Después de casarme con el villano discapacitado - Capítulo 112

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Al escuchar aquella voz, Shen Ci se sobresaltó tanto que le tembló la mano y volvió a cerrar de golpe la puerta que acababa de abrir.

Dentro del dormitorio, Qin Yi gritó hacia fuera con cierta impaciencia:

—Si vas a entrar, entra. Si no, deja de hablar.

Wen Yao abrió la puerta y entró.

—Vaya, qué oscuro está esto. Ni siquiera encendieron las luces. De verdad parece un antro de libertinaje. ¿Llevabas tres años sin probar carne y ahora que por fin la probaste quieres recuperar los tres años de una sola vez?

—…

Qin Yi parecía completamente sin palabras.

—Haz el enorme esfuerzo de encender la luz y comprueba si realmente es como te lo estás imaginando.

Wen Yao encendió la luz principal y la habitación quedó iluminada de inmediato.

En la cama solo estaba Qin Yi. Las sábanas se veían limpias y ordenadas, como si allí no hubiera ocurrido absolutamente nada.

Sin embargo, la marca de dientes sobre el hombro de Qin Yi lo delató.

La mirada de Wen Yao recorrió su cuerpo.

—Vaya, bastante intenso. Entonces, ¿dónde está Shen Ci?

Qin Yi señaló el baño con la barbilla.

La luz del baño estaba encendida, pero la persona que había dentro llevaba bastante tiempo sin salir.

Wen Yao esperó un momento. Al no escuchar ningún movimiento, se acercó sorprendido y llamó a la puerta.

—¿Xiao Ci? ¿Estás ahí?

Nadie respondió.

Wen Yao frunció el ceño y volvió a llamar.

—¿Estás bien? Si no respondes, voy a entrar.

—¡No!

Shen Ci finalmente habló y tartamudeó:

—Bueno… yo… estoy usando el baño. Ve a cenar primero. Iré dentro de un rato.

—Ah…

Wen Yao mostró una expresión cargada de significado.

A través del vidrio esmerilado de la puerta podía distinguir vagamente la silueta de Shen Ci. Los separaba únicamente una puerta y era evidente que no estaba usando el inodoro.

Los ojos de Wen Yao se curvaron maliciosamente.

Decidió molestarlo a propósito.

—No me digas que te duele el estómago. ¿Acaso Qin Yi no te limpió bien?

Shen Ci:

—…

—¿Crees que soy ese tipo de persona? —Qin Yi frunció el ceño—. Usé preservativo y tampoco terminé dentro, gracias.

Shen Ci escuchó cada palabra de aquella conversación.

Su rostro se puso todavía más rojo.

Abrió la puerta de golpe y, sin pronunciar una sola palabra, rodeó a Wen Yao y pasó junto a él.

Wen Yao observó con gran interés la piel expuesta de su cuello.

Como esperaba, allí había marcas que invitaban fácilmente a imaginar lo que había sucedido.

—Díganme una cosa, ¿ustedes dos estaban buscando la armonía de la vida o protagonizando una pelea entre un gato y un perro?

Shen Ci no se atrevió a responderle.

Miró a Qin Yi, que todavía seguía acostado en la cama, y no pudo evitar preguntar:

—¿Por qué sigues acostado? ¿De verdad no vas a cenar?

Qin Yi volvió la cabeza hacia él.

—¿Por qué no me traes la comida aquí? Estoy muy cansado y realmente no quiero levantarme. Pasé toda la mañana ocupado con la boda, apenas pude comer un par de bocados y tuve que regresar para atender a cierta persona. Después de esforzarme tanto para dejarla satisfecha, resulta que estaba borracha y no recuerda nada. Todo mi esfuerzo fue en vano.

Shen Ci jamás imaginó que diría algo semejante delante de Wen Yao.

Inmediatamente estalló en una sucesión de toses.

—¿Ah, sí? Yo creía que ya habías «comido» hasta quedar satisfecho —dijo Wen Yao, encantado de avivar el fuego—. Así que tampoco estuvieron haciéndolo toda la tarde. Parece que te sobreestimé. Si te cansas tan fácilmente, definitivamente no puedes.

—Piensa lo que quieras.

Qin Yi parecía haber perdido por completo el interés en seguir justificándose sobre si «podía» o «no podía».

—Ve a cenar. No hace falta que me esperes.

Por supuesto, Shen Ci no podía soportar la idea de dejarlo pasar hambre.

Pero bajó la mirada hacia las marcas de su propio cuerpo y tampoco se sentía con valor para salir así.

Solo pudo decirle a Wen Yao:

—Pídele al mayordomo que nos traiga la cena.

—Sí, sí, como quieran.

Wen Yao se encogió de hombros.

—Ustedes sigan empalagándose.

Después se dio la vuelta y salió de la habitación.

Solo cuando se marchó, Qin Yi se incorporó.

Shen Ci preguntó con cautela:

—¿De verdad estás muy cansado?

—…No. Solo lo dije por decir.

Qin Yi suspiró impotente.

—Entonces, ¿esta vez tampoco conseguí limpiar mi reputación?

Shen Ci se quedó desconcertado un instante.

Solo entonces comprendió a qué «reputación» se refería.

Algunas imágenes nada aptas para menores aparecieron repentinamente en su mente y se apresuró a responder:

—No, no. Sí la limpiaste.

No sabía muy bien cómo explicarlo.

Qin Yi…

Bueno, la potencia de sus «habilidades» era bastante buena y también tenía una duración considerable.

El único problema era que, después de utilizar sus habilidades, sufría un debuff y además necesitaba un tiempo de recuperación bastante largo.

Claro que aquello probablemente también se debía a lo agotador que había sido el día.

Incluso después de recuperarse, Qin Yi seguía sin ser apto para permanecer demasiado tiempo de pie. Durante la boda había pasado muchísimo tiempo sin sentarse y seguramente ya estaba exhausto.

Y al regresar a casa, Shen Ci todavía se había aferrado a él insistiendo en que quería hacerlo…

Shen Ci no pudo evitar sentirse culpable.

En un arrebato, dijo algo de lo que se arrepintió inmediatamente:

—Entonces… la próxima vez podría esforzarme un poco más yo.

Qin Yi se quedó ligeramente sorprendido.

Después, una pequeña sonrisa apareció en sus labios.

—Claro.

Shen Ci:

—…

¡¿Qué tonterías acababa de decir?!

Sentía que aquel había sido el día más vergonzoso de toda su vida.

Sin ninguna competencia posible.

El mayordomo no tardó en llevarles la cena.

Shen Ci comió sentado frente a Qin Yi y ni siquiera se atrevió a levantar la cabeza para mirarlo.

A mitad de la comida, Qin Yi preguntó de repente:

—¿Cuándo quieres que vayamos a registrar oficialmente el matrimonio?

Los palillos que Shen Ci estaba a punto de llevarse a la boca se detuvieron.

Si Qin Yi no lo hubiera mencionado, se le habría olvidado por completo.

Primero habían celebrado la boda, pero todavía no habían ido a registrar legalmente su matrimonio.

—¿Cuándo quieres ir?

—Originalmente pensaba ir pasado mañana. Hoy estoy demasiado cansado y definitivamente necesito descansar. Pero viendo cómo están las cosas ahora…

Mientras hablaba, Qin Yi dirigió intencionadamente la mirada hacia el costado del cuello de Shen Ci.

Shen Ci se tocó el cuello.

Pensó que sería mejor no ir a la Oficina de Asuntos Civiles hasta que aquellas marcas hubieran desaparecido por completo.

Por nada del mundo quería que salieran en la fotografía de su certificado matrimonial.

Si lo hubiera sabido, aquel día no habría hecho nada con Qin Yi.

Perfectamente podrían haber esperado hasta regresar después de registrar el matrimonio.

Había esperado tres años.

¿Acaso un solo día más habría supuesto alguna diferencia?

El alcohol realmente arruinaba las cosas.

No volvería a beber jamás.

Después de vacilar durante bastante tiempo, dijo:

—¿Qué tal si esperamos un par de días más?

—Está bien.

Tras reflexionar profundamente sobre sus errores, Shen Ci tampoco se atrevió a aceptar la propuesta de Qin Yi de «hacerlo otra vez».

Aquella noche se comportó obedientemente y se acostó a la hora habitual.

Después de un día tan agotador, ambos estaban bastante cansados.

Por suerte, al día siguiente era domingo y podrían descansar todo lo necesario.

*

Tres días después, cuando todas las marcas rojas del cuello de Shen Ci habían desaparecido, ambos fueron a la Oficina de Asuntos Civiles para registrar su matrimonio.

En cuanto el funcionario encargado de realizar el trámite los vio, les dedicó una sonrisa cargada de significado.

Después de todo, Qin Yi había organizado una boda tan grande que prácticamente toda la ciudad de Yan sabía que se había casado.

Gracias a la entusiasta atención del personal, finalmente recibieron sus libretas rojas de matrimonio.

Shen Ci estaba tan feliz que publicó inmediatamente una entrada en Weibo.

Pero apenas la subió, recibió un mensaje privado:

【Gege Xiao Ci, ¿hoy no lo van a hacer?】

Shen Ci:

—¡!

Su buen humor fue reemplazado inmediatamente por una vergüenza capaz de matarlo.

Con el rostro ardiendo, respondió a Shen Ge:

【¡¿Por qué estás jugando con el teléfono en vez de prestar atención en clase?!】

Shen Ge:

【Pero ya salí de clases.】

Shen Ge:

【¡Deseo que gege Xiao Ci sea muy feliz! Y de paso, felicidades por conseguir libertad para hacer doi.】

El mensaje venía acompañado de un meme con una expresión particularmente traviesa.

A Shen Ci le tembló el párpado.

¡¿Por qué los niños de ahora sabían tantas cosas?!

Sin embargo, su vergüenza pronto fue desplazada por otra cosa.

Recibió una notificación de Qin Yi y descubrió que había compartido su publicación.

Shen Ci no utilizaba Weibo anteriormente.

Aquella era una cuenta recién creada y, después de seguirse mutuamente con Qin Yi, nunca había publicado nada.

La de aquel día era su primera publicación.

En realidad, no esperaba que Qin Yi fuera a compartirla directamente.

Cuando vio la notificación, no pudo evitar sentir una pequeña emoción en el pecho.

Inmediatamente después, Qin Yi, que rara vez publicaba en redes sociales, subió una segunda entrada:

【El sencillo Persiguiendo la luz ya está disponible en las principales plataformas musicales. Dedicado a mi amado, @Shen Ci.】

Debajo había enlaces a varias plataformas de música.

Aunque Qin Yi ya lo había llamado «mi amado» durante el concierto, verlo escribir aquellas palabras públicamente en su propia página de Weibo seguía emocionando profundamente a Shen Ci.

Se apresuró a darle «Me gusta» y dejó un corazón en los comentarios.

Después de aquella demostración pública de afecto, los fans no tardaron en comentar que estaban encantados con la pareja.

Alguien preguntó debajo de la publicación cuándo lanzaría Qin Yi otro álbum.

Qin Yi respondió:

【Como ya publiqué el sencillo, probablemente el álbum tendrá que esperar hasta el próximo año.】

Parecía que Qin Yi ya tenía planes para la siguiente etapa de su carrera musical.

Pero mientras él no sacara el tema por iniciativa propia, Shen Ci tampoco preguntaría.

En aquel momento, su corazón estaba completamente ocupado por la satisfacción de que aquel sueño que había esperado durante tres años finalmente se hubiera hecho realidad.

Por ahora, no quería pensar en nada más.

Los videos y fotografías de la boda también habían sido editados y se los habían enviado.

Qin Yi prácticamente arrastró a Shen Ci para que los vieran juntos y revivieran toda la ceremonia.

Shen Ci no pudo evitar preguntarse:

¿Al joven señor Qin no le da ni un poco de vergüenza? ¿Cómo puede verlo con tanto interés?

Después de la boda, la vida pronto regresó a la normalidad.

Como habían pasado todo aquel tiempo ocupados con los preparativos del matrimonio, Shen Ci, excepcionalmente, tuvo que ponerse a estudiar antes de los exámenes finales.

Por supuesto, al final todo salió bien.

Después de celebrar su vigésimo primer cumpleaños, un día Qin Yi le preguntó de repente:

—¿Quieres acompañarme al cementerio?

—¿Al cementerio? —Shen Ci se quedó desconcertado—. ¿Te refieres a visitar la tumba de la tía Yu Shu?

—Mm.

Durante el primer año después de la muerte de Yu Shu, Qin Yi no había ido a visitar su tumba.

Shen Ci no sabía por qué aquel año había decidido hacerlo.

Lo pensó un momento.

—Claro.

No había podido verla en persona antes de su muerte.

Ahora que ya había fallecido, únicamente podría contemplar una lápida.

Pero Qin Yi parecía haber conseguido dejar atrás por completo aquella etapa y ya no se entristecería por aquello.

Visitar su tumba no sería más que una forma normal de recordarla.

Así que aquella mañana, Shen Ci acompañó a Qin Yi al cementerio y realizaron una sencilla visita conmemorativa.

En junio ya comenzaba a hacer calor.

Por suerte, aquel día estaba nublado y no había demasiado sol.

Shen Ci permaneció tranquilamente junto a Qin Yi mientras lo observaba colocar un ramo de flores frente a la lápida.

Después, su mirada se posó sobre las palabras grabadas en la piedra.

De pronto, recordó a su propia madre.

Desde que había asistido a su funeral cuando tenía cinco años, parecía que apenas había regresado a visitar su tumba.

Wen Yao le había contado que su hermano mayor, Shen Fu, sí iba a verla cada vez que regresaba del extranjero.

Al parecer, el año anterior también había ido.

Aunque los objetos antiguos que su madre había dejado atrás le permitían sentir cuánto lo había querido, cuando ella murió él apenas era un niño de cinco años.

Con el paso del tiempo, los recuerdos de su infancia se habían ido desvaneciendo.

Ahora ni siquiera recordaba claramente su rostro y solo podía recurrir a aquella fotografía.

Quizá, cuando llegara el aniversario de su muerte aquel año, podría ir a visitarla junto con Shen Fu.

Mientras pensaba en ello, vio que Qin Yi colocaba algo frente a la lápida, debajo de las flores.

Era una tarjeta SD.

En su interior se había guardado una copia del video de su boda.

La tarjeta ya no podía leerse; había sido preparada especialmente como ofrenda para aquella visita.

—Dijiste que querías ver el video de nuestra boda. Te lo traje.

Qin Yi pasó suavemente los nudillos por la superficie de la lápida.

Mantuvo la mirada baja y habló con voz muy suave:

—Creo que ahora puedo entenderte. También puedo aceptar tu partida con tranquilidad.

Hizo una breve pausa.

—Hoy vine para decirte que cuidaré bien de la persona que amo y que me ama, de la persona con quien puedo compartir toda una vida.

Sus dedos permanecieron sobre la fría lápida.

—Así que no te preocupes por mí.

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