¡Dejé de perseguir al Alfa y ahora él está desesperado! - Capítulo 36

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Había pasado demasiado tiempo distraído, así que perdió el hilo de la trama y ahora no entendía una mierda.

¡¡¡Seguir sentado allí era una tortura!!!

Qué aburrido, qué aburrido.

¡Qué jodidamente aburrido!

Wen Yuluo ya ni sabía dónde mirar, así que terminó fijando la vista en los dos chicos sentados en la fila de adelante.

Los había notado desde que comenzó la película porque era obvio que eran pareja. Ya que él no entendía nada de la trama, mejor ver en vivo cómo otros se enamoraban.

Al principio, los dos solo se hablaban al oído.

Ahora ya se daban palomitas mutuamente.

Wen Yuluo bajó la mirada hacia las palomitas que todavía no había tocado y, de repente, sintió un poco de hambre.

Él también quería comer.

Pero tenía una cubeta atrapada bajo cada brazo y ni siquiera podía liberar las manos.

Además…

¿Acaso sabía igual de rico comerlas uno mismo que cuando alguien te las daba?

Wen Yuluo se enfadó en silencio.

¡Qi You era demasiado poco romántico!

Lo había invitado al cine y luego lo había dejado de lado para que cada uno mirara la película por su cuenta.

Entonces, ¿por qué demonios se había emocionado tanto desde ayer?

—¿Por qué no comes?

De repente, la voz de Qi You sonó junto a su oído.

Wen Yuluo giró la cabeza y descubrió que Qi You se había vuelto hacia él en algún momento.

—…

¿Acaso era porque no quería comer?

Wen Yuluo le indicó con la mirada a los dos chicos de adelante.

Cada uno sostenía una cubeta, por lo que tenían las manos libres.

—¿Cómo se supone que coma así? Al menos tendría que estar como ellos, ¿no?

Qi You siguió su mirada y vio que ambos se daban de comer mutuamente.

Asintió.

Entonces metió sus largos dedos en la cubeta, tomó unas cuantas palomitas y las acercó a la boca de Wen Yuluo.

—…¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿?

Wen Yuluo miró a Qi You, completamente atónito.

¡Lo que quería decir era que cada uno debía sostener una cubeta! Así tendría una mano libre y podría comer él mismo.

Pero era evidente que Qi You lo había entendido mal.

Qi You no comprendía por qué Wen Yuluo lo miraba de esa forma.

Preguntó con total inocencia:

—Ya hice lo mismo. ¿Por qué sigues sin poder comer?

Wen Yuluo se inclinó rígidamente hacia su mano y se comió las palomitas que sostenía entre los dedos.

Cuando la mano de Qi You quedó libre, este le quitó tranquilamente una de las cubetas.

—Ahora te toca a ti.

—¿¿¿¿?

¿Qué quería decir con «ahora te toca a ti»?

¿Era lo que él estaba pensando?

Wen Yuluo sospechó que Qi You no había entendido exactamente qué clase de relación tenían los dos chicos de adelante.

Le daba vergüenza alimentarlo, así que murmuró:

—El tío Chen dijo que no debías comer esta clase de comida chatarra…

—¿Por qué le haces caso? —Qi You pareció un poco molesto—. Yo quiero comer.

Wen Yuluo no tuvo más remedio que tratarlo como si estuviera consintiendo a un niño. Imitó a los dos chicos de adelante y le llevó una palomita a la boca.

Aquella pareja seguía completamente ajena al hecho de que los estaban observando e imitando.

Y sus acciones comenzaron a volverse todavía más atrevidas.

Sus cabezas se acercaron cada vez más…

Hasta que terminaron besándose.

Tsk, tsk.

Definitivamente, ver aquello en vivo era más interesante que la película.

Wen Yuluo, con expresión impasible, siguió comiendo palomitas mientras observaba a los dos chicos besarse con lengua.

Tenían bastante capacidad pulmonar.

Llevaban un buen rato besándose y ni siquiera parecían quedarse sin aire.

Hasta le estaba dando sueño de tanto verlos.

—¿Está interesante?

Wen Yuluo bostezó.

—Sí.

—¿?

¿Quién había hablado?

Wen Yuluo volvió repentinamente en sí y descubrió que Qi You también estaba mirando a la pareja de adelante.

—¿¿¿?

—Solo están intercambiando saliva. ¿Qué tiene de interesante?

—¿¿?

Wen Yuluo puso una expresión indescriptible.

¡¡Qi You lo había atrapado distraído!!

Wen Yuluo preguntó:

—¿Por qué no estás viendo la película y miras cosas que no debes?

—Te estaba mirando a ti —respondió Qi You—. Me di cuenta de que no estabas prestando atención a la película.

—…

Se sentía como si un profesor lo hubiera atrapado viendo material erótico en plena clase…

Wen Yuluo rio secamente.

—Perdón. Mi inteligencia es limitada y no entiendo la película, así que solo puedo mirar cosas más fáciles de comprender.

—¿Ah, sí?

Qi You volvió a mirar a los dos de adelante.

Wen Yuluo se quedó paralizado.

No sabía en qué momento, pero las manos de aquellos dos ya se habían metido dentro de los pantalones del otro.

¡¡¡Mierda!!!

Hermanos, ustedes dos…

¿¿La gente del cine forma parte de su juego sexual o qué??

¡¡Ya basta!!

¿¿Quieren que les pague una habitación de hotel??

—¿Eso sí es fácil de entender? —preguntó Qi You—. ¿Qué están haciendo? Yo no lo entiendo muy bien.

Wen Yuluo se abalanzó para taparle los ojos.

El movimiento fue tan brusco que derramó palomitas por todo su cuerpo.

—¡¡¡No apto para menores!!!

Luego pateó ligeramente los respaldos de los dos chicos de adelante.

—¡El cine no es su casa! ¿Pueden controlarse un poco? Hay cámaras.

Uno de los chicos se asustó claramente al escucharlo y se acurrucó contra su novio.

—Cariño… nos vieron…

Qi You apartó la mano que Wen Yuluo tenía sobre sus ojos.

El chico de adelante abrazó a su novio y se volvió hacia ellos.

—Hermano, ¿no puedes hacerte de la vista gorda con estas cosas? Mira cómo asustaste a mi esposa.

Wen Yuluo se enfadó.

—¡El cine no es un lugar para que ustedes hagan estas cosas!

—Tsk —respondió el chico—. Cuando a ti y a tu novio les entren ganas, ¿de verdad vas a detenerte a pensar qué lugar es?

—…

—¡Tú…!

Wen Yuluo se quedó sin palabras.

Entonces, de repente, Qi You le agarró la mano.

—Nosotros tenemos educación. Podemos aguantar hasta llegar a casa.

—¿?

Wen Yuluo todavía no había reaccionado cuando Qi You lo levantó directamente del asiento.

—Nos vamos a casa.

—¿¿¿¿¿¿?

Cuando salieron de la sala, Wen Yuluo todavía abrazaba tontamente la cubeta a la que ya le faltaba la mitad de las palomitas derramadas.

—¿No… no vamos a terminar de verla?

—No tiene gracia —dijo Qi You, soltándole la mano—. ¿No dijiste que no entendías nada?

Era cierto que él no la entendía.

Pero Qi You había estado prestando mucha atención al principio, ¿no?

Wen Yuluo bajó la cabeza, sintiéndose culpable.

—Perdón… Fue por mí que no pudiste terminar la película.

Su corazón seguía temblando por algunas de las cosas que Qi You había dicho dentro de la sala.

¿Que alguien lo confundiera con su novio no parecía molestarle en absoluto?

—La película tenía demasiados fallos —respondió Qi You—. Ya no tenía ganas de seguir viéndola.

—¿En serio? —Wen Yuluo preguntó—. Entonces… ¿adónde vamos ahora?

—Volvamos a la universidad.

¿Ya iban a regresar?

Wen Yuluo sintió una ligera decepción, pero tampoco encontraba ninguna razón para no volver.

El tío Chen todavía los estaba esperando afuera.

Apenas subieron al auto, habló de inmediato:

—Joven amo, la señora quiere que regrese esta noche a la residencia.

La mirada de Qi You se volvió fría.

—Tío Chen, te pedí que vinieras porque confío en ti.

El tío Chen se quedó en silencio por un momento.

Solo después de incorporarse a la carretera respondió:

—Joven amo, jamás haría nada que pudiera perjudicarlo.

Wen Yuluo no entendía aquella conversación en clave.

Lo único que comprendió fue que la madre de Qi You quería que regresara a casa.

—Hermano, si tienes que volver a casa… puedes dejarme aquí. Yo tomaré un taxi a la universidad.

—No hace falta.

Qi You le dijo al tío Chen:

—Llévalo de regreso a la universidad.

El tío Chen no respondió.

Pero Wen Yuluo reconoció que estaban tomando el camino hacia el campus.

El ambiente dentro del auto se había vuelto extraño.

Por primera vez, Wen Yuluo comprendió perfectamente lo que significaba sentirse incómodo sin saber cómo sentarse.

Cuando el auto se detuvo frente a la entrada de la universidad, Wen Yuluo agradeció en voz baja:

—Gracias por traerme de regreso, tío Chen.

Como esperaba, el tío Chen no le respondió.

Un poco avergonzado, Wen Yuluo se despidió de Qi You.

—Entonces, hermano, me voy.

—Espera.

Qi You se quitó la chaqueta.

—Por la noche corre viento frío. Póntela, no vayas a resfriarte.

Wen Yuluo todavía dudaba cuando Qi You ya había pasado medio brazo alrededor de él para colocarle la chaqueta sobre los hombros.

—Gracias, hermano…

Wen Yuluo bajó del auto y se quedó mirando mientras Qi You se alejaba.

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