imposible que confundiera el sabor.

Por mucho que normalmente criticara a Shen Guanzhi, tenía que reconocer que cocinaba bastante bien.

No tardó en terminarse todo el tazón.

Quería pedirle a Shen Guanzhi que le sirviera otro, pero el hombre no estaba en la habitación.

Zhao Muqing pensó simplemente en quedarse acostado esperando a que regresara, pero de pronto escuchó un fuerte estruendo procedente de la planta baja.

Era demasiado fuerte para ignorarlo.

Incluso Xiaoqing percibió el ruido y maulló con fuerza un par de veces desde la habitación contigua.

Zhao Muqing ya se sentía mucho mejor y no estaba como al principio, cuando parecía que podía desmayarse con cualquier movimiento.

Bajó de la cama.

Como no sabía exactamente de qué piso había provenido el ruido, no tomó el ascensor. Bajó por las escaleras mientras observaba a su alrededor hasta que finalmente vio a Shen Guanzhi en el vestíbulo de la planta baja.

—Recházalo.

La voz de Shen Guanzhi parecía estar a punto de echar chispas.

—A él no le hace falta ese trabajo.

Zhao Muqing percibió inmediatamente que algo no estaba bien.

No continuó bajando. Se detuvo donde estaba y observó a Shen Guanzhi.

—Eso no es una oportunidad, es una trampa. Li Shuqiao, siempre he confiado en tu criterio, pero esta vez tienes que escucharme.

La voz de Shen Guanzhi se volvió todavía más fría.

Un momento después, simplemente colgó.

Junto a sus pies había fragmentos de una botella de vidrio. Parecía haber contenido algo, aunque Zhao Muqing no lograba distinguir qué. Ahora todo estaba esparcido por el suelo, convertido en un completo desastre.

Pensándolo bien, aquel debía de haber sido el origen del estruendo que acababa de escuchar.

—Shen Guanzhi.

Zhao Muqing lo pensó un momento antes de preguntar:

—¿Qué pasó?

—Regresa.

Shen Guanzhi no se volvió ni explicó nada. Su tono era rígido, prácticamente una orden.

—Solo preguntaba…

—Regresa. No me obligues a repetirlo.

Zhao Muqing se molestó inmediatamente.

Con esa actitud, Shen Guanzhi prácticamente estaba pidiéndole que se enfadara.

—Entonces deja de romper cosas. Ya entendí.

—¿Tanto aprecias las cosas que te manda Xu Yingtang?

Shen Guanzhi cerró el puño con fuerza, como si estuviera conteniendo algo.

—Regresa.

Zhao Muqing frunció profundamente el ceño.

¿Cómo podía una gran celebridad como Xu Yingtang empeñarse tanto en hacer cosas tan desagradables?

—¿Por qué te mandaría algo?

—Deja de preguntar.

Al decir aquello, Shen Guanzhi levantó instintivamente una mano hacia la cabeza y presionó la sien con los dedos.

—¿Qué te pasa?

Zhao Muqing percibió inmediatamente que algo iba mal.

—¿Te duele la cabeza?

Shen Guanzhi no respondió.

Soportando el intenso dolor, agarró con fuerza a Zhao Muqing del brazo y lo llevó hasta el ascensor.

Ignoró sus forcejeos y lo arrastró hasta la cama. Volvió a cubrirlo con una manta y finalmente salió de la habitación, cerrando la puerta de un portazo.

¿De dónde sacaba tanta fuerza?

Zhao Muqing puso los ojos en blanco mientras permanecía acostado.

……

No fue hasta que Zhao Muqing regresó al estudio cuando consiguió averiguar por medio de Li Shuqiao que una marca extranjera de diseño de joyería se había puesto en contacto con ella para preguntar por la situación laboral de Zhao Muqing.

Zhao Muqing buscó el nombre de la marca en internet.

Solo entonces descubrió que se trataba de una marca que Xu Yingtang había fundado en el extranjero.

Si Xu Yingtang creía que podía ganárselo de aquella manera para conseguir el supuesto intercambio, resultaba bastante ridículo.

—No tuve más remedio que rechazarlo. Pero ¿por qué reaccionó tan exageradamente el hermano Shen?

Li Shuqiao se tocó la barbilla, desconcertada.

—¿Tú sabes algo? Cuéntame.

—…

Zhao Muqing realmente no sabía ni por dónde empezar.

—¿Por qué no te preocupas un poco por tus otros modelos?

Li Shuqiao perdió inmediatamente el interés y terminó echándolo directamente de la oficina.

Zhao Muqing miró el reloj del área de trabajo.

Ya casi era hora del almuerzo.

Había quedado con Jian Shigu para comer y, por la tarde, ambos irían a visitar la tumba de Jian Shixia.

Había sido Jian Shigu quien mencionó repentinamente el asunto. Según él, había elegido expresamente un día auspicioso y aquel era perfecto para visitar la tumba.

Había terminado su trabajo con antelación y solicitado permiso a su superior para salir dos horas antes. Para su sorpresa, se lo habían concedido sin ningún problema.

—Qué flexibles son —comentó Zhao Muqing desde el asiento del conductor.

El auto que llevaba lo había sacado del estacionamiento de Shen Guanzhi.

—¿De verdad pueden irse antes con solo terminar el trabajo?

—Allí no son muy estrictos.

Jian Shigu soltó una risita.

—Además, el jefe es tu esposo. ¿No puedes hacer lo que quieras?

—…

Sí, claro.

Primero fueron a comprar bastantes ofrendas, todas comidas que le habían gustado especialmente a Jian Shixia cuando estaba viva.

Además de crisantemos, Jian Shigu compró varias ofrendas de papel. No se limitó a los habituales lingotes de oro: incluso compró una universidad de papel.

—Mi hermana siempre quiso estudiar en una universidad de Dongyuan.

Mientras hablaba, Jian Shigu colocó dentro de la universidad una pequeña figura humana hecha de papel.

—Hasta le conseguí un asesor académico.

—…

Zhao Muqing pensó que quizá estaría mejor sin esa clase de cosas en el más allá.

Además de la universidad, Jian Shigu compró un teléfono de papel, una villa de papel y toda clase de cosas, como si temiera que Jian Shixia pudiera pasar alguna carencia.

Zhao Muqing observaba todo aquello boquiabierto.

¿Las ofrendas funerarias de estos tiempos realmente tenían tanta variedad?

Condujeron hasta el cementerio, donde un empleado los guio hasta el lugar correspondiente.

Zhao Muqing se detuvo frente a la lápida de Jian Shixia.

Su mirada se posó sobre la fotografía en blanco y negro de la joven.

Los días que había pasado en aquel pequeño condado desfilaron por su mente.

Zhao Muqing sacó del bolsillo el amuleto de protección que Jian Shixia le había regalado antes de morir.

Siempre lo había conservado cuidadosamente.

De repente recordó que le había prometido a Jian Shixia que estaría con la persona que amara.

Ahora que lo pensaba, probablemente faltaba muchísimo para el día en que pudiera cumplir aquella promesa de verdad.

—Hermana.

Jian Shigu dejó los crisantemos frente a la lápida.

—Parece que ha pasado bastante tiempo desde la última vez que vine. Ni siquiera sé si te está yendo bien allá.

Metió las ofrendas de papel en un recipiente y las encendió con un encendedor.

—Ojalá de verdad puedas recibir todas estas cosas buenas.

De repente se sentó frente a la tumba.

—Últimamente tengo un asunto… No es demasiado grande, pero tampoco sé qué decisión tomar.

La mirada de Zhao Muqing se desplazó instintivamente hacia Jian Shigu.

No era ninguna fecha especial.

Sabía que Jian Shigu no habría venido repentinamente a visitar la tumba sin algún motivo.

—Estoy pensando si debería renunciar y dedicarme a otra cosa.

Jian Shigu dejó escapar un suspiro apenas perceptible.

—Si digo que es poca cosa, tampoco parece tan poca. Pero si digo que es algo grave… tampoco es como si mi vida fuera a arruinarse por esto.

Algo dentro de Zhao Muqing se tensó de repente.

—¿Por qué se te ocurrió eso de repente? ¿Ni siquiera pensabas hablarlo conmigo primero?

—Precisamente porque no es algo que pueda hablar contigo con facilidad.

Jian Shigu sonrió amargamente.

—Déjame preguntarte algo, Muqing. ¿De verdad amas al señor Shen?

Zhao Muqing se quedó completamente inmóvil.

Durante un largo rato no reaccionó.

—No soy tan tonto. Ofendí a alguien con dinero. ¿Cómo iba a conseguir trabajo de repente? Y lo de la exposición tampoco podía resolverse con tanta facilidad.

Jian Shigu agarró a Zhao Muqing por los hombros y lo examinó con nerviosismo.

—¿Él te trata mal?

Zhao Muqing guardó silencio.

Pasó mucho tiempo antes de que finalmente consiguiera pronunciar unas palabras:

—No lo amo.

No podía imaginarse en absoluto pasando el resto de su vida con Shen Guanzhi.

Si Jian Shigu decidía marcharse, entonces Zhao Muqing tampoco tendría ya ninguna razón para seguir obedeciendo dócilmente a Shen Guanzhi.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first