De Goblin a Dios Goblin - Capítulo 238
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- Capítulo 238 - ¿Elegir concubina en la capital?
Por ahora, los goblins podían dejarse a un lado.
La atención se centró en Alice, el Búho Tuerto, Gobu Yue, Lia, Asesino de Goblins, Osius y Grugia.
Primero, Lin Tian llamó a Gobu Yue.
[Gobu Yue: Nv100
Raza: Goblin
Profesión: Mensajera de Dios
Títulos: Goblin hembra, Dios caído, Alma pura, Bendición de Dios
Salud: 2800
Fuerza: 900
Defensa: 881
Habilidades: Devoración genética, Magia de marionetas
Equipo: Lágrima de Dios
Total: 8,900]
Lin Tian frunció el ceño al ver su poder de combate: era demasiado bajo.
Eso se debía a que era una goblin hembra.
Al no poder elevar sus límites mediante el apareamiento, ya era bastante impresionante que hubiera llegado a ese nivel.
La Lágrima de Dios era una herramienta mágica de clase mundial que él le había dado antes. Cuando recibiera daño letal, formaría un escudo con forma de lágrima, increíblemente resistente.
—Jefe, seguiré mejorando mi magia de marionetas. Para entonces, seguro podré ayudarte mucho más —dijo Gobu Yue, dándose golpecitos en la cabecita, con expresión de culpa.
Había notado el ceño fruncido de Lin Tian.
Al oír eso, los ojos de Lin Tian se iluminaron, como si se le hubiera ocurrido algo. De inmediato la tranquilizó:
—Pequeña Yue, aunque me retrasaras, jamás te culparía. Además, en el Yermo de Roca Estéril, tus aportes siempre estuvieron entre los más importantes.
Al principio, si no hubiera tomado a la fuerza a Gobu Yue, jamás habría tenido la oportunidad de volverse tan fuerte como ahora.
Y todo fue gracias a que Gobu Yue era una criatura dócil que ni siquiera sabía cómo resistirse.
—Tu poder de combate puede ser bajo por ahora, pero tus talentos únicos tienen un potencial ilimitado. Toma, reuní un montón de magia de clase mundial. Agárralos y ponte a estudiar.
Lin Tian sacó de su anillo espacial una gran cantidad de libros de magia antiguos y llenos de moho.
¡Más de cien en total!
Aprenderlos todos era imposible, pero con dominar aunque fuera unos cuantos, su poder de combate aumentaría muchísimo.
Los había obtenido de los reinos mágicos y de las bóvedas de tesoros de reinos derrocados.
Cuando esos hechizos se crearon, fueron diseñados para evitar que los monstruos pudieran aprenderlos.
Pero Gobu Yue era especial: podía aprender magia humana y la comprendía rapidísimo.
En un año, su poder podría superar los 15,000.
Al ver eso, Gobu Yue se llevó una grata sorpresa.
—¡Gracias, Jefe!
—¿Gracias por qué? Ah, por cierto, te diré un truquito… una habilidad exclusiva de los goblins. Puedes devorar carne para recuperar maná al instante. Si te quedas sin pociones, solo usa lo que tengas alrededor —dijo Lin Tian con tono de veterano.
Era una técnica que había aprendido de Asesino de Goblins; muy práctica.
De hecho, muchos goblins ni siquiera se habían dado cuenta de que podían hacerlo.
Mientras más fuerte fuera la carne que devoraras, más maná recuperarías.
Por ejemplo, durante la batalla en el Palacio de la Reina, cuando devoró el cadáver del Rey Zerg, guardó varios pedazos para usarlos después.
Por eso, en la pelea contra el ángel Javier, pudo encadenar habilidades sin parar.
Los goblins, por naturaleza, tenían cantidades miserables de maná.
Pero con este truco, podía incrementar su poder real muchísimo más allá de lo que mostraban las estadísticas.
Gobu Yue escuchó con atención, fascinada.
—¡Con razón, Jefe! Siempre me preguntaba por qué te ponías a comer en medio de la pelea. ¡Pensé que nomás te había dado hambre!
Lin Tian pensó un momento.
—Cierto. Recuerdo que Asesino de Goblins es un híbrido mitad humano, mitad goblin. Creo que ella también puede aprender magia humana. Llévate estos libros y estúdialos con ella.
El poder de combate de Asesino de Goblins era bajo por ahora, apenas alrededor de 4,000. En su mayoría se encargaba de asuntos internos del imperio junto con Lia y las demás.
Pero al ser mitad humana y mitad goblin, también tenía un potencial sin límites.
A diferencia de los híbridos normales, ella era el primer humano nacido de un humano y un goblin.
También podía recuperar fuerzas rápido devorando carne y, además, aprender magia humana.
La combinación de ambas cosas la volvía una amenaza seria.
Para un mago, la mayor limitación no era el ataque o la defensa, porque también existían hechizos defensivos.
La verdadera limitación era el maná.
Solo podías cargar tantas pociones, y mientras más bebías, más perdían efecto.
Pero en una batalla, lo único que nunca faltaba eran los cadáveres.
Era como tener un suministro infinito de pociones de maná: ¿cansado?, ¿con hambre? Das una mordida y vuelves al cien.
—Está bien, Jefe, ya me voy. ¡No puedo esperar para clav arme en estos hechizos! —dijo Gobu Yue, tambaleándose emocionada, abrazando una pila de libros tan alta que casi tocaba el techo.
…
—Chamaco, ¿escuché que planeas ayudarme a subir mi poder de combate?
Dentro del Palacio Goblin, el Búho Tuerto cruzó los brazos; por su figura voluptuosa, sus pechos casi se desbordaban del atuendo revelador.
Detrás de ella estaban Osius y el resto de los miembros del Gremio Cazadragones.
Lin Tian se enderezó.
—¿Qué pasa, hermana mayor? ¿Quieres ponerme a prueba? Mi fuerza ya no es la de antes.
Inesperadamente, el Búho Tuerto no se enojó esta vez.
En su lugar, lo provocó con descaro:
—¿Ah, sí? Si tienes agallas, no te vayas esta noche. Vamos a tener un verdadero duelo.
—¡Órale! —Lin Tian soltó un resoplido frío, ansioso por probar el poder de su riñón de semidiós recién trasplantado.
—Hermano Tian, hermana mayor, ya no se estén picando. ¡Díganos cómo hacernos más fuertes! —intervino Osius, impaciente.
Después de presenciar el poder abrumador de Javier, todos se dieron cuenta de lo débiles que eran. Su deseo de volverse fuertes nunca había sido tan intenso.
Lin Tian miró hacia afuera.
—No se aceleren. Todavía estamos esperando a una persona más.
Un anciano de barba blanca y rostro enrojecido entró lentamente desde afuera.
—¿Y todo este alboroto qué? ¡Yo ya iba rumbo al Bar de Conejitas a echarme un buen trago!
—Maestro Bill, por fin llegó —dijo Lin Tian.
Después de todo, cuando se trataba de aumentar poder de combate, la ayuda de un enano era indispensable.
A estas alturas, mejorar la fuerza propia era difícil, pero mejorar el equipo aún era una opción viable.
Bill se quedó congelado un instante, y al sentir una incomodidad rara, se le bajó un poco la borrachera.
—¿Por qué me miras así?
—Oh, nada. Tome asiento —respondió Lin Tian con una sonrisa astuta. Con un gesto, mandó llamar a la conejita favorita de Bill.
Al ver esa escena casi de ensueño, Bill se sintió todavía más inquieto.
—Algo no cuadra… Esto es una trampa, ¿verdad? Emperador Lin Tian, ¡dime ya qué quieres de mí! ¡Me estás matando con el suspenso!
Lin Tian soltó una carcajada.
—Maestro, sigue siendo igual de directo. Quería preguntarle sobre forjar equipo mágico de Clase Sol…
En cuanto dijo “Clase Sol”, todos se tensaron.
La rareza del equipo Clase Sol era tal, que poseer una pieza prácticamente convertía a alguien en rey o conquistador.
Para una criatura al nivel de Rey Demonio, tener un arma así podía hacerlo tan fuerte como un Gran Rey Demonio.
¡Incluso en el peor de los casos, añadía por lo menos 3,000 puntos al poder de combate total!
Sin embargo, la expresión de Bill cambió, y dijo con gravedad:
—Emperador Lin Tian, puede que lo decepcione. No puedo forjar equipo Clase Sol…
—¿Cómo que no? Échale más ganas. Eres el herrero más habilidoso entre los enanos. ¿No forjaste como si nada mi Lanza de Zeus de Clase Media Luna? —se burló Lin Tian.
Luego, con un brillo en la mirada, añadió:
—Si estás dispuesto a forjarme unas cuantas piezas de equipo Clase Sol, ¡te daré la oportunidad de elegir una concubina durante la selección real en la capital! ¡La que te guste será tuya, sin límite de raza!
—¡¡Uoooh!! —gritaron Osius, Grugia y los demás, emocionadísimos. Su reacción fue muchísimo más intensa que cuando escucharon lo del equipo Clase Sol.
Claramente, para los hombres, el sueño supremo no eran solo armas y espadas… era otra cosa por completo.
Los ojos de Bill chispearon, casi brillando, pero aun así dudó y dijo:
—Ay… Mi maestro era el verdadero experto, capaz de forjar equipo Clase Sol. Entre sus siete aprendices, yo era el más lento y el más flojo, siempre bebiendo…
—Tal vez, si no hubiera sido así, también me habría muerto hace mucho.
—Hace más de cien años, mi maestro y sus aprendices fueron invitados a un imperio de semidioses para forjar equipo mágico. En el camino, una alianza los interceptó y los capturó. Nunca se volvió a saber de ellos…
El ambiente en el salón se volvió pesado.
El Búho Tuerto habló con solemnidad:
—¿Tu maestro? He oído de ese incidente. ¿Será… el que conocían como Otto, el Maestro Forjador Viviente?
—Sí, es él. Era un verdadero enano de sangre pura. Después de ese incidente, regresé a mi tribu actual y me salvé por poco. Casi exterminaron a los enanos de sangre pura: los humanos los cazaron y masacraron…
La voz de Bill estaba llena de impotencia… y de alivio.
Impotencia por no tener la habilidad de su maestro, y alivio porque su amor por el alcohol, irónicamente, lo mantuvo con vida.
En ese punto, Lin Tian tuvo que abandonar la idea de forjar equipo Clase Sol desde cero.
Pero entonces se le ocurrió algo.
—Espera. Si te doy una pieza Clase Sol como referencia, ¿podrías forjar otras a partir de ella? Y si eso no funciona, podría conseguirte mineral de primera para intentarlo.
Al escuchar eso, Bill puso cara amarga.
—Su Majestad, eso sí es insultante. Puede que yo sea el peor discípulo de Otto, ¡pero aun así soy uno de los diez mejores herreros del mundo!
—¡Dame un objeto Clase Sol para estudiarlo y mineral de primera como material, y puedo forjar equipo Clase Sol sin ningún problema!
Al ver tanta confianza, Lin Tian ordenó de inmediato a Sara que trajera el objeto Clase Sol del tesoro del Imperio de Troya.
Luego volvió al tema central.
—Perfecto entonces, maestro. Cuando llegue el momento, por favor ayude a la hermana mayor a forjar un set de armadura y armas Clase Sol.
Las habilidades del Búho Tuerto casi habían llegado a su techo, así que su poder debía aumentar mediante equipo.
—Sin problema. ¿Qué tipo de arma quieres? —preguntó Bill.
Sin dudar, el Búho Tuerto respondió:
—¡Guanteletes! ¡Son lo que más me queda!
Pero Lin Tian la detuvo.
—Espera. Los guanteletes sí aumentan tu fuerza, pero no aprovechan por completo tu verdadero potencial. Toma, aquí tengo un plano. Sigue este diseño.
Le entregó a Bill un plano de un arma tipo nudillera.
Aunque los guanteletes fortalecían la fuerza, en términos de letalidad no eran tan eficaces como una nudillera.
La nudillera concentraría el poder en un punto único, más violento, haciendo el golpe aún más mortal.
—¡Qué arma tan rara! Pero viendo la teoría, ¡sí parece más fuerte que los guanteletes! —comentó Bill, sorprendido.
Después de todo, era un arma moderna y nadie en este mundo la había inventado aún.
El Búho Tuerto se emocionó como niña.
—¡Sí traes con qué, chamaco! ¿¡Esta arma la inventaste tú!? ¡Me queda perfecta!
Dicho eso, se lanzó hacia él y le dio a Lin Tian un abrazo apretado.