De Goblin a Dios Goblin - Capítulo 308
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- Capítulo 308 - Corromper a Celeste… ¡ahora sí te moriste seguro!
“¡¿Qué chingados es eso?!”
Beelzebub ya no se molestó ni con Alice ni con el Búho Tuerto frente a él. Se ladeó de inmediato y lanzó un puñetazo directo a Lin Tian.
En su puño apareció un pequeño círculo mágico negro. Si ese golpe conectaba, era muerte segura.
¡Whoosh!
El puñetazo rasgó el aire como un meteoro, ¡partiendo el espacio mismo!
Alice y el Búho Tuerto sintieron que el corazón se les apretaba del miedo. Era demasiado rápido… absurdamente rápido, casi imposible de procesar.
Pero entonces—
Las pupilas de Beelzebub se contrajeron de golpe.
“!!!”
Su puño atravesó el cuerpo de Lin Tian como si fuera humo, sin topar con nada más que aire.
La figura de Lin Tian parpadeó, como si se hubiera bugueado: se veía borrosa, entrando y saliendo de enfoque. Mientras los últimos segundos de la Bendición de Jehová se consumían—3, 2, 1—el efecto terminó.
En ese instante, ¡la Lanza de Sangre se clavó de lleno en el pecho de Beelzebub!
Al sentir el dolor recorriéndole el cuerpo, Beelzebub soltó un rugido furioso. Un estallido de energía lanzó a los tres enemigos volando hacia atrás.
La Lanza de Sangre salió disparada de su pecho y se incrustó profundamente en las gruesas paredes.
Sujetándose el pecho, Beelzebub miró a los tres con una mezcla de incredulidad y ferocidad salvaje.
“Un grupo de criaturas miserables… ¿se atreven a herirme? ¿Qué… qué clase de poder tan raro es este?”
Ni hablar de por qué Lin Tian se volvió de repente inmune a los ataques dirigidos.
El simple hecho de que Alice y el Búho Tuerto lo hubieran hecho enfurecer así ya era imperdonable.
Peor aún, Beelzebub sentía una fuerza salvaje metiéndosele por todo el cuerpo, invadiéndole cada célula. Apenas, pero logró resistirla.
¡Whoosh!
Sin dudar, Beelzebub metió su mano con garras en su propio pecho y desgarró con brutalidad la herida que dejó la Lanza de Sangre. El sonido asqueroso de carne rompiéndose resonó en el aire.
La escena congeló a todos. Se les fue el color del rostro del puro horror.
“¿Está loco?!”
“¡No manches, eso tiene que doler cabrón!”
“¡Dios mío… los demonios sí están bien enfermos!”
Mientras la gente se quedaba en shock, una sangre negra y espesa empezó a brotar del agujero del tamaño de una sandía en el pecho de Beelzebub.
Al poco rato, la Sangre de Ruina que Lin Tian le había inyectado también se escurrió con todo y sangre.
Y luego, para sorpresa de todos, la herida empezó a cerrarse a simple vista, y sangre fresca volvió a circular como si nada.
Al Búho Tuerto se le twitcheó el ojo.
“¿Cómo es posible? ¡¿Esto siquiera entra dentro de los límites de la vida biológica?!”
Por lógica, por más poderoso que fuera un ser, no debería poder mantenerse de pie y hacer una transfusión completa de sangre de manera consciente.
Una vez que pierdes la sangre, el cerebro se apaga y el corazón se detiene… a menos que algo externo lo reanime.
Y aun así, Beelzebub estaba ahí, consciente, reemplazando su sangre como si fuera cambiar aceite de motor.
¿Quién no se va a quedar pasmado?
“Kejejeje~”
De pronto, una risa helada escapó de los labios de Beelzebub.
“¿Sorprendidos? ¿Con miedo? Para un dios, un cuerpo físico… no es más que una máquina para manipular a mi antojo. ¡Mi conciencia consiguió la inmortalidad hace muchísimo!”
A Lin Tian se le frunció la frente con fuerza cuando le cayó el veinte.
Después de ascender a la divinidad y ganar creyentes, la conciencia podía habitar en las mentes de sus seguidores, ya no atada a las restricciones de la vida.
Incluso si le trituraban el cerebro a Beelzebub, podría seguir funcionando.
¿Matar a un dios? Eso era una locura…
“¡¡Invocación de Troya! ¡Armadura Demoníaca de Tres Vidas!!!”
De pronto, un grito urgente y poderoso retumbó desde las murallas. Era la voz de Sara, llena de fervor.
El cielo rugió; relámpagos tronaron entre las nubes. En lo alto se desplegaron enormes formaciones mágicas, liberando una presión tan aplastante que parecía que el cielo mismo se venía abajo. Era imposible mirar directo ese espectáculo.
Todos sintieron el peso, el cabello y la ropa azotados por el viento.
¡La Armadura Demoníaca de Tres Vidas estaba por descender!
La expresión de Lin Tian se estabilizó. Con esa armadura de su lado, al menos podían destruir el cuerpo físico de Beelzebub.
Aunque Beelzebub pudiera reemplazar sangre a voluntad, el cuerpo tenía límites. Destruirlo una y otra vez lo llevaría a agotarse y colapsar.
Tal vez no bastaba para matar a un dios, pero como mínimo… podrían “eliminar” a uno.
Pero nadie pudo prever lo siguiente.
Beelzebub miró la enorme formación en el cielo, y se le dibujó una sonrisa torcida.
“Impresionante. Sí lograron invocar algo que se siente como amenaza. Pero… lástima que sea magia de invocación.”
“¡¡Descenso de la Oscuridad!!!”
¡Bzzz!
Una oleada monstruosa de energía oscura explotó desde el cuerpo de Beelzebub y se extendió como la neblina alienígena que había creado Scarlett, tragándose por completo la Ciudad Rey Goblin.
Y no se detuvo ahí.
La oscuridad se expandió más y más, cubriendo más de cien millas… una demostración absolutamente enfermiza de poder.
El Dominio Infernal que creó era incomparable. Aunque Alice liberara su Dominio de Luz Sagrada, jamás alcanzaría una escala tan absurda.
La aura demoníaca negra corroyó el arreglo de invocación en el cielo, torciéndolo y deformándolo a la fuerza.
“¡Crack!”
Un sonido de ruptura retumbó cuando la formación se desintegró.
Beelzebub se rio con triunfo.
“Dentro de mi dominio, cree en milagros si quieres. Pero los únicos milagros que existen aquí… ¡son los que yo creo! ¡Kejejejeje~!”
Ese poder dejó a todos con expresiones complejas. Nadie esperaba un giro así.
La cara de Lin Tian se oscureció. En ese caso, solo podían usar técnicas de lanzamiento instantáneo; si no, cualquier casteo sería interrumpido.
Era una habilidad asquerosa, una que nunca había enfrentado antes. Aunque, en su vida pasada jugando, sí había visto habilidades que interrumpían casteos. La única manera de contrarrestarlas era con técnicas instantáneas.
“¡¿Qué chingados?! ¡No me creo que sobrevivas bajo las máquinas de guerra forjadas con Aleación Limonium!”
Bill gritó furioso desde la muralla, con la voz temblándole por la emoción. Por dentro, estaba tenso, aplastado por el poder del enemigo.
Sacó un dispositivo de control de respaldo y tomó control directo de todas las máquinas de guerra sin piloto. Una por una, esas bestias de hierro con fauces abiertas se lanzaron hacia Beelzebub.
Beelzebub las miró con desprecio.
“¿De verdad crees que estas chatarras pueden matarme a mí, un ser que reside en el propio infierno?”
Bajo el efecto completo de Descenso de la Oscuridad, el aumento de poder era muchísimo mayor que el Descenso de primer nivel que Ladrick había usado antes.
Incluso en forma demoníaca, Beelzebub podía sufrir transformaciones anormales parciales, al nivel de un berserker.
“Magia de clase Mítica: ¡Poder Maligno!”
Al instante, su brazo derecho se hinchó varias veces, con venas marcadas bajo la piel ennegrecida, latiendo de forma siniestra. De ese brazo brotaron espinas, contrastando brutalmente con el resto de su cuerpo, que permanecía inquietantemente “normal”.
“¡Poder!”
¡Whoosh!
Con un solo grito, apretó el puño. Una aura tenue negro-dorada giró alrededor. Y lo lanzó contra las máquinas entrantes con una fuerza ridícula.
En un instante, las máquinas forjadas con Aleación Limonium se hicieron pedazos.
Se colapsaron ahí mismo.
Eran máquinas tan resistentes que podían tratar rocas gigantes como si fueran algodón… y aun así, se rompieron como vidrio.
¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!
En un parpadeo, varias más quedaron destruidas.
Bill se quedó tieso, con la boca abierta.
“Imposible…”
Beelzebub soltó una carcajada burlona.
“Enano mugroso e inútil. Si esto fuera una de las súper armas mata-dioses de Saurin I, tal vez sí me harías pedazos en un instante. Pero tus juguetitos… no son más que basura. ¡Jajajaja!”
Al oírlo, Bill se congeló, aturdido.
“¿Saurin… Saurin I? ¿Quién es ese?”
Beelzebub pareció sorprendido.
“¿De verdad eres ignorante o nomás estás tan asustado que ya no piensas? ¿Ni siquiera sabes quién es Saurin I? ¡Es el Dios Forjador de los enanos de sangre pura y el fundador del Imperio Enano!”
Lin Tian, en cambio, se mantuvo calmado, incluso sonriendo apenas.
‘Qué lástima. Él es solo una rama lejana de los enanos de sangre pura que migraron hasta acá. No van a saber nada de Saurin I.’
“Saurin… ¿Dios Forjador? ¿Fundador? ¿Entonces los enanos también tienen su propio sistema divino?” murmuró Bill, con los ojos bien abiertos.
Beelzebub agitó la mano, sin ganas de perder tiempo.
“Como sea. Esto solo prueba que todos ustedes son criaturas inferiores, asquerosas, que no merecen sobrevivir.”
Los demonios veneraban la fuerza.
Si una especie era poderosa por naturaleza, podían concederle respeto y dejarla vivir… pero solo para empujarla a la desesperación, obligándola a suplicar por poder demoníaco y unirse a sus filas.
Por eso los demonios, pese a desafiar a Jehová, el Verdadero Señor Dios, seguían existiendo. Se convirtieron en pesadilla para todos: humanos, monstruos, bestias, cualquiera.
“Hmph. ¿Beelzebub, verdad? La próxima vez que nos veamos te voy a devorar el cuerpo, te voy a destrozar el alma y te voy a romper la conciencia,” declaró Lin Tian con desprecio, mientras el Dios Demonio se preparaba para atacar.
Esta vez, Lin Tian solo sufrió un pequeño tropiezo. Le faltaba información sobre los dioses y no pudo explotar el Sistema de Simulación de Vida al máximo.
Matar a un dios no era cosa fácil.
Lin Tian entendía que, en esta realidad brutal, fallar siempre era una posibilidad.
Pero mientras tuviera forma de darle la vuelta a cualquier situación… con eso bastaba.
¡Bzzz!
Activó la etapa avanzada de la Bendición de Jehová: ¡Espacio del Edén!
Aunque antes ya había usado la bendición una vez, se requerían dos usos para desbloquear el Espacio del Edén. A diferencia de la Dominación Definitiva de Nanavis, que solo podía usarse dos veces al día, esta habilidad podía cargarse continuamente, aunque el máximo era dos usos consecutivos.
Poco a poco, detrás de la multitud, comenzó a abrirse una grieta, junto con la activación de un círculo mágico.
De la grieta que se expandía lentamente, se derramó una luz blanca deslumbrante, imposible de mirar por dentro.
En un instante, el corazón de Beelzebub sintió que se lo atravesaban, y sus pupilas se contrajeron. Retrocedió por instinto varios pasos. La arrogancia se le borró, reemplazada por puro terror.
“¡Imposible! ¡Imposible! ¡Esto es totalmente imposible!!!”
Esa presencia… era la existencia que los Siete Dioses Demonio más temían y odiaban.
El Verdadero Señor Dios.
La Divinidad Suprema.
La creación de Jehová: ¡el Edén!
No solo era su morada divina, incluso Adán y Eva dentro de ahí podían borrar a Beelzebub sin esfuerzo.
No importaba si Jehová salía o no: si esos dos ponían un pie afuera, él estaba acabado.
“¡Y-yo… yo me equivoqué! ¡Admito mi error! ¡Por favor, mi señor, tenga misericordia!” tartamudeó Beelzebub, temblando de pies a cabeza. Renunció a huir y cayó de rodillas suplicando.
Lin Tian se quedó pasmado.
Eso solo era una habilidad de escape, no una invocación. No había manera de que Jehová realmente viniera.
Aun así, era la primera vez que la usaba… no podía descartar que dentro de la grieta apareciera Jehová… o algo más.
Si era habilidad de escape, en teoría no debía invocar peligro real… o eso pensaba Lin Tian.
Entonces se le prendió el foco. Si no sabía qué había dentro, ¿para qué entrar él?
¿Por qué no meter al enemigo invencible ahí?
Peligroso o no, si el enemigo desaparecía, su supervivencia quedaba garantizada.
Mientras ambos lados calculaban a toda velocidad, una fuerza casi tan grande como la de Beelzebub se acercó con rapidez. Ambos se tensaron, mirando hacia la dirección de la Ciudad Rey Goblin.
La fuente venía desde dentro de la ciudad.
Beelzebub se quedó confundido.
“¿Q-qué… qué es esto ahora? ¿Son ellos?”
Con “ellos” se refería a los otros Dioses Demonio del Infierno.
Lin Tian también se inquietó. Si llegaba otro Dios Demonio, ya no tendría tiempo de pensar si el Espacio del Edén era peligroso o no… tendría que meterse de inmediato.
Pero cuando la figura se hizo clara, ambos soltaron un suspiro de alivio.
“¿Celeste?!”
Lin Tian y Beelzebub exclamaron al mismo tiempo.
Beelzebub habló primero:
“¡Señorita Celeste! Llegó justo a tiempo. Ayúdeme a distorsionar este arreglo mágico.”
Él solo no tenía poder suficiente para alterar un arreglo conectado a Jehová.
Pero con los dos juntos… quizá podrían hacerlo.
Sin embargo, Lin Tian metió la cuchara.
“Princesa Celeste, ¿te importaría encargarte de este demonio por mí? Considéralo como pagarme un favor.”
“¿Qué???”
Beelzebub se quedó congelado, completamente desconcertado. Luego se soltó riéndose.
“¡Idiota! ¿Sabes siquiera de quién—?”
No terminó.
Celeste ya estaba de pie sobre Lin Tian, con expresión fría.
“Beelzebub, ¿no sabes que este es mi territorio? ¿Quieres probarme?”
¡Boom!
Una explosión de energía demoníaca aterradora brotó del cuerpo de Celeste, haciendo temblar el Dominio Infernal mismo.
Era evidente que, si ella liberaba su propio Descenso de la Oscuridad, podría aplastar el de Beelzebub.
Pero la conciencia inmortal de Beelzebub significaba que, aunque Celeste pudiera vencerlo, no podría matarlo.
Matar dioses era un acto que todas las entidades divinas odiaban y buscaban destruir. Era, en esencia, imposible.
“¿Q-qué… qué significa esto?” balbuceó Beelzebub, confundido. Miró con cautela a Celeste; su intención de batalla era clarísima.
Ella no solo era una candidata prometedora a convertirse en Dios Demonio, además era la hija más querida de Lucifer. Su tesoro.
La voz de Celeste fue firme:
“Mi significado es más que claro.”
“¡Pero ese goblin mató a mi hija! ¿Estás lista para enfrentar la ira de un Dios Demonio?” Beelzebub intentó mantenerse firme por orgullo. No podía perder cara frente a una demonio emergente, o una demonio de alto rango.
Celeste, por supuesto, no era de las que se echan para atrás.
¡Boom!
Cayó pesada frente a las puertas de la ciudad, rompiendo el suelo por kilómetros. Su cara seguía seria.
Ambos se miraron fijo, tensos.
Lin Tian, viendo todo eso, estaba totalmente sacado de onda.
“¿Qué está pasando? ¿Un poder de 25,000 desafiando a uno de 30,000? Eso no tiene sentido.”
Más raro aún: Beelzebub mostraba una pizca de miedo.
“Hmph. ¿Entonces la familia Lucifer cree que puede ignorar todas las reglas?” gruñó Beelzebub, apretando los dientes, con la ira subiéndole.
Celeste se burló.
“Mi padre me enseñó algo: las reglas se construyen sobre la fuerza. Las reglas de este mundo las estableció el Dios Supremo…”
“¡Tú!”
“Hmph. Está bien. Por respeto a tu padre, esta vez te voy a dejar. Pero no cantes victoria, Goblin. No vas a sobrevivir lo suficiente como para que yo actúe,” escupió Beelzebub, tragándose su furia.
Olfateó el aire, y su sonrisa se volvió retorcida.
“Puedo oler un hedor fuerte a deseo asqueroso en ella. Corromper a la preciosa hija de Lucifer… kejejehe~.”
Dicho eso, arrancó una Puerta del Infierno y se largó, riéndose como loco.
¿Familia Lucifer? ¿Corromperla?
Lin Tian se quedó tieso, viendo a Celeste con esa presencia imponente y dominante. Luego le cayó el veinte.
“Espera… ¿¡eres la hija del Gran Dios Demonio, Lucifer?!”