Cancelaron mi compromiso y terminé casándome para atraer buena fortuna a una familia rica - Capítulo 93

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  4. Capítulo 93
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Durante tres días consecutivos, Fu Hanjun no fue a la empresa.

En un momento tan crucial para el Grupo Fu, cuando todavía quedaba tanto por reconstruir, que la puerta de la oficina de Fu Hanjun, conocido por ser un auténtico adicto al trabajo, permaneciera cerrada durante tres días seguidos despertó inevitablemente la atención de todas las partes y dio lugar a toda clase de especulaciones disparatadas.

Muchas personas intentaron acercarse a Tang Ge, de manera deliberada o aparentemente casual, con la esperanza de sonsacarle alguna información.

Sin hacer demasiado ruido, Fu Hanjun ya había conseguido adjudicarse dos proyectos de gran envergadura, por lo que muchos sospechaban que aquella desaparición significaba que estaba preparando otro movimiento sorprendente.

¿O acaso la purga que había comenzado antes del Año Nuevo todavía no había terminado?

Tang Ge sostenía una pila de documentos entre los brazos y mantenía una sonrisa tan cortés que nadie podía encontrarle el menor defecto, pero no soltó ni una palabra.

Después de conseguir escapar a duras penas de todas aquellas personas que se cruzaban «casualmente» en su camino, subió directamente a su automóvil y condujo hacia el Jardín del Lago Gui.

Hacía mucho calor y apenas se veían residentes paseando por el complejo residencial.

Tang Ge avanzó por la avenida principal, acompañado únicamente por el estridente canto de las cigarras.

Cuando giró hacia el sendero que rodeaba el lago, levantó la mirada y distinguió a lo lejos unas figuras moviéndose en el patio de la casa de Fu Hanjun.

Jian Xia finalmente había conseguido sentarse con Fu Hanjun bajo el emparrado de rosas del jardín, acompañados por un gato y un perro.

Dahei descansaba perezosamente sobre su regazo, mientras que Xiaobai permanecía junto a los pies de Fu Hanjun, con la lengua afuera para refrescarse.

Aunque hacía calor, la brisa que llegaba desde el lago traía consigo una frescura que no podía encontrarse en otros lugares.

Jian Xia se balanceaba suavemente en el columpio. A su alrededor flotaba la fragancia de las flores y, entre las sucesivas capas de vegetación verde, asomaban flores de todos los colores…

El paisaje era tan hermoso como una pintura.

Transmitía una sensación de tranquilidad y bienestar.

Pero lo más importante era que, con solo girar la cabeza, podía ver a Fu Hanjun.

Fu Hanjun acababa de servir dos tazones de postre helado. Se inclinó y le entregó a Jian Xia el de sabor a matcha, que había pedido especialmente.

Jian Xia sostuvo el tazón entre las manos y no pudo evitar sonreír con los ojos curvados.

Pensó que la vida de los inmortales probablemente no podía ser mucho mejor que aquella.

Fu Hanjun lo miró y tampoco pudo evitar que las comisuras de sus labios se elevaran.

Durante aquellos días, los dos habían permanecido prácticamente pegados el uno al otro a todas horas. Solo entonces Fu Hanjun había descubierto hasta qué punto a Jian Xia le encantaban los postres helados.

—Esta es la última porción —le advirtió—. Comer demasiado no es bueno para la salud.

—Y todo es culpa tuya.

Jian Xia arrugó la nariz y se removió en el asiento con cierto resentimiento.

En un día tan caluroso, el columpio tenía un cojín grueso y acolchado. Si no comía algo frío, sentía que se asfixiaba de calor.

Aunque ya habían pasado tres días, los efectos de aquella noche todavía persistían.

Sentarse le resultaba incómodo, pero estar de pie tampoco era mucho mejor.

—Ni siquiera he podido seguir el plan de entrenamiento que me preparó el profesor —se quejó Jian Xia.

Jian Xia tenía una figura excelente. De lo contrario, Norede no habría quedado tan impresionado al verlo por primera vez ni lo habría elegido como imagen de N.U.

Sin embargo, su musculatura era relativamente fina. Para que se viera mejor ante las cámaras y transmitiera una mayor sensación de fuerza, Zhou Changshan le había contratado un entrenador personal.

Entrenaría con él tres veces por semana, concentrándose principalmente en la espalda y la definición de la cintura, para conseguir mejores resultados durante el rodaje.

—¿Con ese cuerpo tan perfecto que tienes, todavía necesitas entrenar?

Fu Hanjun tenía una gruesa pila de documentos sobre las piernas. Al escucharlo, sonrió y recorrió su cuerpo con la mirada de arriba abajo.

—Luego hablaré con el profesor Zhou. Así como estás, te verás todavía mejor en cámara.

—Fu Hanjun —lo llamó Jian Xia con seriedad.

Fu Hanjun soltó una carcajada.

—Lo olvidé, lo olvidé —dijo, levantando las manos en señal de rendición—. No debo aprovecharme de mi posición para obtener beneficios personales. Fue culpa mía.

Jian Xia apretó los labios y dejó la mirada fija en los ojos de Fu Hanjun, que rebosaban de alegría.

Todavía tenía en la boca el dulce sabor del helado, y aquella frescura parecía extenderse directamente hasta su corazón.

Aunque sabía que no podían seguir holgazaneando de aquella manera todos los días, pasar aquellas jornadas y noches juntos había sido tan relajante y feliz que, una vez que uno se acostumbraba, ya no quería salir de ellas.

La mayor parte del tiempo, Fu Hanjun se ocupaba de sus asuntos laborales mientras Jian Xia leía guiones a su lado.

En ocasiones, ambos discutían los libretos. Otras veces, Fu Hanjun trabajaba mientras Jian Xia parloteaba sin parar junto a él.

Fu Hanjun parecía tener siempre la capacidad de hacer dos cosas a la vez. Incluso cuando estaba ocupado, conseguía responder a todo lo que Jian Xia le decía.

A veces tenía que revisar documentos en idiomas extranjeros y Jian Xia, preocupado por interrumpirlo, dejaba de hablar.

Sin embargo, Fu Hanjun levantaba la mirada con una sonrisa y le preguntaba por qué se había quedado callado.

Cuando estaba con Fu Hanjun, Jian Xia parecía volverse incluso más conversador.

El sonido de un automóvil se acercó cada vez más.

Jian Xia apartó la mirada del rostro de Fu Hanjun y giró la cabeza.

—Llegó Tang Ge —anunció.

Durante aquellos días en casa, los documentos de trabajo que Tang Ge llevaba diariamente habían hecho que Jian Xia comprendiera por primera vez, de una manera tangible, lo ocupado que estaba Fu Hanjun y lo enorme que era su carga laboral.

Tang Ge acudía a la casa al menos tres veces al día y, en las jornadas más intensas, llegaba a hacerlo cinco o seis veces para entregar documentos y llevarse a la empresa los que ya habían sido procesados.

Cada vez traía una pila enorme: proyectos de toda clase, informes de progreso, estados financieros…

A Jian Xia le daba vueltas la cabeza con solo escucharlo.

Y todo aquello correspondía únicamente a los asuntos urgentes.

No podía imaginar cuánto trabajo se habría acumulado después de tres días sin ir a la empresa.

—Presidente Fu, joven señor Jian.

Tang Ge bajó del automóvil y, como era de esperarse, llevaba nuevamente los brazos llenos de documentos.

—Siéntate.

Fu Hanjun no se levantó. Simplemente señaló el asiento situado frente a él, al otro lado de la mesa de piedra.

Mientras hablaba, hizo girar distraídamente el bolígrafo entre sus dedos.

Tang Ge supo que su jefe estaba de excelente humor.

Dejó los documentos sobre la mesa de piedra y le informó sobre la situación de la empresa.

Después de revisar los asuntos pendientes, Fu Hanjun le entregó los documentos que ya había terminado de procesar.

Tang Ge se levantó, pero antes de marcharse se detuvo y dirigió a Jian Xia una mirada vacilante, como si quisiera decir algo.

Fu Hanjun pareció comprender sus intenciones. Lo miró discretamente, con los ojos ligeramente ensombrecidos.

—Puedes irte.

Tang Ge no tuvo más remedio que guardar silencio, recoger los documentos y subir al automóvil.

Jian Xia siguió el vehículo con la mirada hasta que se alejó bastante.

Cuando giró la cabeza, se encontró directamente con los ojos de Fu Hanjun.

Aunque estaba disfrutando muchísimo de aquella vida, Jian Xia se acercó un poco más a él.

—Fu Hanjun —preguntó—, ¿no crees que ya deberías regresar a trabajar a la empresa?

—¿Tan pronto te cansaste de mí? —preguntó Fu Hanjun, con una expresión entre sonriente y burlona.

—Tengo miedo de que los demás me critiquen —respondió Jian Xia, apoyando la barbilla sobre una mano—. Además, tienes muchísimo trabajo. Aunque lo dejes acumularse, al final tendrás que hacerlo tú. Y también me preocupa que el abuelo tenga alguna objeción. ¿Qué tal si piensa que soy una belleza seductora que ha embrujado al gobernante y lo ha apartado de sus deberes…?

Fu Hanjun soltó una carcajada y giró la cabeza para mirarlo.

Jian Xia llevaba una camiseta de color rosa chicle. Sus ojos sonrientes parecían dos manantiales de agua cristalina y sus suaves labios se veían especialmente rojos.

Realmente era seductor.

Tanto que Fu Hanjun no quería alejarse de él.

Deseaba pasar pegado a su lado todo el tiempo que le quedaba de descanso, o incluso guardarlo en un bolsillo para llevarlo consigo a todas partes.

—El abuelo no pensaría eso —respondió.

Al final, no pudo resistirse a levantar una mano y acariciarle el cabello.

—Es que no quiero salir de casa.

—¿No quieres salir de casa o no quieres separarte de mí? —preguntó Jian Xia con una sonrisa satisfecha.

—No quiero separarme de ti —admitió Fu Hanjun.

—No importa.

Jian Xia enganchó sus dedos con los de él y comenzó a balancearlos suavemente, con los ojos llenos de alegría.

—Cuando hagamos pública nuestra relación, te acompañaré al trabajo siempre que no tenga rodajes.

Fu Hanjun asintió, sonriendo también con los ojos.

—Mm.

A la mañana siguiente, Fu Hanjun regresó a la empresa.

Después de varios días entrando y saliendo puntualmente del trabajo, finalmente encontró tiempo para visitar Xia Ri Entertainment.

—¡Ay, mi querido Hanjun!

Yao Junlai, a quien últimamente le resultaba casi imposible verlo, lo siguió inmediatamente hasta su oficina.

—¡Ya casi es hora de que termine mi jornada y apenas estás llegando!

—Vine a revisar el modelado 3D de Sin nada —respondió Fu Hanjun—. Xiuming vendrá dentro de un momento. Échale un vistazo tú también.

—Está bien.

Yao Junlai se sentó, movió los ojos con curiosidad y preguntó con un tono extremadamente chismoso:

—Escuché que hace unos días tampoco fuiste a trabajar a la otra empresa.

—Mm.

Fu Hanjun respondió mientras encendía su computadora.

—¿Ya consumaron el matrimonio? —preguntó Yao Junlai, con los ojos brillantes.

Fu Hanjun lo miró y ni siquiera se molestó en responder.

—¡Mierda, mierda, mierda! —exclamó Yao Junlai, emocionado—. ¡Con razón! ¡Vaya contigo, Hanjun! ¡Te pasaste tres días enteros en eso!

Fu Hanjun: «…».

—Ya, ya, no digo nada más.

Yao Junlai carraspeó, pero seguía sonriendo de oreja a oreja, como si estuviera incluso más emocionado que si él mismo hubiera tenido su primera experiencia sexual.

—¿Vamos a beber esta noche? Xiao Wanli te ayudó a resolver un asunto tan importante. Por lo menos deberías darle un poco de consideración, ¿no?

—No voy —respondió Fu Hanjun—. Mi vida te la puedo ofrecer, pero consideración, ninguna.

—Tsk.

Yao Junlai puso los ojos en blanco con tanta fuerza que casi llegaron al techo.

—Desde que éramos pequeños ya me había dado cuenta de que, cuando crecieras, serías un marido completamente dominado por su esposa.

—¿Ah, sí?

Fu Hanjun lo miró con una sonrisa ambigua.

—Entonces, ¿también te diste cuenta de si conseguirías conservar tu bono de este mes?

Yao Junlai: «…».

¡Eres despiadado!

Mientras ambos seguían intercambiando ataques verbales, Lu Xiuming entró con una computadora en los brazos.

—Presidente Fu, Junlai.

Lu Xiuming solo tenía ojos para el trabajo.

—Hace un par de días me reuní con el profesor Zhou. Considera que todavía hay algunos aspectos de este resultado que deben modificarse. Échenle un vistazo.

Mientras hablaba, abrió su computadora y mostró el modelado.

Yao Junlai ya había visto aquella versión anteriormente.

Sin embargo, Fu Hanjun había estado ocupado en el Grupo Fu o desaparecido sin dejar rastro, así que era la primera vez que la veía.

—¿Qué dijo Mu En? —preguntó Fu Hanjun después de revisarla, sin expresar todavía su opinión—. ¿Dónde está? ¿Acaso tienes que encargarte personalmente de todas estas cosas?

—Ha estado con el profesor Zhou estos últimos días. Además, hay algunos problemas con el reparto que el profesor Zhou considera necesario resolver, así que también tenemos que volver a coordinarlo —explicó Lu Xiuming.

—Está bien.

Fu Hanjun se levantó.

—Esta noche redactaré mis observaciones detalladas y te las enviaré por correo electrónico.

—¿Ya te vas? —preguntó Lu Xiuming, un poco sorprendido.

Después de tantos días sin aparecer, lo normal, considerando la forma de trabajar de Fu Hanjun, habría sido que también preguntara por los demás proyectos de la empresa.

—Mm —respondió Fu Hanjun—. Voy a casa a cenar.

Yao Junlai: «…».

Lu Xiuming: «…».

Yao Junlai todavía no se daba por vencido y lo siguió un par de pasos.

—¿De verdad no vienes? ¡Entonces sí me voy a beber con Xiao Wanli!

—Ve.

Fu Hanjun respondió mientras avanzaba con sus largas piernas a toda velocidad, sin mostrar la menor intención de quedarse.

Yao Junlai: «…».

¡Ni siquiera intentaba disimular que prefería a su pareja antes que a sus amigos!

.

A finales de agosto, el Grupo Fu anunció una noticia de gran importancia.

El patriarca Fu declaró oficialmente su retiro y Fu Hanjun asumió formalmente el control del grupo.

Las acciones del Grupo Fu volvieron a dispararse. Su fuerte subida durante más de una semana reflejó una vez más la confianza que el mercado depositaba en el joven que acababa de asumir la dirección.

Casi al mismo tiempo, otra noticia explosiva sacudió la industria del entretenimiento.

Según una filtración, Zhou Li y Wei Cheng habían terminado su relación.

Además, la separación había sido conflictiva y existía una gran posibilidad de que ambas partes acabaran enfrentándose en los tribunales.

Poco después, algunos internautas observadores descubrieron que la cadena de restaurantes de autoservicio de la familia Zhou había cerrado.

Varias sucursales tenían carteles que anunciaban que los locales estaban disponibles para alquilar, lo que indicaba claramente que el negocio había quebrado.

A medida que los nuevos artistas de la empresa iban desplazándolo y reduciendo sus oportunidades profesionales, Zhou Li también terminó perdiendo aquella identidad de «heredero de una familia adinerada» de la que siempre se había sentido tan orgulloso.

Tras la filtración, la popularidad de Zhou Li finalmente experimentó un ligero repunte.

Sin embargo, los periodistas que lo rodeaban solo querían conocer los detalles de la quiebra de su familia. A ninguno le interesaba lo más mínimo su carrera como actor.

Zhou Li ya estaba atravesando uno de los peores momentos de su vida y detestaba todavía más a aquellos periodistas, que parecían moscas capaces de colarse por cualquier rendija.

Finalmente, en una ocasión en la que un reportero lo siguió, perdió el control y le lanzó un fuerte puñetazo.

Cuando un periodista empuña la pluma, los escándalos pueden extenderse por todas partes.

Después de aquel incidente, Guan Qiuyun estuvo a punto de morir de rabia.

Por su parte, los internautas disfrutaron del espectáculo y no hicieron más que avivar la polémica.

【¡Zhou Li sí que es increíble! Primero golpea a Jian Xia y ahora a un periodista. Como actor no vale nada, así que parece que piensa conquistar el mundo a puñetazos.】

【Llevábamos bastante tiempo sin escuchar noticias de Zhou Li. Nunca imaginé que volvería a aparecer de esta manera.】

【Zhou Li es realmente ridículo. Dejó a Jian Xia, ¿y qué consiguió al final?】

【Escuché que la familia Wei apuñaló por la espalda a la familia Zhou. Ahora los Zhou están en bancarrota.】

【Bien merecido. En aquel entonces, Zhou Li dejó a Jian Xia y se unió a la familia Wei para apuñalar por la espalda a la familia Jian. ¡El karma no perdona!】

【A decir verdad, Zhou Li salió perdiendo por completo. Si su familia terminó así, fue porque no supo elegir a la persona adecuada. Cuando dejó a Jian Xia, actuó como si hubiera encontrado un tesoro. ¿Y ahora qué? Arruinó tanto su futuro como el negocio familiar. Me pregunto si alguna vez se habrá arrepentido.】

【Jian Xia sí que fue decidido. Se marchó sin volver la cabeza. Aunque todavía no han anunciado oficialmente su próxima película, según fuentes de la industria, prácticamente está confirmado que será la del director Zhou Changshan. Cuando apenas se estaba formando el equipo de Corriente, Zhou Li todavía era más popular que Jian Xia. Ahora ni siquiera puede compararse con él.】

【¿Qué le pasa a Wei Cheng? ¿Por qué termina apuñalando por la espalda a todas las personas con las que sale? ¿Alguien conoce los detalles?】

【…】

Todos conversaban animadamente.

Aunque circulaban especulaciones de toda clase, nadie conocía realmente los detalles de lo ocurrido.

Wan Baiqing levantó la mirada de la pantalla, con una expresión complicada.

Si no hubiera conocido la relación entre Fu Hanjun y Jian Xia, probablemente tampoco habría sido capaz de comprender las maniobras que había detrás de todo aquello.

Pero ahora que lo sabía, lo tenía perfectamente claro.

XCA SHIPPING, de la familia Xiao, ya había afectado una vez los negocios de la familia Wei.

Fue precisamente en aquella ocasión cuando Wei Cheng se vio obligado a retirar su inversión de Corriente.

En ese momento, Wan Baiqing no le había dado demasiada importancia.

Después de todo, Wei Cheng no era más que la pareja de Zhou Li. Wan Baiqing nunca lo había considerado alguien digno de atención, y mucho menos se había interesado por los negocios de su familia.

Más adelante, descubrió la relación entre Fu Hanjun y Jian Xia, pero como aquellos acontecimientos ya habían quedado atrás, tampoco estableció demasiadas conexiones.

Hasta abril de aquel año.

XCA SHIPPING entró en una feroz competencia comercial con otra empresa naviera, lo que volvió a perjudicar los negocios de la familia Wei y la dejó atrapada en una situación extremadamente difícil.

Poco después, XCA anunció repentinamente que planeaba ampliar una nueva ruta marítima.

Y, casualmente, la ruta que pretendía ampliar era precisamente aquella en la que la familia Wei tenía su mayor ventaja competitiva.

La familia Wei tomó la iniciativa de acercarse para negociar.

Por su parte, la familia Xiao manifestó interés en adquirir sus operaciones en aquella ruta, y la cantidad mencionada durante las negociaciones superaba ampliamente las expectativas de los Wei.

Pero justo entonces, venció un enorme préstamo que la familia Wei tenía pendiente con el banco.

Si no conseguían devolverlo a tiempo, sus propiedades inmobiliarias y embarcaciones, utilizadas como garantía, serían liquidadas por la entidad bancaria.

En ese caso, la cooperación entre las familias Wei y Xiao inevitablemente quedaría frustrada.

Wei Cheng volvió a pedir ayuda económica a la familia Zhou.

Aunque los Zhou llevaban tiempo queriendo desvincularse financieramente de los Wei, esta vez la empresa que pretendía adquirir sus operaciones era precisamente la de la familia Xiao.

Los Xiao eran un gigante del transporte marítimo nacional, cuya riqueza y poder no podían subestimarse.

Aquello hizo que la familia Zhou volviera a vislumbrar una esperanza.

Si ayudaban a los Wei a superar aquella dificultad, podrían recuperar sin problemas tanto el dinero que les habían prestado anteriormente como los fondos de esta nueva operación.

Incluso existía la posibilidad de obtener una suma considerable en intereses.

La familia Zhou se sintió tentada.

Al final, no pudo resistirse y dio un paso directamente hacia el abismo.

Gracias al apoyo financiero de los Zhou, la familia Wei consiguió devolver el préstamo bancario dentro del plazo establecido.

Sin embargo, la familia Xiao los abandonó repentinamente y decidió adquirir otra ruta marítima.

Para entonces, la competencia entre XCA SHIPPING y la otra empresa naviera ya había reducido tanto el margen de maniobra de los Wei que prácticamente no les quedaba espacio para sobrevivir…

La razón por la que las familias Wei y Zhou habían caído en aquella trampa era que la relación entre Jian Xia y Fu Hanjun todavía no se había hecho pública.

De lo contrario, teniendo en cuenta la relación entre Xiao Wanli y Fu Hanjun, incluso un idiota habría sospechado que algo andaba mal.

Wei Cheng, como mínimo, habría mantenido cierta cautela.

Wan Baiqing bajó la mirada.

Apretó con tanta fuerza el teléfono que sostenía entre las manos que casi parecía a punto de hacerlo pedazos.

Nunca había imaginado que Fu Hanjun quisiera tanto a Jian Xia.

El hecho de que hubiera desembolsado una suma tan enorme de dinero por la familia Jian todavía podía explicarse por su supuesta enfermedad.

Pero ¿cómo explicar que, sin hacer el menor ruido, hubiera utilizado semejante estrategia para vengar a Jian Xia y hundir por completo a las familias Wei y Zhou?

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