Cancelaron mi compromiso y terminé casándome para atraer buena fortuna a una familia rica - Capítulo 113
【¡Joder, joder, joder! ¡Joder, joder, joder! ¿Qué significa esto? ¿Qué quiso decir Jian Xia?】
【¿Será que está enamorado? Dijo «más» tres veces seguidas. Ni siquiera intenta ocultar cuánto quiere a esa persona.】
【¡Definitivamente está enamorado! Nunca me equivoco con estas cosas. Esa mirada mientras hablaba no puede engañar a nadie. A ver quién consigue verla sin derretirse.】
【¿Será verdad que se enamoró de Wan Quan durante el rodaje? Eso fue prácticamente una declaración de amor, ¿no?】
【A la de arriba: estaba dando las gracias, no «declarándose». Gracias. Además, hay muchas personas importantes en la vida de alguien. No todo tiene que ser amor romántico, para que lo sepas.】
【Creo que probablemente estamos exagerando. Jian Xia siempre ha sido discreto y sincero. Quizá solo estaba expresando su agradecimiento.】
【Pero tampoco podemos descartar que se le haya escapado lo que siente.】
【A las de arriba: ¿pueden dejar de convertir cualquier cosa en un romance? ¿No hay que responsabilizarse por inventar rumores sin pruebas? ¿No tienen otra cosa en la cabeza aparte de las relaciones amorosas?】
【Ay, ya se alteraron sus admiradoras. Después de todo, todo el mundo sabe que Jian Xia pierde la cabeza cuando se enamora. En cuanto tenga pareja, su carrera se verá afectada. Quizá este premio Gaviota Dorada sea la cima de su trayectoria.】
【Qué envidia destila el comentario de arriba. Aunque Jian Xia pierda la cabeza por amor, sigue haciendo una buena película tras otra. Tu ídolo no pierde la cabeza por nadie, pero tiene varios años más que Jian Xia, ya pasó de los treinta y, por mucho que se esfuerce, no deja de hacer películas pésimas. ¿Cómo te atreves a hablar?】
【¡Ja, ja, ja! Hermana de arriba, sigue hablando, por favor.】
【…】
Aunque los admiradores se enfrentaban ferozmente en las discusiones públicas, cuando regresaban a sus espacios privados también estaban nerviosos y preocupados, temiendo que Jian Xia volviera a caer en la trampa del amor.
Después de todo, su carrera acababa de alcanzar una nueva cima. Si no surgía ningún problema especial, el camino que tenía por delante probablemente estaría lleno de oportunidades.
No querían que apareciera un obstáculo justo cuando estaba ascendiendo.
Mientras fuera del recinto continuaban las disputas entre admiradores y detractores, algunas personas que llevaban tiempo vigilando a Jian Xia sin conseguir encontrar nada que utilizar en su contra comenzaron a inquietarse.
Dentro del salón, aunque el ambiente no era tan ruidoso ni agitado, bastantes asistentes también habían sentido curiosidad.
Especialmente Lu Xiuming, que estaba sentado junto a Fu Hanjun.
—¿Por qué Jian Xia no dejaba de mirar hacia nuestra dirección mientras decía eso? —preguntó en voz baja, acercándose a Fu Hanjun—. ¿Será que la persona a la que está agradeciendo está sentada por aquí?
Mientras hablaba, se sobresaltó de repente.
—¡No me digas que Jian Xia está saliendo con alguien!
En la oscuridad, no podía distinguir la sonrisa que curvaba los labios de Fu Hanjun, pero sí percibía vagamente el brillo de sus ojos.
Fu Hanjun mantenía la cabeza ligeramente levantada, contemplando el escenario con una mirada ardiente.
Lu Xiuming no relacionó en absoluto a aquellos dos hombres.
—Jian Xia no debería enamorarse en este momento —comentó con seriedad—. Debería aprovechar el impulso y filmar unas cuantas buenas películas más.
En el escenario, Jian Xia volvió a inclinarse con la estatuilla entre los brazos.
Después la levantó ligeramente, preparándose para bajar.
Solo entonces Fu Hanjun dirigió a Lu Xiuming una mirada poco amistosa.
Pero, justo en aquel momento, la presentadora llamó a Jian Xia y volvió a atraer la atención de Lu Xiuming hacia el escenario.
—Xia Xia, espera un momento, por favor —dijo ella con una sonrisa.
El presentador intervino enseguida:
—En cuanto Xia Xia terminó de mencionar a las personas a las que quería agradecer, algunos asistentes comenzaron a cuchichear. Parece que todos sentimos mucha curiosidad. ¿Esa persona tan, tan, tan importante para ti también está aquí esta noche?
En realidad, Jian Xia ya había hablado de aquello con Fu Hanjun.
Si tenía la suerte de recibir el premio, anunciarían oficialmente su relación unos días después, durante el Año Nuevo, y no en el festival de cine de aquella noche.
Después de todo, aquel era un día especial dedicado al cine y no querían robarle el protagonismo al evento.
Sin embargo, igual que cuando había recibido el premio al mejor actor de reparto el año anterior, Jian Xia realmente deseaba agradecerle públicamente a Fu Hanjun.
Por eso había elegido aquella solución intermedia.
Por un lado, podía cumplir su deseo y, por otro, las discusiones y especulaciones que provocara prepararían el terreno para cuando anunciaran oficialmente su relación.
Así que, cuando la presentadora le hizo aquella pregunta, asintió.
—¡Guau!
La presentadora se sorprendió un poco. No esperaba que lo admitiera con tanta facilidad.
—Entonces, ¿puedes decirnos quién es?
—No sería muy conveniente —respondió Jian Xia con una sonrisa, abrazando la estatuilla.
Sus palabras provocaron una oleada de risas amistosas entre el público.
—¿Es tu pareja? —volvió a preguntar la presentadora.
—Mmm…
Los hoyuelos de Jian Xia aparecieron al sonreír.
—Dejemos un poco de misterio por ahora. Creo que todos tendrán oportunidad de saberlo más adelante.
Aquella fue la noche más feliz de Jian Xia.
Se decía que un soldado que no aspiraba a convertirse en general no era un buen soldado.
Del mismo modo, un actor que no aspiraba a ganar el premio al mejor actor tampoco podía considerarse un buen actor.
Como intérprete dedicado a su profesión, Jian Xia también había imaginado anteriormente cómo sería subir al escenario y sostener aquella pesada estatuilla entre las manos.
Incluso había practicado en secreto su discurso de agradecimiento frente al espejo, con una ingenuidad casi infantil.
Sin embargo, siempre había pensado que, incluso si todo salía extraordinariamente bien, aquello no ocurriría hasta que tuviera treinta o cuarenta años.
Después de todo, alcanzar semejante reconocimiento dentro de la industria no era algo sencillo.
Nunca había considerado que tuviera que conseguirlo cuanto antes, así que tampoco había sentido demasiada prisa.
Por eso, ni siquiera él mismo sabía explicar si estaba tan feliz porque realmente había deseado aquel premio con todas sus fuerzas o porque ansiaba poder estar abiertamente junto a Fu Hanjun.
Poder visitar su oficina sin ninguna preocupación, pasar los controles de seguridad y recorrer el supermercado tomados de la mano, besarse y abrazarse a plena luz del día…
Poder, como en aquel momento, llevar el anillo en el dedo anular y no tener que quitárselo nunca más…
Quizá fuera mitad y mitad.
Pero no podía negar que había sido precisamente por Fu Hanjun por quien había deseado tanto recibir aquella estatuilla un poco antes. Cuanto antes, mejor.
Jian Xia sonrió involuntariamente y volvió la mirada hacia la pequeña estatuilla dorada que descansaba a su lado, todavía reciente entre sus manos.
Desde el baño llegaba el sonido del agua.
Fu Hanjun estaba duchándose.
Hacía un rato, ambos habían estado jugando apasionadamente en el sofá.
Ahora, Jian Xia había apagado las luces y estaba encendiendo una a una unas velas aromáticas, colocándolas sobre la mesa hasta formar un pequeño corazón.
Acababa de abrir una botella de vino tinto, cuyo contenido reposaba en un decantador.
Cuando Fu Hanjun saliera, podrían beber una copa, sentarse junto a la ventana y contemplar la luna en el horizonte.
Quería disfrutar plenamente de cada minuto y cada segundo de aquel día.
Las llamas de las velas se mecían suavemente, llenando la habitación de una atmósfera romántica y tenue.
Junto a la estatuilla, algo emitía un ligero destello.
Jian Xia se acercó y descubrió el broche que Fu Hanjun había llevado aquella noche.
La hoja de ginkgo verde oscuro.
Durante sus juegos anteriores, Fu Hanjun se lo había quitado y dejado allí para evitar que le molestara al abrazarlo.
Jian Xia tomó el broche, lo sostuvo en la palma de la mano y lo contempló durante unos instantes.
Después se lo acercó al cuello de su bata de baño y sonrió involuntariamente.
Una hoja de ginkgo verde, una hoja de ginkgo dorada y después…
Sus pensamientos se detuvieron.
De pronto, recordó a «Baiguo».
En el momento más difícil de su vida, aquellos mensajes de ánimo y frases inspiradoras que Baiguo publicaba en su espacio personal le habían proporcionado muchísimo valor y confianza para comenzar de nuevo.
Si Baiguo no hubiera estado allí en aquel entonces, quizá el Jian Xia de hoy ni siquiera existiría.
Impulsado por una emoción repentina, en el momento más feliz de su vida, Jian Xia sintió unas ganas enormes de darle las gracias.
Aunque más adelante Baiguo casi había dejado de publicar contenido en su espacio.
Aunque, cuando Jian Xia comenzó a estar ocupado, también dejó de visitarlo con frecuencia.
Aunque aquella persona ni siquiera sabía quién era él…
Un gesto involuntario suyo había sido como el aleteo de una mariposa, impulsando a Jian Xia paso a paso hasta llegar a aquel preciso instante.
Jian Xia buscó su teléfono.
Después de reflexionar unos momentos, abrió el perfil de Baiguo en QQ y escribió un mensaje.
«Hola. Aunque nunca se lo he dicho, cuando me encontraba en el momento más difícil de mi vida, sus palabras me dieron muchísima fuerza. Gracias a ellas, hoy he conseguido alcanzar ciertos logros. Hoy es un día especialmente feliz para mí, así que quería darle las gracias de todo corazón».
«Muchas gracias».
Cuando terminó de escribir, Jian Xia apretó los labios y pulsó enviar.
Después se quedó unos instantes sosteniendo el teléfono en silencio.
De repente, sintió que quizá había actuado de manera un poco impulsiva.
Se mordió ligeramente el labio y sonrió con cierta vergüenza.
¡Ding!
Un sonido tenue llegó desde el brazo del sofá.
Jian Xia volvió la cabeza y vio que la pantalla del teléfono de Fu Hanjun se había iluminado.
La notificación que acababa de aparecer también era un mensaje de QQ.
«Hola. Aunque nunca se lo he dicho, cuando me encontraba en el momento más difícil de mi vida…».
Era exactamente el mismo mensaje que acababa de enviar.
No faltaba ni una sola palabra.
Jian Xia se quedó inmóvil durante unos instantes.
Después se frotó los ojos y tomó el teléfono de Fu Hanjun con incredulidad.
Le temblaban un poco las manos.
Las palmas comenzaron a sudarle y estaban tan resbaladizas que casi no conseguía sujetar aquel delgado teléfono plateado.
Fu Hanjun nunca le había ocultado nada.
Incluso había registrado la huella dactilar de Jian Xia en su teléfono.
Sin embargo, aquella era la primera vez que Jian Xia lo revisaba cuando Fu Hanjun no estaba presente.
Lo desbloqueó con su huella y abrió nuevamente el mensaje.
No había ninguna duda.
Era exactamente el que él acababa de enviar.
Y el nombre que aparecía en el perfil de Fu Hanjun era simplemente «Baiguo».
El corazón de Jian Xia comenzó a latir a toda velocidad.
Los latidos resonaban en sus oídos como golpes de tambor.
Ni siquiera se dio cuenta de que Fu Hanjun había salido del baño.
—¿Tan romántico?
Fu Hanjun se acercó secándose el cabello, con una sonrisa en la voz.
Las llamas del corazón formado por las velas se reflejaban en sus ojos negros.
Pero Jian Xia no reaccionó.
Seguía mirando el teléfono que sostenía entre las manos, con una postura ligeramente rígida.
Fu Hanjun reconoció inmediatamente que era su propio teléfono.
Fu Hanjun: «…».
Pero si no había hecho nada malo.
—Xia Xia.
Fu Hanjun dejó a un lado la toalla y se inclinó ligeramente hacia él.
Unas gotas de agua fresca cayeron sobre el cuello blanco y terso de Jian Xia.
Solo entonces este volvió bruscamente en sí.
—Fu Hanjun.
Jian Xia levantó los ojos.
Tenía los labios rosados apretados y los ojos ligeramente enrojecidos.
Parecía profundamente agraviado.
—¿Qué ocurre?
Fu Hanjun también comenzó a ponerse nervioso.
Una vaga inquietud se apoderó de él.
Le sujetó cuidadosamente la muñeca y lo atrajo hacia sus brazos.
—¿Hice algo malo?
No pudo evitar besarle la sien.
—No llores, no llores. Cuéntame qué pasó.
—Fu Hanjun.
Jian Xia intentó controlar los latidos de su corazón.
También intentó contener una sospecha que estaba a punto de abrirse paso, rompiendo la última capa de hielo que la mantenía oculta.
Preguntó en voz baja:
—¿Cuándo empezaste a enamorarte de mí?
—¿No lo sabes ya? —respondió Fu Hanjun.
Aunque deseaba averiguar qué había visto Jian Xia, al notar que sujetaba su teléfono con tanta fuerza, finalmente no intentó recuperarlo.
Jian Xia no respondió.
Levantó la cabeza desde su abrazo y lo besó con cierta urgencia.
En el instante en que sus labios se encontraron, numerosos acontecimientos del pasado comenzaron a encajar entre sí.
De pronto, todo tuvo una explicación.
En sus oídos pareció resonar vagamente la voz de Zhu Qian:
«Xia Ri Entertainment… ¡Lleva tu nombre! Qué coincidencia tan bonita».
Sí.
¿Cómo podía haber tantas coincidencias?
Poco después de que él entrara en la industria del entretenimiento, Fu Hanjun fundó Xia Ri Entertainment.
Cuando estaba filmando Cuento de hadas negro, Fu Hanjun visitó al director Zhou Changshan en el set.
Después de terminar aquella película, cuando Jian Xia no conseguía desprenderse de su personaje, recibió precisamente aquel guion de comedia que le había proporcionado innumerables momentos de alegría.
Había sido aquel guion el que lo había llevado, paso a paso, desde aquel mundo ilusorio hasta la realidad.
Además, según había contado Yao Junlai durante una entrevista, el guion se había adaptado a partir de una historia humorística creada por el propio Fu Hanjun…
¿Por qué había comenzado de repente a escribir historias cómicas?
¿No perseguía aquel gesto el mismo propósito que las frases inspiradoras que Baiguo publicaba en su espacio personal?
Y más adelante, cuando Jian Xia perdió accidentalmente el broche de una marca durante un evento, resultó que Fu Hanjun tenía exactamente el mismo modelo de edición limitada.
Incluso había enviado a su asistente para entregárselo y sacarlo del apuro.
Después, cuando su familia sufrió aquella desgracia y él cayó en el momento más difícil de su vida, Baiguo comenzó a consolarlo y animarlo de una manera diferente.
Y fue precisamente entonces cuando Fu Hanjun fingió estar enfermo, saldó la enorme deuda de su familia y contrató a los mejores médicos para su madre…
Así que, aquella noche, cuando Jian Xia se burló de lo apasionado que era y le preguntó cómo había conseguido vivir solo durante tantos años, Fu Hanjun le había respondido que había pasado todo aquel tiempo pensando en él.
Resultaba que no había sido una broma.
Era verdad.
Había pasado todos aquellos años pensando en Jian Xia.
Y él no se había dado cuenta de nada.
Ni siquiera había llegado a sospecharlo…
¿De verdad era tan lento para comprender los sentimientos de los demás?
Resultaba que había sido increíblemente afortunado.
De verdad había existido un ángel guardián que lo había protegido a cada instante, incluso cuando él no sabía de su existencia.
Pero ¿cuándo habían comenzado los sentimientos de Fu Hanjun?
No lo sabía.
Ahora que lo pensaba, probablemente había sido cuando él todavía era menor de edad.
No podía imaginar cómo había soportado Fu Hanjun verlo comprometerse con Wei Cheng y sufrir en silencio, completamente solo.
Todo el mundo decía que Fu Hanjun era severo y poco afectuoso, frío, despiadado y de decisiones contundentes…
Pero solo Jian Xia sabía lo extraordinariamente tierno que era.
Incluso cuando le tendió una mano para ayudarlo, lo hizo parecer como si fuera él quien necesitaba pedirle un favor a Jian Xia.
Nunca permitió que se sintiera incómodo.
Siempre dejó el poder de decisión en sus manos.
Pero aquel hombre también era verdaderamente detestable.
¿Cómo había podido ocultárselo de aquella manera, sin mencionarlo ni una sola vez?
Jian Xia levantó lentamente el rostro y se encontró con los profundos ojos de Fu Hanjun.
—Fu Hanjun —comenzó.
Después se corrigió:
—No. Debería llamarte señor Baiguo. ¿Por qué dejaste de publicar frases inspiradoras?