Creo que le gusto a ese hombre mayor - Capítulo 51

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—Haa… Hyung, esto es…

Sin darle oportunidad de terminar la frase, Cha Hyuk volvió a devorar por completo sus labios. Su gruesa lengua se deslizó entre la ligera abertura de su boca y recorrió lentamente el paladar.

Yebon estaba completamente desconcertado.

Él solo había pensado en lavarse las manos e irse a casa.

¿Cómo habían acabado así?

Cha Hyuk lo había besado de improviso y, sin poder resistir la fuerza con la que lo empujó, Yebon terminó acorralado contra la pared de uno de los cubículos del baño.

—Ah… Mmh… ¡Hyung…!

Después de inmovilizarlo por completo contra la puerta del cubículo, Cha Hyuk le mordisqueó suavemente los labios mientras introducía un muslo entre las piernas de Yebon.

Sus movimientos eran apresurados, casi desesperados, como si intentara saciar un hambre que llevaba demasiado tiempo soportando.

Como si hubiera olvidado que estaban en el baño de la universidad, presionó con firmeza el muslo contra la parte delantera del pantalón de Yebon.

La respiración de este comenzó a agitarse.

La presión que sentía desde abajo hizo que su mente se volviera un caos.

Retorciéndose, empezó a golpear el pecho de Cha Hyuk con ambas manos.

—Mmh… ¡Estás loco…! Ah…

Cha Hyuk lamió lentamente el interior de su boca y rozó la lengua rígida de Yebon con la suya.

Si aquello seguía así…

Yebon sintió que realmente podían terminar haciéndolo allí mismo, en el baño de la universidad.

Asustado, giró rápidamente la cabeza.

Con un húmedo sonido, sus labios por fin se separaron.

Yebon respiró con dificultad antes de fulminarlo con la mirada.

—¡Hyung! ¿Qué estás haciendo? ¡No puedes hacer este tipo de cosas en un lugar así!

Aunque ya era muy tarde y apenas quedaba gente en el campus, aquello seguía siendo un lugar público.

Y, hicieran lo que hicieran, le parecía completamente inapropiado.

Era cierto que unos meses atrás él mismo había besado impulsivamente a Jung Woochan en un lugar público.

Pero en aquel momento estaba completamente fuera de sí.

Había sido algo inevitable.

Además, durante toda su relación, apenas había tenido contacto físico con Jung Woochan.

Y cuando lo tenían, normalmente se limitaban a tomarse de la mano o abrazarse.

En aquella época, Yebon había pensado que Jung Woochan era una persona madura y reservada.

Había supuesto que también controlaba fácilmente sus deseos.

Ahora comprendía que la realidad era mucho más sencilla.

Jung Woochan simplemente nunca había sentido tanto deseo por él.

No sería exagerado decir que Cha Hyuk era la única persona que le había demostrado de forma tan evidente cuánto lo deseaba.

Un leve temblor apareció en los claros ojos de Yebon.

—¿No puedo?

—¡Mmh…! ¡No puedes…!

Cha Hyuk lo miró con expresión inocente.

Pero sus manos estaban haciendo exactamente lo contrario.

Una de ellas ya se había deslizado bajo la sudadera de Yebon y acariciaba lentamente uno de sus costados.

La diferencia entre la temperatura fría de sus dedos y el calor de su piel hizo que se le erizara todo el cuerpo.

—¿Y si… y si entra alguien?

—Casi no hay nadie.

Chup… chup…

Cha Hyuk besó suavemente su mejilla mientras la otra mano jugueteaba con el lóbulo de su oreja.

Era un gesto ligero, casi travieso.

Quizá porque estaban completamente pegados el uno al otro, el aroma de Cha Hyuk parecía envolverlo por completo.

Cada vez que respiraba, aquel olor llenaba sus pulmones.

La cintura le temblaba.

El corazón parecía querer salírsele del pecho.

—Aun así… ah… no puedes… hacer esto… en un lugar público…

Cha Hyuk fue descendiendo lentamente desde su mejilla hasta el cuello.

Allí comenzó a mordisquearlo suavemente.

El leve dolor hizo que Yebon frunciera el rostro.

—He oído que hay gente que lo hace en sitios como este.

—¿¡Q-quién en su sano juicio haría algo así aquí…!?

Con un leve murmullo, Cha Hyuk volvió a pegar aún más su cuerpo al suyo.

La mano que acariciaba su costado descendió lentamente por su abdomen plano.

Cada lugar donde sus dedos lo rozaban parecía incendiarse.

Los músculos del vientre de Yebon se contrajeron involuntariamente.

Cada mirada.

Cada caricia.

Le dejaban completamente claro cuánto lo deseaba Cha Hyuk.

¿De verdad piensa llegar hasta el final…?

Ellos nunca habían llegado tan lejos.

La última vez había sido en Bluemoon.

Y ahora estaban en el baño de la universidad.

Su razón le gritaba que debía detener aquello inmediatamente.

Pero solo podía observar la mano de Cha Hyuk deslizándose hacia el interior de la cintura de su pantalón.

Todo aquello escapaba por completo del sentido común.

Sentía la boca completamente seca.

En aquel espacio silencioso, incluso el más leve cambio en su respiración resonaba con claridad.

Cha Hyuk dobló lentamente las rodillas hasta quedar más abajo.

Sujetó la cintura del pantalón de Yebon y comenzó a bajarla.

Después de rozar lentamente los labios de Yebon con los suyos, murmuró con una sonrisa:

—En las películas para adultos lo hacen en lugares todavía más increíbles. ¿No lo sabías?

El rostro de Yebon se volvió completamente rojo.

—¿¡Por qué estás hablando de eso ahora!?

Cha Hyuk terminó de bajar el pantalón deportivo.

Su miembro, apenas endurecido, quedó parcialmente expuesto.

Por suerte, aún llevaba puesto el bóxer.

Pero el contorno apenas oculto por la tela resultaba incluso más sugerente.

Yebon intentó subirse otra vez el pantalón.

Cha Hyuk lo detuvo enseguida.

—Hyung… ¿tú ves ese tipo de cosas en casa?

Nervioso, soltó lo primero que se le ocurrió.

Le avergonzaba descubrir aquella faceta de Cha Hyuk.

Y, al mismo tiempo, sentía una inesperada curiosidad por saber qué clase de videos veía.

—¿Y tú no los ves, Yebon?

Sujetándole con firmeza una mano, Cha Hyuk terminó de arrodillarse frente a él y rozó con la lengua la tela del bóxer.

—Yo… casi nunca… veo esas cosas…

La cálida sensación que atravesó la tela hizo que los dedos de Yebon se curvaran.

—Yo tampoco.

¿Para qué iba a necesitarlas, si te tengo a ti?

La firme respuesta de Cha Hyuk hizo que Yebon aflojara sin darse cuenta la mano con la que sujetaba desesperadamente el pantalón.

Parecía que Cha Hyuk solo sentía deseo por él.

Y ese pensamiento hizo que algo revoloteara en su pecho.

Cha Hyuk no dejó escapar ese instante.

Aprovechó que había relajado la fuerza y bajó también el bóxer.

El miembro completamente erecto de Yebon quedó al descubierto.

El aire frío le arrancó un escalofrío que recorrió todo su cuerpo.

Los muslos comenzaron a temblarle.

Lo más humillante era que el único completamente expuesto y excitado era él.

Cha Hyuk seguía perfectamente vestido.

Aunque había sido él quien había comenzado todo…

Ahora parecía que el desesperado era Yebon.

Dominado por la vergüenza, bajó la mirada.

Quiso cubrirse.

Pero todavía tenía las manos inmovilizadas.

Ver el rostro de Cha Hyuk tan cerca de su erección resultaba demasiado estimulante.

Las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos.

—Hyung… me da vergüenza… suéltame las manos…

—¿Te da vergüenza?

Yebon asintió rápidamente.

Cha Hyuk finalmente le soltó las manos.

Pero, al mismo tiempo…

—¡Ah…!

Una gran mano envolvió su miembro.

El pulgar presionó lentamente la punta y comenzó a frotarla.

Un intenso escalofrío recorrió su espalda.

Su cuerpo se arqueó de inmediato.

—Ah… para…

—Pero parece que a esta parte sí le gusta.

La mano descendió con fuerza por toda la longitud del miembro y volvió lentamente hacia arriba.

La estimulación era insoportable.

De la punta comenzó a brotar un líquido transparente que humedeció la mano de Cha Hyuk.

Aquella humedad volvió aún más suaves sus movimientos.

Los sonidos húmedos del roce resonaban claramente en el baño mientras el ritmo aumentaba.

—Ah… ah…

Cuanto más intentaba contener los gemidos…

Más escapaban.

Al final terminó cubriéndose la boca con ambas manos.

El bajo vientre se contraía una y otra vez.

Los muslos no dejaban de temblar.

Sentía que estaba a punto de correrse.

Sus caderas avanzaron involuntariamente.

Al verlo completamente dominado por el placer, una sonrisa apareció en los labios de Cha Hyuk.

—Yebon… ¿alguna vez te has masturbado?

Justo cuando estaba al borde del orgasmo…

Cha Hyuk dejó de mover la mano.

Yebon, jadeando con dificultad, bajó la vista hacia él.

Sus ojos estaban completamente humedecidos.

Todavía envuelto en la excitación, tardó unos segundos en comprender la pregunta.

Su rostro estaba completamente rojo.

—Con esto.

—¿Ah…?

—¿Alguna vez has usado esto contigo mismo?

La pregunta apareció de la nada.

Pero Yebon nunca había sido alguien tan desinhibido como Jung Woochan.

Ni siquiera tenía un deseo sexual especialmente intenso.

Cuando negó lentamente con la cabeza…

Un brillo extraño apareció en los ojos negros de Cha Hyuk.

—Qué desperdicio… Es tan bonito.

—¿Qué clase de cumplido es ese? Deja de burlarte…

Podía entender que alguien alabara su rostro.

Pero era la primera vez que alguien llamaba «bonita» a esa parte de su cuerpo.

A medida que recuperaba algo de lucidez, la vergüenza aumentaba.

Era el único completamente excitado.

El único que seguía endurecido y mojando la mano de Cha Hyuk.

Si al menos hubiera terminado hacía un momento…

Ya se habría calmado.

Pero Cha Hyuk se había detenido justo en el peor instante.

—De verdad… hyung, eres insoportable…

—¿Quieres correrte?

—…¿Qué?

Por un momento creyó haber oído mal.

Pero Cha Hyuk volvió a repetirlo.

Y esta vez dijo algo todavía más inesperado.

—Aquí… ¿quieres usar mi boca?

Mientras hablaba, señaló lentamente sus propios labios.

Entre ellos podía verse apenas la punta de su lengua.

Cuando comprendió lo que Cha Hyuk quería decir…

Todo su rostro, hasta el cuello, se tiñó de rojo.

—¡Q-q-qué estás diciendo! ¡No hace falta!

—¿Seguro?

—¡Sí! ¡De verdad…! ¡No hace falta…!

A pesar de la negativa desesperada de Yebon…

Cha Hyuk acercó la lengua y rozó suavemente la punta ya húmeda.

La sensación era completamente distinta a la de una mano.

Yebon aspiró bruscamente.

—Te dije que no… ah…

La cálida humedad resbaló lentamente sobre la piel.

Yebon sujetó desesperadamente la cabeza de Cha Hyuk, intentando apartarlo.

Pero Cha Hyuk simplemente terminó envolviéndolo por completo con la boca.

—Ah…!

El intenso calor húmedo rodeó por completo su miembro.

Aquella sensación desconocida hizo que todo su cuerpo temblara.

Solo el calor y la humedad bastaban para nublarle la mente.

Pero la gruesa lengua insistía una y otra vez sobre la zona más sensible.

Cuando Cha Hyuk había dicho que iba a hacerlo terminar…

Realmente hablaba en serio.

Muy despacio comenzó a mover la cabeza.

La sensación era tan intensa que parecía que fuera Yebon quien estaba empujando las caderas.

Sujetó con fuerza el cabello de Cha Hyuk.

Todo su cuerpo temblaba.

Un gemido ahogado escapó de sus labios.

A esas alturas…

Ya había olvidado por completo que seguían en el baño de la universidad.

—Ah… Hyung… se siente… muy bien…

Mientras Cha Hyuk continuaba sin apartarse de él, la mano que descansaba sobre su muslo descendió lentamente hacia atrás.

Como el bóxer seguía a medio bajar, parte de sus nalgas había quedado expuesta.

Los dedos de Cha Hyuk alcanzaron lentamente el espacio entre ellas.

Uno de ellos rozó apenas la entrada, que ya temblaba ligeramente por la intensa excitación.

—Ah… ah…

El dedo ejerció una leve presión.

Luego volvió a retirarse.

Aquella caricia deliberadamente provocadora volvió todavía más irregular la respiración de Yebon.

Justo cuando estaba a punto de alcanzar el clímax…

Creeec…

El sonido de una puerta mal engrasada al abrirse resonó de repente en todo el baño.

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