¡Dejé de perseguir al Alfa y ahora él está desesperado! - Capítulo 95

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Qi You permaneció de pie en medio del viento sin saber durante cuánto tiempo. Las piernas se le habían entumecido por completo debido al frío.

Durante todo aquel año, lo único que había logrado entusiasmarlo había sido que terminaran las restricciones para viajar y poder ir a buscar a Wen Yuluo para reconciliarse con él.

Pero cuando Wen Yuluo regresó, ya tenía una familia.

En ese momento, Qi You ya no podía seguir engañándose.

Wen Yuluo había dejado de quererlo.

Ya no se quedaría tontamente en el mismo lugar esperándolo.

Los párpados inferiores de Qi You estaban completamente rojos. Se contuvo con todas sus fuerzas para no derramar lágrimas en plena calle.

Su teléfono sonó.

Contestó. Era Wang Ran.

—¿Hola?

Wang Ran percibió que algo no estaba bien en la voz de Qi You y preguntó con cautela:

—¿Presidente Qi? Si no regresa pronto a la empresa para ocuparse de los documentos… no podremos ir a Beicheng.

Después de pasar tanto tiempo junto a Qi You, Wang Ran conocía perfectamente su personalidad.

En realidad, no era más que un niño falto de afecto que necesitaba que lo engatusaran.

A veces, cuando Qi You se ponía caprichoso y no quería trabajar, Wang Ran utilizaba ese tipo de argumentos para convencerlo: «Tiene que trabajar bien para poder ir a buscar al señor Wen con la cabeza en alto. Si mejora como persona, el señor Wen estará dispuesto a regresar con usted. Haga que el Grupo crezca y se fortalezca; así tendrá más poder para negociar con el presidente cuando se trate del señor Wen».

Cosas por el estilo.

Nunca fallaban.

Pero esta vez no funcionó.

Qi You respondió con voz ahogada:

—…Ya no hace falta ir. Lo vi.

Wang Ran:

—…?

Los dos guardaron silencio durante un buen rato.

Finalmente, Wang Ran preguntó:

—¿Vio al señor Wen? ¿Regresó a Yancheng?

Qi You respondió afirmativamente.

Bajó la cabeza y miró las puntas de sus zapatos. Inesperadamente, su voz se volvió suave.

—Wang Ran… ¿todavía puedes averiguar algo más sobre Wen Yuluo? Cualquier cosa… aunque sea muy poco…

No era la primera vez que Qi You le hacía esa pregunta.

Y tampoco era la primera vez que Wang Ran le daba la misma respuesta:

—La información del señor Wen está protegida por la Asociación de Omegas. Aparte de lo que se ha hecho público, no podemos averiguar nada más.

Siguió un largo silencio.

Wang Ran no se atrevió a hablar ni a colgar precipitadamente.

Qi You apretaba el teléfono mientras permanecía completamente inmóvil. Las chicas que pasaban por la calle se giraban para mirarlo, fascinadas por sus facciones impecables.

Qi You abrió la puerta del auto y entró.

En el interior todavía quedaba un tenue rastro de sus feromonas de menta.

Recordó el cuerpecito suave de Youyou.

El nudo que le obstruía la garganta pareció disolverse de repente.

Qi You preguntó:

—Wang Ran, ¿qué apellido lleva tu hija?

Wang Ran respondió, desconcertado:

—…Naturalmente, el mío.

Qi You frunció el ceño.

Si Qixu realmente era hijo de Zhou Zeyu, ¿por qué llevaba el apellido Wen?

Definitivamente había algún malentendido…

Él y Wen Yuluo habían llegado hasta aquella situación precisamente por culpa de los malentendidos.

No podía permitir que otro volviera a alejarlos.

Después de pensarlo detenidamente, Qi You dijo:

—Consígueme un médico privado. Que me espere en la oficina.

—Sí, presidente Qi.

Qi You condujo de regreso a la empresa.

Cuando llegó a su oficina, ya lo esperaba un médico de cabello canoso.

Al verlo entrar, el médico se levantó rápidamente con su maletín.

—Presidente Qi, ¿le ocurre algo?

Qi You vaciló al hablar. Le indicó al médico que se sentara y hasta le sirvió un vaso de agua.

—…Lo llamé porque quería consultarle algunas cosas.

El médico recibió con cierta inquietud el vaso de agua que el propio Qi You le había servido.

—Dígame.

Qi You escogió cuidadosamente sus palabras. Después de pasar un buen rato sintiéndose incómodo, finalmente habló:

—Bueno, es así. Yo… yo… tengo un amigo. Hace un año, él tuvo relaciones con un omega que estaba en celo. Después… no volvieron a verse durante un año. Cuando se encontraron de nuevo, ese omega llevaba en brazos a un bebé de tres meses. Lo que quiero preguntar es… ¿qué probabilidades hay de que ese bebé sea de mi amigo?

(El bebé fue concebido accidentalmente mediante un proceso de cultivo, no lo dio a luz Wen Yuluo. En esta parte, el protagonista simplemente lo malinterpreta.)

El médico quedó completamente confundido. Tardó un buen rato en procesar toda la información antes de preguntar:

—Presidente Qi, en aquel momento usted… No, quiero decir, su amigo… ¿utilizó protección?

(¡Esto es un malentendido, un enorme malentendido!)

En aquella destartalada casa de Wen Yuluo no había absolutamente nada. ¿De dónde iban a sacar protección?

Qi You negó con la cabeza.

—No.

El médico comprendió.

—Entonces las probabilidades de que el omega quedara embarazado eran bastante altas.

Los ojos de Qi You se abrieron de emoción.

—¿Quieres decir que es muy probable que ese niño sea mío…? Quiero decir, ¿de mi amigo?

El médico volvió a negar con la cabeza.

—Por supuesto, tampoco podemos descartar que… durante ese año, el omega haya tenido relaciones con otro Alfa. Algo así… ¿cómo podríamos determinarlo con precisión basándonos únicamente en suposiciones?

La expresión de Qi You cambió al instante y bajó las cejas, desanimado.

Entonces añadió:

—Pero ese niño se emociona muchísimo cuando percibe las feromonas de mi amigo. ¿Eso podría significar…?

El médico se ajustó sus pequeñas gafas.

—Un bebé de tres meses… en teoría, todavía tiene una capacidad muy limitada para percibir feromonas. Así que… tampoco podemos sacar ninguna conclusión a partir de eso.

—…

Qi You se enfureció.

—¡¿Cómo es que no puedes asegurar nada?! ¡Entonces para qué te hice venir!

—…

Al médico le apareció una fina capa de sudor en la frente.

—Presidente Qi, si de verdad quiere saber si ese niño es suyo, ¿por qué no hace directamente una prueba de paternidad? Basarse en conjeturas… no tiene ningún fundamento.

Qi You se quedó inmóvil.

Entrecerró los ojos.

—Una prueba de paternidad…

Despidió al médico con un gesto.

—Bien, entendido. Puedes irte.

El médico tomó su maletín y prácticamente salió huyendo.

Wen Yuluo buscó un hotel, acomodó allí su equipaje y después salió con Youyou a buscar una casa.

El dinero que tenía en ese momento ya era suficiente para pagar el enganche de una vivienda bastante buena.

Como llevaba mucho tiempo pensando en mudarse y ya había estado revisando propiedades desde antes, no perdió demasiado tiempo. En apenas dos días ya se había instalado.

Compró un departamento en un complejo residencial de lujo. Era muy amplio, la decoración resultaba cómoda y había espacio de sobra para él y Youyou.

Además, quedaba relativamente cerca del instituto de investigación.

Había perdido varios días ocupándose de la vivienda y ni siquiera quería imaginar el caos que debía de haber en el instituto.

Wen Yuluo suspiró preocupado.

Criar a un niño solo realmente era difícil…

Aunque no le gustaba Zhou Zeyu, tenía que admitir que lo había ayudado muchísimo.

Después de hacer dormir a Youyou, Wen Yuluo se quedó en el balcón contemplando la noche.

Sus recuerdos regresaron al día en que había visto a Qi You en la comisaría.

A decir verdad, todavía no terminaba de asimilarlo.

En aquel momento había estado tan alterado y preocupado por Youyou que no había podido pensar en nada más.

Pero ahora, al recordarlo, todo le parecía increíblemente surrealista.

¿Cómo podía ser que precisamente Qi You hubiera encontrado a Youyou?

Desde que había llegado a este mundo, Youyou jamás había percibido las feromonas de su padre Alfa.

Aquella había sido la primera vez.

Por eso se había emocionado tanto.

¿El comportamiento de Youyou habría despertado las sospechas de Qi You?

Y si Qi You llegaba a descubrirlo…

¿Qué haría?

Wen Yuluo agarró inquieto la tela de sus pantalones y su mirada se endureció.

Nadie podía arrebatarle a Youyou.

Ni siquiera su padre Alfa.

Al día siguiente, Wen Yuluo buscó a la tía Liu, quien anteriormente había cuidado de Wen Meng, y le pidió que cuidara a Youyou.

La tía Liu era una persona bondadosa y, además, Wen Yuluo la conocía bien, por lo que podía confiar en ella.

Ella tampoco hizo demasiadas preguntas sobre la repentina aparición de Youyou. Simplemente le aseguró que cuidaría bien de él.

Antes de salir, Wen Yuluo le dio algunas indicaciones:

—Youyou todavía solo puede tomar leche de fórmula. Si llora… déjele oler uno de mis pijamas. Si aun así no se calma… junto a la ventana hay una maceta de menta. Arranque una hoja y désela para que juegue.

La tía Liu asintió sin preguntar nada.

Parecía no sentir la menor curiosidad por saber por qué una hoja de menta junto a la ventana podía hacer que Youyou dejara de llorar.

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