Creo que le gusto a ese hombre mayor - Capítulo 107

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  4. Capítulo 107 - Historia Extra 2 | Epílogo #5 | Fin
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El lugar al que Cha Hyuk llevó a Yebon fue el estacionamiento del edificio.

Cuando Yebon había entrado unos minutos antes, la lluvia caía con tanta fuerza que parecía que duraría toda la noche. Sin embargo, ahora apenas quedaba una llovizna ligera.

—¿Por qué vinimos al estacionamiento…?

Yebon dejó la frase a medias al ver que Cha Hyuk rebuscaba en el bolsillo y extendía la mano hacia él.

Sobre su palma había… una llave de automóvil.

Espera.

¿De verdad era una llave de automóvil?

Yebon la contempló aturdido, incapaz siquiera de tomarla, hasta que Cha Hyuk la colocó directamente en su mano.

—Hyung… ¿esto es de verdad…?

Por un momento llegó a preguntarse si aquel día no sería el Día de los Inocentes en lugar de su cumpleaños.

Su mirada vaciló mientras Cha Hyuk le hacía un gesto para que presionara el botón.

Tras dudar unos segundos, Yebon lo hizo.

El automóvil estacionado justo frente a ellos emitió un pitido y las luces delanteras parpadearon.

Era un vehículo de una conocida marca nacional.

Yebon alternaba la mirada entre el coche, la llave y Cha Hyuk, incapaz de ordenar sus pensamientos.

Cualquiera reaccionaría igual después de recibir un regalo tan inesperado y costoso.

—Entonces… ¿todo este tiempo estuviste tan ocupado por esto…?

Fue la primera frase coherente que logró pronunciar.

Conmovido por una mezcla de emociones, sus pestañas temblaron.

Cha Hyuk respondió con cautela:

—Sí.

Observaba atentamente la expresión de Yebon, intentando averiguar si le había gustado o no.

Los labios de Yebon temblaron.

Al final los apretó con fuerza antes de abrazar a Cha Hyuk con todas sus fuerzas.

—¿De verdad pensaste que me alegraría si te matabas trabajando para regalarme algo así? En serio… ¡No tenía ni idea…! ¡Deberías habérmelo dicho!

Aunque lo estaba regañando, sus brazos rodeaban la cintura de Cha Hyuk con todavía más fuerza.

Finalmente relajado, Cha Hyuk soltó una pequeña risa y acarició la parte posterior de su cabeza.

—Perdón por hacerte preocupar. Pero llevo pensando en esto desde el año pasado. Tú no te mudaste más cerca del trabajo por mi culpa. La verdad… quería comprarte algo todavía mejor.

Yebon no sabía mucho de automóviles, pero sí sabía que esa marca no era precisamente barata.

Escondió el rostro contra el pecho de Cha Hyuk y negó con energía.

—Esto es más que suficiente… Gracias…

Se sintió culpable por haberse enfadado con él.

—…En el futuro no tienes que hacer tanto por mí. Lo que más feliz me hace y por lo que más agradecido estoy es simplemente poder pasar tiempo contigo.

—Yo también.

Durante un buen rato permanecieron abrazados en silencio en medio del estacionamiento.

Finalmente, Cha Hyuk habló.

—Ya casi dejó de llover. ¿Vamos a dar una vuelta?

Yebon levantó la cabeza del pecho de Cha Hyuk.

En efecto, la lluvia había cesado por completo.

Sus ojos brillaron mientras miraba a Cha Hyuk y asentía tímidamente.

Después de todo, acababa de decir que lo único importante era pasar tiempo juntos, así que le daba un poco de vergüenza emocionarse tanto.

Pero, en secreto, llevaba bastante tiempo queriendo tener un coche.

Sin decir nada más, caminó hasta el vehículo y abrió la puerta.

Luego, con una voz llena de entusiasmo, exclamó:

—¡¿A dónde desea ir, caballero?!

Aquel inesperado tono exageradamente formal hizo que Cha Hyuk estallara en carcajadas mientras se sentaba en el asiento del copiloto.

—A donde tú quieras.

—¡Entendido! ¡Pongámonos en marcha!

Yebon arrancó el automóvil.

El joven maduro de hacía un momento había desaparecido por completo, sustituido por un entusiasmo infantil y desbordante.

Cha Hyuk, que hasta el último instante había dudado si a Yebon realmente le gustaría el regalo, sintió que había tomado la decisión correcta.

Aunque no llevaba música puesta, Yebon no dejaba de tararear.

Su alegría llenaba todo el interior del coche.

Fuera, el brillante paisaje nocturno de la ciudad desfilaba ante ellos, pero la mirada de Cha Hyuk permanecía fija en Yebon.

Ahora que lo pensaba…

Nunca lo había visto conducir.

Sabía que tenía licencia, pero siempre que iban a algún sitio, era Cha Hyuk quien terminaba tomando el volante de forma natural.

Pensé que solo la tenía por tenerla…

—Conduces muy bien, Yebon.

Su postura al volante demostraba experiencia.

Cuando el automóvil se detuvo ante un semáforo en rojo, Yebon giró la cabeza para mirarlo.

—¿De verdad? Supongo que practicar con el coche de mi mamá dio resultado.

—¿Adónde ibas?

La expresión de Yebon se suavizó un poco.

—Solo… también iba a los lugares donde tú vivías.

Había un ligero dejo de amargura en su voz.

Mientras Cha Hyuk había pasado esos años expiando los errores de su pasado, Yebon rara vez hablaba de cómo había vivido él durante ese tiempo.

Probablemente…

Porque no quería momentos como ese.

Momentos que inevitablemente lo entristecían.

El silencio llenó el coche.

Poco después volvieron a ponerse en marcha.

Al cabo de un rato, Yebon preguntó:

—Hyung, ¿hay algo que quieras hacer?

—¿Hacer?

—Sí. Aparte del trabajo que tienes ahora. Algo que siempre hayas querido intentar o aprender.

Hubo una época en la que Cha Hyuk tuvo muchos sueños.

Como cuando ingresó a la universidad siendo mayor que el resto.

Miró su reflejo en la ventanilla.

Rara vez se observaba en un espejo, así que hacía mucho que no veía su propio rostro con atención.

Yebon siempre decía que todavía aparentaba poco más de treinta años.

Pero él solo veía a un hombre que estaba envejeciendo.

Tras contemplar un rato su reflejo, apoyó la espalda en el asiento.

—Creo que ya soy demasiado mayor para pensar en esas cosas. No se me ocurre nada.

—…Ya veo.

—¿Por qué preguntas eso de repente?

—Solo quería decirte que, si algún día hay algo que quieras hacer, te apoyaré pase lo que pase. Así que solo… recuérdalo.

Su voz era tranquila.

No había presión.

Ni prisa.

Ni siquiera una emoción particularmente intensa.

Solo una sincera calma.

Lo único que Cha Hyuk pudo responder fue un suave:

—Gracias.

Después de mucho tiempo, Cha Hyuk por fin tuvo un día libre entre semana.

Estaba tumbado en el sofá, deslizando distraídamente el dedo por la pantalla del teléfono.

Habían quedado en salir a cenar cuando Yebon terminara de trabajar, pero todavía faltaban unas tres horas, así que aprovechaba para descansar.

Había estado terminando todo el trabajo extra que había aceptado antes del cumpleaños de Yebon.

Tener tiempo libre era agradable.

Pero quedarse solo en casa sin Yebon le resultaba aburrido.

Mientras navegaba sin rumbo por internet, un anuncio llamó su atención.

[Se buscan integrantes para el Equipo de Rescate Animal]

Su dedo permaneció unos segundos sobre el enlace.

Finalmente lo abrió.

Puesto y requisitos

Miembro del Equipo de Rescate Animal (1 vacante)

Funciones: Actividades de rescate animal.

Requisito: Licencia de conducir tipo 2.

Requisitos

  • Escolaridad: Sin requisitos específicos.
  • Experiencia: No indispensable.
  • Preferente: No tener alergias a los animales.
  • …

—Cumplo con todos los requisitos…

Murmuró para sí.

Leyó la oferta una y otra vez.

El salario era inferior al que recibía en su empleo actual.

Desde el punto de vista económico, su trabajo de ahora era mucho mejor.

Pero…

«Solo se vive una vez. Si hay algo que quieras hacer, inténtalo. Yo te apoyaré el tiempo que haga falta. Solo recuérdalo.»

Había pensado que era plenamente feliz simplemente viviendo junto a Kang Yebon.

Y era cierto.

Sin embargo…

No podía apartar la vista de aquella oferta de empleo.

Diez días después, Cha Hyuk se quedó inmóvil cuando su teléfono vibró.

Tras unos segundos, salió corriendo hacia la sala, donde Yebon estaba bebiendo agua, y prácticamente le puso la pantalla delante de la cara.

Sorprendido, Yebon se atragantó con el agua y comenzó a toser mientras tomaba el teléfono.

—¿Qué pasa…? ¿Qué es est…?

—¡¿Eh?!

Se cubrió la boca y levantó la vista hacia Cha Hyuk.

En la pantalla aparecía un mensaje.

[Notificación web]

<Asociación Coreana de Rescate Animal – Resultado de la evaluación documental para el puesto de Rescatista Animal>

¡Felicidades! Ha aprobado la evaluación documental.

Fecha de la entrevista: XX/XX/20XX (jueves), 10:00 a. m.
(Por favor, llegue con al menos 10 minutos de anticipación.)

Documentación requerida: Documento de identidad.

Todos los documentos, incluido el comprobante de experiencia laboral, deberán entregarse al ser seleccionado definitivamente.

Esperamos verlo en la entrevista. Muchas gracias.

—¿Rescatista animal…?

Era una profesión que jamás habría imaginado.

Al ver la sorpresa en el rostro de Yebon, Cha Hyuk empezó a explicarse casi por reflejo.

—Solo envié la solicitud porque no pedían estudios ni experiencia específica… Pensé que podía intentarlo…

Yebon tomó su mano y le dedicó una enorme sonrisa.

—¡Es maravilloso! ¡Creo que ese trabajo te queda perfecto!

—¿D-de verdad?

—¡Claro! Si yo fuera el entrevistador, te contrataría en ese mismo instante. Puede que seas un poco mayor, pero estás en excelente forma, tienes mucha resistencia… y además eres muy guapo. A los animales les gustan las personas bonitas y guapas.

Mientras acariciaba la mejilla de Cha Hyuk, este desvió la mirada con cierta timidez.

—Entonces… sobre la entrevista… Nunca he hecho una entrevista de este tipo. ¿Me ayudarás a prepararla?

—¡Por supuesto! Las entrevistas son mi especialidad.

Aquel día anunciarían el resultado de la entrevista de Cha Hyuk.

Yebon estaba tan nervioso que era incapaz de concentrarse en el trabajo.

No dejaba de mirar el teléfono.

Sin darse cuenta, ya casi era hora de salir.

¿Habrá fallado…?

Si hubiera aprobado, Cha Hyuk ya le habría avisado.

Pero seguía sin noticias.

Incluso el mensaje que le había enviado seguía sin ser leído.

Justo cuando estaba a punto de llamarlo, el teléfono vibró.

[Hyung: Yebon, ¿puedes hablar?] (5:34 p. m.)

Yebon se levantó de inmediato y marcó el número mientras caminaba hacia las escaleras de emergencia.

En cuanto Cha Hyuk respondió, preguntó sin rodeos:

—¿Cómo te fue?

—…

El silencio se prolongó.

Las pupilas de Yebon comenzaron a temblar.

—Me dijeron que empiezo a trabajar la próxima semana.

—…¡¿De verdad?!

—Sí. Gracias a toda tu ayuda.

Al escuchar la alegría en la voz de Cha Hyuk, el rostro tenso de Yebon se iluminó con una enorme sonrisa.

Lo sabía.

Sabía que lo conseguiría.

—¡Felicidades! Tenemos que celebrarlo esta noche. ¿Qué te apetece comer?

Yebon ya no veía la hora de volver a casa.

Había sido feliz hasta entonces.

Pero ahora sentía que, por fin, tanto Cha Hyuk como él habían encontrado el lugar al que realmente pertenecían.

—Fin—

 

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