Cultivando en la torre en solitario - Capítulo 799

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Parte 2 Capítulo 75: ¡Bienvenidos al Jardín de Niños de la Destrucción! / 799

Había pasado una semana desde que empezó a ir todas las noches a trabajar a DD Entertainment.

“Papi, a Taecho le duele la boquita aquí.”

Taecho llamó a Sejun, que estaba tomando café, y abrió la boca.

“A ver. ¿Qué le hizo ‘auch’ a nuestra Taecho? Di ‘ah’.”

“Ah.”

Sejun miró dentro de la boca de Taecho. Pensó que quizá sería una espinita de pescado atorada entre los dientes, porque habían comido pescado en el almuerzo.

Pero.

“¿Eh?!”

¿Qué es eso?

Se veía un diente negro, podrido. Era una caries.

¿Hasta la Diosa Primordial puede tener caries?!

Normalmente, la Diosa Primordial no tendría dientes picados, pero Taecho se había humanizado para parecerse a Sejun. Su estructura básica era igual a la de un ser humano.

Pero Taecho se lava los dientes diario, ¿no?

Sejun le cepillaba los dientes personalmente a Taecho todos los días, con toda la dedicación, así que no había razón para que tuviera caries.

¿Qué está pasando?

“Taecho, dime la verdad. ¿Has comido algo sin decirle a Papi?”

Preguntó Sejun con voz seria,

“Pues… en realidad, Blackie oppa me dio camotes asados y secos en la noche, y me comí cinco.”

“¿Cuántas veces?”

Si el diente se le picó, no fue solo una o dos veces.

“Eeem… como unas treinta noches…”

Tal como pensaba…

Ese mocoso Park Blackie. Él tiene dientes de dragón, así que no se le pican, pero Taecho no.

Kihihit. ¡Kking! ¡Kking! ¡Kking!

[Hehe. ¡Por fin te diste cuenta! ¡Así es! ¡El gran Blackie estaba cuidando a la más pequeña en secreto a espaldas del mayordomo!]

Blackie, sin leer el ambiente, se infló todo orgulloso.

“¡Park Blackie!”

¿¡Kking?!

Esperando un elogio, Blackie recibió pellizcos en las mejillas.

“¡Chamaco! ¿Por qué le das de comer a Taecho en la noche?! ¡A Taecho se le picó el diente!”

Y terminó colgando de cabeza.

“¿Taecho tiene el diente picado?! ¿Entonces me tienen que pisar el diente como a Papi?”

Taecho se quedó en shock ante las palabras de Sejun.

“Puhuhut. ¡La caries de la más pequeña es distinta a la del Presidente Park, miau! ¡No te preocupes, miau!”

“Fiuu. Menos mal.”

Gracias a la amable explicación de Theo, Taecho salió de su estado de shock.

Pero.

El humor de Sejun empeoró en cambio.

“Iona, ¿no habrá algún hechizo de magia que cure caries?”

“Kyoot kyoot kyoot. Lo siento. No existe tal hechizo.”

Sejun le preguntó a Iona, por si acaso, pero desafortunadamente, entre las decenas de miles de hechizos que Iona conocía, ninguno servía para curar caries.

La mayoría de los residentes de la Torre tenían dientes muy fuertes, así que las caries eran raras.

“Hay un hechizo para fortalecer huesos, así que usaré ese para reforzar los dientes de Taecho-nim como tratamiento de emergencia.”

“Está bien. Gracias.”

Gracias a la magia de Iona, Sejun pudo evitar que la caries siguiera avanzando.

“Taecho, vamos a lavarte los dientes y a dormir la siesta.”

“¡Sí!”

Sejun le cepilló los dientes a Taecho con mucho esmero y la acostó a dormir junto con los demás niños de la destrucción.

Y luego.

“Hablemos de ideas para arreglar esta emergencia.”

El grupo empezó una lluvia de ideas sobre cómo tratar la caries de Taecho.

“Sejun, mejor sáquemosle el diente. Si lo arrancas, luego vuelve a crecer, ¿no?”

“Puhuhut. ¡Como era de esperarse de la futura esposa del gran híbrido Presidente Park, Aileen noona! ¡Es una idea genial, miau!”

“Ejem.”

Aileen levantó la barbilla con orgullo, disfrutando de los halagos de Theo.

Es tan bonita…

Sejun se quedó viendo embobado a Aileen.

En ese momento.

Kuehehehe. ¡Kueng!

[Hehehe. ¡Cuengi también tiene una buena idea!]

Cuengi levantó su patita delantera y habló.

“Oh. A ver, Cuengi, dinos.”

¡Kueng!

[¡Taecho puede cambiar sus dientes por dientes de dragón como Blackie!]

“Hmm. Eso hay que pensarlo.”

Cuengi propuso implantes de dientes de dragón.

Kihihit. ¡Kking!

[Hehe. ¡Mayordomo! ¡No te preocupes! ¡Confía en el gran Blackie! ¡Yo le voy a dar una buena charla a esas bacterias!]

“¡¿Y eso cómo se supone que va a servir?!”

Blackie, que solo lograba echar más leña al enojo de Sejun desde un lado, volvió a quedar colgando de cabeza.

Kking…

[El mayordomo es malo…]

Paf. Paf.

Sejun le dio palmaditas en la pompa a Blackie mientras este se sentaba dándole la espalda.

“Todas las ideas, rechazadas.”

Sejun tiró todas las propuestas.

Lo de sacar el diente no era opción, porque Taecho, en forma humana, no tenía dientes que se regeneraran sin fin.

Y si le cambiaban todos sus dientes por dientes de dragón, su poder podría subir al nivel necesario para armonizar con ellos.

Entonces tendrían que separarse de su Taecho.

Porque Sejun era débil. Así que descartado. Sería quemar la casa para matar una pulga.

“Así que vamos a ir al dentista.”

De hecho, el primer método que se le ocurrió a Sejun para tratar la caries fue ir al dentista.

Pero.

¿Cómo se supone que iba a llevar a Taecho al dentista?

Se topó con una pared desde el principio. El dentista, ese lugar temido por todos los niños.

Yo también les tengo miedo…

Hasta Sejun, siendo un adulto hecho y derecho, le tenía miedo al dentista.

Por eso les preguntó a los demás si había otra forma.

Aunque lograra llevar a Taecho al dentista sin problema, seguiría habiendo un gran riesgo. Si Taecho, durante el tratamiento, perdía el control del miedo o del dolor y usaba el poder de la Diosa Primordial, sería el fin de la Tierra.

De principio a fin, no podía haber ni un solo error.

Sejun, a diferencia de lo que solía ser, comenzó a diseñar un plan minucioso. Una expresión sombría demasiado seria para un simple tratamiento de caries.

¡Era para tratar la caries de Taecho y salvar la Tierra!

Aunque no estaba seguro de que funcionara.

Mientras Sejun trabajaba en su operación detallada,

“¡Ujajajaja!”

“Hehe. Huljeok soñó que comía algo rico.”

“Hehe. YamYam también.”

Taecho y los niños de la destrucción despertaron de la siesta.

“Taecho, ven tantito.”

Sejun llamó en secreto a Taecho.

“¿Qué pasó, Papi?”

“Taecho, ¿quieres ir a comer tonkatsu con Papi?”

Nombre de la operación: ¡Operación 2025, Vámonos a Comer Tonkatsu, iniciada!

2025 tenía un significado muy profundo: completar la operación con éxito y recibir el año 2025 a salvo.

Pero.

“No. A Taecho no le gusta el tonkatsu.”

Falló desde el arranque.

“¿Eh?”

“A Taecho le gusta el pollo yonggary, como a Tío Ace.”

Por suerte, no fue un fracaso total.

“Ah. Entonces, ¿vamos mejor a comer pollo yonggary con Papi?”

Sejun cambió rápido la operación a “Vámonos a Comer Pollo Yonggary” e intentó relanzarla.

“¡Sí! Pero Papi lo va a hacer en la casa, ¿verdad?”

Taecho le pegó justo al punto ciego del plan minucioso de Sejun.

“Eh… eso…”

Mientras Sejun batallaba para responder,

“¡Ah! ¿Vamos de picnic?!”

Recordando lo bien que se la pasó en el parque de diversiones, Taecho gritó emocionada.

“¿Pik-nik?!”

“¡Picnic!”

Los niños de la destrucción, al oír la voz de Taecho, también se emocionaron.

Todo se descontroló…

Sejun puso cara de problema.

Él solo quería ir al dentista, pero las cosas se habían inflado demasiado.

¡Es todo por tu culpa!

Sejun fulminó con la mirada a Blackie, que se recargaba feliz en su pierna después de recibir unas palmaditas bien dadas en la pompa.

Kihihit. ¿¡Kking?! ¡Kking!

[Hehe. ¿Es concurso de miradas?! ¡El gran Blackie va a ganar!]

Como siempre, sin entender nada, Blackie abrió bien los ojos y empezó un concurso de miradas con Sejun.

Y entonces.

“Park Blackie, ¿de qué te sientes tan orgulloso que andas abriendo los ojos así?”

Lo regañaron otra vez.

“Una semana sin camotes asados y secos.”

Esta vez, se le prohibieron los camotes asados y secos.

¡Kking! ¡Kking! ¡Kking!

[¡No! ¡Déjame comerlos! ¡Dije que me los dejes comer!]

Blackie gimoteó y le mordió la basta del pantalón a Sejun, suplicando que levantara la prohibición de camotes.

Por suerte, el pantalón de Sejun, que Ggomi había cosido con cuidado con hilo de telaraña, solo se estiraba pero no se rompía, incluso bajo los dientes de dragón de Blackie.

Kkiiing…

En cambio, Blackie embarró lágrimas y mocos por toda la orilla del pantalón de Sejun.

“Haah…”

Park Blackie, ¿qué voy a hacer contigo…?

Sintiéndose un poco culpable por él, Sejun dijo,

“Ya no le des snacks nocturnos a Taecho. ¿Entendido?”

Ssok.

Y le metió un pedacito de camote asado y seco en la boca.

Entonces.

Kihihit. ¡Kking!

[Hehe. ¡Está bien!]

Blackie recuperó el ánimo de inmediato y sonrió de oreja a oreja.

“Qué cosa contigo. ¿Qué es esa cara? La gente va a pensar que eres un perrito mugroso. Mantente limpio.”

Sejun le limpió las lágrimas y mocos de la cara con la mano y usó una habilidad para dejarlo presentable antes de meterlo en la cangurera.

Normalmente, Blackie se habría ofendido si lo llamaban perro chusco, pero estaba tan concentrado masticando el camote asado que ni lo oyó.

Mientras Sejun se ocupaba de Blackie,

“¡Chicos, prepárense para el picnic!”

“¡Preparar picnic! ¡Hay que llevar la cobijita de Mingming!”

“¿Empacaste el tenedor de Kkangkkang?”

“¡Ah! ¡Cierto! ¡Mi tenedor!”

Taecho y los niños de la destrucción estaban ocupadísimos empacando sus platos, tenedores y sus cobijas favoritas para dormir, todo para llevarlo al picnic.

Encima.

“Jjokjjok va cargado por Gomgom, así que Ddaeddae y Aaeeng los cargan Nene y Chacha.”

“¡Sí!”

“¡Sip!”

Hasta se organizaron para cargar a los bebés.

“Haah.”

¿Qué se supone que hago?

Entre los niños, el picnic ya se había confirmado como evento oficial. Era demasiado tarde para decir que no iban a ir.

Pero igual tenían que ir al dentista…

La Operación 2025 estaba a nada de colapsar.

Ni modo.

¡Entonces vamos a ir de frente!

“Taecho. Para curar ese ‘auch’, tenemos que ir al dentista.”

Sejun se lo dijo directamente a Taecho,

“¡Entonces vamos ahorita, Papi! ¡Taecho quiere que la curen rápido para que ya no duela!”

Taecho le agarró de la mano a Sejun y lo apuró para ir al dentista.

“¿Eh? Ah… sí. ¡Vámonos rápido! ¡Aileen, me voy al dentista!”

Sorprendido por la reacción inesperada, Sejun se apresuró a avisarle a Aileen, temiendo que Taecho se arrepintiera.

“¿Eh? ¿No íbamos de picnic?”

Aileen, que estaba empacando con todo en su cuarto, preguntó.

“Ah. El picnic lo hacemos mejor este fin de semana. Así Dongdong y los demás niños también pueden ir.”

Sejun pensó que sería mejor que fueran todos juntos ya que de todas formas iban a ir.

“¡Picnic con los hyungs! ¡Me encanta!”

“Hehe. ¿A qué jugamos con Nangnang hyung en el picnic?”

Por suerte, los niños no se decepcionaron con las palabras de Sejun, al contrario, se emocionaron aún más.

“Ah, es verdad. Está bien. Entonces cuídense.”

“Sí. Niños, vámonos.”

Sejun voló por el cielo con el grupo y llegaron al dentista.

Antes de entrar a la clínica,

“Iona, lanza un hechizo de invisibilidad sobre ti y los demás.”

“Kyoot kyoot kyoot. De acuerdo. Poder de la magia…”

Iona usó el hechizo de invisibilidad para ocultarse a sí misma, a Theo, a Cuengi y a Blackie. Podían negarles la entrada por culpa de su pelaje.

Sejun entró a la clínica, hizo el registro y esperó su turno. Como Han Tae-jun había ayudado a registrar el nacimiento de Taecho, y ella estaba anotada en el libro de familia de Sejun, no hubo ningún problema con el papeleo.

“¡Ay, Dios! La niña ha de salir a la mamá, ¿verdad?”

“Sí, no se parece nada al papá.”

¡En serio, ¿y dicen eso frente al papá real?!

La enfermera y otros pacientes chismeaban mientras miraban a Sejun y a Taecho.

“¡Eso no es cierto! ¡Taecho se parece a Papi!”

Taecho puso las manos en la cintura con orgullo y defendió a Sejun.

“Bueno… tiene cinco deditos como Papi… y dos ojitos como Papi…”

Solo deja de hablar…

No le servía mucho de consuelo.

Mientras esperaban,

“¡Aaaahhh!”

Se oyó el grito de un niño desde el consultorio.

Whiiing. Whiiing.

Le siguió el sonido agudo de los instrumentos dentales.

El rostro de Taecho se fue poniendo pálido poco a poco.

Entonces.

“Eh… Papi, a Taecho ya no le duele. Mejor vámonos a la casa.”

Taecho le agarró el pantalón a Sejun y soltó una mentirita. Antes, había aceptado ir al dentista tan fácil porque no tenía ni idea de qué era.

“Taecho, solo aguanta un poquito. No duele tanto.”

“¿De verdad?”

“Sí.”

“Entonces Papi, que a ti también te atiendan.”

“¿Eh?”

“Si a Papi lo atienden, Taecho también se deja.”

“Está bien. Trato hecho.”

Sejun aceptó sin pensarlo la propuesta de Taecho.

Tenía huesos de dragón, bien macizos.

No había forma de que unas simples bacterias pudieran roer hueso de dragón. Además, se lavaba los dientes todos los días, con disciplina.

Y así, Sejun terminó recibiendo tratamiento junto con Taecho.

Dos dentistas se acercaron, uno para Sejun y otro para Taecho.

“Levanta la mano si te duele.”

Whiiing. Whiiing.

El dentista asignado a Sejun dijo eso mientras probaba el aparato antes de empezar el tratamiento.

“¡Aaagh!”

Sejun gritó y levantó la mano disparado.

“…Señor, todavía ni lo toco.”

“Suspiro. Perdón. Papi es muy chillón.”

Taecho suspiró y se disculpó en nombre de Sejun, imitando a una adulta.

“……”

El orgullo de Sejun se hizo polvo.

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