Después de casarme con el villano discapacitado - Capítulo 20

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Shen Ci se dio cuenta por sí mismo de que sus palabras podían prestarse a malentendidos, pero Qin Yi parecía no haberlo notado. En su rostro, habitualmente frío como el hielo, apareció una expresión conmovida, y en el fondo de sus ojos se reflejó un atisbo de sorpresa.

De repente, extendió un brazo y atrajo a Shen Ci hacia su pecho. Apoyó la barbilla en su hombro y dijo en voz baja:

—Gracias.

—Espera, espera. —Shen Ci se apresuró a separarse un poco de él.

Terminó de abrochar el collar alrededor de su cuello y, tras comprobar que el cierre estaba bien asegurado y no se soltaría, asintió satisfecho.

—Listo.

La distancia entre ambos era mínima, tanta que el menor movimiento bastaría para que se rozaran.

Los dedos de Qin Yi permanecían pegados a la piel de la nuca de Shen Ci. Podía sentir su cabello suave y su cálida respiración.

De pronto, un pensamiento extraño, uno que no debería haber aparecido en su mente, surgió sin previo aviso y, antes de que pudiera contenerlo, terminó dominando sus acciones.

Shen Ci solo sintió que Qin Yi volvía a acercarse.

Inmediatamente después, algo suave y ligeramente fresco cubrió sus labios.

Abrió mucho los ojos por la sorpresa, pero Qin Yi le sujetaba la nuca, impidiéndole apartarse. Aquella sensación se desplazó lentamente sobre sus labios, con una intensidad difícil de describir que hizo que su temperatura corporal aumentara más de lo habitual.

Shen Ci nunca había visto a Qin Yi tomar la iniciativa, así que se quedó completamente paralizado.

Solo podía sentir que algo extraño estaba ocurriendo dentro de él.

Su corazón comenzó a latir cada vez más rápido, su respiración se volvió ardiente y su mente quedó totalmente en blanco. Incluso sus pensamientos parecían sumidos en el desconcierto.

Permaneció rígido durante un buen rato, completamente a merced de Qin Yi.

Cuando este finalmente pareció satisfecho y se separó de él a regañadientes, Shen Ci volvió en sí como si acabara de despertar de un sueño.

Sin siquiera darse cuenta, sus mejillas se habían puesto completamente rojas.

Tartamudeó:

—T-tú… ¿ayer no fue tu primer beso? ¿Cómo es que hoy ya eres tan hábil?

—No soy hábil. —La voz de Qin Yi era muy baja y sonaba algo diferente de lo habitual—. Es solo que, en comparación, tú eres mucho más inexperto.

Shen Ci sintió que había algo extraño en aquellas palabras, pero, dadas las circunstancias, sorprendentemente no encontró ningún argumento para refutarlo.

Soltó a Qin Yi por iniciativa propia y se apartó de él, evitando su mirada.

—Por hoy… creo que ya nos besamos suficiente.

Al ver cómo retrocedía, Qin Yi arqueó ligeramente una ceja.

—Ayer estabas tomando la iniciativa e incluso querías «entregarte» a mí. ¿Por qué hoy ya quieres echarte atrás?

El calor del rostro de Shen Ci todavía no había desaparecido y, al oír aquello, hasta sus orejas se pusieron rojas.

Se defendió con una firmeza un tanto forzada:

—¡Q-quién dijo que quiero echarme atrás! Solo creo que debemos ir paso a paso. Además, todavía no te has recuperado y no puedes agotarte, así que esas cosas… pueden esperar hasta que estés mejor.

Como si quisiera demostrar su determinación, alzó la voz y volvió a prometer:

—¡Definitivamente no huiré cuando llegue el momento!

Probablemente todavía no se había dado cuenta de quién de los dos terminaría más agotado si realmente hicieran «esas cosas».

Qin Yi tampoco se lo señaló.

Su expresión fue volviéndose seria poco a poco y dijo suavemente:

—Gracias, Xiao Ci.

Shen Ci se quedó ligeramente atónito.

¿Xiao Ci?

¿Había escuchado a Wen Yao llamarlo así y ahora también quería llamarlo de esa manera?

¿Era igual que cuando Qin Yi no le permitía usar con otra persona el apelativo exclusivo de «Gege»? ¿Ahora tampoco quería que los demás fueran los únicos en utilizar un apelativo especial para él?

Este hombre realmente…

Siempre tenía unos extraños deseos de posesión y se ponía celoso por las cosas más inesperadas.

Sin embargo, Shen Ci no se sintió incómodo.

De hecho, en secreto, aquello lo hizo un poco feliz.

De muy buen humor, preguntó:

—¿Vamos a dormir la siesta?

—Bien.

Qin Yi estaba a punto de mover la palanca de control cuando Shen Ci se adelantó y presionó un pequeño botón situado en el reposabrazos de la silla de ruedas, cambiando el modo de funcionamiento.

El control de la silla pasó inmediatamente a manos de Shen Ci.

Este se puso de pie con toda naturalidad.

—Yo te llevo.

Qin Yi:

—…

Desde que había quedado discapacitado, el joven señor Qin jamás había experimentado lo que era que otra persona empujara su silla de ruedas.

Su cuerpo se puso rígido al instante. Colocó las manos sobre las rodillas con cierta incomodidad y su espalda se tensó ligeramente.

Preguntó con un tono un tanto incómodo:

—¿Cuándo aprendiste a usar mi silla de ruedas?

—¿Esto necesita aprenderse? Cada botón tiene claramente escrito para qué sirve. Basta con mirarlos una vez para entenderlo —respondió Shen Ci—. Me fijé el otro día, cuando me senté para probarla.

Qin Yi se quedó sin palabras.

*

Como le habían ordenado no practicar piano, Shen Ci no tuvo más remedio que dedicar la tarde a revisar con anticipación la partitura que pensaba practicar al día siguiente.

En cierto momento, Qin Yi le preguntó:

—¿Cómo te va con las materias académicas?

—Ah, bastante bien. —Shen Ci levantó la cabeza—. Para aprobar los exámenes no tengo problemas.

Las calificaciones del propietario original eran promedio. En cuanto a él mismo, aunque debido a la calidad de la enseñanza de su antigua escuela prácticamente no había tenido posibilidades de ingresar a una universidad de primer nivel, sí podía entrar sin problemas a una universidad ordinaria de buena categoría. Para alcanzar el puntaje exigido en los exámenes de ingreso de arte, le sobraba margen.

—Eso está bien. —Qin Yi asintió y no profundizó más en el tema—. ¿Quieres cambiarte de escuela el próximo semestre?

—¿Cambiarme de escuela? —Shen Ci se quedó sorprendido y respondió después de vacilar—. Creo que no hace falta. La escuela actual ya es una preparatoria prestigiosa y llevo dos años allí, así que estoy bastante acostumbrado. Aunque no estoy en una de las clases avanzadas, tampoco es necesario para presentar el examen de arte. Mejor no cambiarme.

Qin Yi pareció querer decir algo, pero dudó durante un buen rato antes de preguntar:

—¿No temes que tu padre vaya a buscarte problemas a la escuela?

—Si realmente está decidido a causarme problemas, aunque cambie de escuela podrá averiguar dónde estoy. Además, no creo que sea tan estúpido como para provocar deliberadamente a alguien que pertenece al joven señor Qin, ¿verdad?

Las palabras «alguien que pertenece al joven señor Qin» complacieron enormemente a Qin Yi.

Su expresión se suavizó.

—Entonces haré que el chofer te lleve y te recoja todos los días.

Hizo una pausa y añadió:

—Si algún compañero intenta molestarte deliberadamente, recuerda decírmelo. Cuando ocurra lo de la familia Shen, inevitablemente habrá rumores. Además, después de haber suspendido tus estudios durante un año, cuando vuelvas tendrás que incorporarte a una clase nueva. Me preocupa que intenten excluirte.

—No te preocupes, Gege. —Shen Ci sonrió—. Puedo ocuparme de esas cosas por mi cuenta. Tú concéntrate en recuperarte. No desperdicies energía preocupándote por asuntos tan pequeños.

Qin Yi apretó ligeramente los labios.

—Bien.

Shen Ci contempló su rostro.

Por alguna razón, sentía que ese día el joven señor Qin estaba hablando mucho más de lo habitual y se preocupaba especialmente por él.

Incluso durante el almuerzo había comido medio tazón más que de costumbre.

Shen Ci sintió inmediatamente que había esperanza para su recuperación y no pudo evitar alegrarse.

En su interior suspiró emocionado:

El poder del amor realmente es grandioso.

A la mañana siguiente, se encontró con una situación todavía más inesperada.

Nada más abrir los ojos…

escuchó música proveniente de la sala de piano.

En la residencia Qin, aparte de él y Qin Yi, nadie tocaba el piano. Además, todavía faltaba mucho para que el instrumento necesitara una nueva afinación.

Shen Ci se quedó completamente atónito.

Pasó un buen rato antes de que girara la cabeza y descubriera que Qin Yi no estaba durmiendo a su lado.

Apenas eran las nueve.

¿Ya se había levantado?

Shen Ci se incorporó bruscamente en la cama y corrió al baño para asearse a toda velocidad.

Después asomó la cabeza por la puerta de la sala de piano…

y contempló una escena que lo dejó completamente conmocionado.

¡Qin Yi estaba sentado frente al piano componiendo!

Mientras escribía la partitura, de vez en cuando se detenía para tocar algunos fragmentos y comprobar cómo sonaban. De ahí provenía la música que Shen Ci había escuchado.

Permaneció inmóvil en la puerta durante dos minutos enteros, sin atreverse a interrumpirlo.

Nunca había visto a Qin Yi de aquella manera.

El hombre estaba sentado frente al piano con una expresión de absoluta concentración. Sus largos y estilizados dedos parecían perfectos tanto cuando presionaban las teclas como cuando sostenían la pluma.

La imagen era un verdadero placer para la vista.

Shen Ci había visto videos de los conciertos de Qin Yi y lo había admirado seriamente en ellos, pero aquella era la primera vez que podía observarlo trabajar desde tan cerca.

La última vez que Qin Yi le había enseñado personalmente a tocar, le había ordenado mantener la vista sobre la partitura, así que Shen Ci tampoco se había atrevido a quedarse mirándolo demasiado tiempo.

Entre los fragmentos intermitentes de música, Qin Yi parecía no haberse dado cuenta de que había alguien en la puerta.

Solo cuando finalmente dejó la pluma, Shen Ci se acercó con cuidado y lo llamó suavemente:

—¿Gege?

—¿Ya despertaste?

Qin Yi se volvió hacia él y le tendió una partitura recién terminada.

—Perfecto. Ven y ayúdame a tocarla completa una vez.

El corazón de Shen Ci casi se le subió a la garganta.

¿Un manuscrito de Qin Yi?

¡Un manuscrito que acababa de terminar y que todavía conservaba el calor de sus manos!

¿La «primera vez» de aquella pieza acababa de quedar en sus manos?

Shen Ci estaba tan emocionado que prácticamente había olvidado cómo respirar.

Era como comprar un boleto de lotería y ganar cien millones.

Como enterarse de repente de que el ídolo al que había admirado durante diez años iría a su escuela al día siguiente.

Extendió las manos para recibir la partitura y sus dedos casi temblaron.

La sujetó con ambas manos, como cuando en la primaria había recibido por primera vez un diploma al alumno ejemplar.

Hasta su voz se volvió inestable.

—¿D-de verdad quieres que la toque yo?

Qin Yi no entendía de dónde había surgido repentinamente tanto nerviosismo, pero asintió.

—Por supuesto.

Shen Ci respiró profundamente, acercó el banco y se sentó frente al piano.

Qin Yi, por su parte, controló la silla de ruedas para apartarse un poco.

Shen Ci hizo todo lo posible por calmar los violentos latidos de su corazón y repasó rápidamente la partitura.

Aunque se trataba de un manuscrito, la escritura era extremadamente ordenada y clara. Toda la pieza parecía haber sido escrita casi de un solo impulso, con muy pocos errores o correcciones.

Colocó la partitura en el atril y comenzó a tocar con seriedad.

La melodía resultó inesperadamente alegre.

Entre aquellas notas vivaces parecía escucharse un amor cálido y lleno de buenos deseos.

No era el amor entre amantes.

Se parecía más al profundo vínculo que existía entre familiares y amigos.

Era una pieza perfecta como regalo de cumpleaños.

Cuando la melodía terminó, Shen Ci apartó las manos del teclado.

Permaneció inmerso en la música durante un largo rato, incapaz de volver en sí.

No pudo evitar maravillarse ante lo natural y perfecta que parecía aquella composición.

El título de genio del piano de Qin Yi realmente no era inmerecido.

—Mm. —Qin Yi reflexionó durante unos instantes—. Por ahora, dejémosla así. Todavía no has desayunado, ¿verdad? Ve a comer.

—Bien. ¿Vienes conmigo?

—Sí.

Qin Yi miró sus propias manos. Uno de sus dedos tenía una pequeña mancha de tinta.

—Ve tú primero. Voy a lavarme las manos.

Shen Ci se dirigió alegremente al comedor.

Allí se encontró con el mayordomo, que estaba preparando el desayuno para ambos.

Este le hizo un gesto con la cabeza y preguntó con una sonrisa:

—¿Parece que el joven señor está muy contento por algo?

—¡Mm, mm! —Los ojos de Shen Ci brillaban. Estaba ansioso por compartir su alegría—. Qin Yi volvió a componer hoy. ¡Y me dejó ser el primero en tocar su nueva pieza!

—¿De verdad…?

El mayordomo se detuvo por un instante.

Parecía querer decir algo, pero al final guardó silencio.

—Siéntese. Le serviré un poco de gachas de arroz.

Su reacción hizo que Shen Ci, que hasta entonces estaba completamente emocionado, se calmara de repente.

Preguntó con extrañeza:

—¿Qué ocurre? ¿Hay algo que quieras decirme?

El mayordomo vaciló.

Finalmente, bajó la voz.

—Si al joven señor le gusta esa partitura, asegúrese de tomarle una foto como recuerdo cuando el joven señor Qin no esté mirando. Y no deje que lo descubra.

Aquella extraña recomendación dejó a Shen Ci completamente desconcertado.

—¿Por qué?

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