¡Dejé de perseguir al Alfa y ahora él está desesperado! - Capítulo 128

  1. Home
  2. All novels
  3. ¡Dejé de perseguir al Alfa y ahora él está desesperado!
  4. Capítulo 128 - Juguete
Prev
Next
Novel Info

Después de separarse de Wang Ran, Xi Yang tomó inmediatamente un taxi hasta el hotel donde se hospedaba Lin Feng.

Entró corriendo al vestíbulo y gritó hacia la recepción:

—¡Quiero ver a Lin Feng! ¡Busco a Lin Feng!

Las dos recepcionistas intercambiaron una mirada.

—¿Es usted el señor Xi Yang?

Xi Yang frunció el ceño.

—¿Cómo saben mi nombre?

—El señor Lin Feng dijo que lleva mucho tiempo esperándolo. Por favor, acompáñeme.

Xi Yang siguió nerviosamente a la recepcionista, subió sin problemas al ascensor y, cuando llegaron frente a la habitación de Lin Feng, se quedó rígido en el sitio.

Lin Feng sabía desde hacía mucho que él acudiría.

Entonces, dónde estaba el señor Wen resultaba más que evidente.

Xi Yang puso la mano sobre la fría manija metálica y abrió la puerta.

Tal como esperaba, Lin Feng estaba detrás de ella, observándolo tranquilamente con una sonrisa.

Xi Yang ni siquiera alcanzó a hablar cuando Lin Feng lo empujó contra la puerta y, acto seguido, unos labios húmedos y suaves cubrieron los suyos.

—¿Ya lo decidiste? ¿Vendrás conmigo a Hiroshima?

Esas fueron las primeras palabras que Lin Feng pronunció al verlo.

Xi Yang lo apartó furioso y fue directo al grano:

—¡¿Dónde está el señor Wen?!

Lin Feng arqueó una ceja y desvió ligeramente la mirada.

—¿El señor Wen? ¿Wen Yuluo? ¿Cómo voy a saberlo?

—¿Cómo vas a saberlo?

Xi Yang lo fulminó con la mirada y un silencioso enfrentamiento se extendió entre ambos.

—¡Deja de fingir que no sabes nada! ¡El señor Wen desapareció! ¡Aparte de ti, no se me ocurre nadie en Yancheng con suficiente poder para hacer desaparecer a un adulto sin que ni siquiera la policía consiga encontrarlo!

Lin Feng entrecerró ligeramente los ojos.

—Así que viniste por Wen Yuluo. Y yo que te esperé todo el día lleno de ilusión.

—¡Deja de decir esas cosas!

En aquellas circunstancias, esas palabras ambiguas solo hacían que Xi Yang se sintiera incómodo y asqueado.

—¿Dónde está el señor Wen? Sabías que vendría aquí a buscarlo, por eso avisaste de antemano en recepción. ¡¿Crees que soy idiota?!

Lin Feng pasó perezosamente junto a Xi Yang y se sentó en el sofá. Apoyó sus largas piernas sobre la mesa de centro y una sonrisa indescifrable apareció en sus labios.

—Tranquilo. No va a morir. Todavía necesito que haga algo por mí.

—¡Así que realmente fuiste tú!

Xi Yang sintió que la sangre le subía a la cabeza. Por un momento, ni siquiera supo qué hacer.

Abrió mucho los ojos y miró fijamente a Lin Feng, como si quisiera devorarlo vivo.

—¡Hay tantos investigadores en el mundo! ¡¿Por qué tienes que seguir acosando precisamente al señor Wen?! Él ya te dijo que no puede salvar a tu hermano. ¡¿No puedes dejarlo en paz?!

Al escuchar aquello, la sonrisa de Lin Feng desapareció de inmediato y fue sustituida por una expresión de furia.

La suite permaneció en silencio durante varios segundos.

Lin Feng levantó la mirada hacia Xi Yang.

—¿Tanto quieres saber dónde está?

—¡Deja de decir tonterías y dímelo!

Lin Feng lo miró con indulgencia, pensando que Xi Yang le resultaba todavía más adorable.

—En el puerto de Yancheng, a bordo del Shengzhou.

Nada más escuchar la respuesta, Xi Yang se dio la vuelta para marcharse.

Lin Feng preguntó sin ninguna prisa:

—¿Piensas ir a buscarlo?

—No es asunto tuyo.

Xi Yang todavía no había conseguido abrir la puerta cuando Lin Feng añadió:

—Wen Yuluo está bajo estricta vigilancia de mis hombres. Solo para advertirte: todos llevan armas.

—…

Los pies de Xi Yang quedaron clavados al suelo.

Lin Feng se levantó lentamente del sofá y contempló aquel rostro que tanto se parecía al de Lin Song.

—Déjame adivinar. ¿Piensas pedir ayuda a la familia Qi?

La nuez de Xi Yang se movió al tragar. Era como si una piedra de inquietud saltara dentro de su garganta.

Al recordar que Lin Feng también había sido responsable de lo ocurrido en las aguas termales, un rastro de miedo apareció en sus ojos.

La figura de Lin Feng pareció agrandarse ante él hasta convertirse en una enorme montaña que aplastaba su corazón.

Su cuerpo retrocedió involuntariamente, queriendo escapar del alcance de su mirada.

Lin Feng rodeó la cintura de Xi Yang con un brazo y dijo con desdén:

—Es cierto que la familia Qi puede hacer prácticamente lo que quiera en Yancheng, pero solo en Yancheng. Al otro lado del mar está Hiroshima. Tonto Xi Yang, ¿sabes qué apellido es el que manda allí?

Xi Yang temblaba de pies a cabeza y sus labios no dejaban de estremecerse.

A Lin Feng le gustaba verlo así.

Le gustaba verlo completamente bajo su control.

—Con una sola llamada mía, el Shengzhou zarpará. Aunque salieras corriendo ahora mismo, ¿crees que llegarías a tiempo, cariño?

—…

Ni siquiera cuando los clientes del club nocturno lo atormentaban se había sentido Xi Yang tan desesperado.

El miedo extremo hizo que sus feromonas escaparan involuntariamente de su nuca.

Sin embargo, un Alfa con feromonas tan débiles como él jamás podría utilizarlas como arma. Para Lin Feng apenas suponían una molestia; incluso parecían excitarlo todavía más.

Xi Yang apretó los labios y preguntó con voz ronca:

—…¿Qué quieres a cambio de dejar en paz al señor Wen?

Lin Feng respondió:

—Es muy sencillo. Ven conmigo a Hiroshima por voluntad propia.

—¿Solo eso?

Lin Feng pasó sus fríos dedos por el entrecejo de Xi Yang, alisando suavemente el ceño fruncido.

—Solo eso.

—Para ti es un buen trato, ¿no? Porque, pase lo que pase, vendrás conmigo a Hiroshima. Aunque no quieras, te llevaré por la fuerza.

Xi Yang había perdido prácticamente la capacidad de pensar.

—¿Puedo preguntarte por qué? ¿Por qué tienes que llevarme contigo? Es porque me parezco a Songsong, a la persona que amas, ¿verdad?

Lin Feng inclinó la cabeza y besó la comisura de sus labios. Había algo parecido al embeleso en el fondo de sus ojos cuando respondió suavemente:

—No tiene nada que ver con Songsong. Es porque eres muy adorable.

—…

Xi Yang cerró los ojos.

En aquel momento solo había un pensamiento en su mente.

El futuro que tanto había anhelado se había derrumbado.

Al final, había terminado convirtiéndose otra vez en el juguete de un joven amo de la alta sociedad.

Pero, pasara lo que pasara, el señor Wen había sido quien lo sacó del infierno.

Aunque tuviera que volver a entrar en él, no podía permitir que el señor Wen sufriera el menor daño.

Xi Yang tomó finalmente una decisión y asintió levemente.

—Está bien. Iré contigo. Por favor, libera al señor Wen.

—Qué obediente.

Lin Feng le acarició el cabello como si estuviera premiándolo y se apoderó de sus labios con un beso dominante y forzado.

Xi Yang entreabrió los labios mientras sus lágrimas saladas rodaban hasta mezclarse entre los labios de ambos.

Poco a poco, percibió el aroma a whisky extendiéndose por el aire.

Xi Yang se quedó rígido y tembló de malestar.

—No… No liberes tus feromonas, por favor.

—Cariño, sopórtalo un poco —dijo Lin Feng—. Nos queda mucho tiempo por delante. Volverás a sentirlas muchas veces. Será mejor que vayas acostumbrándote poco a poco.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first