De Goblin a Dios Goblin - Capítulo 229
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- Capítulo 229 - El apoyo del ejército demoníaco, el Rey Demonio de la Gula
—¡Son bichos nuevos! ¡No le tienen miedo a las llamas de los dragones, y además son más pequeños y más rápidos! ¡Las máquinas de guerra no pueden darles! —gritó con ansiedad un enano, abandonando su máquina dañada mientras saltaba de vuelta a la cubierta.
Allá adelante, en el cielo…
En efecto, ¡apareció un millón de insectos negros, densamente agrupados!
Cada uno apenas era del tamaño de un balón de básquet, lo que hacía dificilísimo apuntarles con las máquinas de guerra.
Su armadura negra y brillante los volvía inmunes a las llamas de los dragones.
Solo los ataques imbuídos con poder del elemento oscuro podían derribarlos.
Pero eran demasiados, y era imposible limpiar a todos en poco tiempo.
—¡Bzzzzzz!
Al segundo siguiente, el enjambre se lanzó sobre la nave y comenzó a roer el acero.
En tierra…
Aparecieron nuevos bichos de guerra, capaces de combinarse para formar cuerpos gigantes de más de trescientos metros, diseñados para contrarrestar a los gigantes de piedra.
¡Y los bichos acorazados también eran inmunes a los ataques de viento!
Alicia no podía volarlos.
El Búho Tuerto sí podía matarlos a puñetazos, pero necesitaba varios golpes, y pronto se agotaría.
Lo más increíble era que algunos bichos podían usar ataques del elemento sagrado.
¡Y masacraban a montones de goblins con facilidad!
—¡No puede ser, ¿eso es un ataque de elemento sagrado?! ¡Quema! ¡Tenemos que retirarnos ya!
¡Gobu Kuang se sujetó la herida ardiente y retrocedió en pánico!
Una enorme cantidad de bichos de elemento sagrado avanzó con fuerza aplastante.
¡En un instante, la batalla se volteó!
El rostro de Lin Tian se puso serio, y ellos también se vieron obligados a retroceder; de lo contrario, serían tragados por el mar de insectos.
Nadie esperaba algo así.
La expresión de Lin Tian era sombría.
—¡Maldita sea! ¿De verdad pueden hacer esto? ¡Bichos de guerra de elemento sagrado! ¿No está demasiado roto esto?
¡Eran demonios por naturaleza, y aun así podían usar ataques sagrados!
¡Era una locura!
Sin un plan B, resistir solo era alargar el final inevitable.
—¡Booom!
De pronto, ¡una explosión ensordecedora reventó en el cielo!
¡Una presión monstruosa apretó el alma de todos!
La colosal Bestia del Cielo de los enanos, ardiendo con furia, se desplomó del cielo.
A lo lejos, ¡explotó formando una enorme nube en forma de hongo!
Por suerte, la mayoría de los enanos tenían paracaídas y lograron escapar.
Pero eso significaba que los enanos ya no tenían fuerza para pelear.
Quedaron fuera de la batalla.
Mientras tanto, bajo los ataques del elemento sagrado, los goblins sufrían pérdidas devastadoras.
¡Morían por montones!
Solo quedaban unos cuantos millones, apenas capaces de aguantar otros diez minutos.
Al ver esa escena…
A todos se les vino un peso aplastante al pecho.
—¡No creo que no podamos matar a todos estos bichos! —rugió el Búho Tuerto, preparándose para lanzarse de nuevo al mar de insectos.
Lin Tian se apresuró a estirar la mano para detenerla.
—Olvídalo. En el peor de los casos, mueren algunos goblins. No me afecta tanto. Retirémonos por ahora.
—¡¿De verdad lo único que podemos hacer es correr?! ¡Maldita sea! —el Búho Tuerto bajó la cabeza, frustrada hasta el límite.
Sus puños apretados crujían de tensión.
Gobu Yue también estaba destrozada por dentro.
Medio año de esfuerzo… y aun así no podían derrotar al Imperio Zerg.
Hasta los dragones antiguos tuvieron que adoptar formas humanoides para bajar al suelo.
De otro modo, ¡los nuevos bichos voladores de guerra los inmovilizarían vivos!
Todos traían el rostro oscuro.
Habían pensado que después de esta batalla por fin podrían relajarse y celebrar la victoria.
Pero en lugar de eso… estaban frente a una derrota.
En ese momento…
Desde la retaguardia, Katheryn corrió para reportar con urgencia:
—¡Su Majestad, es terrible! ¡Una horda enorme de monstruos se está juntando detrás de nosotros y viene hacia acá!
—¿Una horda enorme de monstruos? —Lin Tian frunció el ceño, confundido.
Katheryn asintió con fuerza, jadeando.
—¡Sí! ¡Una horda enorme, de por lo menos decenas de millones!
—Esto de verdad ya parece una trampa mortal… —murmuró el Búho Tuerto con un tono pesado.
Atrapados entre fuerzas al frente y atrás… lo que les esperaba era una muerte segura.
Ni siquiera escapar ya era opción.
La desesperación apareció en el rostro de todos.
Con decenas de millones acercándose, no había manera de abrir paso y huir.
Pero Lin Tian intentó sostenerlos.
—Esperen, no pierdan la esperanza. No tiene lógica que el Imperio Zerg deje fuerzas en la retaguardia.
—Tal vez sean otros monstruos del continente, queriendo aprovechar el desmadre —dijo Alicia con pesadez, con expresión indiferente.
Esa posibilidad era muy real.
Lin Tian suspiró, viendo al frente donde el ejército de insectos ya estaba encima, y el suelo estaba lleno de cadáveres goblin.
¡Casi todos estaban muertos!
Y con decenas de millones avanzando por detrás… ahora sí estaban condenados.
—¡Maten!
¡Un rugido ensordecedor explotó desde atrás!
Apareció una horda gigantesca de monstruos semihumanos, con armas alzadas.
Detrás de ellos, una tormenta de polvo se extendía hasta donde alcanzaba la vista.
¡La cantidad era evidente!
Al frente del ejército iba un caballero sin cabeza, completamente negro, cubierto con armadura oxidada.
Esa presencia dominante e intrépida…
¡Exhalaba una autoridad aplastante!
[Gegard: Nv 100
Raza: No-muerto
Profesión: Caballero de la Muerte
Título: Protector de la Patria, Caído por la Nación, Rey Demonio…
Vida: 4000
Fuerza: 1300
Defensa: 1088
Habilidades: Tajo Cruzado de la Muerte, Alma de Batalla Inmortal, Carga de Guerra, Juicio de la Muerte…
Equipo: Hoja de la Muerte
Evaluación general: 16,999]
Al ver los atributos de esa figura, el rostro de Lin Tian se puso todavía más sombrío.
No esperaba que, además del Imperio Zerg, también hubiera un no-muerto de nivel Rey Demonio con un poder tan abrumador.
—¿Q-qué… qué chingados es esa cosa? —exclamaron Osius y Grugia, temblando sin poder controlarse.
Gobu Kuang dio un paso al frente.
—Jefe, unos cuantos vamos a contener a sus más fuertes. Tú escápate por un costado, ¡a lo mejor así sí tienes chance!
—¡Sí, Jefe! Hace mucho que no te ayudábamos en serio. ¡Ya es hora de hacer algo!
Gobu Tian, Gobu Shan, e incluso Gobu Jian se adelantaron.
Osius y Grugia, forzándose a reprimir el miedo, añadieron:
—Hermano Tian, tú nos salvaste la vida. Yo usaré magia de sacrificio para contener a ese monstruo aterrador. ¡Tú y la Princesa Gobu Yue tienen que escapar rápido!
—¿Hmph, quieren lucirse? Espérense a que me toque primero —intervino el Búho Tuerto con frialdad, avanzando también.
Hasta los otros miembros del Gremio Asesino de Dragones se sumaron.
Esa gente no era cobarde.
De hecho, la idea de lanzarse a morir les quedaba como anillo al dedo.
Sin embargo, Alicia desenvainó su Hoja Funesta y habló con seriedad:
—Nadie va a morir. Voy a liberar por completo a los Engendros Oscuros y al Dragón Demonio. Con la ayuda de Sílfide, podemos contener a los bichos de guerra y a los monstruos. Ustedes pueden escapar…
De la espada salió una risa escalofriante.
—¡Kekeke! ¡Sí! ¡Eso! ¡Este es el momento que he estado esperando!
—Princesa Alicia… —murmuró Gobu Yue, llena de culpa.
Justo cuando todos estaban hundidos en la tristeza, el caballero sin cabeza, Gegard, habló:
—¡Su Majestad Goblin! Quizá los hice preocuparse, pero no soy su enemigo… soy su aliado.
—¿Eh?
Todos se quedaron congelados por esas palabras.
Incluso Lin Tian se quedó pasmado.
—¿Aliado?
Gegard explicó:
—Proteger mi patria es mi obsesión. Mi resurrección fue gracias a tu gracia. Ahora ve, derriba al Imperio Zerg, ¡y reclama tu recompensa de Su Majestad Goblin!
—¡Maten!
¡Una ola masiva de monstruos pasó de largo junto a Lin Tian y los suyos, y se lanzó contra el ejército de insectos!
Aunque los insectos tenían ataques de elemento sagrado, no podían frenar la diversidad de habilidades de esa horda monstruosa.
Para los goblins, pelear cuerpo a cuerpo era una sentencia de muerte ante los ataques sagrados.
Pero los monstruos semihumanos, con habilidades variadas, podían atacar a los bichos de guerra desde lejos.
¡La tribu Oso del Trueno, con un solo golpe, encadenó ataques sobre miles de bichos de guerra!
¡La tribu Arpía, convirtiendo sus plumas en cuchillas, francotiraba a los bichos de elemento sagrado!
¡La tribu Rinoceronte Gigante Enloquecido simplemente embestía de frente, empalando a los bichos sagrados!
Y eso no fue todo.
Hombres Gato, Hombres Serpiente, Hombres Lobo e incluso Hombres Conejo se metieron a la pelea.
Sus habilidades únicas hacían fácil lidiar con los bichos de guerra.
Los bichos evolucionados —diseñados específicamente para contrarrestar a Lin Tian y a los goblins— no tenían oportunidad contra estos monstruos semihumanos recién llegados.
El caballero sin cabeza blandió su espadón de hierro oxidado, envuelto en llamas negras.
De frente a decenas de miles de tropas insectoides, ¡soltó un solo tajo gigantesco!
—Técnica de Espada de Clase Mundial: Tajo Cruzado de la Muerte
—¡Booom!
Una onda de qi de espada en forma de cruz barrió varios kilómetros.
¡En un solo golpe, borró a todos los bichos de guerra en su trayectoria!
¡La marea de la batalla volvió a cambiar!
La Reina Zerg, observando todo, quedó en completa incredulidad.
—¡Imposible! ¿De dónde salieron todos estos semihumanos y monstruos? ¡Goblin, cómo te atreves…!
—Ah, querida Reina Zerg… voy por ti… —dijo Lin Tian con una sonrisa retorcida, mirando al vacío.
Furiosa, la Reina Zerg gritó:
—¡¿Crees que puedes capturarme?! ¡¿Crees que tus monstruos y semihumanos pueden derrotarme?! ¡No son nada! ¡Los voy a matar a todos!
Dicho eso, forzó su evolución y empezó a poner huevos otra vez.
—¡Reina Zerg, tu cuerpo no aguanta esto! —advirtió preocupado el Rey Zerg desde abajo.
Pero la Reina Zerg no tenía opción.
Tenía que arriesgarse al rebote.
Forzó la puesta de más huevos, pero esta vez solo eclosionaron tres millones, muchísimo menos de los cinco millones esperados.
Dos millones de huevos estaban muertos.
Y muchos de los que sí nacieron murieron de inmediato por ser partos prematuros.
En total, solo quedaron como dos millones.
Al ver eso, a la Reina Zerg le dolió el corazón como si le arrancaran un pedazo.
—¡Goblin! ¡Goblin! ¡Goblin! ¡Mira lo que has provocado! ¡Tráiganmelo! ¡Lo haré mi esclavo sexual de por vida, y me aseguraré de que desee estar muerto todos los días!
Los dos millones de bichos de guerra recién evolucionados se movilizaron de inmediato.
¡Cada uno ya no parecía un insecto, sino que había tomado forma semihumana!
Su poder de combate era feroz, y usaban ataques del elemento sagrado.
—Reina Zerg, ¿debemos intervenir? —preguntó el Rey Zerg al ver eso.
La Reina Zerg le espetó:
—¡Idiota! ¡Estoy demasiado débil ahora! ¿Y si alguien me hace una emboscada?
Por el esfuerzo de forzar la puesta, su cuerpo antes enorme se había encogido en dos tercios.
Ahora parecía poco más que una reina hormiga sobredimensionada.
Recuperarse le tomaría muchísimos años.
…
En el frente
Los doscientos millones de insectos soldados todavía estaban lejos de ser exterminados: aún quedaban por lo menos cien millones.
Pero con el asalto incesante de los monstruos semihumanos, su aniquilación total ya era cuestión de tiempo.
Gegard se metió directo al mar de insectos, abriéndose paso a tajos, y avanzó hasta llegar a las puertas del Imperio Zerg, desatando el caos por todos lados.
Como no-muerto, dentro de la armadura lo único que había era una masa de energía negra girando.
Era casi imposible hacerle daño.
A menos que su magia se agotara por completo, podía pelear indefinidamente.
Pero de pronto…
Gegard se puso alerta.
—Monstruos insectoides en forma semihumana… no pensé que esos bichitos de entonces llegarían a ser tan fuertes. Reina Zerg…
Se escuchó un golpe pesado cuando la expresión de la Reina Zerg cambió, reconociendo la identidad de Gegard.
—¿¡El Primer Caballero de la Era del Caos, Gegard!? No esperaba que resucitaras después de caer ante ese Señor del Pecado. Así que… no fuiste devorado por el Rey Demonio de la Gula.
Una de las criaturas insectoides semihumanas habló con frialdad.
Gegard soltó una risa orgullosa.
—Así es. Por suerte, no morí a manos del Rey Demonio de la Gula. Si no, ¡habría dejado que un bichito como tú se alzara!
…
Nota: “esclavo sexual” viene de un juego de palabras del chino: en el texto original, la expresión usada suena igual que “ira estelar” (ambas se pronuncian xing nu), por eso aparece esa frase rara en algunas traducciones.