Cancelaron mi compromiso y terminé casándome para atraer buena fortuna a una familia rica - Capítulo 45
—Junjun. —Bajo la tenue iluminación del tercer piso de Budu, Xiao Wanli hizo oscilar la botella de licor que sostenía antes de servirle una copa a Fu Hanjun—. Adivina a quién vi hoy.
Fu Hanjun acababa de llegar y ni siquiera había tenido tiempo de sentarse. Bajó perezosamente los ojos y se encontró con la mirada de Yao Junlai, que lo observaba con una sonrisa cargada de diversión, dispuesto a disfrutar del espectáculo.
Ya sabía que nada bueno podía salir de aquello.
Sin decir nada, se aflojó la corbata y tomó la copa, haciéndola girar lentamente entre los dedos.
—Soy un enfermo —dijo—. ¿No te parece que este licor es demasiado fuerte para mí?
Yao Junlai no pudo contenerse y soltó una carcajada.
—Puedes fingir delante de los demás todo lo que quieras, pero ¿qué demonios finges delante de nosotros? —Yao Junlai no dudó en desenmascarar a su jefe.
—¿Y tú no puedes mostrar un poco de curiosidad? —protestó también Xiao Wanli—. Te dejé el anzuelo prácticamente delante de la cara. Está bien si no quieres adivinar, ¿pero ni siquiera vas a preguntar? ¿Dónde dejas mi dignidad?
—Mientras no se trate de esa persona que tiene en casa, ahora mismo no le interesa nadie más —continuó Yao Junlai, destruyendo sin piedad la imagen de su jefe.
—Pues precisamente no era él —respondió Xiao Wanli con sarcasmo—. ¿Quiénes somos nosotros? ¿Cómo podríamos ser dignos de conocer a esa persona que tiene en casa?
—No somos dignos, no somos dignos. —Yao Junlai levantó la copa y chocó con la de Xiao Wanli—. Somos nosotros los que no estamos a la altura.
Los dos se complementaban a la perfección, montando todo un espectáculo.
—¿Por qué ustedes dos no se dedican a actuar? —Fu Hanjun los miró con una sonrisa ambigua—. ¿Quieren que mande traer una cámara para grabarlos? Sería una lástima desperdiciar semejante talento.
—Eso no hace falta —respondió rápidamente Yao Junlai—. ¿No te parece suficiente con todos estos años que llevo ocupándome de publicidad y promoción? Cada vez que veo una cámara me preocupa que esos periodistas vuelvan a hacer alguna pregunta capaz de sacudir el mundo.
Luego añadió:
—Ya verán. Seguro que al final muero antes que ustedes dos.
—¿Ah, sí? —Fu Hanjun sonrió y, en un arrebato de generosidad, dijo—: ¿Qué tal si te aumento el sueldo?
—Gracias, jefe.
Aunque no le faltaba dinero, ¿quién iba a rechazar más?
Yao Junlai inmediatamente sonrió de oreja a oreja. Hasta cambió la manera de dirigirse a él.
—¡Pero bueno! La pregunta la hice yo, ¿por qué el beneficiado termina siendo él?
Hasta hacía un momento, ambos habían estado en el mismo bando, apoyándose mutuamente. Ahora, al ver que Yao Junlai se llevaba el beneficio sin hacer nada, Xiao Wanli protestó.
—¿Y ahora qué te pasa? —dijo Yao Junlai—. Mira, mira. Esta es exactamente la clase de persona que no soporta ver que a sus amigos les vaya un poquito mejor.
—Vete al diablo. —Xiao Wanli soltó una risa de indignación—. Maldito desgraciado.
—Mira, Junjun, mira —continuó Yao Junlai—. Permíteme presentarte de nuevo a tu viejo amigo.
—…
Después de bromear durante un buen rato, Xiao Wanli finalmente regresó al tema original.
—Hoy vi a Zhang Anruo.
—Ah.
Fu Hanjun respondió con indiferencia, sin entender qué tenía que ver aquello con él.
—¿No vas a preguntarme cómo me encontré con él? —Xiao Wanli estaba a punto de volverse loco.
—¿Mm? —Fu Hanjun lo miró distraídamente—. ¿Qué tiene que ver conmigo cómo te encontraste con él?
Yao Junlai volvió a reír.
—Pues resulta que hoy fue expresamente a buscarme a la empresa para preguntarme si podía cederle mi participación en El maestro demoníaco —explicó Xiao Wanli, mirando a Fu Hanjun con impotencia—. Dijo que solo quiere la participación. Él pondrá el dinero, las ganancias serán para mí y, si por desgracia hay pérdidas, también correrán por su cuenta.
—Vaya, vaya —comentó Yao Junlai—. Realmente le sobra el dinero.
—¿Verdad? —continuó Xiao Wanli—. Díganme ustedes, si a cualquiera le ofrecen un trato así, ¿cómo no va a sentirse tentado?
—¿Así que olvidaste la lealtad por dinero y vendiste a tu amigo? —preguntó Yao Junlai con desprecio.
—¡Claro que no! —Xiao Wanli se dio una palmada en el pecho—. ¿Acaso tu joven señor Xiao nunca ha visto dinero?
Hizo una pausa y se volvió hacia Fu Hanjun.
—Junjun, precisamente estoy esperando tu opinión.
Fu Hanjun:
—…
Fu Hanjun estaba mirando por la ventana.
Esa noche había bajado la temperatura y afuera soplaba bastante viento.
Lu Xiuming le había comentado que Jian Xia tenía varias escenas nocturnas.
Fu Hanjun bajó la cabeza y le envió un mensaje a Qi Ming, indicándole que le pidiera a tía Wu que preparara una sopa de jengibre y que más tarde se la llevara a Jian Xia al set.
Sin levantar la cabeza, respondió:
—Si no la quieres, devuélvemela.
Como siempre, simple y contundente.
—Eso sí que no —respondió Xiao Wanli de inmediato—. Me costó mucho conseguir esa participación.
—Además —añadió—, anoche volví a ver Cuento de hadas negro. Creo que El maestro demoníaco tampoco puede ser mala. Seguro que va a dar muchísimo dinero.
—Eso está mejor —dijo Yao Junlai—. ¿Qué producción de Xia Ri Entertainment no gana dinero? Además, como hermano de Junjun, ¿no es tu deber bloquearle a nuestra cuñada las flores de durazno podridas que rondan a Junjun?
Al mencionar a sus pretendientes indeseados, volvió a sentir cierta envidia.
—Junjun sí que tiene suerte en el amor. Hoy acompañé a Lu Xiuming al set y hasta me encontré con Wan Baiqing.
Wan Baiqing también estaba rodando en la ciudad cinematográfica.
Al mediodía, cuando él y Lu Xiuming salieron a comer, no sabía si había sido intencional o pura coincidencia, pero se encontraron justamente con Wan Baiqing.
—Wan Baiqing incluso intentó sonsacarnos información a Xiuming y a mí. Ese tipo es astuto como un zorro. Sabe que Xiuming es honesto, así que fue directamente a tantearlo para obtener información. Por suerte…
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Al oírlo, Fu Hanjun finalmente levantó los ojos.
—Antes los internautas ya shippeaban a Jian Xia conmigo, ¿no? En la gala AQ casi volvieron a llevar el ship a tendencias. Supongo que…
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Fu Hanjun frunció ligeramente el ceño.
—Ayer, el que estaba sentado conmigo… —hizo una pausa— era Zhang Anruo, ¿verdad?
¿Por qué los internautas habían empezado otra vez a shippearlo con Jian Xia?
Aunque no le molestaban en absoluto aquellos comentarios atrevidos de los internautas, Jian Xia todavía no quería hacer pública su relación.
Si el ship se volvía demasiado popular, Jian Xia volvería a vivir con el corazón en un puño.
No valía la pena.
—¿Y de quién es la culpa? —replicó Yao Junlai con frialdad—. Ve a mirar la repetición. Cuando estabas con Zhang Anruo tenías una cara tan fría que parecía que querías convertir aquello en el Polo Norte. ¿Cómo demonios iban a shippearlos?
Fu Hanjun se llevó una mano a los labios y tosió suavemente.
—Y luego mira la expresión que tenías cuando estabas con Jian Xia —continuó Yao Junlai—. Por suerte, ayer Jian Xia estaba acompañado por los demás miembros del equipo y, además, Fan Ling apareció en medio. Los internautas acabaron creando dos ships distintos con Jian Xia, así que nadie se tomó demasiado en serio lo de ustedes.
—¿También lo shippearon con Fan Ling?
Los ojos de Fu Hanjun se oscurecieron.
—¡Carajo! Solo están shippeando una pareja, ¿no? —Xiao Wanli no le dio importancia.
Nunca había visto a Fu Hanjun tomarse tan en serio a nadie.
Y mucho menos ponerse tan mezquino por alguien.
Pero, para su sorpresa, Fu Hanjun respondió de inmediato:
—No. Ni siquiera como ship.
Xiao Wanli:
—…
Yao Junlai:
—…
—Ejem. —Xiao Wanli intentó cambiar de tema—. ¿Ya salieron los resultados de la audición de Jian… de El maestro demoníaco?
—La audición fue apenas esta mañana. ¿Cómo van a salir tan rápido? —Yao Junlai se apresuró a seguirle el juego—. Pero el papel de nuestra cuñada prácticamente está asegurado.
—¿No decían que Qushui también tenía muy bien considerado a Zhu Lan? —Aunque también era amigo de ellos, Xiao Wanli no estaba tan bien informado como Yao Junlai, que trabajaba en Xia Ri Entertainment.
—Eso no importa —respondió Yao Junlai—. Este guion fue uno que Junjun vio y, desde el primer momento, pensó que era adecuado para Jian Xia. Más que adecuado: era el más apropiado para él. ¿Por qué crees que lo mantuvo guardado durante dos años sin dejar que viera la luz? Estaba esperando a que Jian Xia regresara a la industria. Y te digo una cosa, no solo este proyecto, también…
—Yao Junlai.
Fu Hanjun habló de repente, interrumpiendo su interminable discurso.
—Olvídate del aumento —dijo inexpresivamente.
El ambiente quedó repentinamente en silencio.
Un instante después, Xiao Wanli estalló en carcajadas llenas de regocijo.
Después de terminar la audición, Jian Xia regresó directamente al set.
Había pedido libre por la mañana, así que sus escenas de la tarde estaban bastante concentradas.
En invierno anochecía temprano. Después de rodar unas cuantas escenas, el cielo ya se había oscurecido.
Tras cenar, todos comenzaron a trasladarse poco a poco para preparar las escenas nocturnas.
Como siempre, la furgoneta de Jian Xia estaba estacionada en una calle algo alejada. Para llegar desde allí hasta el set tenía que pasar junto a los vehículos de Sun Qi y Zhou Li.
Aquella noche soplaba un viento muy fuerte.
Jian Xia iba completamente abrigado. Su largo abrigo de plumas negro prácticamente lo cubría de la cabeza a los pies, y la capucha le ocultaba casi todo el rostro, dejando visible apenas un pequeño fragmento de su mentón blanco como la nieve.
Aun así, alguien lo reconoció.
Cuando pasó junto a las furgonetas de Sun Qi y Zhou Li, oyó que alguien lo llamaba por su nombre.
Al principio pensó que sería Xiao Sui, el asistente de Sun Qi.
Sin embargo, al volverse, descubrió que la puerta que se había abierto era la de la furgoneta de Zhou Li.
Una mujer de poco más de treinta años bajó del vehículo. Vestía un abrigo elegante y perfectamente entallado.
Su cabello estaba todavía un poco desordenado. Probablemente acababa de subir al vehículo y, al verlo, había vuelto a bajar inmediatamente.
—Hola —saludó Jian Xia con cierta confusión.
La actitud de la mujer era bastante amable.
Aunque sus facciones le daban un aspecto muy astuto y competente, sus ojos estaban sonrientes.
—Ah, permíteme presentarme. —La mujer extendió una mano—. Soy Guan Qiuyun, de Qianhong Entertainment. También soy la agente de Zhou Li.
—Mucho gusto.
Jian Xia estrechó ligeramente su mano, sin entender por qué Guan Qiuyun lo había detenido.
—Qué frío hace. —Una ráfaga casi hizo retroceder a Guan Qiuyun. Miró hacia la furgoneta de Zhou Li—. Si no tienes prisa, ¿te gustaría subir un momento?
Todavía faltaba un rato para el rodaje, pero Jian Xia no tenía ninguna intención de subir al vehículo de Zhou Li.
Evidentemente, Zhou Li tampoco quería que lo hiciera.
En cuanto oyó aquello, asomó la cabeza por la ventanilla y dijo con evidente desagrado:
—Hermana Guan.
—Está bien, entonces.
Guan Qiuyun suspiró con cierta impotencia y sacó una tarjeta de presentación del bolsillo para entregársela a Jian Xia.
Por cortesía, él la aceptó.
—Es lo siguiente. He oído que todavía no has firmado con ninguna agencia —dijo Guan Qiuyun con una sonrisa—. Nuestra empresa no es muy grande, pero tenemos buenos recursos. Además, como tampoco contamos con demasiados artistas, cada uno puede recibir los recursos que le corresponden…
A su lado, Zhu Qian le dio discretamente una patadita a Jian Xia.
Pero él ya había entendido perfectamente sin necesidad de que se lo recordara.
—Así que —continuó Guan Qiuyun—, si últimamente estás considerando desarrollar tu carrera de una manera más sistemática, puedes comunicarte conmigo.
Firmar con la misma empresa que Zhou Li era absolutamente imposible.
Aun así, Jian Xia guardó educadamente la tarjeta.
No dijo nada, pero Guan Qiuyun comprendió de inmediato lo que estaba pensando.
—En realidad, cuando los artistas de una empresa están ocupados, rara vez se encuentran —dijo sonriendo—. Además, puedes plantearnos las condiciones que quieras. Comparado con contar con una agencia, abrirse camino completamente solo en esta industria sigue siendo demasiado difícil.
Intentar atraer a Jian Xia delante del propio Zhou Li quizá no fuera el mejor momento.
Pero, desde la perspectiva de la empresa, Guan Qiuyun estaba segura de que Zhou Li sería capaz de entenderlo.
Y, sobre todo, Zhou Li nunca había evitado utilizar rumores y especulaciones para generar publicidad.
Si conseguían fichar a Jian Xia, la relación entre ambos también podría convertirse en un punto de interés para mantener su popularidad.
No necesariamente sería algo malo para ninguno de ellos.
—Gracias. —Jian Xia asintió ligeramente—. Pero por ahora no tengo planes de firmar con una agencia.
—No importa —respondió Guan Qiuyun—. Piénsalo con calma. Las puertas de Qianhong siempre estarán abiertas para ti.
Jian Xia volvió a asentir.
Justo entonces se abrió la puerta de la furgoneta de Sun Qi y este bajó completamente abrigado.
Guan Qiuyun lo saludó sonriendo y, después de intercambiar un par de frases más con Jian Xia, se envolvió mejor en el abrigo y regresó al vehículo.
—¿Qué pasa? —preguntó Sun Qi mientras caminaba con Jian Xia hacia el set—. ¿Guan Qiuyun quiere ficharte?
—Mm. —Jian Xia sonrió—. Pero todavía no estoy pensando en firmar con ninguna agencia.
—Probablemente vio que ya traes tus propios recursos.
Sun Qi miró a Jian Xia con una sonrisa significativa.
—Hoy fuiste a una «entrevista» con el profesor Qushui, ¿verdad?
La manera en que lo dijo era bastante sutil.
No lo llamó audición, sino entrevista.
Jian Xia lo pensó y sintió que, en realidad, era bastante apropiado.
—¿Cómo es que todos lo saben? —preguntó sorprendido.
Pensándolo bien, entre las personas que habían acudido a la audición ese día no parecía haber ningún artista de la agencia de Sun Qi.
Sin embargo, tanto Sun Qi como Huo Chong habían llegado a donde estaban gracias, entre otras cosas, a una enorme red de contactos dentro de la industria.
Naturalmente, estaban mucho mejor informados que una persona común.
Pero, para sorpresa de Jian Xia, Sun Qi sonrió.
—El profesor Qushui me llamó esta tarde para preguntarme por ti.
Jian Xia se quedó inmóvil.
De repente recordó que la película con la que Sun Qi había ganado el premio al mejor actor había sido precisamente una obra dirigida por Qushui.
Ambos podían considerarse viejos conocidos.
Sin embargo, siguiendo el procedimiento habitual, antes de una audición el equipo de producción ya debería disponer de información detallada sobre cada actor.
Si Qushui todavía había llamado personalmente para preguntar por él después de la prueba, solo podía significar que realmente lo tenía en muy buena consideración.
Antes de que Jian Xia pudiera terminar de procesarlo, Sun Qi le dio una suave palmada en el hombro.
—Tienes muchas posibilidades, Xiao Jian.
El corazón de Jian Xia comenzó a latir más deprisa sin que pudiera evitarlo.
Miró las brillantes luces del set que se extendían delante de ellos y sintió que algo cálido se acumulaba lentamente en su pecho.
Al mismo tiempo, el rostro de Zhou Li estaba terriblemente sombrío.
—Hermana Guan —dijo con frialdad—. ¿Qué significa esto? ¿De verdad quieres ficharlo?
—Ficharlo también te beneficiaría —respondió Guan Qiuyun con una sonrisa, sin darle demasiada importancia a su mal humor—. Al menos nunca les faltarían temas de conversación.
—¿Y eso te parece algo bueno?
Al recordar el escalofrío que había sentido en todo el cuerpo durante la gala AQ cuando Jian Xia pronunció aquellas palabras, Zhou Li frunció el ceño.
Y, precisamente, Guan Qiuyun también mencionó la gala AQ.
—Si firma con nuestra empresa, ustedes serán compañeros de agencia. Aunque solo sea por consideración hacia la compañía, seguramente mantendrá la boca cerrada sobre tu relación con Wei Cheng. Además…
Hizo una pausa mientras aceptaba el vaso de agua caliente que Sun Peipei le ofrecía.
—¿Qué crees que fue a hacer esta mañana cuando pidió permiso?
Zhou Li no tenía ni idea.
Y lo que más detestaba era que Guan Qiuyun se hiciera la misteriosa de aquella manera.
Guan Qiuyun lo miró.
—Fue invitado por Qushui a una audición. Está compitiendo directamente con Zhu Lan.
—¿Qué?
Zhou Li creyó haber oído mal y la miró con incredulidad.
—¿El director Qushui…? ¿Para qué película?
—Si hablamos de Qushui, ¿qué otra podría ser? —Guan Qiuyun lo miró divertida—. El maestro demoníaco, por supuesto.
El corazón de Zhou Li comenzó de repente a latir más rápido.
Una ansiedad difícil de contener surgió en su interior.
—¿Para qué personaje hizo la audición?
—Está claro que no me estabas escuchando —suspiró Guan Qiuyun—. Si compite contra Zhu Lan, naturalmente es por el protagonista masculino.
En una película, cada personaje era extremadamente importante.
Sobre todo el protagonista.
Para siquiera tener la oportunidad de presentarse a una audición, normalmente debía superar primero la aprobación del director de casting, del director e incluso de producción.
Pero con un director del nivel de Qushui, generalmente tenía mucho más poder de decisión sobre el reparto.
No sería extraño que tuviera prácticamente la última palabra.
Pero…
¿Cómo era posible que el director Qushui se hubiera fijado en Jian Xia?
Zhou Li siempre había considerado que Jian Xia era inferior a él.
Era cierto que Cuento de hadas negro había tenido una excelente recepción, pero, hasta el momento, Jian Xia solo contaba con aquella obra.
Sus propias producciones quizá no hubieran causado tanto impacto, pero había trabajado tanto en cine como en televisión y nunca había dejado de aparecer en pantalla.
Si solo se consideraba la popularidad en internet, siempre había tenido mucha más repercusión que Jian Xia.
Llamarse a sí mismo una estrella de primer nivel quizá sería exagerar, pero podía considerarse, con cierto margen, alguien apenas por debajo de ese nivel.
Además, tenía varios contratos publicitarios con marcas que gozaban de bastante reconocimiento entre el público.
¿Y Jian Xia qué tenía?
Nada.
Y, aun así, trabajar con un director como Qushui era algo que Zhou Li ni siquiera se atrevía a soñar.
¿Cómo podía Qushui haberse fijado en Jian Xia?
¿Cómo podía siquiera ponerlo al mismo nivel que Zhu Lan?
—¿Quiénes más fueron a la audición? —preguntó con el rostro sombrío.
Guan Qiuyun había ido ese día para llevarle a Zhou Li el guion de una serie de televisión.
En aquel momento estaba sacándolo de su bolso y, sin levantar la cabeza, enumeró los nombres de los demás candidatos.
La expresión de Zhou Li cambió varias veces.
Durante unos instantes, no supo si aquello debía alegrarlo o preocuparlo.
Lo positivo era que todos ellos eran actores consolidados del cine, con una o dos películas estrenadas prácticamente cada año y considerados garantías tanto de taquilla como de calidad.
Con ellos presentes, Jian Xia prácticamente no tenía posibilidades de ser elegido.
Lo preocupante era que el simple hecho de que Jian Xia tuviera la oportunidad de competir en igualdad de condiciones con aquellas personas ya suponía, por sí mismo, una forma de reconocimiento por parte de la industria cinematográfica.
…
—Entonces seguro que no conseguirá el papel —dijo, frunciendo profundamente el ceño.
—Eso no es necesariamente cierto.
Guan Qiuyun lo miró significativamente y le entregó el guion.
—Cuando Zhu Lan regresó, dijo que, en el momento en que vio a Jian Xia, sintió que el personaje de El maestro demoníaco parecía haber nacido para él. Y además…
Reflexionó un instante.
—Jian Xia terminará de rodar sus escenas de Hongliu antes del Año Nuevo, y El maestro demoníaco comenzará a rodarse justo después del Festival de Primavera. ¿No te parece demasiada coincidencia?
Zhou Li:
—…
Nunca antes se había sentido tan idiota.
Siempre se había consolado pensando que él tenía muchas más escenas que Jian Xia.
Pero ese día, por primera vez, deseó que fuera Jian Xia quien tuviera más escenas.
Porque, de ser así, quizá ni siquiera habría tenido oportunidad de acudir a la audición de El maestro demoníaco.
—Creo que Jian Xia tiene demasiada suerte —comentó Guan Qiuyun—. Primero N.U manifestó públicamente su interés en colaborar con él y ahora está la audición de El maestro demoníaco. No solo la dirige el profesor Qushui, sino que además es un proyecto propio de Xia Ri Entertainment…
Hizo una pausa.
—Aunque ninguna de esas dos cosas se ha concretado todavía, la suerte de Jian Xia sigue siendo extraordinaria.
En realidad, Guan Qiuyun consideraba que Jian Xia tenía una apariencia superior.
Y el hecho de que varios grandes directores se fijaran sucesivamente en él demostraba que seguramente poseía ciertas cualidades especiales que ellos todavía no habían descubierto y que lo hacían especialmente adecuado para el cine.
Tenía el presentimiento de que Jian Xia podría alcanzar una enorme popularidad en el futuro.
Pero no podía decir aquello delante de Zhou Li.
Si lo hacía, sin duda explotaría.
Zhou Li aceptó desanimadamente el guion que le tendía.
Por sobresaliente que fuera una serie de televisión, ¿cómo podía compararse con El maestro demoníaco de Xia Ri Entertainment?
Solo en repercusión mediática estaban a mundos de distancia.
¿Y si Jian Xia conseguía el papel?
Zhou Li ya no solo estaba ansioso.
Comenzaba a sentir verdadero miedo por el resultado.
Con solo pensar que existía una posibilidad, aunque fuera de una entre diez mil, de que Jian Xia fuera elegido, se sentía como si estuviera sentado sobre agujas.
Al principio…
Todo había comenzado porque, en el baño de la universidad, oyó a alguien compararlo con Jian Xia y decir que Jian Xia tenía más potencial que él.
Y, coincidiendo con que Wei Cheng tenía una buena familia y también era atractivo, había intervenido deliberada y maliciosamente entre Jian Xia y Wei Cheng.
Solo quería que todos supieran que, frente a él, Jian Xia siempre sería un perdedor.
Y lo había conseguido.
Lo había conseguido claramente.
Él era quien había ganado.
Entonces, ¿por qué sentía que las cosas avanzaban cada vez más en una dirección equivocada?
¿Por qué se sentía cada vez más lejos de la tranquilidad y la felicidad?
Zhou Li estuvo distraído durante toda la noche.
Jian Xia, en cambio, se encontraba en un estado excepcionalmente bueno, lo que hizo que Zhou Li se sintiera todavía más frustrado al compararse con él.
El viento nocturno era helado.
Cuando el rodaje estaba a punto de terminar, Zhou Li comenzó a notar los primeros síntomas de un resfriado.
Jian Xia, en cambio, tenía a su lado un termo de sopa de jengibre con azúcar morena que alguien le había enviado.
En ese momento lo sostenía entre las manos y bebía pequeños sorbos.
El calor le había teñido las mejillas de rojo y sus ojos se veían húmedos y brillantes.
Estaba tan guapo que incluso Ye Wen no pudo evitar mirarlo unas cuantas veces más.
Zhou Li:
—…
Lo estaba haciendo a propósito, ¿verdad?
Seguro que estaba presumiendo deliberadamente para hacer parecer que él siempre estaba en desventaja.
Sin poder evitarlo, Zhou Li lanzó una mirada feroz a Sun Peipei.
Sun Peipei:
—…—
QAQ.