Cancelaron mi compromiso y terminé casándome para atraer buena fortuna a una familia rica - Capítulo 118

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  4. Capítulo 118
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Qi Ming conocía lo ocurrido entre las familias Wei y Jian. Por eso, tanto por su joven señor como por Jian Xia, descargó toda su fuerza en aquel puñetazo.

El golpe le torció la cara a Wei Cheng y lo hizo retroceder varios pasos de manera involuntaria.

Alguien gritó a su lado.

Wei Cheng recuperó el equilibrio y se abalanzó sobre Qi Ming.

Durante los últimos dos años había vivido tan humillado que no podía levantar la cabeza delante de nadie. Por eso, cuando estalló, lo hizo con especial ferocidad.

Sin embargo, su puño no llegó a alcanzar a Qi Ming.

Jian Xia se había colocado delante de él.

—¡Xia Xia! —exclamó Wei Cheng, con el puño todavía levantado—. ¿Lo estás protegiendo? ¿Proteges a un extraño?

Tenía la comisura del labio partida y un hilo de sangre le resbalaba por ella. Su aspecto era lamentable.

Si alguien que desconociera por completo lo sucedido lo hubiera visto en aquel momento, quizá incluso habría sentido lástima por él.

Pero Jian Xia se limitó a mirarlo en silencio.

Aunque llevaba mucho tiempo sin pensar en el pasado, al escuchar la palabra «extraño», los recuerdos de los años que habían compartido volvieron a aparecer ante sus ojos, como copos de nieve que caían sin que pudiera detenerlos.

Era una nevada inmensa, y en cada copo se reflejaba una imagen de los dos.

Si el tiempo retrocediera hasta antes de que ocurriera aquella desgracia, no cabía duda de que Jian Xia había considerado a Wei Cheng parte de su familia.

Habían crecido juntos, se habían cuidado mutuamente y habían sido muy felices.

Tanto que, en otro tiempo, Jian Xia había creído sinceramente que Wei Cheng era la persona con la que podría pasar el resto de su vida.

Aunque entre ellos solo existiera cariño familiar y no amor, no importaba.

Después de todo, aquella vida tranquila y apacible le había proporcionado una seguridad y una felicidad inmensas.

Le había hecho sentir que, aunque nunca llegara a conocer el amor en toda su vida, tampoco pasaría nada.

No importaría…

Si hubiera estado junto a Wei Cheng en aquellos tiempos, ciertamente, aparte de sus propios familiares, todos los demás habrían sido extraños para él.

Pero ahora era diferente.

Mientras miraba a Wei Cheng, lo que apareció involuntariamente en su mente fue el apuesto rostro de Fu Hanjun, con la sonrisa reflejada en los ojos y los labios finos ligeramente apretados.

Recordó todos aquellos años durante los cuales Fu Hanjun lo había amado en silencio. Como Jian Xia parecía feliz, él había permanecido siempre en las sombras, dispuesto a soportar su propio sufrimiento sin pensar jamás en perturbar su vida.

Recordó que, incluso cuando le tendió la mano para ayudarlo, adoptó una posición vulnerable y dejó toda la iniciativa en sus manos.

Recordó cuánto lo amaba y, aun así, durante todo el tiempo que Jian Xia llevaba viviendo en el complejo residencial del lago Gui, había sido tan contenido y paciente que nunca se había propasado con él ni una sola vez, ni siquiera cuando compartían la misma cama.

También recordó cada pequeño gesto con el que lo había cuidado y aquel camino hacia el éxito que había preparado para él…

Fu Hanjun le había enseñado lo que significaba amar de verdad.

En comparación, Wei Cheng, que en ese momento no dejaba de proclamar que dedicaría toda su vida a compensarlo, parecía no haberse planteado siquiera las terribles consecuencias que podía acarrearle estar allí, sujetándolo e insistiendo en hablar con él.

Qué bueno que no terminé con Wei Cheng.

Jian Xia no pudo evitar pensarlo una vez más. Sus pestañas temblaron levemente.

—Lo siento —dijo—. Para mí, ahora el verdadero extraño eres tú.

Wei Cheng se quedó aturdido.

Toda la tensión que mantenía su cuerpo en pie pareció desvanecerse de golpe ante aquellas palabras.

Bajó lentamente el puño que tenía levantado y se marchitó como una mala hierba privada de agua bajo un sol abrasador.

—Pero… —murmuró.

—No hay ningún pero —lo interrumpió Jian Xia con frialdad.

—Joven señor Jian —dijo Qi Ming en voz baja—. ¿Y si hoy no asiste a clases?

Jian Xia negó con la cabeza.

—Hoy aparece uno y mañana aparece otro. Si voy a faltar a clases cada vez que suceda algo así, mejor abandono la universidad de una vez.

—Sí —respondió Qi Ming, bajando la cabeza.

Aquellas palabras resultaron todavía más devastadoras que las anteriores.

Después de todo, Jian Xia había reducido a Wei Cheng a la categoría de cualquiera que apareciera a molestarlo.

El rostro de Wei Cheng palideció aún más. Su alta figura se tambaleó, como si estuviera a punto de desplomarse.

Pero aquello no despertó ni una pizca de compasión en Jian Xia.

Le dio un pequeño toque en el hombro con un dedo y preguntó con voz fría:

—¿Ahora puedes dejarme pasar?

La cabeza de Wei Cheng zumbaba.

Instintivamente, retrocedió medio paso.

Jian Xia no volvió a hablarle. Ni siquiera lo miró otra vez.

Giró la cabeza para indicarle a Qi Ming que regresara y luego entró en el campus a grandes pasos.

Ya había bastantes personas observando la escena. No pocos habían sacado discretamente sus teléfonos, así que era seguro que aquel espectáculo había quedado grabado en muchos dispositivos.

Aunque Jian Xia le había dicho que regresara, esta vez Qi Ming no obedeció tan dócilmente.

Lanzó una mirada de desprecio a Wei Cheng y comenzó a hablar con los estudiantes y transeúntes que habían sacado sus teléfonos.

Solo después de comprobar personalmente que borraban los videos pudo soltar un discreto suspiro de alivio.

Había transcurrido más de media hora y Wei Cheng todavía no se había marchado.

Qi Ming no se atrevió a descuidarse. Entró en una cafetería frente a la universidad y se sentó a esperar a que Jian Xia terminara sus clases.

Cuando le sirvieron el café humeante, se recostó un poco en el asiento y sacó el teléfono.

En cuanto encendió la pantalla, casi se quedó petrificado.

Entre las noticias destacadas que Weibo había enviado media hora antes figuraba precisamente la discusión entre Jian Xia y Wei Cheng frente a la universidad.

Por el horario, la noticia debía de haberse publicado apenas Jian Xia entró en el campus.

Eso significaba que todo el trabajo que había realizado durante la última media hora había sido inútil.

Naturalmente, también tenía numerosas llamadas perdidas.

Las de Zhu Qian, las de Sun Peipei…

En la esquina superior derecha de la pantalla se había acumulado una cifra que le provocó una punzada de culpabilidad.

No había escuchado ninguna.

Qi Ming se pellizcó el entrecejo con frustración.

Después de vacilar un momento, decidió entrar primero en Weibo.

La noticia había sido publicada por Nueva Entretenimiento.

No solo incluía fotografías de alta definición, sino también un video de excelente calidad.

Y lo peor de todo era que la conversación entre Jian Xia y Wei Cheng había quedado grabada con absoluta claridad, sin perderse una sola palabra.

En apenas media hora, los comentarios ya habían superado las decenas de miles.

Jian Xia y Fu Hanjun, como pareja, habían vuelto a dominar las tendencias.

Varias etiquetas llevaban detrás el distintivo rojo oscuro de «muy comentado», lo que demostraba la enorme repercusión de la noticia.

Incluso la expresión «matrimonio para ahuyentar la mala suerte» había entrado entre las diez primeras tendencias.

Qi Ming abrió los comentarios, preparándose para lo peor.

【Madre mía, hay tantas cosas que comentar que ni siquiera sé por dónde empezar.】

【Hace apenas dos días hablábamos de un amor de cuento de hadas. Este giro me tomó completamente por sorpresa.】

【Qué complicado es el mundo del espectáculo. Qué ingenuo fui.】

【Entonces, ¿no se trata de amor, sino de una transacción en la que cada uno obtiene lo que necesita?】

【Antes de nada, hablemos de ese Wei. ¿Con qué cara se presenta ante Jian Xia? Ya había visto rumores de que la quiebra de la familia Jian estaba relacionada con los Wei. Resulta que eran ciertos.】

【Aunque me siento decepcionado, no puedo evitar sentir cariño por Jian Xia. ¿Cuántos años tenía entonces? Apenas era un muchacho. Si no le quedaba otra salida, se entiende que eligiera ese camino.】

【Pues entonces que no intenten vendernos una historia de amor verdadero. ¿Saben cuántas personas estábamos completamente entregadas a esta pareja?】

【Jamás imaginé que una familia como los Fu creyera en esas cosas de casarse para ahuyentar la mala suerte. Estoy alucinando.】

【Hay que decirlo: cuanto más ricos y poderosos son, más creen en esas cosas.】

【Entonces, ¿qué enfermedad tiene el joven presidente Fu para necesitar un matrimonio así, pagando semejante precio? Aunque, con la cara y el cuerpo de Jian Xia, la verdad es que vale la pena.】

【Al final no es más que una compraventa. Da un poco de asco.】

【En el mundo del espectáculo no tiene nada de raro.】

【La última vez que lo fotografiaron estuve a punto de dejar de seguirlo, pero no pude. Ahora sale esto. Estoy agotado. Me voy.】

【Pues vete. Jian Xia no ha confirmado nada de ese supuesto matrimonio. Si escuchas únicamente la versión de un exnovio despreciable y ya estás gritando que te vas y que estás decepcionado, no mereces ser fan suyo.】

【Pero tampoco lo negó. ¿No sería lo normal negar inmediatamente una acusación falsa?】

【Ah, claro. ¿Tú te pondrías a explicarle con todo detalle a tu exnovio infiel la relación que tienes con tu pareja actual? ¿Le contarías absolutamente todo? Ante alguien así, lo normal es no querer decirle ni una palabra. A mí me parece que Jian Xia actuó perfectamente.】

【Y ese puñetazo que le dio su chofer… ¿No les parece que reaccionó como si tuvieran algo que ocultar?】

【Cuando no encuentran nada que criticar, se inventan cualquier cosa. Si alguien acusa a otro sin pruebas, ¿no se merece un golpe? Para mí, se quedó corto.】

【Tu ídolo vende su cuerpo a cambio de dinero y recursos, y todavía dices que lo están difamando. Nunca había visto unos fans con la cara tan dura.】

【Hablando en serio, aunque Jian Xia lleva ropa muy sencilla, se ve increíble bajo el sol. Y cuando se enfrenta a ese tipo tiene una presencia dominante, decidida y directa. Parece que Lian Chuan hubiera cobrado vida.】

【No menciones a Lian Chuan, por favor. Si no lo mencionas, al menos no me sentiré tan mal.】

【Pero en todas las fotos con el joven presidente Fu se ve muy dulce. Imagen.jpg, imagen.jpg… Supongo que esa es la diferencia entre amar y no amar a alguien, ¿no?】

【Vaya manera de justificarlo. ¿No se te ocurre que quizá actúa así porque el joven presidente Fu tiene dinero y poder y necesita complacerlo?】

【Todavía no voy a tomar partido, pero primero voy a insultar al exnovio infiel.】

【Yo tampoco tomo partido. +1. Esperaré a que Jian Xia dé una explicación.】

【Entonces quizá esperes para siempre. Jian Xia nunca ha sido de dar explicaciones.】

【…】

Cuando Qi Ming salió de los comentarios, el café que tenía al lado ya se había enfriado por completo.

Lo pensó un momento y llamó primero a Fu Hanjun.

—Joven señor.

Qi Ming sentía que todo aquello había sido culpa suya.

Primero, no había advertido la presencia de Wei Cheng y había permitido que acosara a Jian Xia.

Después, tampoco había detectado a los medios, que habían conseguido grabarlo todo.

—Lo siento —dijo abatido.

—No pasa nada.

La voz de Fu Hanjun llegó desde el otro extremo de la línea, tan serena como siempre, lo que tranquilizó un poco a Qi Ming.

—Estoy a punto de llegar —añadió Fu Hanjun—. Voy a recoger a Jian Xia para llevarlo a casa.

Qi Ming se levantó y salió de la cafetería.

Solo entonces descubrió que, mientras había estado mirando el teléfono y hablando, Wei Cheng había desaparecido.

No subió al vehículo.

Esperó un momento junto al SUV blanco hasta que vio aparecer el imponente Maybach de Fu Hanjun.

—Joven señor.

Qi Ming se apresuró a acercarse.

Al comprobar que Fu Hanjun mantenía su expresión habitual y no parecía alterado ni preocupado, se sintió todavía más tranquilo.

—Este asunto… —preguntó Qi Ming—. ¿Se puede hacer que deje de circular?

Su joven señor había construido su carrera en la industria del entretenimiento y él llevaba mucho tiempo acompañando a Jian Xia.

Por eso sabía perfectamente que aquella clase de acusaciones eran de las más difíciles de desmentir.

Aun así, miró a Fu Hanjun con esperanza.

Después de todo, para él, su joven señor no estaba muy lejos de ser un dios.

Casi no había nada que no pudiera resolver.

Fu Hanjun solía mostrarse bastante distante.

Aunque trataba con amabilidad al personal de la casa, rara vez les explicaba sus decisiones.

Quizá porque vio que Qi Ming estaba realmente abatido y se culpaba a sí mismo, se detuvo un momento.

—En las circunstancias actuales, si cualquiera de nosotros hace una declaración, ya sea Xia Ri Entertainment, el Grupo Fu, las personas de nuestro entorno o incluso Xia Xia y yo, solo conseguiremos que las sospechas aumenten —explicó.

Al ver que Qi Ming palidecía, sonrió ligeramente.

—Pero eso no significa que nadie pueda hacerlo. Ya tengo en mente a la persona adecuada. No te preocupes tanto.

—Todo fue culpa mía.

Después de que Fu Hanjun se lo explicara con tanto detalle, Qi Ming se sintió todavía más culpable.

Fu Hanjun guardó silencio.

Envuelto en su abrigo negro, parecía alto, firme y especialmente distinguido.

Bajó la mirada hacia Qi Ming durante unos instantes, hasta que este agachó la cabeza involuntariamente.

—De ahora en adelante, cuando estés con él, presta todavía más atención —dijo.

Luego levantó una mano y le dio una palmada en el hombro. En su voz se percibía un tenue matiz de sonrisa.

—Ese puñetazo estuvo muy bien dado.

El rodaje de El asesino estaba a punto de comenzar.

Sin embargo, ni Jian Xia, ni Fu Hanjun, ni ninguna de las personas relacionadas con ellos hicieron declaraciones sobre el asunto.

No hubo explicaciones ni respuestas.

Pero eso tampoco significaba que no tomaran medidas.

Como mínimo, Xia Ri Entertainment se encargó de presentar las demandas correspondientes contra Nueva Entretenimiento y contra varias cuentas dedicadas a difundir rumores y orientar maliciosamente la conversación pública.

Aquello sirvió para disuadir a algunos internautas, pero no consiguió calmar realmente la situación.

A lo sumo, hizo que la gente hablara del asunto de una manera algo menos explícita que al principio.

Las especulaciones en internet se multiplicaron.

Las tendencias no dejaban de renovarse, los foros se llenaron de interminables hilos de discusión y los detractores y seguidores continuaron enfrentándose sin descanso.

Después de Cuento de hadas negro, Jian Xia experimentó su segunda oleada de pérdida de seguidores.

En comparación con su enorme base de fans, la cifra no era especialmente grande.

Sin embargo, después de dos años de crecimiento desenfrenado, era la primera vez que perdía seguidores.

Su comunidad de fans en Weibo también se había sumido en un silencio extraño.

Aunque cada día había seguidores jóvenes que defendían a Jian Xia y le expresaban su apoyo incondicional, la cantidad de publicaciones y respuestas había disminuido notablemente.

Eso indicaba que bastantes seguidores también estaban observando la situación en silencio.

Todo continuó así hasta dos días antes del inicio del rodaje de El asesino, cuando el equipo completo de la película realizó una transmisión en vivo.

Aquella noche, la sala de transmisión estaba abarrotada.

Y una gran parte de los espectadores había acudido por Jian Xia.

Después de aquel incidente, Jian Xia había seguido asistiendo a clases con normalidad.

Sin embargo, además de Qi Ming, Fu Hanjun había dispuesto que dos guardaespaldas altos y corpulentos lo acompañaran, impidiendo que los medios, siempre dispuestos a encontrar cualquier resquicio, pudieran acercársele.

Por eso, durante aquellos días, los periodistas apostados frente a la Academia de Cine prácticamente se habían convertido en los fotógrafos oficiales de sus atuendos cotidianos.

Cada día aparecían innumerables fotografías nuevas.

Los internautas, que al principio no dejaban de criticarlo, fueron bajando poco a poco el tono, hasta casi convertirse en admiradores de su apariencia.

Ahora que por fin había una transmisión en vivo, naturalmente nadie quería perdérsela.

Aunque se trataba de una actividad promocional de la película, las preguntas personales inundaban continuamente la pantalla.

Al comenzar la transmisión, el director y el productor hicieron una breve presentación de la película.

Después, los protagonistas comenzaron a interactuar por turnos con los espectadores.

El asesino era una comedia, y sus creadores también mantuvieron aquel estilo durante la transmisión, con comentarios ingeniosos y risas constantes.

Sin embargo, cuando llegó el turno de Jian Xia, las preguntas relacionadas con la película ni siquiera conseguían aparecer.

Quedaban sepultadas bajo una avalancha de preguntas sobre su vida privada.

Jian Xia observó la pantalla en silencio durante un momento y luego sonrió con cierta impotencia.

—Director —preguntó—, ¿puedo responder una o dos preguntas sobre asuntos personales?

—¿Y por qué no? Zhang Lai tampoco ha dicho gran cosa —bromeó el director Song Yunhe, refiriéndose al otro protagonista de El asesino, Zhang Lai, quien compartía numerosas escenas con Jian Xia.

Después se volvió hacia él.

—Di lo que quieras. De todas formas, hoy estamos aquí para charlar tranquilamente.

Al escuchar aquello, los comentarios comenzaron a desplazarse todavía más rápido.

【Xia Xia, ¿es verdad lo que dijo Wei Cheng aquel día? ¿Tu relación con el joven presidente Fu es realmente una transacción?】

【¡Por fin vamos a tener una respuesta! Si seguían sin decir nada, esto iba a convertirse en uno de los diez grandes misterios sin resolver del mundo del espectáculo.】

【Xia Xia, ¿qué enfermedad tiene el joven presidente Fu? ¿Puedes contárnoslo?】

【…】

Jian Xia bajó la mirada hacia aquellas preguntas.

Aunque los comentarios pasaban a toda velocidad, en realidad todos giraban en torno a lo mismo.

—Acabo de leer sus preguntas —dijo con una leve sonrisa.

Levantó su vaso, bebió un poco de agua y continuó con su voz clara y agradable, sin apresurarse:

—Si les digo que todo son disparates, seguro que no me creerán, ¿verdad?

Los comentarios, que hasta entonces habían pasado a una velocidad vertiginosa, se ralentizaron un instante.

Inmediatamente después, aparecieron innumerables respuestas.

【¡Sí, sí, sí! ¡Te creemos!】

—Qué poco sinceros —dijo Jian Xia, curvando ligeramente los labios.

Los «¡Te creemos!» desaparecieron y fueron sustituidos por una pantalla llena de carcajadas.

【JAJAJAJAJAJA…】

—En realidad, por mucho que expliquemos, nadie nos creerá —continuó Jian Xia—. Así que Fu Hanjun y yo lo hablamos y decidimos que, si el resultado va a ser el mismo, no tenemos necesidad de responder. Que cada quien piense lo que quiera. Nosotros nos limitaremos a vivir nuestra vida.

【Entonces, ¿quieres decir que ese matrimonio para ahuyentar la mala suerte nunca existió?】

【Dijo que no iba a responder, pero en realidad ya respondió.】

【De todas formas, no me creo que alguien acusado injustamente pueda mostrarse tan tranquilo.】

【No me lo creo. No me lo creo.】

【Entonces, ¿qué enfermedad tiene el joven presidente Fu? ¿Puede recuperarse? Lo demás no importa, pero esta pregunta tienes que responderla. ¡Por favor!】

【…】

Sin embargo, por muchas preguntas que siguieran apareciendo en la pantalla, Jian Xia cumplió lo que acababa de decir.

No volvió a responder ni una sola.

La transmisión terminó a las nueve.

Jian Xia y los demás integrantes del equipo levantaron las manos para despedirse de los espectadores.

Después bajó la cabeza y, al cabo de un momento, apareció en sus brazos un gato de pelaje completamente blanco.

—Dahei —preguntó con una sonrisa mientras se levantaba con el gato en brazos y se dirigía al sofá para sentarse cómodamente—. ¿Cuándo llegaste?

La mano con la que acariciaba al gato era tan blanca que casi se confundía con su pelaje.

—Miau… —le respondió Dahei.

La interacción entre el joven y el gato era extraordinariamente cálida.

Pero los espectadores que seguían frente a sus pantallas estaban todavía más emocionados.

【¡Es un gato blanco y se llama Dahei, «Gran Negro»! JAJAJAJA. Me muero.】

【¿Es el gato del joven presidente Fu o de Jian Xia?】

【¿Acaso hay alguna diferencia?】

【Pero Jian Xia se ve tan dulce acariciando al gato. Parece que de verdad no le afecta lo que dicen afuera.】

【Los demás ya se marcharon. ¿Jian Xia olvidó apagar la transmisión?】

【Madre mía…】

【No sería la primera vez que Jian Xia hace algo así.】

【Oigan, ese sofá en el que está sentado… Vi uno de la misma marca en una exposición. ¡El más barato cuesta una cifra de siete dígitos!】

【¿Qué? ¿Un sofá de siete dígitos? Mi pobreza limita mi imaginación.】

【Voy a sacar capturas como loco. Después de todo, es un sofá de siete dígitos.】

【…】

Al mismo tiempo, Sun Peipei también advirtió que algo no iba bien.

Estaba a punto de llamar a Jian Xia para avisarle cuando, de pronto, se escuchó el sonido de una puerta abriéndose.

Inmediatamente después, la figura de Fu Hanjun apareció en la pantalla.

【AAAAAAAAAAAAAAAA…】

En medio de la avalancha de comentarios emocionados, se oyó la voz grave de Fu Hanjun, teñida de una sonrisa:

—¿Otra vez vino a molestarte?

—Hoy no bajé porque tenía la transmisión. Supongo que me extrañaba.

Jian Xia le sonrió con los ojos curvados.

Su expresión era tan dulce que parecía capaz de derretirle el corazón a cualquiera.

La mano de Sun Peipei se detuvo.

De pronto comprendió que aquello quizá no fuera una mala oportunidad para aclarar los rumores.

【¡Se ven tan bien juntos! Joder, si ese rumor no fuera cierto, podría adorar a esta pareja durante diez mil años.】

【Aunque sea cierto, no me impide adorarlos.】

【¿Y sus principios? ¿Dónde quedaron sus principios? ¿Ser guapos lo justifica todo?】

【¡Lo sabía! Xia Xia se vuelve supersuave, superdulce y adorable cuando está con el joven presidente Fu. AAAAAAAAA…】

【Sabía que Jian Xia era dulce, pero jamás imaginé que pudiera serlo tanto. Dios mío, ¿cómo lo soporta el joven presidente Fu?】

Sin embargo, muy pronto todos descubrieron que el joven presidente Fu, en realidad, no podía resistirse en absoluto.

Porque Fu Hanjun se acercó, se inclinó ligeramente hacia Jian Xia y le dio un beso sonriente en la comisura de los labios.

Desde aquel ángulo, su ventaja de estatura quedaba completamente resaltada.

Sus dos piernas, envueltas en los pantalones de vestir, parecían medir casi dos metros.

Con toda naturalidad, tomó al gato de los brazos de Jian Xia y murmuró en voz baja:

—Yo también te extrañé.

Y añadió:

—Más que él.

Las últimas palabras salieron amortiguadas.

Porque ya había apresado con firmeza los labios de Jian Xia entre los suyos.

Jian Xia estaba sonriendo. De su nariz escapó un sonido suave y dulce que derritió a todos los espectadores frente a la pantalla.

Sun Peipei: «…».

Era cierto que había querido que se mostraran un poco cariñosos para desmentir los rumores.

¡Pero jamás había imaginado que los dos serían tan apasionados ni que actuarían tan rápido, lanzándose a besarse nada más verse, sin importar que los estuvieran mirando!

Sun Peipei estaba tan nerviosa que le temblaban las manos.

Después de varios intentos, por fin consiguió marcar el número de teléfono.

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