¡Dejé de perseguir al Alfa y ahora él está desesperado! - Capítulo 70
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- Capítulo 70 - Wen Yuluo es un completo mentiroso
A Qi You le parecía absurdo.
¿Cómo podía Wen Yuluo ser esa clase de persona? ¿Se esforzaba tanto por salir adelante… solo para que Xie Xia pudiera jugar videojuegos?
Quan Yiwei le puso las fotografías directamente en las manos.
—Durante los últimos dos años, el ochenta por ciento del dinero de la cuenta de Wen Yuluo fue transferido a esta tarjeta bancaria. También investigué al titular por ti. Es Xie Xia.
Qi You contempló tembloroso las fotografías, con el rostro lleno de incredulidad.
—Es imposible… Él dijo que no tenía nada con Xie Xia. Dijo… que Xie Xia no era su novio…
—¿Te crees todo lo que dice? —se burló Quan Yiwei—. Para ti, que Xie Xia juegue videojuegos es desperdiciar su vida, pero para él es su sueño. Quiere convertirse en jugador profesional, por eso durante estos últimos años se ha esforzado por no bajar en el ranking. Sin embargo, estar bien posicionado no sirve de nada. Si de verdad quiere cumplir su sueño de convertirse en profesional, tiene que asistir al evento que los organizadores del juego celebran a finales de año.
—Pero ni siquiera tiene dinero para la entrada. ¿Sabes cuánto cuesta?
Quan Yiwei pronunció cada palabra lentamente:
—Un millón.
—……
Qi You estaba tan aturdido por todo lo que escuchaba que su cerebro había dejado de funcionar.
—Eso puso a Wen Yuluo en un verdadero aprieto. Unas decenas de miles todavía podría ingeniárselas para conseguirlas, pero ¿de dónde iba a sacar un millón?
—Y justo en ese momento apareciste tú, Qi You. Un ingenuo y puro niño rico de segunda generación.
El rostro de Quan Yiwei estaba lleno de desdén.
—Para ellos dos, conseguir un millón es prácticamente imposible. Pero para un joven heredero como tú, apenas equivale a comprarte unas cuantas prendas.
—Cuando descubrí que Wen Yuluo apenas era un estudiante de segundo año, hasta yo me sorprendí. Tú eres dos años mayor y ni siquiera están en el mismo curso. ¿Cómo terminaron relacionándose? Qi You, piénsalo detenidamente. Tú y Wen Yuluo… ¿cómo llegaron exactamente hasta este punto?
—¿No coincidían constantemente? ¿No aparecía él una y otra vez frente a ti? ¿Pensabas que eran encuentros casuales? ¿Coincidencias? ¿Destino? Todo fue planeado por Wen Yuluo desde el principio.
Quan Yiwei se acercó lentamente a Qi You, con una voz casi hechizante.
—Paso a paso… has ido cayendo en la trampa de Wen Yuluo.
—……
Imposible.
Imposible.
Qi You negó con la cabeza mientras, involuntariamente, comenzaba a recordar desde su primer encuentro con Wen Yuluo hasta todo lo ocurrido entre ellos.
La fiesta de bienvenida, la cancha de baloncesto, el aroma a menta que llevaba encima, aquel inexplicable fondo de pantalla en su teléfono, la princesa, la obra de teatro, la noche en que Lu Baihai se lesionó la pierna, Wen Yuluo borracho entre sus brazos, la pastelería, la ropa tan distinta a la habitual cuando fueron al cine, la vez que trepó por el balcón, su cumpleaños, cuando fue hasta la Universidad Qing para regalarle aquella pluma…
Si lo interpretaba de aquella manera…
¿Entonces todo lo que había hecho Wen Yuluo tenía una explicación?
Wen Yuluo era Omega y desde hacía mucho sabía que sus feromonas olían a menta. ¿Por eso había cultivado deliberadamente una planta de menta para llamar su atención?
¿Había elegido intencionalmente el papel de princesa para poder tener contacto íntimo con él?
Ah.
Con razón se había sentido tan decepcionado al descubrir que Lu Baihai sería el príncipe.
Sí.
Era cierto.
¿Cómo podía haber tantas coincidencias?
Entre tantos estudiantes de la Universidad de Investigación, ¿por qué precisamente Wen Yuluo había conseguido dejarle una impresión tan profunda?
Resultaba que todo aquello no era más que una ilusión cuidadosamente construida por Wen Yuluo.
Y él había sido simplemente un pez que Wen Yuluo había conseguido pescar.
Ja, ja, ja…
Qué ridículo.
Era demasiado ridículo.
Él, Qi You, había terminado siendo manipulado de un lado para otro por un Omega.
Sentía que la cabeza estaba a punto de estallarle. Qi You se la sujetó entre las manos y, de repente, recordó las palabras del tío Chen:
«Si ese chico realmente hizo todas esas cosas por ti, solo puedo decir que es extremadamente calculador».
«Para conseguirte, está dispuesto a utilizar cualquier medio. Sabe que todavía tienes poca experiencia y se aprovecha de tu bondad y de tu curiosidad para hacer cosas que parecen insignificantes, pero que por la noche recuerdas como momentos hermosos».
«¿Porque sus ojos sean brillantes crees que su corazón también lo es?».
«Si no hubieras nacido en la familia Qi, ya verías si siquiera se molestaría en mirarte».
Aquellas palabras resonaban sin cesar en los oídos de Qi You.
Tenía los ojos enrojecidos y el dolor casi le impedía respirar.
No quería creerlo.
Todo lo que había vivido con Wen Yuluo hasta ahora…
¿Solo había sido… una actuación?
Los recuerdos parecían estar drenando todas las fuerzas de su cuerpo.
Qi You se estremeció y levantó repentinamente la mirada.
Entonces vio la expresión de Quan Yiwei, satisfecha porque su plan parecía estar funcionando.
Sus miradas se encontraron.
Qi You se quedó paralizado.
¿Qué había dicho Quan Yiwei?
¿Que Wen Yuluo se había acercado a él por dinero?
Como si acabara de aferrarse a un salvavidas, Qi You rugió:
—¡¡Estás diciendo puras mierdas! ¡¡Wen Yuluo jamás me ha pedido ni un solo centavo!!
Quan Yiwei arqueó una ceja, completamente imperturbable.
—Exactamente. De lo contrario, ¿cómo podría decirse que Wen Yuluo es diferente a los demás? Si se hubiera precipitado demasiado, si el deseo en sus ojos hubiera sido demasiado evidente, ¿habrías caído en su trampa?
—Fingió ser una florecilla blanca, pura e inocente, para conseguir que te gustara, que te enamoraras de él. Así ni siquiera tendría que pedirte nada, porque tú mismo acabarías ofreciéndole voluntariamente tu dinero… y tu corazón.
Qi You negó con la cabeza.
—…Yo no le he dado dinero. No es como dices… No es como dices. Me estás engañando. ¡¡Tienes que estar engañándome!!
—No le diste dinero. Pero ¿no le regalaste un reloj?
Qi You empezó a impacientarse.
—¿Y qué?
—Ese reloj es precisamente el trofeo de Wen Yuluo.
Apenas Quan Yiwei terminó de hablar, sonó el timbre de la entrada de la villa.
Sin mostrar ninguna prisa, bajó las escaleras.
—Espera aquí.
Qi You la observó recibir un paquete en la puerta.
Quan Yiwei se volvió hacia él, levantó la caja que sostenía y dijo:
—Mi hermano dijo que me había comprado un reloj. Una edición limitada de XXX. Es el mismo modelo que le regalaste a Wen Yuluo, ¿verdad?
El rostro de Qi You perdió todo el color.
Quan Yiwei abrió la caja.
—Qué coincidencia, ¿no? El vendedor es un estudiante de la Universidad de Investigación. Estos relojes de edición limitada tienen un número de serie. ¿Todavía recuerdas cuál era el número del que le regalaste a Wen Yuluo?
—……
Quan Yiwei sostuvo el reloj por la correa.
Los destellos de la esfera parecieron clavarse en los ojos de Qi You.
Ni siquiera necesitaba comprobar el número de serie.
Porque el reloj que le había regalado a Wen Yuluo tenía algo que él mismo había grabado con sus propias manos.
Qi You bajó las escaleras temblando y recibió el reloj de manos de Quan Yiwei con dedos estremecidos.
Suplicó en silencio.
Que no fuera ese…
Por favor, que no fuera ese…
Su mirada se congeló.
En la parte posterior del reloj, discreto pero perfectamente visible, estaba aquel:
520.
—……
—……
Algo pareció quebrarse dentro de su cabeza.
Los dedos de Qi You perdieron la fuerza.
Clac.
El reloj cayó al suelo.
Qi You se sentía inquieto, perdido, asfixiado.
Wen Yuluo había vendido el regalo que él le había dado.
Por dinero.
Por Xie Xia.
La persona de la que se había enamorado era un mentiroso.
Un completo mentiroso.
Los ojos de Qi You se llenaron de lágrimas y sintió que no podía respirar.
El primer beso y la primera vez de Wen Yuluo seguramente también habían sido con Xie Xia, ¿verdad?
Con razón había rechazado su marca…
Resultaba que la marca que realmente quería era la de Xie Xia.
Con razón…
Con razón…
Ja, ja, ja, ja…
¡Cuando Wen Yuluo entró en celo había ido a buscar a Xie Xia!
¡Y cuando Qi You los encontró en el laboratorio, estaban coqueteando!
Así que eso era…
¿Con razón Xie Xia mostraba tanta hostilidad hacia él?
¿Cómo no iba a hacerlo?
Si su propio Omega estaba empeñado en seducir a otro Alfa, ¿cómo no iba a odiar a ese Alfa hasta la muerte?
Qué ridículo.
Qué maldito ridículo.
Él, Qi You, no era más que un chiste.
Quan Yiwei continuó golpeándolo donde más le dolía:
—¿No te diste cuenta…? Desde que consiguió ese reloj, casi no se ha puesto en contacto contigo.
—Ya consiguió lo que quería.
—Tú… dejaste de serle útil.
—……
Qi You permaneció inmóvil.
Wen Yuluo, aquel mentiroso, ya le había engañado y robado el corazón.
Lo único que quedaba de él era un cascarón vacío.