Después de dejar que mi exmarido recogiera a los niños por error - Capítulo 69

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—¿De verdad no pasará nada?

Su Zhiqiu había querido salir tras ellos, pero Ling Suihan se lo impidió. Aun así, no pudo evitar preguntar con preocupación.

Ling Suihan lo empujó suavemente hacia el interior de la habitación y respondió desde atrás:

—No te preocupes. Xiao Hang sabe hasta dónde puede llegar.

En eso, Su Zhiqiu estaba de acuerdo.

Xiao Hang no parecía un rapero, sino más bien uno de esos estudiantes que obtienen la puntuación más alta en los exámenes de ingreso a la universidad.

Uno particularmente atractivo.

Pero quien le preocupaba era Wen Juefei.

—¿Ellos dos…? —preguntó Su Zhiqiu con cierta vacilación—. ¿De verdad están pensando en separarse? Sobre todo Juefei.

—Imposible —respondió Ling Suihan.

—Aunque algún día Xiao Hang le dijera que quiere terminar, Wen Juefei jamás lo aceptaría.

Ling Suihan parecía completamente seguro.

Al verlo tan convencido, Su Zhiqiu se sorprendió un instante. Después recordó algo y sonrió.

—Antes, los admiradores siempre decían que Juefei y tú se parecían mucho. Parece que no les faltaba razón.

Ling Suihan torció los labios con desagrado.

En efecto, entre sus antiguos admiradores había quienes apoyaban las parejas imaginarias de Ling Suihan con Wen Juefei y de Xiao Hang con Su Zhiqiu.

Aquellos admiradores consideraban que Wen Juefei y él eran orgullosos y poco dispuestos a expresar sus sentimientos, mientras que Xiao Hang y Su Zhiqiu tenían personalidades maduras y protectoras, propias de los responsables de una familia.

Así que habían decidido emparejarlos de aquella manera.

En aquel entonces, incluso bromeaban diciendo que Su Zhiqiu y Xiao Hang representaban el amor de los padres, mientras que Wen Juefei y él eran la siguiente generación, una pareja que se amaba y se peleaba constantemente.

Zou Feibai, por su parte, era el joven tío Zou de la casa vecina.

Aquella combinación casi había hecho que Ling Suihan se atragantara.

Le parecía todavía más desesperante que enfrentarse a los admiradores que emparejaban a Su Zhiqiu con Wen Juefei.

Sobre todo cuando aquellas parejas imaginarias comenzaron a popularizarse.

Los admiradores se pasaban el día bromeando sobre él y Wen Juefei en las secciones de comentarios.

Al final, ambos dejaron prácticamente de hablarse y comenzaron a evitarse con una coordinación extraordinaria.

Uno era el esposo del mejor amigo del otro, y el otro, la pareja de su buen hermano.

Los entusiastas admiradores de aquellas parejas los habían asustado tanto que los dos se sentían culpables sin haber hecho nada.

Temían que sus respectivas parejas se enfadaran.

Sin embargo, ni Xiao Hang ni Su Zhiqiu le dieron importancia.

Aunque, pensándolo bien, solo personas tan infantiles como Ling Suihan y Wen Juefei se preocuparían tanto por semejante asunto.

Xiao Hang y Su Zhiqiu jamás desperdiciarían sus energías en algo tan trivial.

Los dos eran buenas personas: amables, tradicionales y con sus propios principios.

Lo que comúnmente se llamaba personas honradas.

Y cada persona honrada parecía destinada a encontrarse precisamente con quien le complicaría la vida.

Pero ¿acaso una persona honrada era necesariamente tan dócil como aparentaba?

No siempre.

En cambio, aquella persona problemática seguramente había pasado por mucho sufrimiento y conflictos internos.

En esas relaciones, quien verdaderamente tenía el control era la persona «honrada» que parecía no tener mal carácter.

El problemático podía hacer berrinches y armar escándalos delante de los demás, pero, cuando terminaba todo el alboroto, acababa regresando obedientemente al lado de su pareja.

Le sujetaba la mano con cuidado y le suplicaba que no se marchara.

Tanto Ling Suihan como Wen Juefei eran así.

—¿Y qué pasó hoy entre ellos? —Su Zhiqiu suspiró—. Ni siquiera tuve oportunidad de preguntarles antes de que se fueran.

—Por lo que sé…

Una chispa de satisfacción maliciosa apareció en los ojos de Ling Suihan.

—Wen Juefei volvió a verse envuelto en rumores románticos. Esta vez eran bastante convincentes. Incluso llegaron a las tendencias esta mañana.

Al escucharlo, Su Zhiqiu se dispuso a sacar el teléfono.

Ling Suihan añadió oportunamente:

—Ya desaparecieron. Xiao Hang me pidió que buscara a alguien para eliminarlos pagando lo necesario.

Aunque sabía que era poco probable, Su Zhiqiu preguntó:

—¿Pero los rumores eran ciertos?

—Falsos. Un director cuya película se estrenó al mismo tiempo que la suya lo tiene en la mira. Lo hizo deliberadamente para perjudicar su recaudación en taquilla —respondió Ling Suihan con indiferencia.

Su Zhiqiu supo que había hecho bien en preguntarle.

Ling Suihan era diferente de ellos.

Pertenecía a una familia poderosa y se desenvolvía en Beicheng como pez en el agua.

Aunque no se molestara en investigar, siempre habría personas dispuestas a proporcionarle información para ganarse su favor.

Su Zhiqiu se tranquilizó un poco.

Con Ling Suihan interviniendo, los rumores sobre Wen Juefei probablemente no llegarían demasiado lejos.

—Pero Xiao Hang sí fue un poco agresivo —comentó, incapaz de evitar ponerse de parte de Wen Juefei—. Podría haber hablado tranquilamente con él para aclararlo.

Ling Suihan soltó un resoplido y entrecerró los ojos.

—Si yo fuera Xiao Hang, encerraría en casa a ese pequeño desastre que se pasa el día buscando problemas. De lo contrario, tarde o temprano terminará metiéndose en algo que no pueda controlar y provocará una desgracia.

Su Zhiqiu se disgustó.

Sabía que, por diferentes motivos, Ling Suihan siempre había mantenido cierta desconfianza hacia Wen Juefei.

Pero, como buen amigo de la infancia de Wen Juefei, tenía que defenderlo.

La expresión de Ling Suihan también se ensombreció.

Miró fijamente a Su Zhiqiu y comenzó a enumerarle varias de las barbaridades que Wen Juefei había cometido durante los últimos cinco años.

Por ejemplo, aquella vez en que había quedado deliberadamente con otro hombre para engañar a Xiao Hang y provocarle celos.

La situación casi se le salió de las manos y estuvo a punto de terminar acostándose de verdad con aquel hombre.

Por suerte, Ling Suihan estaba aquel mismo día en el hotel, atendiendo unos asuntos de trabajo.

Al doblar una esquina, se encontró casualmente con la escena.

Llamó inmediatamente a Xiao Hang.

De no haber sido por eso, habría ocurrido algo grave.

Aquel incidente no solo arruinó la cena de negocios de Ling Suihan, sino también la presentación que Xiao Hang tenía aquella noche.

Y estaba aquella otra ocasión en que ambos habían discutido violentamente y decidido separarse.

Wen Juefei fue a esconderse cerca del lugar donde Xiao Hang tenía una cita a ciegas organizada por su familia, con la intención de sabotearla.

Pero, mientras permanecía oculto detrás de una esquina, un mesero tuvo un descuido y le derramó encima una sopa que acababa de salir de la cocina.

Xiao Hang no tuvo más remedio que llevarlo inmediatamente al hospital.

Y muchas otras cosas por el estilo.

Su Zhiqiu escuchaba con la boca abierta.

No era que desconociera por completo aquellos acontecimientos.

Después de todo, Wen Juefei también le contaba sus problemas.

Pero, evidentemente, para conservar un poco de dignidad, había omitido muchos detalles y relatado otros de manera bastante vaga.

Su Zhiqiu jamás habría imaginado que aquellas historias fueran tan accidentadas.

Aunque Ling Suihan lo contaba de aquella manera, Su Zhiqiu tenía la impresión de que Xiao Hang también había consentido deliberadamente muchas de esas situaciones.

Además…

Dirigió una mirada a Ling Suihan.

Sus ojos se enfriaron un poco.

Ling Suihan lo notó inmediatamente y preguntó con cautela:

—¿Qué pasa?

Su Zhiqiu se sentó en el sillón individual y lo miró con expresión poco amistosa.

—¿De dónde sacaste esa mala costumbre de querer encerrar a las personas a la menor oportunidad?

Si otra persona hubiera dicho algo semejante, habría supuesto que solo estaba exagerando.

Pero Ling Suihan era diferente.

Después de todo, aquel hombre tenía tanto los medios como el grado de locura necesarios para hacerlo de verdad.

Solo imaginar que algún día Ling Suihan pudiera encerrarlo y someterlo diariamente a algún juego de cautiverio hacía que sintiera que acabaría asfixiándose.

Tenía que cortar aquellas ideas de raíz.

Ling Suihan pareció comprender lo que estaba pensando.

Sonrió, se acercó y se inclinó hasta quedar a la altura de sus ojos.

—Tranquilo. Nunca te haría algo así.

Su Zhiqiu conocía perfectamente aquellos ojos.

Sin embargo, por muchas veces que los hubiera contemplado, cada vez que lo miraban de aquella manera sentía que volvían a cautivarlo.

La voz de Ling Suihan era suave y llevaba un ligero tono burlón.

—Eres tan obediente que hasta me duele el corazón. Jamás soportaría encerrarte. Aunque…

—¿Aunque qué? —preguntó Su Zhiqiu, algo confundido.

—Contigo ni siquiera haría falta encerrarte. Bastaría con hacerlo siete u ocho veces al día para que te portaras bien.

Su Zhiqiu:

—…

Para qué habría preguntado.

Con gran sensatez, decidió cambiar de tema.

—Por cierto, ¿no lleva Tuantuan demasiado tiempo dormido? ¿Deberíamos despertarlo? Me preocupa que le pase algo.

En cuanto se mencionó a su propio hijo, Ling Suihan, que apenas estaba aprendiendo a ser padre, adoptó inmediatamente una expresión seria.

—Acabo de preguntarle al médico. Dijo que todavía está bastante débil y que dormir un poco más le vendrá bien para recuperarse.

Su Zhiqiu se tranquilizó.

Abrió la boca para decir algo más.

Sin embargo, al instante siguiente, sintió que unos labios cálidos se posaban sobre los suyos.

Suaves.

Ligeros.

Se quedó inmóvil en el sillón.

Tardó un buen rato en reaccionar.

Después sujetó instintivamente los hombros de Ling Suihan y le devolvió el beso.

Debido a las heridas de Tuantuan, llevaban diez días enteros sin dormir bien.

Por supuesto, contaban con la ayuda de los cuidadores y de sus respectivos padres.

Pero durante las noches ninguno conseguía descansar tranquilo.

Mucho menos habían tenido oportunidad de buscar un momento para estar juntos íntimamente.

Esta vez se besaron con una intensidad casi desenfrenada.

Ambos mordisqueaban desesperadamente los labios enrojecidos del otro.

Los húmedos sonidos de sus besos resonaban mientras sus bocas se entrelazaban sin querer separarse.

Hasta que se escuchó una vocecita infantil.

—Papá.

La mano que Su Zhiqiu estaba extendiendo hacia el cuello de Ling Suihan se detuvo de golpe.

Desde la cama llegó otra pregunta, formulada con absoluta seriedad:

—¿Por qué el tío te está mordiendo?

Los dos hombres, que estaban abrazados en el sofá frente a la cama, se quedaron rígidos al mismo tiempo.

Después se separaron apresuradamente.

Ling Suihan volvió la cabeza.

Se encontró con los ojos negros de Su Tuantuan, tan parecidos a los suyos.

Se quedó paralizado un instante.

Se tocó el labio inferior con cierta incomodidad y se levantó.

—¿Ya despertaste? ¿Tienes hambre?

Pero Su Tuantuan no se dejó distraer.

Miró curiosamente a su papá.

Después volvió a preguntar:

—Papá, ¿te peleaste con el tío? ¿Por qué te está molestando?

Mientras hablaba, incluso dirigió una mirada desconfiada a Ling Suihan.

Ling Suihan sonrió amargamente.

Como padre primerizo que todavía no había terminado de establecer una verdadera relación paterno-filial con el pequeño, sabía perfectamente que su posición en el corazón de Tuantuan no podía compararse con la de Su Zhiqiu.

Antes aquello no le había importado.

En aquel entonces, su cariño por Su Tuantuan provenía principalmente de su amor por Su Zhiqiu.

Mientras Su Zhiqiu lo amara, sentía que tenía el mundo entero.

Sin embargo, pronto descubrió que, desde que supo que Su Tuantuan era el hijo que Su Zhiqiu había dado a luz para él, su manera de pensar había cambiado.

Aquella antigua promesa de que jamás le gustarían los niños parecía desvanecerse poco a poco.

En parte, porque había descubierto que Su Tuantuan llevaba su propia sangre.

Pero había una razón todavía más importante.

¡Su Zhiqiu lo había dado a luz personalmente!

¡Su Zhiqiu había dado a luz a su hijo!

¡Era su pequeño!

Aquella sensación de amor y protección le invadió el corazón de inmediato.

¿Cómo podría no amar al hijo de ambos?

¿Cómo podría no tratar con todo su cariño al bebé que Su Zhiqiu había traído al mundo después de arriesgar la vida?

Su Zhiqiu no prestó atención a la expresión de Ling Suihan.

Se limpió los labios con cierta vergüenza, se acercó a la cama y tomó la pequeña mano de Su Tuantuan.

Intentó salir del paso con una explicación.

—No. El tío solo estaba jugando. No nos peleamos.

Tuantuan reflexionó un momento.

De repente abrió mucho los ojos y preguntó:

—Papá, ¿es divertido?

—Eh…

Su Zhiqiu sintió que dos pares de ojos extraordinariamente parecidos lo observaban.

No sabía si responder que era divertido o que no lo era.

Al final, apretó los dientes y contestó:

—Bueno, más o menos.

Su Tuantuan hizo un pequeño puchero.

Después preguntó pensativamente:

—Entonces, papá, cuando me recupere, ¿puedo jugar así con Limón?

Su Zhiqiu estuvo a punto de atragantarse con su propia saliva.

Antes de que pudiera responder, Ling Suihan reaccionó con extraordinaria intensidad.

Lo rechazó inmediatamente con voz fría.

—¡No!

—¡Tienes terminantemente prohibido jugar así con Limón! ¿Entendido? —le advirtió Ling Suihan—. Y no solo con Limón. ¡No puedes hacerlo con nadie!

Su Tuantuan se asustó al verlo tan serio.

Pero enseguida se recuperó y preguntó con expresión agraviada:

—¿Por qué?

Esta vez, Su Zhiqiu consiguió intervenir antes que él.

Volvió a engañar al pequeño con una explicación.

—Porque eso es algo que solo pueden hacer los adultos. Si los niños lo hacen antes de ser mayores, pueden venir a llevárselos. Además, sus papás les darán unas buenas nalgadas.

En comparación con Ling Suihan, Su Zhiqiu tenía mucha más autoridad sobre Su Tuantuan.

El pequeño se asustó inmediatamente.

Al verlo así, Su Zhiqiu aprovechó para añadir unas cuantas advertencias más.

Su principal preocupación era que, en el futuro, el niño comenzara a besar indiscriminadamente a otras personas.

Sin embargo, al ver que su hijo, que acababa de recuperarse de una enfermedad grave, tenía la carita completamente pálida del susto, Ling Suihan sintió una punzada de compasión.

Tampoco soportaba reprender a Su Zhiqiu.

Así que terminó consolando al niño.

—No pasa nada si le das un besito a alguien en el dorso de la mano. Pero en otros lugares no.

Su Tuantuan acababa de recibir un buen susto por parte de su papá.

Después de escuchar aquello, ya no hizo más preguntas.

Simplemente asintió varias veces.

Su Zhiqiu sonrió y comenzó a mimarlo.

Le preguntó si tenía hambre.

Ling Suihan también se acercó para conversar con él.

Su Tuantuan pronto recuperó la sonrisa.

Abrazó felizmente el brazo de Su Zhiqiu y comenzó a comportarse de manera mimosa.

El corazón de Su Zhiqiu se ablandó al instante.

Lo abrazó y acarició con ternura aquellas mejillas que, en apenas unos días, habían adelgazado tanto que sus facciones se veían diferentes.

En aquel momento, ni Su Zhiqiu ni Ling Suihan imaginaban que aquellas palabras pronunciadas sin pensar seguirían teniendo consecuencias enormes más de diez años después.

Todo comenzó cuando Su Tuantuan tuvo su primera relación amorosa.

Su pareja quiso darle un beso en los labios.

Pero él lo apartó con una rectitud impresionante.

A partir de entonces, cada vez que el ambiente se volvía romántico y su pareja intentaba besarlo, el joven Su Dong lo rechazaba con absoluta determinación.

Podían tomarse de las manos.

Podían abrazarse.

Incluso, cuando la pasión aumentaba, podían rodearse la cintura y acariciarse los muslos.

Pero besarse en la boca estaba terminantemente prohibido.

En cuanto alguien se acercaba a sus labios, ¡zas!, una mano lo apartaba sin la menor consideración.

Aquello dejó a su pequeña pareja extraordinariamente frustrada.

Seguía guardando su primer beso, incapaz de entregárselo.

Y lo más increíble era que había sido Su Tuantuan quien había comenzado a cortejarlo.

También había sido él quien se declaró primero.

Por eso le había dado la impresión equivocada de que era una persona bastante abierta.

Quién iba a imaginar que…

A pesar de ser tan guapo y vestir de manera tan moderna, en realidad era un pequeño anticuado.

Finalmente, su pareja no soportó más aquella sensación de inseguridad.

Con los ojos enrojecidos, le preguntó si en realidad lo había estado engañando todo aquel tiempo.

Si nunca le había gustado de verdad.

Si solo quería divertirse a su costa y estaba reservando su primer beso para una futura pareja.

En aquel entonces, el joven Su Dong estaba profundamente enamorado.

Le gustaba tanto aquella persona que, al escuchar semejantes palabras, se puso pálido del susto.

Se apresuró a lanzarse a sus brazos.

Lo abrazó y lo consoló durante muchísimo tiempo.

Después de grandes esfuerzos, finalmente consiguió tranquilizarlo.

El ambiente volvió a tornarse íntimo.

Aprovechando que Su Dong estaba distraído, su pareja lo empujó directamente contra una esquina de la pared.

Apoyó una mano junto a su cabeza y se inclinó para besarlo.

Sin embargo…

Su Tuantuan volvió a escaparse.

Su pareja terminó soltando una carcajada de pura frustración.

Dejó de fingir que estaba agraviado.

También dejó de fingir que lloraba.

En cambio, se volvió extraordinariamente obstinado.

Cuanto más me prohíbas besarte, más ganas tendré de hacerlo.

Los dos forcejearon durante un buen rato.

Finalmente, Su Tuantuan terminó perdiendo.

Con el rostro completamente rojo y una expresión de quien se dispone a enfrentar la muerte, declaró:

—No beso en la boca porque tengo un trauma psicológico.

Su pareja frunció el ceño.

—¿Qué trauma psicológico?

—Ay, ni me lo recuerdes. Todo es culpa de mi papá y mi mamá.

Su Tuantuan suspiró.

—Cuando era pequeño, una vez desperté y descubrí a mi papá y a mi mamá besándose. Les pregunté qué estaban haciendo y los dos comenzaron a asustarme. Me dijeron que, si los niños besaban en la boca, vendría el lobo feroz a comérselos, que los policías se los llevarían y que sus papás les darían unas buenas nalgadas…

Ni siquiera había terminado de hablar cuando la persona que tenía enfrente se dobló de la risa.

—¡Oye!

La cara de Su Tuantuan se puso roja como un tomate.

Se enfadó de pura vergüenza.

—¡Habías prometido no reírte!

Su pareja levantó rápidamente las manos y recuperó una expresión seria.

—Pero esas son mentiras que les cuentan a los niños. Ya estás bastante grande. ¿Todavía te las crees?

Al mencionar aquello, Su Tuantuan se deprimió todavía más.

Puso los ojos en blanco.

—Tú sabes perfectamente que a quien más miedo le tengo es a mi papá. Mi mamá siempre amenaza mucho de palabra, pero en realidad no soporta ni tocarme un pelo. Mi papá es diferente. Desde pequeño, cuando decía que iba a darme unas nalgadas, me las daba de verdad. ¡Y no se contenía en absoluto! Me dejaba tan adolorido que ni siquiera podía sentarme.

—Ahora que lo mencionas, me acuerdo.

Su pareja se acarició la barbilla.

—Aquella vez que faltaste a clases para ir a jugar videojuegos, el tío Su se enteró, te colgó y te dio una buena paliza. Después te escapaste de casa y viniste a la mía. Pero el tío Ling fue a buscarte, te llevó de regreso y el tío Su volvió a castigarte.

—Al final fui yo quien te compró a escondidas aquellos pastelitos de frijol rojo que tanto te gustan para consolarte. También te compré una pomada y te la apliqué. Tenías el trasero hinchado como…

—¡Basta, basta, basta!

Su Tuantuan soltó un grito.

—¡Si vuelves a mencionar eso, me voy a enfadar de verdad!

La otra persona se apoyó contra la pared y lo contempló.

De repente sonrió.

Sus ojos alargados adquirieron una expresión particularmente traviesa.

Sus labios finos se curvaron ligeramente.

Al verlo así, Su Tuantuan no supo por qué, pero sintió que su rostro se ponía todavía más rojo y caliente.

Ambos intercambiaron una mirada.

Los dos sintieron que la temperatura a su alrededor comenzaba a elevarse.

Su Tuantuan terminó de explicar, tartamudeando:

—Yo sé que solo estaban intentando asustarme, pero cada vez que tú quieres besarme, yo…

Se quedó repitiendo aquel «yo» durante muchísimo tiempo.

Finalmente, decidió armarse de valor y decirlo.

—¡Siento que me duele el trasero!

Estaba verdaderamente agraviado.

—…

Su pareja soltó una carcajada.

Después de recibir una palmada de Su Tuantuan, cerró la mano en un puño, se la llevó frente a los labios y carraspeó suavemente.

Antes de que Su Tuantuan pudiera enfadarse más, finalmente dejó de reír.

Se acercó y preguntó en voz baja:

—Entonces, si no te beso en la boca, ¿puedo besarte en otro lugar?

—Eso… supongo que sí.

Su Tuantuan respondió con cierta incomodidad.

Ni siquiera sabía exactamente cómo habían llegado a aquella situación.

Cuando eran pequeños, jugaban y se peleaban juntos sin pensar demasiado.

Solo se consideraban buenos amigos.

Sin embargo, después de entrar a la preparatoria, todo había cambiado.

Cada vez que se sentaban juntos a hacer la tarea, como habían hecho tantas veces en el pasado, Su Tuantuan se sentía extrañamente incómodo.

No podía quedarse quieto.

Se distraía constantemente.

Mientras su mente vagaba, sintió de repente una sensación húmeda en el cuello.

¡Aquel descarado estaba mordiéndole el cuello!

—¡Oye, oye! ¡Yo no te dije que…!

—Mmm…

Su voz se fue apagando poco a poco.

El crepúsculo envolvió los alrededores.

Solo quedó aquel pequeño rincón apartado.

Por supuesto, todo aquello ocurriría muchos años después.

Cada vez que Su Zhiqiu recordaba aquel incidente, tenía que hacer un enorme esfuerzo para contener la risa.

Ling Suihan, en cambio, no mostraba la menor consideración.

Simplemente se echaba a reír.

Pero el Ling Suihan de aquel momento todavía no podía imaginar un futuro tan lejano.

Aprovechando que el médico se había llevado a Su Tuantuan para cambiarle los vendajes, siguió inesperadamente a Su Zhiqiu cuando este entró al baño.

—¿Qué pasa?

Su Zhiqiu comprendió inmediatamente por su expresión que tenía algo que decirle.

Así que cerró la puerta.

Tal como esperaba, Ling Suihan habló con una expresión poco favorable.

—Lo que acaba de decir Tuantuan me recordó algo.

Su Zhiqiu lo observó con una ligera expresión de desconcierto.

Ling Suihan respiró profundamente antes de continuar.

—¿Alguna vez lo has examinado? ¿Has comprobado si heredó más características tuyas?

Su Zhiqiu no era tan ingenuo como para no comprender el significado oculto de aquella pregunta.

Al escucharla, también dejó de sonreír.

Vaciló un instante antes de responder:

—No estoy seguro. Pero no sé por qué siempre he tenido la intuición de que probablemente… haya heredado al menos un poco.

—No podemos basarnos en intuiciones para sacar conclusiones.

La expresión de Ling Suihan permaneció completamente tranquila.

Era imposible saber qué pensaba realmente sobre el asunto.

Simplemente continuó:

—¿Y si resulta que…? ¿Y si él también…?

Su Zhiqiu sabía perfectamente qué quería decir.

¿Y si Su Tuantuan también había heredado aquella capacidad suya?

Eso sí sería terrible.

Aquella capacidad le había proporcionado felicidad.

Pero no podía negar que también le había causado muchísimo sufrimiento.

Y, además, un sufrimiento que se había visto obligado a soportar.

Una vez que se tomaba aquella decisión, ya no había manera de detenerse.

No era simplemente arriesgar la vida.

Era estar a un paso de perderla.

Al pensar en ello, Ling Suihan y Su Zhiqiu intercambiaron una mirada.

Ninguno dijo nada.

De repente, Ling Suihan extendió los brazos y lo abrazó.

Su Zhiqiu cayó inesperadamente contra aquel pecho cálido y se sobresaltó.

—Estos últimos años debieron de ser muy difíciles para ti, ¿verdad?

Ling Suihan había enterrado el rostro en el hueco de su cuello.

Su Zhiqiu no podía verle la expresión.

Solo escuchó su voz ligeramente amortiguada.

Se quedó inmóvil un momento.

Después sonrió.

—Al principio sí fue bastante difícil. No tenía mucho dinero y emocionalmente tampoco estaba… muy bien. Además, tenía que soportar la presión de mi padre. Así que, cuando descubrí que estaba embarazado, me derrumbé bastante.

Aunque no podía ver la expresión de Ling Suihan, Su Zhiqiu percibía claramente la atmósfera sombría que desprendía todo su cuerpo.

—¿Tuviste muchas náuseas durante el embarazo? —preguntó de repente Ling Suihan.

Su cálido aliento rozó la nuca de Su Zhiqiu.

Este no pudo evitar moverse un poco.

Cuando recuperó la concentración, respondió:

—Más o menos. Empecé a vomitar principalmente durante el cuarto mes. En aquella época casi no podía comer y hasta adelgacé un poco. Estuve vomitando durante tres meses. Pero, al llegar al octavo mes, de repente se me pasó. Volví a comer y dormir bien, y mi estado de ánimo mejoró muchísimo. Después de todo, ya no había nada más que pudiera hacer.

Lo contaba como si no hubiera sido nada importante.

Sin embargo, cuanto más escuchaba Ling Suihan, más le dolía el corazón.

Sabía que Su Zhiqiu tampoco quería preocuparlo todavía más.

Y era cierto.

Lo ocurrido en el pasado ya no podía cambiarse.

No había ninguna manera de recuperar aquellos años.

Lo más importante era compensarlo por todo a partir de ahora.

Pero ¿realmente podría saldar aquella deuda?

Ling Suihan no lo sabía.

Aunque comprendía que todo había quedado atrás, cada vez que lo recordaba sentía como si le atravesaran el corazón con un cuchillo.

Durante los últimos días no se había atrevido a mencionar aquel asunto.

Temía despertar los recuerdos dolorosos de Su Zhiqiu.

Sin embargo, al final no había conseguido contenerse y había terminado preguntándole.

Le daba miedo escuchar a Su Zhiqiu hablar de aquella época.

Pero, al mismo tiempo, no podía evitar querer saber más.

Quería saber cómo había sido Su Zhiqiu mientras llevaba a su hijo en el vientre.

Quería conocer sus sentimientos en el instante en que vio al bebé por primera vez.

¿Se habría acordado de él?

Mientras pensaba en aquello, Ling Suihan terminó formulando la pregunta antes de darse cuenta.

Esta vez, Su Zhiqiu sonrió.

Respondió inmediatamente:

—Por supuesto.

Incluso habló con una pizca de orgullo.

—En realidad, desde que estaba acostado allí, ya estaba pensando en ti. Hubo varias ocasiones en las que incluso tuve alucinaciones y creí verte. Cada vez que pasaba, recuperaba las fuerzas de inmediato. En aquel momento ni siquiera me daba cuenta, pero la tía Dong me contó que… no dejaba de llamarte por tu nombre.

Por aquel entonces, Ling Suihan ya era muy famoso.

Sin embargo, la tía Dong era una mujer mayor que no estaba demasiado familiarizada con aquellas cosas.

Por eso, cuando un día pasó frente a un centro comercial y finalmente se dio cuenta de que el nombre del famoso que aparecía en la pantalla le resultaba familiar, y de que aquel hombre también se parecía un poco a Su Tuantuan, ya había transcurrido un año.

Después de regresar a casa, la tía Dong le preguntó por él.

Su Zhiqiu comprendió inmediatamente que ya no podía ocultárselo.

Sin embargo, también estaba seguro de que era una persona confiable.

Así que dejó de guardar el secreto y le contó la verdad.

La tía Dong sonrió y comentó que Ling Suihan era realmente atractivo.

No le extrañaba que Su Zhiqiu siguiera pensando tanto en él.

Aquellas palabras hicieron que Su Zhiqiu se sonrojara.

Mientras recordaba el pasado, sintió de repente una humedad inesperada en el cuello.

Se quedó sorprendido.

Instintivamente levantó la cabeza para mirar hacia arriba, pensando que quizá el techo estaba goteando.

Pero enseguida escuchó junto a su oído una inhalación muy suave.

Su Zhiqiu se quedó inmóvil.

Solo entonces comprendió, con cierto retraso, que Ling Suihan parecía estar llorando.

Se movió un poco, intentando darse la vuelta para mirarlo.

Sin embargo, Ling Suihan le rodeaba la cintura con tanta fuerza que no podía moverse.

Su Zhiqiu reflexionó un instante.

Conociendo el carácter de Ling Suihan, seguramente le daba vergüenza permitir que lo viera llorar.

Así que dejó de intentar girarse.

Simplemente permaneció quieto y obediente, permitiendo que Ling Suihan enterrara el rostro en su cuello y llorara.

Podía imaginar aproximadamente por qué estaba llorando.

Solo lo consoló suavemente.

—En realidad, no fue tan malo. De verdad. La tía Dong me cuidó muchísimo y me ayudó a recuperarme muy bien. Además, con Tuantuan a mi lado, ya no me sentía triste. Durante los años anteriores había estado agotado de tanto correr de un compromiso a otro. Así que aproveché para descansar un poco.

Ling Suihan no respondió.

Pero las lágrimas continuaban cayendo sobre el cuello de su ropa.

Su Zhiqiu comenzó a ponerse nervioso.

No importaba cuánto tiempo llevaran juntos.

Tampoco importaba la edad que tuviera Ling Suihan.

Jamás soportaba verlo llorar.

Alguien como Ling Suihan debería permanecer siempre en lo más alto, orgulloso e inalcanzable.

No esconderse en aquel baño estrecho para abrazarlo y llorar.

Su Zhiqiu levantó una mano, sujetó la de Ling Suihan y comenzó a acariciarla suavemente.

Pasó muchísimo tiempo antes de que el hombre que lo abrazaba volviera a hablar.

—¿Dónde está ahora esa tía Dong?

Su Zhiqiu respondió en voz baja:

—Sigue en Guicheng. ¿Por qué?

—Quiero ir a agradecerle personalmente.

Ling Suihan no era ningún tonto.

Por supuesto que sabía lo peligroso que podía ser para un hombre dar a luz.

Que Su Zhiqiu estuviera ahora frente a él, sano y salvo, se debía en gran parte a los cuidados de aquella tía Dong.

Tanto por gratitud como por responsabilidad, ahora que había reconocido a Su Tuantuan como su hijo, naturalmente debía regresar para agradecerle a la persona que les había salvado la vida.

Su Zhiqiu vaciló un instante.

Después asintió.

—Yo también debería regresar a visitarla. Podemos hacerlo después de ir a ver a Feibai. Si Tuantuan ya está recuperado, aprovechamos para llevarlo con nosotros.

Ling Suihan asintió.

No dijo nada más.

Simplemente continuó abrazándolo, negándose a soltarlo.

Como si temiera que pudiera desaparecer en cualquier momento.

De hecho, desde que había descubierto que Su Tuantuan era el hijo que Su Zhiqiu había dado a luz para él, la calidad del sueño de Ling Suihan había empeorado drásticamente.

Siempre tenía miedo de que, algún día, al abrir los ojos, descubriera de repente que ni Su Zhiqiu ni Su Tuantuan estaban a su lado.

Que siguiera completamente solo.

Acostado en aquella cama.

En aquella casa que originalmente había querido regalarle a Su Zhiqiu como obsequio de propuesta de matrimonio.

En su imaginación, apartaba las cortinas.

Permanecía solo frente al enorme ventanal que tanto le gustaba a Su Zhiqiu.

Contemplaba desde lo alto las innumerables luces de los hogares que se extendían bajo sus pies.

Y una sensación inmensa de vacío y soledad lo envolvía por completo.

Todo había sido una ilusión.

Su Zhiqiu conocía aquel problema.

Había investigado discretamente y descubierto que, después de atravesar experiencias aterradoras, algunas personas desarrollaban fantasías compulsivas relacionadas con sus miedos.

Por lo general, imaginaban precisamente las situaciones que más temían que ocurrieran.

Entonces Su Zhiqiu comprendió.

Era una herida emocional.

Su partida sin despedirse, cinco años atrás, había sido como el aleteo de una mariposa que terminaba provocando una ola gigantesca.

Todos necesitarían tiempo para sanar aquella herida.

Por suerte, podían ir poco a poco.

Con el tiempo, todo mejoraría.

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