Después de casarme con el villano discapacitado - Capítulo 108

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Aquella noche solo había habido una función en el teatro. Después de que terminara, la mayoría de las luces ya se habían apagado y el enorme recinto había quedado sumido en la penumbra, creando una atmósfera en la que parecía que perfectamente podía ocurrir algo.

Sin embargo, la vergüenza de Shen Ci le impedía permitir que «ocurriera algo» en un lugar como aquel.

Miró nerviosamente hacia los lados por el rabillo del ojo, sintiendo que, aparte de ellos, todavía debía de quedar alguien que no se hubiera marchado.

Hacer algo indebido en un lugar público hizo que la adrenalina de Shen Ci se disparara al instante.

Aunque besarse era algo a lo que ya estaba más que acostumbrado, aquella situación había conseguido darle cierto aire de aventura clandestina. Shen Ci estaba tan nervioso que temía constantemente que alguien los descubriera.

No se atrevió a seguir besándose con Qin Yi durante demasiado tiempo. Lo apartó apresuradamente y miró a su alrededor con cautela. Solo después de confirmar que realmente no había nadie más logró tranquilizarse.

No pudo evitar fulminarlo con la mirada.

—¿No podías esperar a que llegáramos a casa para besarme?

—¿Qué tiene de malo hacerlo aquí? —Qin Yi parecía incapaz de comprender por qué un beso tenía que depender del lugar y lo miró con expresión inocente.

—¿Y si alguien nos ve?

—Pues que nos vea. Estamos a punto de casarnos. ¿Acaso ya no tengo libertad para besarte?

Shen Ci quedó atónito ante aquella lógica retorcida.

—¡Estamos en un lugar público!

—Pero todos ya se fueron.

—¿Y si queda alguien?

Qin Yi respondió con absoluta naturalidad:

—Aunque quede alguien, tampoco importa. El concierto ya terminó. ¿Ni siquiera puedo hacer algo que me apetece? Además, besarnos en un lugar como este no molesta a nadie ni atenta contra el decoro público. Ya anunciamos que vamos a casarnos. ¿Todavía tenemos que preocuparnos de que alguien nos vea besándonos y se sienta incómodo?

Shen Ci se quedó sin palabras.

¿Qué iba a hacer?

Tenía la sensación de que el gato Qin cada vez tenía más malas ideas.

Se levantó rápidamente para no darle otra oportunidad de acercarse.

—Ya está. Vámonos a casa. Es muy tarde. Tenemos que volver cuanto antes, bañarnos y descansar.

En eso Qin Yi no tuvo ninguna objeción.

Mantenerse durante hora y media en un estado de máxima concentración, interpretando sin interrupciones, evidentemente era agotador.

Cuando Shen Ci decía que Qin Yi había regresado a la cima, solo podía referirse a que había recuperado su posición y sus logros. Su condición física jamás podría regresar a como era antes.

Ahora solo podía mantener hábitos saludables, hacer ejercicio dentro de sus posibilidades y esforzarse por aguantar otros siete u ocho años, para que aquella época en la que ambos avanzarían «uno al lado del otro» no fuera demasiado breve.

Por eso, en ese momento era verdaderamente necesario regresar a casa y dormir.

Qin Yi también se levantó.

—Vamos.

*

Como ambos estaban muy cansados, al llegar a casa se acostaron temprano.

En el caso de Qin Yi se debía a su condición física. Shen Ci, por su parte, había estado demasiado emocionado durante todo el concierto y había agotado tanta energía que ya no podía mantenerse despierto.

Incluso cuando se quedó dormido, las escenas del concierto continuaron repitiéndose una tras otra ante sus ojos.

Como consecuencia, tuvo un sueño.

Soñó que él y Qin Yi se casaban.

Tenía que admitir que había sido un sueño maravilloso.

Por desgracia, al despertar ya no recordaba prácticamente nada. Solo conservaba una impresión borrosa y recordaba vagamente que parecía haber llamado a Qin Yi…

«Esposo».

Shen Ci abrió los ojos y contempló el rostro dormido de la persona que yacía a su lado.

Pensó que, como era de esperar de su versión dentro de un sueño, había sido capaz de decir algo así.

En la vida real, ¿cómo iba a conseguir pronunciarlo?

Hasta él mismo sintió escalofríos por lo empalagoso que había sido aquel sueño. Se frotó los brazos para quitarse la piel de gallina y, aprovechando que Qin Yi todavía no se había despertado, tomó el teléfono para revisar las noticias.

La grabación completa del concierto de la noche anterior ya había sido publicada.

Se había subido desde la cuenta de Qin Yi, aunque probablemente no había sido él personalmente quien lo había hecho. Después de todo, ese tipo todavía ni siquiera se había levantado. Era imposible que hubiera madrugado solo para atender sus redes sociales.

Que un estudio o un asistente se encargara de administrar su cuenta tampoco sorprendía demasiado a Shen Ci.

La noche anterior había visto a bastantes personas entre bastidores. Era evidente que no todos pertenecían al personal del teatro; algunos habían llegado con Qin Yi.

Incluso el maquillador era uno que trabajaba habitualmente para él.

En general, las funciones estaban claramente repartidas y el equipo era bastante completo, así que no había nada de qué preocuparse.

Temiendo despertar a cierta persona, Shen Ci se puso los audífonos y abrió el video.

Duraba una hora y media.

La imagen tenía una definición excelente y el sonido se había grabado con enorme claridad. Aunque no podía compararse con estar presente en el teatro, era más que suficiente para disfrutarlo.

Además, como las cámaras estaban mucho más cerca del escenario, quienes desde sus asientos no hubieran podido distinguir claramente el rostro o las manos de Qin Yi sí podían hacerlo en el video.

Además del placer auditivo, también había bastante para deleitar la vista.

Shen Ci pensó que aquella frase de que «las personas con manos bonitas tampoco suelen tener mal aspecto» era realmente cierta.

Las manos de Qin Yi eran demasiado hermosas.

El camarógrafo incluso había sabido perfectamente lo que hacía y había incluido varios primeros planos. Definitivamente eran imágenes capaces de hacer que cualquier amante de las manos quisiera lamer la pantalla.

Por suerte, sus manos no habían sufrido heridas durante el accidente.

Si hubieran quedado con alguna imperfección y hubieran dejado de ser perfectas, habría sido una verdadera lástima.

Sin darse cuenta, Shen Ci terminó viendo el video durante bastante tiempo.

Después de una breve pausa entre dos piezas, se vio a sí mismo apareciendo sobre el escenario.

Ni siquiera recordaba cómo había subido aquella noche. Ahora, al verlo repentinamente desde fuera, no pudo evitar volver a sonrojarse.

Resistió el impulso de adelantar el video y escuchó completa la parte del piano a cuatro manos.

Para su sorpresa, el resultado de la interpretación conjunta era realmente bueno.

No sabía si era solo una impresión suya, pero parecía haber tocado sobre el escenario mejor que en cualquiera de sus ensayos.

Desde la perspectiva del público, su coordinación con Qin Yi era prácticamente impecable.

Parecían hechos el uno para el otro.

Shen Ci se sintió muy aliviado.

Ver que el resultado había sido tan bueno incluso consiguió emocionarlo un poco.

Cuando terminó de ver el video, bajó hasta la sección de comentarios y se encontró con una avalancha de elogios: «una pareja hecha en el cielo», «maridos genios», «el angelito y el gran rey demonio», «me los shippeo con todas mis fuerzas», «¡mi pareja favorita tiene que envejecer junta!», y muchos más.

Las mejillas de Shen Ci comenzaron a calentarse mientras leía.

Realmente le daba demasiada vergüenza continuar.

Salió rápidamente de la página y, al girar la cabeza…

Vio que Qin Yi se había despertado.

Era evidente que acababa de abrir los ojos. Todavía apenas conseguía mantenerlos abiertos.

—¿Tan temprano? —murmuró.

—¿Temprano? —Shen Ci no pudo evitar responder—. Ya son más de las diez. Si sigues holgazaneando un rato más, puedes levantarte directamente para almorzar.

—Entonces holgazanearé un poco más.

Qin Yi permaneció tumbado y miró a Shen Ci.

—¿Tú ya te levantaste o todavía no?

A Shen Ci le dio vergüenza admitir que, apenas había abierto los ojos, se había metido en internet para ver la grabación del concierto.

Al ver que Qin Yi no pensaba levantarse, no tuvo más remedio que hacerlo él.

Se incorporó y entonces vio los medicamentos que estaban sobre la mesita de noche.

De pronto recordó algo.

—Espera. ¿Anoche tomaste tu medicina?

Después de regresar a casa, había tenido la cabeza completamente ocupada con el concierto y se había olvidado por completo de recordárselo.

—Sí —respondió Qin Yi—. Si no hubiera tomado la medicina, ¿cómo podría haber dormido hasta ahora?

Shen Ci se tranquilizó.

Acababa de terminar de vestirse cuando escuchó que Qin Yi añadía:

—El próximo año quizá intente dejar la medicación.

Shen Ci se detuvo y se volvió hacia él, sorprendido.

—¿Dejarla?

—Sí. ¿O acaso quieres que la tome toda la vida? —Qin Yi tomó el teléfono que estaba junto a la almohada—. Estas cosas también suponen una carga para los órganos. Todavía quiero vivir unos cuantos años más.

Escuchar a Qin Yi decir que quería «vivir unos cuantos años más» era comparable a que un gato que hubiera pasado años encerrado en casa le dijera repentinamente a su dueño que quería salir a divertirse.

Shen Ci quedó verdaderamente sorprendido.

—¿Ya estás en condiciones de dejarla?

—Si fuera una persona normal, habría podido dejarla hace mucho. Lu Heng dijo que, como tuve demasiadas recaídas, prefirió seguir retrasándolo. Pero tampoco se puede posponer indefinidamente. Si el próximo año sigo tan estable como ahora, podremos intentar suspender la medicación.

—Eso también está bastante bien.

Pensar que Qin Yi podría dejar de tomar medicamentos hizo feliz a Shen Ci. Así ya no tendría que preocuparse todos los días pensando: «¿Tomó anoche su medicina?».

Pero entonces recordó algo.

—Por cierto, ¿ahora te arrepientes?

—¿De qué?

—De no haber seguido las indicaciones del médico, suspender los medicamentos por tu cuenta y provocar todas aquellas recaídas.

Qin Yi:

—…

Con una sola frase, Shen Ci consiguió dejarlo completamente sin palabras.

Después de lanzar la pregunta, salió huyendo y se dirigió al baño para asearse.

Con sentimientos bastante complicados, Qin Yi desbloqueó el teléfono y realizó exactamente la misma operación que Shen Ci al despertarse:

entró a revisar las noticias en internet.

Cuando Shen Ci regresó, ambos habían decidido tácitamente dejar atrás aquel tema.

Shen Ci fue primero a sacar al loro de su jaula y, mientras jugaba con él, dijo:

—Ya puedo imaginar que mañana, apenas llegue a la escuela, un montón de personas van a rodearme.

—Mm.

—¿Y todavía dices «mm»? ¡Todo esto es culpa tuya!

Shen Ci se volvió para fulminarlo con la mirada.

—Dime, si un montón de personas me preguntan si pueden asistir a nuestra boda, ¿qué se supone que debo responder?

—Diles que recibirán una invitación —respondió Qin Yi con absoluta calma—. Cuando llegue el momento, enviaré directamente invitaciones a tu escuela. Tanto los profesores como los estudiantes podrán asistir.

—¿Todos?

Shen Ci lo miró con incredulidad.

—¿Cuánta gente sería eso? Gege, ¿no estarás pensando celebrar nuestra boda a la misma escala que un concierto?

—¿No se puede?

—¿Y dónde vamos a encontrar un lugar tan grande? ¿Acaso vamos a casarnos en un teatro?

—No tienes que preocuparte por eso. Ya tengo mis propios preparativos.

Qin Yi parecía no querer revelarle nada más, probablemente para conservar un último toque de misterio y sorpresa.

—Además, en tu escuela tampoco hay tantos estudiantes. Si descontamos a quienes tengan otros compromisos y a quienes no estén interesados, con suerte asistirán unos cuantos cientos.

—¿¡Unos cuantos cientos y eso te parece poco!?

Shen Ci ya no sabía si era él quien tenía un concepto equivocado de los números o si el problema era Qin Yi.

—Las personas que invitaste al concierto seguramente también tendrán que asistir a la boda, ¿verdad? Si los sumamos, ¿estás planeando una boda con mil invitados?

—Eso… ya haremos las cuentas cuando llegue el momento.

El párpado de Shen Ci comenzó a temblar.

¡Eso significaba que realmente estaba considerando algo así!

El joven señor Qin era realmente de los que, si no hacían nada, permanecían completamente en silencio, pero cuando decidían hacer algo, estremecían a todo el mundo.

Después de semejante escándalo, Shen Ci podía olvidarse de tener tranquilidad durante todo el semestre.

Se sintió un poco impotente.

Pero, pensándolo bien, Qin Yi llevaba toda la vida acostumbrado a escenarios semejantes.

Era Shen Ci quien no se adaptaba demasiado bien a los lugares llenos de gente.

Sin embargo, si había decidido permanecer al lado de Qin Yi y subir con él a los escenarios, no debería seguir teniendo aquella mentalidad.

Olvídalo.

Sería mejor acostumbrarse cuanto antes.

Shen Ci permaneció sentado junto a la cama, perdido en sus pensamientos.

Qin Yi, mientras tanto, lo observaba discretamente.

Al ver que su expresión se tranquilizaba poco a poco, se tragó las palabras que ya tenía en la punta de la lengua:

«Si realmente no puedes, lo haremos como tú quieras».

Durante todo aquel tiempo, Qin Yi también había estado observando a Shen Ci.

A decir verdad, realmente temía que Shen Ci no consiguiera superar su trastorno de personalidad.

Aunque el profesor de Shen Ci le había dicho que durante las actividades organizadas por la escuela ya no sufría miedo escénico, existía una diferencia fundamental entre el auditorio de una escuela y una verdadera sala de conciertos.

Aquel concierto había representado un desafío enorme para Shen Ci.

Pero lo había conseguido.

Incluso cuando Qin Yi propuso celebrar una boda a gran escala, Shen Ci no lo había rechazado de inmediato.

Cada escalón que lograba superar, cada vez que conseguía vencerse a sí mismo, significaba que estaba un paso más cerca del éxito definitivo.

Shen Ci no se dio cuenta de lo que Qin Yi estaba pensando.

Simplemente tiró ligeramente de su manta. Su expresión ya había recuperado por completo la normalidad.

—¿Todavía no piensas levantarte? Si sigues así, ni siquiera vas a tener hambre a la hora del almuerzo.

—Ya voy.

Qin Yi se incorporó y bostezó.

—Todavía es temprano.

—¿Las once te parecen temprano?

Shen Ci lo miró con una expresión extraña.

—Ve a lavarte la cara. Yo iré a decirle a la cocina que prepare el almuerzo.

—Entendido.

Qin Yi contempló la espalda de Shen Ci mientras se alejaba.

Su mirada se volvió más cálida y, sin darse cuenta, una leve sonrisa apareció en sus labios.

Su Shen Ci realmente había crecido.

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