Después de casarme con el villano discapacitado - Capítulo 84
Qin Yi no tenía ninguna objeción al respecto. De todos modos, no sería él quien le enseñaría y tampoco tenía demasiadas expectativas puestas en la cacatúa.
Después de todo, con el nivel que tenía actualmente, aparte de ellos, que estaban familiarizados con las piezas de piano, nadie más podría reconocer qué demonios estaba cantando.
Aunque Qin Yi no mostraba demasiado interés, Shen Ci sí estaba muy entusiasmado con el asunto.
Aquella misma noche tomó el pequeño fragmento de la pieza que la cacatúa había memorizado, lo simplificó y lo transportó a una tonalidad más alta, ajustándolo a un registro cercano al de un silbido para que al ave le resultara más sencillo dominarlo.
Después utilizó aquella versión para enseñársela varias veces.
La cacatúa aprendió rápidamente y sus silbidos dejaron de desafinar tanto.
Naturalmente, si decidía improvisar libremente, nadie podía detenerla.
Shen Ci pasó un mes enseñándole a silbar aquel fragmento de la pieza de piano.
Después, antes de que terminaran las vacaciones de verano, le enseñó otra canción que prácticamente todo el mundo conocía: Jingle Bells.
Siguió utilizando el piano en lugar de silbar para enseñársela.
Esta vez la cacatúa aprendió claramente mucho más rápido que con la pieza anterior. Solo necesitó unos cuantos días.
Al comprobar lo rápido que aprendía, Shen Ci naturalmente comenzó a tener más ideas.
Quería averiguar exactamente cuánta capacidad tenía el pequeño cerebro de aquella «gallinita» y cuántas canciones era capaz de memorizar.
Así que también le enseñó Estrellita, ¿dónde estás?.
La aprendió igualmente.
Aunque de vez en cuando mezclaba canciones o se saltaba algún fragmento.
Shen Ci tampoco sabía si realmente no lo recordaba o si lo hacía a propósito.
De modo que, durante los días previos al comienzo de las clases, Shen Ci prácticamente vivía en la sala de música.
Cuando no estaba practicando sus propias piezas, estaba enseñándole canciones a la cacatúa. Podía tocar la misma melodía decenas de veces al día y seguía disfrutándolo como si nada.
La cacatúa todavía no se había cansado.
Qin Yi sí.
El joven señor Qin podía soportar perfectamente escuchar la misma pieza de piano decenas de veces en un solo día.
Pero escuchar la misma canción infantil decenas de veces era suficiente para provocarle dolor de cabeza.
Cuando cerraba los ojos por la noche, todavía escuchaba en sus oídos aquello de «brilla, brilla, estrellita».
Hasta soñaba con la cacatúa cantando.
Finalmente, no tuvo más remedio que llegar a un acuerdo con Shen Ci: cuando estuviera enseñándole canciones al ave, él se refugiaría en la sala de rehabilitación.
Ojos que no ven, oídos que no oyen.
Precisamente por eso, el tiempo que Qin Yi dedicaba diariamente a la rehabilitación también aumentó.
Para el día en que Shen Ci debía comenzar la universidad, la cacatúa ya dominaba tres canciones y la recuperación de Qin Yi también había progresado considerablemente.
Shen Ci comentó muy contento:
—¿Ves? Al final resultó bastante bien.
Qin Yi no tuvo nada que responder.
Las vacaciones de verano finalmente terminaron.
Shen Ci ya estaba preparado para comenzar las clases, pero Qin Yi parecía sentir que las vacaciones habían terminado demasiado pronto.
Como si pasar todos los días pegado a Shen Ci todavía no hubiera sido suficiente.
La última noche antes del inicio de clases, le recordó tantas cosas con tanta preocupación que Shen Ci sintió que había regresado a la noche anterior a comenzar su último año de preparatoria.
Finalmente no pudo evitar decir:
—Gege, ¿olvidaste que no voy a vivir en la universidad? Además, las clases universitarias tampoco son tantas. En cuanto terminen, volveré a casa.
Qin Yi apretó los labios.
No tuvo más remedio que dejarlo estar.
Como la universidad no estaba demasiado lejos de la villa y Shen Ci tenía personas y un pájaro a quienes acompañar en casa, no había solicitado alojamiento en el campus.
Planeaba ir y volver todos los días.
En esencia sería casi igual que durante la preparatoria, con la diferencia de que en la universidad tendría menos clases y podría pasar todavía más tiempo en casa.
El día anterior al comienzo oficial de las clases, Shen Ci fue a la universidad para registrarse.
Ni siquiera había cruzado la entrada cuando vio una enorme pancarta dando la bienvenida a los nuevos estudiantes.
No sabía si era imaginación suya, pero le parecía que había demasiados estudiantes de cursos superiores ayudando a recibir a los recién llegados.
La Universidad de Música de Yanjing admitía muy pocos alumnos cada año, apenas unos cientos en total.
No parecía necesario movilizar a tanta gente para recibirlos.
Shen Ci redujo involuntariamente el paso, sacó el teléfono y comprobó la fecha.
Después de confirmar que no se había equivocado de día, finalmente cruzó las puertas con cierta vacilación.
Ya había estado allí más de una vez.
Sin embargo, la última había sido durante el invierno.
Ahora que el verano acababa de terminar, el paisaje era completamente diferente.
En ese momento escuchó a alguien llamarlo:
—¡Shen Ci!
Al darse la vuelta, vio una figura que le resultaba algo familiar.
Era la chica que había conocido durante el examen artístico.
La joven corrió hacia él arrastrando una maleta. Probablemente también acababa de llegar.
Parecía muy contenta.
—¡Nos volvemos a encontrar!
Shen Ci preguntó, un poco sorprendido:
—¿Cómo sabes mi nombre?
—¿Quién no conoce al primer lugar? —La chica se detuvo frente a él, un poco jadeante, probablemente porque su maleta pesaba demasiado—. No me digas que ni siquiera sabes que ya eres famoso. Déjame entrevistarte: ¿cómo conseguiste una puntuación total de 672? ¿Más de 630 puntos en las materias académicas? ¿Acaso eres un dios?
Shen Ci se sonrojó un poco por sus palabras y se apresuró a cambiar de tema.
Intentó tomar su maleta.
—Será mejor que entremos de una vez. ¿Quieres que te ayude con esto?
—¡No, no, no!
¿Cómo iba a atreverse a dejar que él cargara su equipaje?
—¿Por qué tú no traes nada? ¿No vas a vivir en el campus?
—No.
La chica lo miró con envidia.
—Qué bien.
—Ah, cierto. Todavía no sé cómo te llamas —dijo Shen Ci—. A partir de ahora seremos compañeros.
—Me llamo Sheng Tong.
Con aquello, finalmente podían considerarse conocidos.
Shen Ci estaba a punto de continuar avanzando cuando de repente escuchó un alboroto más adelante.
Los estudiantes de cursos superiores que originalmente estaban alrededor del puesto de recepción de nuevos alumnos comenzaron a acercarse en grupo hacia ellos, hablando todos a la vez.
—¿Shen Ci? ¿Es el Shen Ci de primer año que sacó más de 670 puntos?
—¿Hace falta preguntar? Con uno de apellido Shen ya habíamos llegado al límite. No esperaba que este año apareciera otro con 670. Los nuevos son cada vez más impresionantes. Díganme…
—¿Qué historia vas a presenciar tú? Ni siquiera eres de su generación.
—Buenas notas, bonito nombre y, como esperaba, tampoco me ha decepcionado su apariencia. Si digo que es el más guapo del departamento de piano, ¿alguien tiene alguna objeción?
Shen Ci se vio repentinamente rodeado por un grupo de personas y no supo qué hacer.
Al escuchar además el contenido de sus conversaciones, se sintió todavía más abrumado por tanta atención.
Parecía que, desde pequeño, jamás había recibido una bienvenida semejante.
La universidad era diferente de la preparatoria.
Los estudiantes procedían de todas partes del país.
Solo sabían que él era Shen Ci, el estudiante que había conseguido una puntuación extraordinariamente alta.
No sabían que era «Shen Ci de la familia Shen».
Aquello hizo que se relajara un poco y también consiguió que la universidad y las personas que había allí le resultaran aún más agradables y cercanas.
En ese momento alguien volvió a llamarlo por su nombre.
Shen Ci giró la cabeza y vio a una chica haciéndole señas.
—¡Por aquí!
Aunque no sabía quién era, parecía que la joven estaba llamándolo específicamente a él.
Shen Ci vaciló un instante, pero decidió llevarse también a Sheng Tong y ambos se acercaron.
En cuanto llegaron, la chica bajó muchísimo la voz.
—Qin Yi me pidió que viniera.
Shen Ci recordó inmediatamente aquel asunto.
La vez que se vio obligado a vender el collar, Qin Yi había querido recuperarlo del comprador. Sin embargo, este no había querido aceptar su dinero y, en cambio, había pedido una de sus partituras.
Qin Yi le había mencionado que la hija del comprador estudiaba precisamente en la Universidad de Música de Yanjing.
Debía de ser ella.
La joven se acomodó los lentes. Quizá porque era la primera vez que se conocían, parecía un poco tímida.
—Bueno… vi que todos los habían rodeado, así que decidí llamarlos por mi cuenta. Ah, me llamo Duan Miaomiao.
Shen Ci le dio las gracias.
Ella continuó:
—¿Quieren que primero los lleve a registrarse? Ahora seguramente no habrá mucha gente. Tengan preparadas la carta de admisión y la documentación. Será rápido.
Tener a alguien que los guiara facilitaba muchísimo el proceso de registro.
Además, Shen Ci no quería seguir rodeado de personas haciéndole preguntas, así que acompañar a Duan Miaomiao era naturalmente la mejor opción.
Los tres fueron juntos al área de registro.
Después de completar todos los trámites, recibieron sus tarjetas universitarias y Sheng Tong obtuvo la llave de su dormitorio.
Duan Miaomiao la acompañó hasta el edificio de dormitorios y se despidió temporalmente de ella.
Después llevó a Shen Ci hasta un lugar donde no había nadie.
Finalmente soltó un suspiro de alivio.
—Menos mal. Al final no arruiné la misión que Qin Yi me encargó.
Shen Ci pensó que Qin Yi realmente exageraba.
¿Todavía lo consideraba un niño de tres años?
Incluso había buscado específicamente a alguien dentro de la universidad para que estuviera pendiente de él.
Algo avergonzado, dijo:
—Él siempre es así. Lamento haberte causado molestias.
—¡Ninguna molestia!
La chica agitó repetidamente las manos.
—¿Cómo va a ser una molestia algo tan pequeño? ¡Él me dio uno de sus manuscritos originales! Ni siquiera en sueños habría imaginado que algún día podría tener un manuscrito de Qin Yi.
Si Shen Ci no recordaba mal, aquel manuscrito solo seguía existiendo porque él había insistido una y otra vez en que Qin Yi lo conservara.
Sin embargo, no le contó aquel pequeño detalle.
Simplemente preguntó:
—¿Te gusta esa pieza?
—¿Que si me gusta? ¡Prácticamente me la sé de memoria! ¡Podría tocarla hasta al revés!
En cuanto comenzaron a hablar de aquello, Duan Miaomiao se emocionó y finalmente dejó de mostrarse nerviosa.
—En serio, la noche de mi cumpleaños no pude dormir en toda la noche. Tenía miedo de despertar y descubrir que todo había sido un sueño. Después, cuando descubrí que la partitura realmente me la había regalado Qin Yi, discutí con mi papá durante varios días. ¡Debería haberle devuelto directamente el collar! ¿Cómo pudo aceptar una partitura de Qin Yi a cambio?
—No tiene nada de malo —respondió Shen Ci—. El collar es algo importante para mí, y la partitura de Qin Yi es algo importante para ustedes. Tienen un valor equivalente para cada uno. No hay ningún problema en intercambiarlos.
La chica lo miró sorprendida.
Después sonrió.
—Gracias. Por cierto, Qin Yi últimamente… ¿está bien?
Shen Ci tampoco sabía si el estado actual del joven señor Qin podía considerarse bueno o malo.
Así que no supo qué responder.
—Bueno…
Al ver su dificultad, Duan Miaomiao comprendió inmediatamente que probablemente era algo de lo que no podía hablar.
Se apresuró a decir:
—Solo preguntaba por preguntar. Eh… hoy hace bastante calor. ¿Te invito un helado?
Cambió de tema con bastante torpeza.
Shen Ci siguió su iniciativa.
—Está bien.
Duan Miaomiao fue a comprar los helados.
Shen Ci había percibido claramente la pequeña decepción que ella había dejado escapar involuntariamente.
Y podía comprenderla perfectamente.
Como admiradora de Qin Yi, saber que quizá nunca volviera a aparecer ante el público tenía que ser doloroso.
Desde el accidente automovilístico, Qin Yi prácticamente había desaparecido por completo de la vida pública.
Nadie sabía si algún día regresaría.
Ni siquiera el propio Shen Ci.
Si él nunca hubiera llegado a la familia Qin, aquel antiguo genio del piano quizá seguiría exactamente igual que un año atrás.
Encerrado en una villa aislada del mundo.
Sin ningún contacto con el exterior.
Sin vida social.
Pasando cada día soportando el dolor neuropático con ayuda del alcohol.
Con el piano encerrado para siempre en la sala de música, sin volver a tocarlo jamás.
El Qin Yi de ahora tampoco podía considerarse completamente bien.
Pero, al menos, estaba mucho mejor que entonces.
Shen Ci bajó la mirada y apretó con fuerza las yemas de sus dedos.
Deseaba que Qin Yi se recuperara.
Lo deseaba más que nadie.
Duan Miaomiao regresó rápidamente y le tendió un helado.
—Toma.
Shen Ci controló inmediatamente sus emociones y recuperó su expresión habitual.
—Gracias.
Los dos caminaron mientras comían.
Duan Miaomiao también aprovechó para mostrarle un poco el campus.
Las dos veces anteriores que Shen Ci había visitado la Universidad de Música de Yanjing había querido recorrerla, pero nunca había conseguido hacerlo.
Aquel día finalmente tuvo la oportunidad.
Dieron una vuelta por la universidad hasta que la compañera de habitación de Duan Miaomiao la llamó por teléfono y ella tuvo que despedirse.
Antes de separarse, Shen Ci le recordó:
—No le cuentes a nadie lo de Qin Yi.
—Por supuesto. No soy tonta. Ya guardé muy bien ese manuscrito. No pienso contárselo a nadie.
Al escucharla, Shen Ci finalmente se quedó tranquilo.
Ya era mediodía.
Sacó el teléfono y llamó al conductor para pedirle que fuera a recogerlo.
Su joven señor Qin llevaba ya varias horas «solo en casa».
Quién sabía si lo habría extrañado.