Después de casarme con el villano discapacitado - Capítulo 79

  1. Home
  2. All novels
  3. Después de casarme con el villano discapacitado
  4. Capítulo 79
Prev
Next
Novel Info

—Mm…

Qin Yi parecía no haberse despertado del todo y no reaccionó correctamente a sus palabras. En cambio, extendió los brazos y rodeó la cintura de Shen Ci desde atrás.

—Shen Ci.

—¿Eh? Estoy aquí. —Shen Ci estaba un poco confundido. No entendía por qué había vuelto a llamarlo por su nombre, así que agitó una mano frente a sus ojos—. ¿Todavía no has despertado?

Qin Yi siguió abrazándolo sin intención de soltarlo, como si estuviera especialmente apegado al calor de su cuerpo.

Solo después de un largo rato, su cerebro adormecido pareció despejarse poco a poco.

—¿Cómo te fue? —preguntó en voz baja.

La reacción extremadamente tardía dejó atónito a Shen Ci. Hizo una pausa antes de responder:

—Adivina.

—Entonces te fue bastante bien —Qin Yi finalmente siguió el hilo de la conversación—. Ya te dije que seguramente no tendrías ningún problema.

—¿Ni siquiera vas a intentar adivinar cuántos puntos saqué? —murmuró Shen Ci—. Coopera un poco, ¿quieres?

—Mm…

Qin Yi realmente decidió cooperar. Lo pensó seriamente.

—¿640?

—Demasiado.

—Entonces 620.

—Muy poco.

—¿630?

—632.

Shen Ci se esforzó por girarse y lo miró con sospecha. Estiró la mano y le pellizcó la mejilla.

—Gege, lo hiciste a propósito, ¿verdad?

El pellizco hizo que la comisura de los labios de Qin Yi se levantara, casi como si estuviera sonriendo. Apartó ligeramente la cabeza para liberarse de su mano y lo felicitó con sinceridad:

—Felicidades. Podrás entrar a la Universidad de Música de Yanjing.

Universidad de Música de Yanjing…

Esas palabras hicieron que el corazón de Shen Ci se acelerara y una oleada de emoción brotara en su interior.

Aquel sueño que había perseguido durante tanto tiempo finalmente estaba a punto de hacerse realidad.

—No te muevas. Déjame abrazarte un rato.

Qin Yi insistió en abrazarlo por detrás. Volvió a girarlo, apoyó la barbilla sobre su hombro y preguntó:

—¿Cuándo empiezan las solicitudes para las universidades?

—Creo que dentro de un par de días —respondió Shen Ci.

Como estaba de espaldas a Qin Yi y no podía verle el rostro, se sentía extrañamente incómodo.

—Dime… ¿crees que estaría bien si solo pongo la Universidad de Música de Yanjing como opción?

—En teoría, sí —respondió Qin Yi—. El departamento de piano debería admitir a unas veinte personas. Con tu puntuación, si no te aceptan, ellos se lo pierden.

El elogio hizo que Shen Ci se sintiera algo avergonzado.

Además, la vibración de la voz de Qin Yi resonaba justo junto a su oído y su respiración le rozaba la mejilla, haciendo que las orejas de Shen Ci comenzaran a arder involuntariamente.

—Entonces de verdad voy a… solicitar únicamente esa carrera.

—Mm.

Qin Yi claramente no estaba preocupado por aquello. Cerró los ojos y permaneció pegado a Shen Ci un rato más.

—Cuando entres a la universidad, tendrás profesores mejores que yo.

Shen Ci todavía estaba pensando en las solicitudes universitarias cuando escuchó aquellas palabras y se quedó inmóvil.

Por alguna razón, percibió en ellas una especie de despedida.

Como si Qin Yi se estuviera despidiendo del piano.

Despidiéndose de la música.

Su corazón dio un vuelco y se liberó con fuerza de sus brazos para girarse hacia él.

—No hay ningún profesor mejor que tú. Tú eres el mejor.

—No lo soy.

Qin Yi bajó los ojos.

—No soy bueno enseñando a los demás. Solo has conseguido aprender de mí porque tu capacidad de comprensión es muy alta. En comparación, los profesores de la universidad son más profesionales y especializados. Podrás aprender más cosas y mejores. Cuando llegue ese momento, ya no pensarás que soy un buen profesor… y tampoco volverás a necesitarme.

—…

Shen Ci aspiró bruscamente, incapaz de creer lo que estaba escuchando.

—No me digas que estás pensando en… rendirte.

—¿Y qué tendría de malo rendirme?

Qin Yi levantó repentinamente la cabeza. Su tono era casi tranquilo.

—Estoy cansado. Quiero probar cómo es una vida sin piano. Quizá al final descubra que tampoco está tan mal. La gente tiene que seguir viviendo. Cuando descubres que una forma de vivir ya no funciona, simplemente cambias a otra. No tiene sentido obligarte a continuar hasta matarte.

Shen Ci estaba tan conmocionado que no supo qué decir.

¿Qin Yi quería abandonar el piano?

Era como ver a la persona que menos podría rendirse en todo el mundo elegir hacerlo.

Hasta le costó articular las palabras.

—Tú… ¡Ya te dije que vas a recuperarte!

—Entonces hablaremos de eso cuando llegue el día en que me recupere.

Qin Yi lo miró, como si realmente no comprendiera por qué reaccionaba de una manera tan intensa.

—Tú mismo me dijiste que debía concentrarme en el presente. Ahora mismo no puedo tocar el piano, así que simplemente no lo tocaré. Te prometí que no volvería a intentar quitarme la vida y también le prometí a Lu Heng que intentaría tomarme las cosas con más calma. Ahora estoy siendo muy razonable. ¿No vas a felicitarme?

Shen Ci contuvo el aliento.

¡Eso no era haber entrado en razón!

¡Había pasado directamente de un extremo al otro!

¡Él no había querido decir eso!

—Si no quieres felicitarme, olvídalo.

Qin Yi parecía un poco decepcionado.

—Esfuérzate y toma mi lugar. Convierte «la era de Qin Yi» en «la era de Shen Ci». Confío en que puedes hacerlo.

—¿Y no puede ser la era de los dos?

Shen Ci estiró la mano y lo agarró del cuello de la ropa.

—¿Por qué tiene que ser solo uno? ¿No podemos estar juntos en el mismo escenario?

Qin Yi bajó la mirada hacia los dedos que sujetaban su ropa. Después, sus ojos ascendieron hasta detenerse en los labios de Shen Ci.

Extendió una mano, lo sujetó por la nuca y tiró de él con fuerza hasta acercarlo, inclinándose para besarlo.

Shen Ci no tuvo más remedio que corresponder al beso durante un rato.

Cuando finalmente se separaron, escuchó a Qin Yi decir:

—No tengo la suerte suficiente para poder tener ambas cosas, así que solo puedo elegir una. Pero tú sí puedes.

El corazón de Shen Ci se contrajo dolorosamente.

Qin Yi había depositado ahora todas sus esperanzas en él, convirtiéndolo incluso en su propia esperanza.

Pero ese nunca había sido el deseo original de Shen Ci.

Desde el primer día que llegó a la familia Qin, lo que realmente había deseado en lo más profundo de su corazón había sido que Qin Yi volviera al piano.

Ahora todo se había invertido.

Shen Ci frunció el ceño. La ansiedad crecía dentro de él, pero no encontraba una salida.

Sabía que el estado de Qin Yi todavía no podía considerarse normal, pero tampoco encontraba una solución mejor.

Obligarlo a seguir aferrándose al piano le provocaría muchísimo dolor.

Sin embargo, dejar que renunciara a él de esa manera parecía esconder un sufrimiento todavía mayor.

Era como cuando una persona pierde el conocimiento después de experimentar un dolor extremo: un mecanismo de autoprotección del cuerpo.

No significaba que hubiera dejado de doler.

Simplemente, el cerebro ya no podía sentirlo.

—¿No quieres salir conmigo?

Al ver que Shen Ci llevaba mucho rato sin hablar, Qin Yi volvió a iniciar la conversación.

—Cuando comiencen las clases estarás ocupado. Estas son tus últimas vacaciones tranquilas. ¿No quieres aprovecharlas?

—Yo…

Shen Ci se quedó sin palabras.

Ni siquiera sabía cómo describir lo que sentía en aquel momento.

Un año atrás jamás habría imaginado que llegaría un día en que Qin Yi dejaría de pensar en el piano y solo tendría en la cabeza disfrutar de su relación amorosa.

—…Sí —se oyó responder—. Quiero salir contigo.

—Entonces deja de pensar en cosas desagradables.

Inesperadamente, Qin Yi terminó siendo quien consolaba al otro.

—Ve a preguntar qué habrá de cenar. Quiero comer algo dulce.

—Está bien.

Shen Ci suspiró, se bajó de la cama y, de paso, abrió las cortinas.

En verano anochecía tarde y afuera todavía había mucha luz. Qin Yi entrecerró los ojos al recibir de golpe aquella claridad.

Cuando volvió a mirar, Shen Ci ya había salido.

Shen Ci bajó las escaleras cabizbajo.

Todavía no había llegado a la cocina cuando volvió a encontrarse con Wen Yao, quien parecía haber estado esperándolo allí expresamente.

En cuanto lo vio, se acercó.

—¿Y bien? ¿Ya consultaste tu puntuación?

Shen Ci respondió desanimado:

—Sí.

Al verlo tan abatido, Wen Yao pensó inmediatamente que le había ido mal y trató de consolarlo.

—No pasa nada. Aunque no puedas entrar a la Universidad de Música de Yanjing, todavía puedes…

—Sí puedo —Shen Ci interrumpió sus conjeturas—. Saqué 632. Seguro que entro.

—Entonces, ¿por qué estás triste? —Wen Yao estaba todavía más confundido—. Me asustaste.

—No es por la puntuación.

—Entonces, ¿por qué? ¿Qin Yi te hizo algo?

Wen Yao extendió la mano y le revolvió suavemente el cabello.

—Dímelo de una vez. No hagas que me preocupe.

—Dijo que renunciará al piano.

Shen Ci se dejó caer pesadamente sobre el sofá, tomó un cojín y lo abrazó contra el pecho.

—¿Qué hago, hermano Wen Yao? ¿Qué demonios hacen esos medicamentos? ¿Cómo pueden transformar directamente a alguien que pensaba «si dejo el piano, moriré» en alguien que piensa «da igual si abandono el piano»?

—Quizá no sea culpa de los medicamentos.

La expresión de Wen Yao se volvió complicada.

—Qin Yi siempre ha sido una persona propensa a irse a los extremos. En esencia, tiene el mismo temperamento que Qin Qian, solo que él tiene límites morales mucho más firmes.

Mientras hablaba, se sentó junto a Shen Ci.

—¿Por qué no le sigues la corriente por ahora? Deja que se relaje durante un tiempo y haga lo que quiera. De todos modos, difícilmente podría estar peor que ahora. Quizá, cuando consiga relajarse por completo, su oído musical se recupere. Y cuando vuelva, quizá también recupere el interés por el piano. ¿No crees?

—Ojalá.

Shen Ci seguía abatido.

—¿Qué puedo hacer para ayudarlo a relajarse?

—¿No te dijo qué quiere hacer?

—Dijo que quiere salir conmigo.

Wen Yao guardó silencio de repente.

No terminaba de entenderlo.

Shen Ci llevaba un año viviendo en la familia Qin.

¿Acaso todo aquel año no había contado como una relación?

¿Qué significaba exactamente «salir juntos» para Qin Yi?

En ese asunto, Wen Yao consideraba que no tenía derecho a opinar. Aunque creía conocer bastante bien a aquel desafortunado hermano menor suyo, definitivamente no pensaba comprender su visión del romance.

Así que apartó la mirada inexpresivamente.

—Entonces sal con él.

—¿Pero cómo?

Shen Ci tampoco lo tenía claro. Apoyó la barbilla entre las manos y reflexionó seriamente.

—Ya hemos hecho prácticamente todo lo que se hace en una relación, ¿no? Y él dice que antes de casarnos no piensa llegar hasta el final conmigo. Si solo podemos besarnos, ¿cuántas cosas nuevas podemos inventar besándonos?

—Mm…

Wen Yao cayó en una profunda reflexión.

—Supongo que quizá simplemente quiere que estés con él. Podrías acompañarlo a hacer cosas que nunca hayan hecho juntos. Deja de pensar todo el tiempo en el piano.

—¿Cosas que nunca hayamos hecho?

Shen Ci, cuya vida de ocio era extremadamente limitada, quedó inmediatamente desconcertado.

—¿Quieres decir que lo acompañe a… eh… comer, beber y divertirse?

—Podrías intentarlo.

Shen Ci lo pensó detenidamente.

A Qin Yi no le gustaba comer.

Lo único que probablemente bebería por iniciativa propia sería alcohol, pero no podía beber mientras tomaba medicamentos.

Qin Yi no jugaba videojuegos.

Qin Yi tampoco podía salir libremente.

De las cuatro cosas: comer, beber, jugar y divertirse, ninguna parecía tener mucho que ver con el joven señor Qin.

Shen Ci se preocupó tanto que empezó a estrujar el cojín entre las manos hasta arrugarlo por completo.

Al verlo así, Wen Yao tuvo la amabilidad de ofrecerle otra sugerencia.

—¿Qué tal si adoptan una mascota juntos? Los animales tienen un efecto terapéutico natural. Cuando estés triste, acaricias un rato a tu mascota y enseguida te sientes mejor.

Shen Ci lo examinó de arriba abajo.

—Cuando estás triste… ¿acaricias a tus arañas?

—¿Cómo lo sabes?

—¿?

Shen Ci se quedó sin palabras.

No tenía idea de cómo se suponía que uno acariciaba a una criatura de ocho patas.

Eran lindas, sí, pero definitivamente no coincidían demasiado con el concepto habitual de algo «suave y peludo».

—O podría prestarles alguna de mis mascotas durante unos días. Quizá hasta sirva para motivarlo a hacer rehabilitación…

—Mejor no.

Shen Ci rechazó la propuesta sin vacilar.

Sentía demasiada pena por su pobre Qin Yi como para someterlo al tormento de las arañas.

—Gracias por la buena intención. Seguiré pensando.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first