Caminando en otro mundo - Capítulo 63
«¿De qué quieres hablar?»
Es de noche y he llamado a Leila después de obtener su permiso para usar las piedras mágicas de los orcos.
«Quería darte esto».
¿Hn? Tiene las mejillas un poco rojas. ¿Se ha resfriado?
Probablemente debería terminar con este asunto rápidamente.
«Toma.»
Saco una piedra mágica transparente. Sólo una piedra mágica ordinaria.
«¿Qué es esto?»
Su voz es de repente una octava más baja. ¿Qué ha pasado?
«Es una piedra mágica para practicar el control del flujo de energía mágica. Ahora es transparente, pero puedes infundirla con energía mágica».
Agarro la piedra mágica y hago que fluya energía mágica en ella, volviéndola blanca.
«Cambia de color así. Es un objeto mágico que volverá a ser transparente si lo dejas un rato».
Se lo doy a Leila y hago que lo pruebe.
Ella gime mientras intenta hacer fluir su energía mágica en él, pero no va demasiado bien. Pero podemos ver que cambió un poco de color. El suyo es rojo.
«No sirve. Sólo cambió un poquito».
«Es una prueba de que no fluye bien. Tal vez estás usando demasiada fuerza, y poniendo demasiado poder en él. Tal vez deberías relajarte un poco más».
«¿Relajarme?»
«Prueba diferentes cosas mientras prácticas. Pero si te lo permito, quiero que me prometas algo».
«¿Prometer?»
«Sí. Aunque aprendas a controlar la energía mágica con esto, no te excedas. Ya has visto lo buena que es una espada de mithril infundida con energía mágica, ¿verdad?».
«Entiendo. Con eso, puedo dañar a monstruos que antes eran impermeables a mis ataques».
Esas son palabras fuertes, pero precisamente por eso es peligroso.
«Leila, esa es una forma peligrosa de pensar. Podrías ser capaz de derrotar a monstruos que antes no podías, después de aprender a controlar la energía mágica, pero eso también podría convertirse en que tienes un arma que es más de lo que puedes manejar. Ese exceso de confianza podría costarte la vida».
Dudo en decir esto, pero supongo que debo hacerlo.
«Me gustaría que lo que voy a decir permaneciera en secreto. ¿Puedes prometérmelo?»
«Muy bien».
El tono de Leila cambia. Parece que entiende que esto va en serio.
«¿Qué sentiste cuando nos encontramos con ese orc lord?».
«Sentí que mi vida estaba en peligro. Sinceramente, no creía que saldríamos vivos».
Su voz se vuelve progresivamente más tranquila.
«¿Y después de manejar la espada de mithril infundida con energía mágica?»
«Como que probablemente podría derrotarla, supongo».
Después de pensarlo, ella da una respuesta honesta.
«Esa forma de pensar da miedo. Quiero que te asegures de no olvidar esa sensación de peligro que tuviste al principio, incluso después de que seas capaz de controlar la energía mágica. Cuando luchas contra monstruos, es bueno tener al menos un sentido básico de cobardía».
En cuanto a mí, prefiero disparar mi arma con seguridad desde atrás. No sé por qué parece que nunca me salgo con la mía.
Leila me escucha y parece que está pensando. Espero que lo piense de verdad y que lo hable con su partido.
«¿Pero qué sentiste cuando te enfrentaste al orc lord, Sora? Era la primera vez que veías uno, pero ¿no sentiste esa abrumadora sensación de miedo? Incluso era uno con nombre que podía hablar y pensar».
Después de que lucháramos contra el orc lord, me enteré de que a esos monstruos se les llama monstruos con nombre y que, en cuanto a fuerza, están a un nivel diferente que incluso los monstruos de su misma especie.
Leila también me dijo que el que encontraron antes era uno normal, no un monstruo con nombre.
«Ah… no me sentí particularmente asustado».
«¿Por qué?»
«Porque he visto algo más peligroso».
«¿Más que esa cosa?»
«Sí. Esto es lo que quiero mantener en secreto. He conocido a un demonio».
«¿Demonio? ¿Un demonio de verdad? ¿Un subordinado del rey demonio?»
«Así es. No creo que puedas acabar con un demonio ni siquiera con esa espada de mithril, así que no te dejes llevar, aunque puedas controlar el flujo de energía mágica.»
«Entendido. Tendré cuidado de no dejarme llevar por esta fuerza».
«Es bueno oírlo. Eres la hermana mayor, así que también tienes que cuidar bien de tus hermanas pequeñas».
Oírme llamarla hermana mayor hace que Leila se avergüence un poco.
«Además, tendré que recoger ese objeto mágico más tarde. Y no lo uses delante de otras personas».
«…No va a ser fácil convencer a Yor».
«Todo lo que puedo decir es buena suerte.»
«…¿Qué planeas hacer después de esto?»
«Voy a visitar a los esclavistas en la ciudad santa.»
«¿Vas a comprar esclavos?»
¿He dicho algo raro? ¿Es ella una de las personas que se oponen a la idea de comprar esclavos?
«¿Por qué planeas comprar esclavos?»
Su voz suena amenazadora. ¿Está enfadada?
«Si es posible, para que nos ayuden en la batalla. Puede que volvamos a meternos en problemas en nuestros viajes, y es un poco difícil estando solos Hikari y yo».
Su expresión inquisitiva no cambia. Me mira como si realmente no me creyera.
«Está bien. Es cierto, si vais a seguir viajando, podría ser peligroso si estáis los dos solos».
Creo que está algo convencida. Por desgracia, en este momento no entiendo que ella está hablando de peligro en más de un sentido.