¡Dejé de perseguir al Alfa y ahora él está desesperado! - Capítulo 12
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- Capítulo 12 - Amor a primera vista de Wen Yuluo
La figura de Wen Yuluo estaba bañada a medias por la brillante luz del sol. Los rayos de la mañana trazaban sobre su cuerpo una difusa línea divisoria. Los mechones de cabello se mecían con la cálida brisa, y sus largas pestañas, junto con aquellos ojos llenos de vida, eran tan hermosos que los Alfas que pasaban a su alrededor no podían evitar quedarse sin aliento al verlo.
—¡Yubao!
Zilan finalmente llegó, aunque bastante tarde.
—¿Llevas mucho esperando?
Wen Yuluo frunció el ceño. Una gota de sudor resbaló por su mandíbula.
—¿Te metiste a un sauna en la residencia o qué? ¿Por qué tardaste tanto? ¡Me estoy muriendo de calor!
Zilan le ofreció el helado que había estado escondiendo detrás de la espalda.
—Me encontré de camino con ese fastidioso tutor. Me detuvo y se puso a sermonearme durante un buen rato. Ya no te enojes, luego te invito el almuerzo.
Wen Yuluo aceptó el soborno.
—Vamos.
Para conseguir créditos académicos, ambos se habían unido al consejo estudiantil. En pleno sábado, un día perfecto para descansar, ni siquiera podían darse el lujo de dormir hasta tarde porque tenían que ir a cumplir con sus obligaciones.
Y esas supuestas «obligaciones» consistían en ayudar a los estudiantes de primer año a mover mesas, medirles la estatura, encargar los uniformes de sus clases y ocuparse de toda clase de tareas menores.
Con el rostro cargado de resentimiento, Wen Yuluo terminó su helado antes de entrar a la oficina.
Sin embargo, antes siquiera de cruzar la puerta, un chico que estaba junto a la ventana llamó su atención.
La intensa luz del sol suavizaba el perfil del joven. La curva de sus cejas era perfecta y sobre la punta de su alta nariz brillaba una fina capa de humedad.
Wen Yuluo se quedó paralizado en el acto.
Como un tonto.
El corazón comenzó a latirle con fuerza.
Pum, pum, pum.
Tan rápido que casi resultaba inquietante.
El chico no se percató de su presencia. Otro joven que estaba a su lado le pasó un brazo por los hombros.
Él arqueó las cejas con desagrado y apartó aquella mano.
—Hace mucho calor.
Parecían llevarse bastante bien. Caminaron juntos hacia la puerta, mientras Wen Yuluo seguía allí plantado como un idiota, sin darse cuenta siquiera de que la persona a la que contemplaba se acercaba cada vez más.
—Compañero, déjanos pasar.
La voz se volvió más clara a medida que se aproximaba.
Era grave y fría.
Wen Yuluo sostuvo su mirada durante dos segundos.
Su rostro se sonrojó de inmediato.
—Perdón.
Se apartó torpemente para dejarles espacio.
Cuando el chico pasó a su lado, Wen Yuluo percibió un aroma a menta.
Hacía calor y, estando lo suficientemente cerca, era normal poder percibir las feromonas de un Alfa.
Wen Yuluo siempre había detestado la mezcla caótica de feromonas de los Alfas de su clase, pero el aroma de aquel chico era fresco y agradable.
No solo no le resultaba molesto.
Incluso le daban ganas de acercarse más.
—¡Yubao! ¡Yuluo! ¡Wen Yuluo!
—¿Qué haces, llamando a mi alma? —Wen Yuluo fulminó a Zilan con la mirada.
—¡Pues prácticamente eso! ¿Qué estabas mirando con tanta atención?
Zilan siguió la dirección de su mirada, pero solo alcanzó a ver dos espaldas altas alejándose.
Wen Yuluo respondió:
—A un Alfa.
—¿A un Alfa? —Zilan volvió a mirar con curiosidad—. Todavía es verano. ¿Cómo es que ya te llegó la primavera?
—…
Wen Yuluo siempre había pensado que carecía por completo de células románticas.
De lo contrario, ¿cómo era posible que a sus veinte años jamás le hubiera gustado nadie?
Sin embargo, aquel chico…
Había bastado una sola mirada para que todas esas células románticas que creía inexistentes despertaran de golpe.
Y parecían estar multiplicándose.
—¡Oigan! ¿Qué hacen ustedes dos? ¿Holgazaneando delante de mí?
El grito furioso del presidente del consejo estudiantil hizo que Zilan y Wen Yuluo volvieran en sí.
Los dos se apresuraron a unirse al resto para ayudar.
Siguieron a una estudiante de un curso superior para organizar la documentación de los alumnos de nuevo ingreso.
Habían pasado diez minutos y la mente de Wen Yuluo todavía seguía con aquel chico.
Finalmente, no pudo contenerse.
—Hermana mayor, ¿puedo preguntarte por alguien?
Wen Yuluo era atractivo y tenía una apariencia agradable, por lo que casi nadie era capaz de rechazarlo.
La estudiante asintió encantada.
—¿Quién?
—El chico que estaba junto a la ventana hace un momento. ¿Quién es? Nunca lo había visto en el consejo estudiantil.
En realidad, no solo no lo había visto en el consejo estudiantil.
Tampoco lo había visto en el BBS de la universidad.
Normalmente, un Alfa tan, tan atractivo ya habría sido famoso en el foro universitario.
La estudiante comprendió enseguida de quién hablaba.
—¿Te refieres a Qi You? Él no pertenece al consejo estudiantil. Es de la Universidad Qing, la de al lado.
¿De la Universidad Qing?
¡Así que ni siquiera estudiaban en la misma universidad!
Zilan se unió a la conversación.
—¿Y qué hace alguien de la Universidad Qing aquí, en la Universidad Yan?
La estudiante explicó:
—Tanto nuestra Universidad Yan como la Universidad Qing son universidades prestigiosas. Siempre hay gente que no sabe cuál elegir. Los que entran a Yan se arrepienten de no haber ido a Qing, y los que entran a Qing se arrepienten de no haber venido a Yan. Los estudiantes de ambas universidades siempre se burlaban de eso y, al final… a los rectores de las dos universidades se les ocurrió crear un programa de intercambio.
»Eligen al primer y segundo lugar entre los estudiantes de cuarto año que están por graduarse y los envían como alumnos de intercambio. Ese Qi You y Lu Baihai son los que vinieron de Qing. Si no ocurre nada inesperado, estarán en nuestra universidad hasta graduarse.
Wen Yuluo asintió lentamente.
Así que ese Qi You no solo era guapo…
También ocupaba el primer lugar.
Se acabó.
Ahora le gustaba todavía más.
La estudiante vio la expresión embobada de Wen Yuluo y se echó a reír.
—Xiao Wen, no me digas que te gustó Qi You.
¿Era tan evidente?
Wen Yuluo no lo negó, pero tampoco respondió.
La estudiante suspiró.
—Te aconsejo que renuncies cuanto antes. ¿Sabes quién es Qi You?
Zilan preguntó:
—¿Quién? ¿No es simplemente un Alfa normal? Tampoco es que tenga tres cabezas y seis brazos.
La estudiante chasqueó la lengua y reveló:
—Piensen en uno de los gigantes empresariales de Yancheng. Adivinen qué apellido tiene esa familia.
Wen Yuluo se quedó inmóvil.
La respuesta salió sola de sus labios:
—Qi.
—¿Qué mierda? ¿Así que es el joven heredero? —Zilan miró a Wen Yuluo con cierta lástima—. Ay, pobre de nuestro Xiao Wen. Por una vez alguien consigue hacerte sentir algo y resulta que es un objetivo imposible.
La estudiante negó con la cabeza.
—Los Alfas como él están destinados a emparejarse con omegas. Nosotras, las betas, deberíamos limitarnos a ser buenos NPC y dejar de fantasear con esa clase de peces gordos.
—…
Zilan replicó:
—¿Quién dice eso? No seas discriminatoria. Mi Yubao podrá ser beta, pero hay una fila de Alfas queriendo salir con él.
—Eso es porque se fijan en la cara de Xiao Wen. Que intenten mantener una relación y veremos. Los Alfas están muy orgullosos de sus feromonas y nosotras ni siquiera podemos olerlas. Con el tiempo… por muy bonito que sea alguien, terminan perdiendo el interés.
—…
El ánimo de Wen Yuluo cayó cada vez más.
Tal como había dicho Zilan, por una vez alguien había conseguido despertar su interés y, sin embargo, parecía que solo podría contemplarlo desde lejos.
Las dos seguían parloteando a su lado, pero Wen Yuluo no escuchó una sola palabra.
De repente, preguntó:
—¿Para qué vinieron esos dos estudiantes de intercambio a la oficina del consejo estudiantil?
—Ah —respondió la estudiante—. Después de todo, son alumnos destacados. Naturalmente, tenemos que recibirlos como corresponde. Vinieron a presentarse. Esta noche habrá una fiesta de bienvenida en un restaurante de carne asada cerca de la universidad.
Wen Yuluo enderezó inmediatamente la espalda.
—¿Una fiesta de bienvenida? ¿Nosotros podemos ir?
—Claro —respondió ella—. Solo tienen que pagar.
—¿Cuánto?
—Seiscientos por persona. Pueden inscribirse con el presidente.
Zilan exclamó:
—¡¿Seiscientos?! ¡¿Por qué no nos roban directamente?!
La estudiante respondió:
—Ese restaurante ya es caro de por sí. Reservarlo entero cuesta todavía más.
Wen Yuluo apretó los dientes.
Seiscientos.
Eso era la mitad de sus gastos mensuales.
Zilan estaba a punto de decir que ella y Yubao no tenían dinero para mezclarse en una reunión de ricos cuando Wen Yuluo, frente a ella, golpeó la mesa y se puso de pie.
—¡Presidente! ¡Apúnteme para la fiesta de bienvenida de esta noche!
Zilan:
—¿?